Carlos Vela: «Todavía no se termina de entender que la lectura, el libro y las industrias culturales en general también generan desarrollo, tanto económico como social».

Carlos Vela es presidente de la Asociación de Escritores Independientes del Perú (EIP) y socio fundador de la editorial Pesopluma. En esta entrevista comenta sus impresiones sobre la aprobación de la nueva Ley del Libro y sobre el futuro de las industrias culturales en el Perú.

CDEYC: ¿Qué te ha parecido la aprobación de esta nueva ley?

CARLOS VELA: Definitivamente es un avance respecto del marco legal que existía hasta el momento. Sin embargo, hay bastante que trabajar en el mediano plazo para perfeccionar el mismo marco legal.

CDEYC: El Congreso ha dado tres años más de exoneración. ¿Crees que es tiempo suficiente?

C. V.: Lo que el sector estaba trabajando, sugiriendo y en lo que hay un consenso es que debe establecerse un horizonte más amplio para trabajar en el mediano y largo plazo. Por eso, la propuesta de nosotros como gremio es que se trabaje sobre la inafectación del I.G.V. De modo que de acá a tres años —que es un horizonte bastante corto— no tengamos que entrar en la misma discusión. Lamentablemente no se ha podido, pero es mejor tres años a que esto haya sido dejado de lado.

CDEYC: ¿Qué retos hay que superar para que de una vez se haga una inafectación permanente para el I.G.V. del libro?

C. V.: Hay varios aspectos a trabajar. No solo hay que entender la importancia de la industria editorial, sino de la industria cultural en general para el país. A nivel político, lo que nosotros hemos visto en varios años de trabajo es que todavía no se termina de entender que la lectura, el libro y las industrias culturales en general también generan desarrollo, tanto económico como social. Nos ayudan a construir una nueva ciudadanía. La lectura ayuda a que las personas desarrollemos otro tipo de capacidades, con las cuales vamos a estar mejor preparados para tomar decisiones más acertadas. Ese trabajo todavía no termina de calar en las autoridades, quienes son las que finalmente están tomando las decisiones, en este caso en el legislativo. Tenemos que trabajar para que terminen de entender la relevancia y la importancia de hacer un marco legal a largo plazo para que las industrias culturales se consoliden como una industria. Actualmente en el Perú no lo son. Ese trabajo hay que hacerlo; y hacerlo pronto en distintas esferas de los organismos públicos. En el marco de la ley del libro se ha hablado mucho de esto, y se ha aprobado en el Congreso. Sin embargo, hay responsabilidad de otras instancias: de los ministerios, y no solamente de Cultura, el cual, efectivamente, está encabezando esta lucha porque está bajo su rectoría. Todos los temas relacionados con el libro y las industrias culturales deberían trabajarse de manera intersectorial y transversal. Deberían involucrarse el Ministerio de la Producción; también el de Transportes y Comunicaciones para trabajar en la circulación del libro; asimismo, los gobiernos locales y regionales, que tienen una rectoría para el establecimiento de bibliotecas públicas, que han sido muy descuidadas durante los últimos diez años. Entonces, hay distintas instancias en las que todavía se debe insistir para articular todos estos esfuerzos, nuevamente, con una mirada a largo plazo que no termina resolviéndose en tres años.

CDEYC: ¿Cómo ha estado el sector editorial con respecto a esta nueva ley en el período desde junio hasta esta semana que se dio la nueva ley? ¿Hubo mucha expectativa? ¿Qué les preocupaba?

C. V.: Nosotros, como Asociación de Editoriales Independientes del Perú, venimos trabajando por lo menos desde hace cuatro años junto con la Biblioteca Nacional del Perú, el Ministerio de Cultura y la Cámara Peruana del Libro en un proyecto más o menos consensuado entre todas las partes sobre lo que debería ser una ley del libro integral. En este camino, y más durante este año, hemos venido insistiendo para que esto se trabaje no sobre la marcha —como ha sucedido en los últimos años— ya estando muy cerca a la fecha de vencimiento. Nosotros insistimos desde abril. Claro, se ha cruzado con la pandemia y una serie de crisis que ha afectado al país en general, a todos los sectores, pero sí hemos estado atentos. Parte de este trabajo ha incluido reuniones con la Comisión de Cultura del Congreso, con el fin de alcanzarles alguna información de casuística muy específica que si no estás en el sector no la conoces. Hemos cursado información con el Ministerio de Economía, de Educación, con la Biblioteca Nacional. Esta combinación ha incluido no solo nuestra voz, que muchas veces puede suponerse que es parcializada, sino que hemos tratado de trabajar en conjunto con otros agentes, de modo que se ha pensado el marco legal en beneficio de los ciudadanos. Si nosotros solamente pensamos como un beneficio de la oferta, y no hay demanda, no es un trabajo que pueda generar resultados en el largo plazo, que es lo que queremos. Felizmente, sí hubo articulación durante el año, y ha salido un proyecto de ley mejor que el que se estaba formulando al inicio del año. Definitivamente ha tenido sus frutos. Ha podido ser mejor, pero ha tenido buenos resultados.

CDEYC: ¿Quisieras agregar algo?

