Adrián Huamán: La creatividad se está volviendo más y más genérica en algunos ámbitos

La generación de contenidos necesita de criterios técnicos y creativos para asegurar su impacto en la multiplataforma. En la siguiente entrevista, Adrián Huamán, comunicador audiovisual, nos comenta acerca del desarrollo de contenidos, la aplicación de las nuevas tecnologías en el proceso y el curso que dictará en el Centro de Desarrollo Editorial.

En tiempos de avances tecnológicos constantes ¿representa la IA una amenaza para las diversas profesiones?

Representa una amenaza en cuanto existen grupos de poder que desean implementar la inteligencia artificial hasta en la sopa. Se indica que el discurso de automatización es en pro de la efectividad, pero qué pasa con el impacto cognitivo de autocompletar todo. Por supuesto que hay acciones donde un buen prompt puede ahorrarnos horas de trabajo repetitivo, pero no todas las labores humanas requieren ese camino. Quién sabe si en un tiempo la burbuja de la IA revienta o no, pero sí creo que hay algo en la imperfección y lo orgánico de lo humano que es irremplazable.

En el caso de la generación de contenidos ¿estamos ya frente a un reemplazo del oficio por parte de la inteligencia artificial?

En la mayor parte de casos, sí. Me avasalla la cantidad de copys que a ojo de buena observadora son solo un pegado masivo de lo que el chat ofrece. La creatividad se está volviendo más y más genérica en algunos ámbitos. Me apena mucho, en particular, la labor actoral, que en las grabaciones de spots publicitarios se ha ido reemplazando con fotos o videos generados con IA, bajo la justificación de «optimizar presupuestos». Esto no quiere decir que la labor humana haya sido reemplazada, pero la tendencia está.

¿Qué papel juega la creatividad del ser humano frente a la tecnología?

Por ejemplo, el prompt es algo que el ser humano produce y sin eso la máquina no trabaja. Si es creativo o no, es materia de otro debate. Finalmente, son la imaginación y los objetivos los que guían el uso de la herramienta. Toca no olvidar que esa creatividad es parte de nuestras capacidades, que podríamos rebotar cualquier idea con un chat automatizado, pero el producto creativo final es algo que sale de nosotros.

En la generación de contenidos, ¿es necesario solo el conocimiento técnico o hay otras herramientas qué conocer?

Lo técnico es imprescindible: saber encuadrar tu toma, grabar un audio decente, tener nociones de edición audiovisual, reconocer los mejores lugares para colocar subtítulos e información adicional… Pero todo eso responde a un planteamiento previo de guion o escaleta. Y estas estructuras son para sentar las bases sobre las cuales decidimos qué contar, hacia quiénes y en qué plataforma. Todo eso va a determinar mucho de lo que finalmente grabaremos y compartiremos en un perfil digital.

Qué estructuras entran en juego al desarrollar un contenido

Creo que hay dos líneas: la primera es la estructura de la plataforma que escoges. Las interfaces de Instagram, TikTok o YoutubeShorts pueden ser similares en el formato, pero poseen dinámicas de uso que no son iguales. Por otro lado, por supuesto, está la estructura narrativa de los videos. Comprendiendo las características de cada red, es posible diseñar un camino que no solo estructure cada video de manera individual, sino que también los trence para generar una narrativa más amplia.

Coméntanos acerca del curso Guion para Desarrolladores de Contenido que dictarás en el Centro de Desarrollo Editorial.

Si les interesaría ahondar un poco más en algunas de estas temáticas, en conocer un poco más de las plataformas digitales, así como puntos de partida sencillos para estructurar las narrativas de sus contenidos, les espero a partir de este miércoles 17 de junio en el aula virtual del Centro de Desarrollo Editorial

Luisa Barbieri: «No estuve vinculada al oficio de corrección hasta que llevé el Curso Integral de Corrección de Estilo»

Hay momentos (y trabajos) que nos encuentran por casualidad, y otros a causa del destino. Este es el caso de Luisa, alumna egresada del Centro de Desarrollo Editorial, quien nos cuenta en la siguiente entrevista como dio el primer paso hacia el oficio de corrección.

¿En qué momento decidiste dar el paso hacia el oficio de la corrección?

No estuve vinculada al oficio de corrección hasta que llevé el Curso Integral de Corrección de Estilo (CICE). Para que me entiendas, debo explicarte lo que me pasó unos años atrás. En octubre del 2019, me diagnosticaron cáncer de mama (estadio 3A), y cuando reflexioné sobre lo corta que es la vida decidí ir tras mis sueños. Así empecé a dedicarme de lleno a la escritura creativa. De ese modo, busqué un curso como el que me brindaron en el Centro de Desarrollo Editorial porque quería mejorar el nivel ortográfico y de puntuación en mi escritura —ante una duda, invertía mucho tiempo buscando respuestas en internet, lo cual me distraía de la labor de redacción y, muchas veces, perdía la idea que estaba trabajando— y en el camino me enamoré del oficio de corrección. Ahora, tras terminar el curso y haber obtenido mi certificado estoy ofreciendo mis servicios como correctora de estilo, además de seguir escribiendo con una mejor calidad gramatical, pues ya tengo doce novelas y dos relatos cortos publicados en plataformas de lectura online como Dreame, Booknet y Wattpad, y en mi página de Facebook Luisa Barbieri – autor, los cuales he empezado a corregir. Se puede decir que yo misma soy mi cliente.

¿Cómo fue tu experiencia en el Curso Integral de Corrección de Estilo?

Fascinante. Además de despejar mis dudas sobre ortografía y puntuación, en el curso integral conseguí lo que de adolescente siempre quise entender y ningún profesor supo enseñarme: morfología y sintaxis de forma sencilla y a la vez muy completa y profunda. Ahora soy capaz de comprender y explicar las decisiones que tomo cuando corrijo un texto. Además, conocí disciplinas como la ortotipografía y el editing, y pude refrescar todo lo concerniente a los sistemas de citación.

¿Consideras que lo aprendido generó un valor agregado a tu carrera profesional?

Por supuesto que sí, ya que me permitió completarme como escritora e iniciar camino en un campo laboral que me facilita seguir trabajando sin demandar mucho esfuerzo físico, ya que, además del cáncer de mama, fui diagnosticada con lupus eritematoso sistémico en octubre del 2024, lo que me obliga a llevar una vida más tranquila. El servicio como correctora de estilo desde casa me permite continuar activa en el ámbito profesional y ganar dinero realizando una labor que me gusta sin maltratar mi salud, lo que sería imposible si tuviera un empleo con una agitada rutina laboral.

¿Cuál consideras que es la principal fortaleza del curso?

Los docentes y lo completo que es para una primera certificación en el rubro. Contar con profesionales de amplia experiencia y que sepan explicar los temas desarrollados en cada materia, para mí, es fundamental para tener el 80 % de éxito asegurado. El restante 20 % es la planificación sobre qué disciplinas son las que se deben tratar en el curso y en qué momento, lo que se consiguió por la buena estructura curricular del CICE.

¿Llevar el curso a distancia es una ventaja?

Definitivamente. Estudiar a distancia me permite llevar materias que en mi ciudad (Piura) no ofrecen, y a mantenerme en constante crecimiento y afianzamiento de saberes y habilidades en lo profesional y personal. Además, la metodología de enseñanza remota permite que la clase quede registrada y que uno pueda repetir —cuantas veces sea necesario— la sesión hasta que todos los conocimientos queden bien claros y anotados en orden para una futura consulta.

Cuéntanos alguna experiencia, curso o docente que te haya marcado.

Todos los docentes, además de excelentes profesionales, son personas maravillosas. Cada uno nos entregó lo mejor de sí al compartir más que conocimiento: experiencia profesional. Los consejos de los profesores Luis Miguel Espejo y Helbert López sobre la labor del corrector han hecho que tenga una idea clara de cómo debe ser mi desenvolvimiento laboral y ético.

Las dudas ortográficas y de puntuación que tenía fueron despejadas por completo por los profesores Jesús Huamán y Fiorella Moreno, así como el profesor Alex Mendoza refrescó y reforzó mis conocimientos sobre sistemas de citación. El profesor Lenin Heredia nos mostró el mundo de la edición, algo que para mí fue de mucho interés porque no solo quiero escribir novelas, sino que también me interesa llegar a publicarlas en físico, y lo compartido por él me dio un amplio panorama de la labor editorial.

El profesor que más conocí fue Pedro Salazar, y fue el héroe que me ayudó a entender y comprender la morfología y la sintaxis. Asimismo, con él conocí la ortotipografía, una disciplina de la que no tenía ni idea de qué trataba y ahora soy capaz de fijarme en esos detalles que hacen que un texto se convierta en una obra de arte.

2025: un año de lecturas y aprendizajes

Un año termina, una etapa que trajo consigo muchas satisfacciones. Así, queremos compartirlas contigo, pues has sido parte de este 2025. De este modo, nos preparamos para afrontar nuevos retos y proyectos que vendrán en el 2026.

Nuestra producción editorial empezó en enero con la publicación de Por qué escribo y otros ensayos sobre libros del ensayista británico George Orwell, bajo el sello J. M. Marthans. El libro reúne cinco textos que abren el debate sobre el trabajo editorial y la industria del libro. Esta fue una traducción propia hecha por Katherine Pajuelo Lara.

Por otro lado, en nuestro sello Buen Puerto publicamos dos novelas de autores contemporáneos: Parusía (marzo) del novelista Horacio Hidalgo Ledesma y Nada nos une (mayo) del escritor piurano Lenin Heredia, trabajos que abren un nuevo camino en la escena literaria.

En el rubro de los negocios, Pieza Clave cimentó su propuesta con tres títulos: Mi marca soy yo (mayo) de Yolanda Menéndez, Del ronroneo al rugido (julio) de Sergio Bolívar y Centauro Digital (diciembre) de Miguel de la Roca.

En tanto, en agosto aparecieron Borges: Novelista virtual de Miguel Gutiérrez y La estrella más cercana del poeta peruano José Antonio Mazzotti, libros que fortalecieron la propuesta de la casa editorial.

Por otro lado, el sello Lorem Ipsum tuvo tres títulos: Breve manual de supervivencia (marzo) de Virginia Velarde y Sin rumbo, de Luis Espinoza, y Y de repente, la luz de Edwin Mass, ambos en el mes de noviembre.

Libros del Centro de Desarrollo Editorial

Escritores a punto de cumplir un sueño

De izquierda a derecha: Dallana Pahuara, Alvaro Milla de León y Blanca Luz Izaguirre

En febrero, inició el Programa de Escritura Creativa (PEC) de la escuela Capítulo Uno, iniciativa que empezamos con mucha ilusión.

A lo largo de diez meses, los estudiantes pasaron por diversos módulos, en los que tuvieron como maestros a reconocidos escritores y profesionales del medio como Cesar Augusto López, Fernando Carrasco, Lenin Heredia, Nancy García, entre otros.

El programa ha culminado y ahora estamos a la espera de la presentación de Tiempo para escribir, libro que recoge los cuentos preparados por los estudiantes a lo largo del programa.

De esta manera, Dallana Pahuara, Alvaro Milla de León, Blanca Luz Izaguirre y Angelo Martínez verán sus historias publicadas en forma física y digital.

Finalmente, el escritor y docente peruano Jorge Eslava se sumó a la plana docente de Capítulo Uno, aportando así experiencia y lecturas en diversos cursos para escritores.

Comprometidos con la formación continua y el crecimiento profesional

En este año consolidamos nuestra oferta educativa con nuestros cursos especializados y diversos talleres que nos abrieron las puertas hacia estudiantes de otros países. De este modo, se sumaron alumnos de Canadá, Honduras, España, Estados Unidos, Panamá, México, Colombia, Ecuador, Paraguay, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Chile y Argentina. En total, este año sumamos a 470 nuevos estudiantes al Centro.

Asimismo, hemos ayudado a once empresas del sector privado y público en la formación de sus respectivos equipos de trabajo. Entidades como Osinergmin, Ministerio de Cultura, Baxel, Andina Consultando, entre otras instituciones, recibieron capacitaciones y talleres por parte de nuestra plana docente, mejorando sus habilidades de comunicación escrita.

Por otro lado, hemos consolidado diversos programas de educación continua. Por ejemplo, este año inició la vigésima promoción del Curso Integral de Corrección de Estilo (CICE), así como la vigésimo cuarta del Curso Integral de Edición de Publicaciones. Finalmente, la novena promoción del Curso Integral de Escritura Eficaz también se puso en marcha, con lo cual nuestros estudiantes fortalecerán sus capaciones de redacción, corrección y edición respectivamente.

A todos ustedes muchas gracias por acompañarnos, y a todo el equipo del Centro de Desarrollo Editorial las gracias por ser parte de cada aventura que se inicia y se mantiene en nuestra institución.

Te invitamos a permanecer con nosotros y vivir la experiencia editorial en primera fila. Feliz Navidad para todos y un próspero 2026.

Tributo definitivo: Borges, la novela y Miguel Gutiérrez

El escritor piurano Lenin Heredia Mimbela analiza el ensayo Borges: Novelista virtual, planteando diversas hipótesis sobre lo que el ensayista Miguel Gutiérrez escribió acerca de Jorge Luis Borges. Aquí les dejamos la transcripción de la presentación que realizó sobre el libro.

Por Lenin Heredia Mimbela

Me gustaría empezar comentando algo que me parece interesante, respecto a la vigencia de Miguel Gutiérrez. El año pasado se reeditó algo que se denominó la edición definitiva de La violencia del tiempo. Más allá del título, es bastante valioso que se haya reeditado esta gran novela que efectivamente, como lo mencionó Marcela Robles, es una edición hermosa de más de mil páginas que se une ya a las otras ediciones de dos o tres tomos que tenía esta novela.

En este contexto particular, valida también la vigencia de Miguel Gutiérrez la reedición de La destrucción del reino, una de sus novelas de 1993. Por tanto, me parece especialmente elogiable que una editorial independiente haya optado por la misión de reeditar sus ensayos. Pues nos muestra a otro Miguel, pues lo conocemos bien por sus novelas, pero pienso que también estuvo muy interesado en que conociéramos también dicha faceta: la de ensayista.

Recuerdo que leí con muchísimo gusto su ensayo La invención novelesca, que es más o menos una fundición de varios otros ensayos publicados previamente. En dicho libro hay un epígrafe que me parece muy interesante: «pasión por las ideas, amor por las palabras». Eso es en realidad el ensayo.

De derecha a izquieda: Leni Heredia, Mendis Inocente y Marcela Robles

Y cuando uno lee Borges: novelista virtual, lo primero que surgen son varias preguntas y expectativas. Cuando descubrí que Miguel Gutiérrez tenía un ensayo sobre Borges pensé, ¡vaya!, escribir un ensayo sobre Borges. Y es que Borges es un objeto de estudio difícil, acaso un objeto de difícil análisis; o es que escribir sobre Borges es sumamente complejo, porque no solamente era un escritor oceánico, titánico y amplio. ¿Quién se atreve, o quién se atreviera, o quién podría atreverse a escribir sobre Borges sin defraudar? Sin duda alguna, como bien nos hace notar este libro, esa persona es Miguel Gutiérrez, hombre culto y de muchas lecturas.

Eso es lo primero que me gustaría rescatar: este ensayo de Miguel Gutiérrez plantea varias cuestiones al mismo tiempo. Por un lado, es una especie de ruta de lectura de Borges, que es lo más básico. Y nos ayuda, creo yo, a mirarlo desde otra perspectiva. Estas cuestiones que nosotros no habíamos visto, o que habíamos leído en los cuentos de Borges, pero no habíamos terminado de entender en ciertos aspectos. Lo segundo es que Gutiérrez nos acompaña o nos pide que lo acompañemos en su análisis, es decir en su lectura de Borges. Sin embargo, esto no es tarea fácil, pues nos deja la valla muy alta, ya que, si bien menciona algunos textos conocidos en su estudio, también hace referencia a otros textos que podrían sentirse lejanos. De algún modo, el lector objetivo son personas apasionadas por la lectura y la literatura, pero para un mayor disfrute, el lector ideal sería alguien que no solo ha leído a Borges, sino todos esos otros textos a los que hace mención Gutiérrez cuando discute, por ejemplo, la influencia de Borges en la novela latinoamericana.

La segunda cuestión va por el título del ensayo. Han transcurrido casi 25 años desde la publicación de Borges: Novelista virtual, y en la actualidad tenemos otra idea de lo que es o lo que podría ser lo «virtual». No me sorprendería que algún joven piense que ser un «novelista virtual» tenga relación con el internet o el ciberespacio. Obviamente el tema no va por ahí, pero de cualquier forma es interesante percibir las distintas concepciones en torno a ello.

Ahora bien, es muy seductora la hipótesis que plantea Miguel Gutiérrez respecto a que Borges solo escribió cuentos y no novelas; y ¿por qué no escribió novelas? Esa es la pregunta central del libro. En el primer capítulo se plantea lo que el autor denomina como una «herejía borgeana», para hacernos notar cómo es que Borges rechazaba la idea de la novela o, por lo menos, la imagen que Borges había construido todo el tiempo de sí mismo. Y es que los escritores hacen eso también: crean una imagen pública de sí mismos y con sus declaraciones —ya Marcela nos ha hecho notar el talante de las declaraciones de Borges— había planteado una especie de rechazo hacia la novela. Una de las primeras ideas que discute Miguel Gutiérrez en este ensayo es que quizá ese rechazo que Borges decía sentir por la novela no era tal. Por tanto, intenta hacer un rastreo de por qué no era tal y nos dice «en primer lugar, Borges ha influido por supuesto por el lenguaje que utiliza, que les enseñó a los escritores la precisión en la palabra». Cabe mencionar que Gutiérrez lo dice respecto de sí mismo, a la par de otros escritores latinoamericanos.

Por otro lado, el ensayo plantea que Borges fue una especie de precursor —vamos a llamarlo de ese modo— o que preparó el terreno para lo que luego vendría a ser y la nueva novela latinoamericana. Hay que ser muy avezado para señalar tal cosa. Pero Miguel Gutiérrez empieza a trazar las referencias entre una y otra cuestión; por ejemplo, desde el punto de vista técnico él abre el camino y lo otros lo siguen, pero también desde el punto de vista temático, desde el punto de vista de mirar la realidad peruana desde otra óptica. Eso que detestaba Borges, dice Miguel Gutiérrez. Quizá Borges lo que en realidad detestaba era eso que se podía llamar un realismo limitante, por decirlo de alguna forma, pues él creía que la realidad era mucho más compleja.

Sobre la interrogante de por qué Borges no escribió una novela, Gutiérrez nos plantea varias hipótesis. Tal vez no lo hizo por cuestiones teóricas, tal vez no lo hizo por cuestiones estéticas, tal vez no lo hizo por cuestiones sociales, porque creía que la novela era una cuestión más burguesa y Borges no se asumía así mismo como tal. O tal vez no lo hizo por cuestiones ideológicas, por ejemplo, pero resulta tan persuasivo el ensayo, que primero Miguel Gutiérrez nos esboza estas hipótesis. Y a continuación en el siguiente capítulo, que se llama justamente «Borges: novelista virtual», no lo dice de forma explícita, pero apunta muy bien a la tesis que está defendiendo en este ensayo. Es decir que Borges no necesitaba escribir una novela porque sus cuentos en sí mismos son síntesis de varias novelas en distintos niveles. Sería válido pensar entonces, y Gutiérrez lo traza también de ese modo, para qué necesitamos escribir tal o cual novela si la podemos resumir de la forma en que Borges lo hacía en un cuento. Creo que es la hipótesis central de este texto.

Para lograr su cometido analiza varios otros textos, por ejemplo, «Pierre Menard, autor del Quijote», «Examen de (la obra de) Herbert Quain», entre otros. A propósito de ello, una de las cuestiones que me interesó mucho de este libro fue esta idea de que aún cuando Miguel Gutiérrez escribió este libro a inicios de este siglo, tenía mapeados a varios autores que, según dijo, no por imitación, sino por creación habían tomado la posta de Borges o de alguna forma habían sentido una influencia creativa a partir de su obra. Este es el caso de Italo Calvino, de Umberto Eco y, por supuesto, el de Cortázar. Por ello, el ensayista señala que en determinado momento Borges deja de ser una especie de gran secreto entre los lectores y se hace mucho más conocido.

Una última cuestión rescatable del ensayo es lo planteado en el último capítulo, donde Gutiérrez cuenta básicamente su experiencia respecto a Borges y los escritores peruanos que pueden o podrían haber recibido una influencia borgeana. En este punto me parece decisivo hablar sobre la técnica de Gutiérrez como ensayista. El escritor utiliza una estrategia bastante adecuada, porque inicia mencionando cuestiones analíticas que pueden ser un poco lejanas para el lector, pero concluye su ensayo con temas más personales, por ejemplo, ese vaivén que sintió Gutiérrez por la obra de Borges y por el autor; esa especie de descubrimiento y entusiasmo inicial con la lectura pausada que hacía Luis Jaime Cisneros de los cuentos «El Aleph» y «Hombre de la esquina rosada». Por otra parte, están también las tensiones que solemos tener con algunos escritores, quizás con los que más nos gustan, que versan en el acercamiento y el alejamiento. Luego, con la madurez, uno vuelve a ellos.

Como bien sabemos, estamos ante una interesante colección de ensayos. Ya tenemos el de Kafka, está también el ensayo sobre Ribeyro y en este último sobre Borges, en las páginas finales del texto, Gutiérrez señala que lo que él está realizando es una relectura de estos autores y señala que «hay algunos autores que sostienen una relectura, es decir, que quedan de pie después de una relectura y otros que no tanto». Si bien no menciona a estos que «no tanto», es categórico en señalar que Borges si lo resiste y que eso es lo que más le apasiona. Considero que esta fue la razón para que le dedicara un ensayo de este tipo.

Finalmente, si bien Gutiérrez no menciona esta cuestión en el ensayo, pero me parece importante decirlo, es que siento que el autor hizo una especie de homenaje a Borges, no sé si de forma directa o indirecta. Lo simpático del ensayo es que el autor puede presentarse haciendo acto en primera persona, mostrarnos sus dudas y la forma en cómo relaciona sus ideas. Hay una parte en la que Gutiérrez parece decir «¡bingo!» o «¡eureka!», pues halló una idea que le pareció genial y que luego retoma. Ya explicaré cómo.

Para ello, me permito tomar esta pequeña cita de la página 107, a propósito del cuento y la novela de Italo Calvino Si una noche de invierno un viajero: «Cuántos novelistas habrán acariciado el sueño de ser Herbert Quain, de ser Borges». Y luego entre signos de admiración dice: «¡Escribir una novela incesante, infinita, tener los atributos de todos los novelistas para poder realizarlo, que extraordinario reto, tal vez varios lo pensaron, pero tal vez retrocedieron ante lo que juzgaban una fantasía irrealizable!».

En efecto, Miguel Gutiérrez no lo dice, pero percibo que él se sintió retado por la figura de Borges. Si evaluamos la obra de Gutiérrez y pensamos, por ejemplo, en la novela publicada en 1969 El viejo saurio se retira o en esta especie de western Hombres de caminos, o en La violencia del tiempo, novela que incluye varias novelas, en ellas hay varios escritores distintos que son Miguel Gutiérrez. Es decir, él mismo asume el reto de Borges de escribir distintas novelas.

Y en su última etapa, que llega justo con el nuevo siglo, Gutiérrez sintió que debía asumir a plenitud su vocación como escritor, narrador y novelista, por lo que hizo todo lo posible por explorar todos los géneros posibles; por ejemplo, tenemos Una pasión latina, novela de corte policial sobre un asesinato; luego está Kymper, novela más bien de tintes políticos. Me permito decir que he leído toda la obra de Miguel Gutiérrez con enorme placer y lo considero un escritor definitivamente admirable.

Queda claro entonces que en Borges: novelista virtual, Gutiérrez lee a Borges, deduce a Borges, nos envía una tesis sobre Borges, la demuestra y nos traza el camino, pero a un nivel personal e íntimo en el que asume el reto y lo cumple, o procura cumplirlo dentro de todas sus expectativas. Sabemos que Miguel Gutiérrez hasta el final estuvo dedicado a la novela y me parece que sin duda este ensayo es un homenaje a Jorge Luis Borges, más Gutiérrez en su propia obra rindió un tributo que es muchísimo mayor.

¿Quieres incursionar en el mundo del libro? Esto es lo que debes saber

No basta con solo ser lector, escribir o saber mucho de libros. Si quieres consolidar tu iniciativa en la industria del libro, es fundamental que conozcas el mercado editorial. Aquí te dejamos algunas razones importantes.

Comprenderás el entorno y las tendencias

El mercado editorial es un espacio en constante evolución, debido a factores tecnológicos, culturales y económicos. Si entendemos estas dinámicas, será más sencillo identificar los tipos de contenidos que demandan los lectores, así como sus preferencias y los mejores canales de distribución.

Tengamos en cuenta que la digitalización ha transformado la concepción del libro y la lectura. Eso quiere decir que el usuario busca acceder a estos materiales mediante distintos soportes y plataformas.

Clave para entender las nuevas tecnologías y modelos de negocio

La aparición del libro electrónico y la consolidación de las estrategias de marketing digital fueron determinantes en el manejo del sector. Conocer los movimientos del mercado nos coloca un paso adelante, pues sabremos qué tácticas implementar, por ejemplo, para hacer llegar un libro a un determinado público, o encontrar un nicho específico para una obra.

Impulso económico y cultural

En países como México, Argentina y Colombia, donde el libro adquiere un interesante valor como capital simbólico, la industria editorial representa un pilar económico importante. Basta solo con dar una mirada a las ferias que organizan dichos países para darnos una idea.

Conocer el mercado amplía la perspectiva respecto a estos eventos, ya que el editor es capaz de aprovecharlos para expandir sus productos hacia nuevos mercados, así como conocer las tendencias que mueven los contenidos en otros países.

Estrategias de marketing y posicionamiento

Ambos conceptos van de la mano. Si conoces a detalle los movimientos del sector editorial, sabrás elegir la mejor estrategia para posicionar tus productos. Así, sabrás identificar a tu público objetivo, diseñar campañas efectivas de promoción, entre otras acciones que impulsarán tu proyecto.

Ten en cuenta a tu competencia

Nunca la pierdas de vista. El mercado editorial es un rubro muy competitivo. Hoy en día, las editoriales tradicionales han encontrado a fuertes competidores en las distintas formas de entretenimiento digital. El conocimiento de los mecanismos del mercado te permitirá seleccionar la mejor estrategia para enfrentar la saturación del mercado y captar la atención de tu público.

Participa en nuestro curso de Mercado Editorial

Si buscas el éxito en la industria del libro, es importante que sigas estas pautas. Por ello, te invitamos a participar de nuestro curso de Mercado Editorial, en el cual conocerás el rubro a detalle, lo cual representa un gran paso para consolidar tus proyectos. Empezamos las clases el jueves 5 de junio. Inscríbete aquí:

César Osorio: «La principal labor de un corrector es auxiliar al texto»

En la siguiente entrevista, ingresaremos a la trastienda de César Augusto Osorio, corrector egresado de las aulas del Centro de Desarrollo Editorial, quien comenta acerca de su vocación como lector, escritor y corrector, oficio sobre el cual ofrece algunas reflexiones.

Háblanos un poco acerca de tus lecturas y cómo surge tu vínculo con las letras

    Diría que todo empezó en la secundaria. Por fortuna, tuve a profesores que encendieron mi curiosidad sobre las incontables historias que pueden ofrecer los libros. A partir de los doce años fui muy receptivo con los conocimientos que impartían mis docentes de Literatura, Lenguaje y Razonamiento Verbal. Al contrario de lo que mis padres esperaban, terminé escogiendo las letras como mi forma de vincularme con la vida. Por otro lado, mi interés por la literatura no se limitaba al placer de las buenas historias, sino que necesitaba entender los procesos con que opera la ficción de los libros que tanto me gustaban. Fue esa inquietud intelectual la que me impulsó a leer más, a escribir mis primeros cuentos, también a estudiar Literatura.

    Sobre mis lecturas, fueron Julio Ramón Ribeyro y Gabriel García Márquez mis primeros grandes referentes cuando era adolescente. Sobre todo el primero, al que conocí gracias a una antología escolar de sus cuentos; él es el culpable de que la mayoría de mis escritos hayan sido relatos breves. De García Márquez adoré el estilo, el ritmo, el color de su narrativa desde mi primer acercamiento a su obra, mediante Relato de un náufrago. Con el paso del tiempo, descubrí a más escritores fantásticos como Natsume Soseki, Samuel Beckett, Camilo José Cela, Dostoievski, Hemingway, Borges, Mann, Kafka, Yourcenar.

    Respecto a la labor del corrector, ¿cuál crees que es su tarea principal?

    La principal labor de un corrector es auxiliar al texto. Con esto me refiero a que el corrector debe estar dispuesto a ayudar a un texto para liberarlo de posibles errores ortográficos, ortotipográficos, gramaticales, sintácticos, de formato. Ojo que hablo de ayudar a eliminar fallos, que a un corrector no le consta meterse con su material de trabajo como si fuera el autor (a menos que el cliente diga lo contrario, por supuesto). La pertinencia para intervenir siempre dependerá de factores como la tipología textual, los criterios normativos de la institución donde se trabaja, en ocasiones incluso de las exigencias específicas del cliente. En mi opinión, un corrector debería adaptarse a todos esos requerimientos de su contexto profesional para suprimir los diferentes errores o erratas en los textos donde opera.

    ¿Cuál consideras es la principal destreza de un corrector?

    Pienso que su principal destreza es la capacidad de adaptarse a cada situación. El lenguaje escrito admite un sinnúmero de posibilidades, las mismas que deslizan una infinita variedad de errores. Por más conocimientos teóricos que un corrector pueda albergar, es más importante saber responder a las circunstancias variopintas al corregir. Más de una vez hay casuísticas rebuscadas, soluciones inciertas o alternativas múltiples para resolver un error. Entonces, tener la cabeza para decidir bien en la corrección de textos es una virtud que se construye con la experiencia. Dicha virtud, por cierto, importa también porque sirve para sustentar la corrección con los demás colegas de profesión, con el cliente, con el equipo de trabajo.

    ¿Cómo surgió tu interés por incursionar en el tema de la corrección?

    Mi interés se despertó en el último año de mi carrera. Buscaba formas de diversificar mi perfil profesional, en especial para ampliar mis horizontes laborales. Me atraía bastante la idea de trabajar en el sector editorial, y la corrección de textos apareció como una vía espléndida para ingresar a dicho sector, aunque requería respaldar esa chance con una formación más dedicada en la materia. Pues no solo veía la conveniencia de una latente opción de trabajo, sino que me llamaba un genuino interés por perfeccionar mi capacidad de corregir escritos, así como de lograr una mejor escritura.

    Coméntanos un poco acerca de tu experiencia en el Curso Integral de Corrección de Estilo.

    Hallé información cuando estaba a pocos meses de egresar de la universidad. Me pareció un programa bastante conveniente para mis objetivos a corto y mediano plazo (nuevas oportunidades de empleo y extensión de mi perfil profesional), por lo que me inscribí con antelación. Debido a que las clases fueron virtuales y se impartían los fines de semana, disponía de una gran comodidad para ajustar mis horarios sin que hubiera cruces problemáticos. Logré trabajar y estudiar a la vez (lo cual no es nada fácil), haciendo posible seguir aprendiendo mientras iniciaba mi trayectoria laboral. En cuanto al curso en sí mismo, guardo un sincero respeto y una inmensa gratitud a los profesores con los que llevé clases a lo largo de los seis módulos del programa. Su conocimiento, experiencia y amabilidad me ayudaron muchísimo a encontrar mis limitaciones, subsanar varios fallos que cometía al corregir y a ser más consciente de lo complejo que es la labor de escribir bien. Aunque no se queda solo en esos aspectos, sino que, gracias a los maravillosos docentes del CICE, aprendí la fundamental lección de que la corrección de textos es una labor humana. Con esto me refiero a que no basta con saber arreglar fallos en los textos. Un buen corrector también maneja una comunicación transparente con los demás agentes alrededor de su oficio. Entiende las implicaciones éticas de sus decisiones con los escritos, así como su lugar dentro de la cadena editorial.

    ¿Cuál crees que es la principal fortaleza del CICE?

    En mi opinión, su principal fuerte es que brinda accesibilidad para la adecuada formación de correctores profesionales. Su oferta académica está bajo la dirección pedagógica de docentes altamente cualificados; por ello, la malla curricular se ha confeccionado atendiendo a una evolución progresiva de los saberes normativos, lingüísticos y prácticos de los alumnos. Además, las clases gozan de modalidades flexibles (la virtualidad es un punto a resaltar), y se mantienen actualizadas de acuerdo a las necesidades del mercado laboral. Por lo que el CICE abre las puertas a los profesionales interesados para que adquieran sólidas destrezas con que operar de mejor modo con los textos.

    Si tuvieses que dejar un consejo para quienes quieran sumarse a la labor de corrección, ¿cuál sería?

    les aconsejaría que piensen su futura especialidad como una especie de mediación entre el texto y el autor. Muchas veces los autores cometen fallos de todo tipo al escribir, lo cual no necesariamente signifique que ellos escriban “mal”. Nunca falta un descuido o un desliz producto de la costumbre, incluso en los escritos de autores con grandes dotes de redacción. Por lo que hay que conservar la modestia y no pretender que vamos a reconstruir siempre todo de pies a cabeza. En cambio, estamos ayudando a los autores, desde nuestro oficio, a que sus obras alcancen una mayor pulcritud. Tal vez ese detalle resulta inspirador: estar detrás de muchos textos maravillosos, sabiendo que de cierta forma les hemos marcado nuestro sello de calidad. O les hemos dado de alta, como quiera que se le mire.

    Reyna Domínguez: «Incluso en tiempos de IA se requiere que haya alguien que guíe el proceso editorial en todos los ámbitos»

    Editora formada en las aulas del Centro de Desarrollo Editorial, Reyna Domínguez, desde México, comenta en la siguiente entrevista acerca de la figura del editor en el trabajo con publicaciones, la formación que debe recibir, así como su experiencia en uno de los cursos más solicitados de nuestra institución.

    En tiempos de inteligencia artificial y avances tecnológicos diarios, ¿cuál es el papel que juega la figura del editor?

    Es de gran importancia, porque incluso en tiempos de IA se requiere que haya alguien que guíe el proceso editorial en todos los ámbitos, sea impreso o digital.  El editor tiene una gran responsabilidad no solo al dirigir a los equipos de trabajo, pues él mismo realiza diversas funciones. Además, se cree que el editor es aquel que únicamente ve las cuestiones relacionadas con los libros; sin embargo, el asunto va más allá, porque justo en estos tiempos, en los que lo digital —como las plataformas y redes sociales— ha cobrado gran relevancia, el trabajo del editor sigue siendo necesario.

    ¿Es imprescindible que un editor opte por formarse profesionalmente? Partimos del punto en que muchas veces este trabajo inicia de forma empírica.

    Por supuesto, ya que los cursos, especialidades o maestrías darán mayor valor a su trabajo. Me parece que hay que celebrar las acciones que se han realizado en diversas universidades y centros de estudio de muchos  países, México incluido, para profesionalizar la labor editorial. Como bien dicen, muchas veces el editor se forma de manera empírica y, aunque no está mal, la profesionalización permite mayor calidad, estandarización y mejores procesos.

    ¿En qué momento decidiste formarte como editora?

    En el momento en que la gente creyó que hacer una revista es copiar y pegar, incluso para el consumo interno en una organización como en la que trabajo. Además, formarme como editora me permitió estandarizar procesos y eso fue de gran ayuda.

    Cuéntanos un poco acerca de tu experiencia en el Curso Integral de Edición de Publicaciones

    La verdad fue una experiencia muy buena. Aprendí muchas cosas que no veía en mi trabajo, porque lo que editamos no se vende. Sin embargo, me será de gran ayuda para mis proyectos independientes.

    ¿Cómo aplicaste lo aprendido en tu quehacer profesional?

    Es muy interesante porque conocí muchísimo acerca de la planeación, lo cual estoy aplicando, pues me permite aprovechar mejor los tiempos. También el curso me ayudó a comprender mejor a todas las partes involucradas en los procesos editoriales.

    ¿Recomendarías el curso a quienes deseen formarse como editores?

    Sin dudarlo, ya que abarca los procesos editoriales de manera integral y hace un repaso del universo editorial, lo que nos permite tener una panorama completa. Además, porque si no eres de Perú te permite aprender un poco de lo que sucede ahí en  materia editorial y eso también amplia la mirada.

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    ¿Cuáles son los errores más comunes al diseñar?

    En la siguiente nota encontrarás algunas de las faltas típicas en las que incurren los profesionales del diseño en sus inicios o incluso los más experimentados.

    Implementar una solución gráfica requiere diversos criterios que implican un alto sentido de la estética y la composición, además del manejo de herramientas y programas de diseño.

    La práctica hace al maestro, bien lo sabemos. Sin embargo, siempre habrá un margen de error que debemos considerar. En el siguiente artículo, la diseñadora gráfica Ana Morales nos señala algunos de los errores más recurrentes del diseño gráfico.

    Composición

    Parece increíble, pero este es una de las fallas clásicas. Se relaciona con la distribución de los elementos sobre el espacio de trabajo. Si no se consigue la armonía entre las partes que componen una pieza gráfica, resultará en una ausencia de jerarquía visual, lo cual resta valor a las propuestas.

    Errores tipográficos

    En ocasiones, los diseñadores suelen decantarse por fuentes muy elegantes, pero poco legibles o congruentes con el diseño propuesto.

    Distribución de la información

    Algunos diseños contienen mucha información, lo que se traduce en una evidente saturación. En otros casos, carece de la misma, lo cual dificulta la comprensión del mensaje.

    Colores

    Especial atención en este punto. Un diseñador gráfico debe tener en cuenta la armonía en cuanto a la combinación de colores, ya que una adecuada elección aumentará el valor estético de la propuesta. En tanto, el uso excesivo de colores podría generar una confusión visual en el lector.

    Imágenes

    Aquí entran en juego diversos puntos. En primer lugar, tenemos las imágenes que no comunican bien el mensaje o que en todo caso no guardan relación con el texto que acompañan. Por otro lado están los gráficos en baja resolución, que disminuyen la calidad de la propuesta y su óptima transmisión.

    Un diseñador gráfico debe cuidar este aspecto de su trabajo, pues representa uno de los errores que se ocasionan ya sea por descuido o por desconocimiento de las resoluciones óptimas para la presentación de una pieza gráfica. Recuerden que una vez enviado a la imprenta no hay marcha atrás.

    Aprende las reglas básicas del diseño gráfico

    En nuestro curso de Diseño en Canva conocerás los lineamientos fundamentales del trabajo del diseñador gráfico, en una de las plataformas más amigables a nivel mundial. De este modo, podrás implementar tus primeras soluciones gráficas.

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    Participa en nuestro seminario «¿Qué es el editing?»

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    De este modo te invitamos a participar en nuestro seminario «¿Qué es el editing?», en el que descubrirás este interesante ámbito del trabajo del editor. Te esperamos este miércoles 12 de febrero de 9:00 a 20:30 horas (Lima, Bogotá) / 21:00 a 22:30 horas (Buenos Aires).

    El editor argentino Diego Barros dictará este seminario en línea y en directo. El ingreso es libre. Llena el siguiente formulario y participa: forms.gle/VvpjPnt6qbwgTykf8

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