C. V.: Sí, desde Editoriales Independientes del Perú (EIP) insistimos que la ley del libro es uno de los ejes que busca el desarrollo del sector editorial y generar el hábito de la lectura. Pero no es el único. Nosotros creemos que la ley sola no va a generar nada. La ley tiene que venir de la mano de un proceso de compras públicas de parte del Estado, que sea transversal, inclusivo y descentralizado. Otro eje es la política nacional del libro, la lectura y las bibliotecas. Esta política nacional viene trabajándose por lo menos desde hace tres años, pero todavía no termina de concretarse, y lo que te permite es tener un horizonte de diez años para que la estrategia del libro y la lectura no dependa de la autoridad de turno, sino que haya un camino de seguir más allá de los puestos del Estado. Si bien la ley es un paso importante, todavía falta que los otros ejes se concreten. Con ello, recién vamos a poder tener resultados en el mediano y largo plazo. Por otro lado, un apunte que destacamos del trabajo que se ha hecho es que se ha podido incluir un fondo para el libro que no existía antes. Este es importante para que se generen compras públicas para las bibliotecas. También es importante que se haya incluido el tema de la estadística para poder medir cuáles son los resultados de lo que se está sacando ahora y hacer los ajustes necesarios sobre la marcha. En este momento, cualquier estadística es usada tanto a favor como en contra, dependiendo de quién lo mida. Nosotros hemos insistido bastante que se mida sobre lo que se está proponiendo. Y si hay que hacer ajustes, que se hagan durante la marcha para obtener los resultados que se estaban esperando. Además, hay un aspecto de la ley que se ha hablado mucho, que es la inafectación y la exoneración del I.G.V. Hay un beneficio tributario, que es la devolución de I.G.V. de las facturas de gasto por la producción del libro. Durante los diecisiete años de la Ley del Libro (anterior) hubo una barrera administrativa impuesta por Sunat, por la cual solo obtenían este beneficio las grandes empresas editoriales. Lo que se ha hecho es irse al otro extremo. Ahora mismo, se ha establecido un techo para que solo puedan acceder las microempresas editoriales. El techo es muy bajito y no permite que, en un proceso de crecimiento constante, más empresas puedan acceder. Yo creo que se ha pecado un poco de irse al otro extremo y no se ha evaluado un punto medio. Ese es un efecto que había que corregir pronto, pensando de aquí a tres años según las métricas que se arrojen. Además, si bien se ha aprobado la ley ahora en octubre, falta que el Ejecutivo lo promulgue y esperamos que sea esta semana. Para que haga efecto, esta ley tiene que reglamentarse. El año pasado, en octubre también, se realizó la prórroga del libro. El reglamento salió hasta junio de este 2020. Nosotros vamos a insistir para que eso no vuelva a ocurrir, porque eso es un horror. Estuvimos seis meses sin que los grandes beneficios que se habían logrado con la prórroga del año puedan usarse, sin que las empresas pudieran acceder a las mismas. Por otro lado, otro de los grandes puntos a favor que tenía la prórroga del año pasado fue un fondo de S/16 000 000, que por primera vez incluía una prórroga de la Ley del Libro, pero estos fondos no se trasladaron hacia el Ministerio de Cultura hasta el mes de setiembre. En vez de que Cultura haya tenido un año para ejecutar ese presupuesto, está teniendo tres meses y medio. En el caso de otros S/16 000 000 que hay para el Ministerio de Educación, entendemos que aún no han llegado y no sabemos si van a llegar. Ese dinero estaba destinado a la compra de libros para bibliotecas escolares. Entonces, de cara a esta nueva ley, nosotros lo que esperamos es que —y en esto vamos a insistir— el Ejecutivo promulgue el reglamento y salga de todas maneras este año. De modo que podamos empezar el 2021 con una ley que pueda aplicarse, y no solo un discurso. Lo otro es que los fondos se trasladen también a inicios de años para que Cultura pueda desarrollar, a lo largo de doce meses, el presupuesto de manera eficiente. Finalmente, es importante tener estas cosas en el radar para que la ley pueda concretarse de manera eficiente y se trabaje con tiempo durante el año.

Nueva Ley del Libro 2020

La aparición de una nueva Ley del Libro abre una era de cambios e inclusiones que fortalecerán a la industria editorial.

A pocos días que expire la última prórroga, la Comisión de Economía del Congreso decidió aprobar —con 124 votos a favor, 0 en contra y 0 abstenciones— una nueva Ley del Libro y Fomento de la Lectura.

Esta decisión no ha sido tomada de manera improvisada, sino que surge de una ardua gestión y esfuerzo conjunto entre representantes del sector editorial, el Gobierno y algunos parlamentarios. La necesidad de una ley que regule el fomento a la lectura se puso nuevamente sobre la mesa el pasado mes de junio, cuando se otorgó una prórroga al Decreto de Urgencia Nro. 003-2019 hasta la quincena de octubre próximo.

Esta nueva Ley del Libro y Fomento de la Lectura exonera por tres años el pago del I.G.V. al sector editorial bajo los conceptos de importación y venta de libros. Así también, a FondoLibro se le asignará un presupuesto de S/ 16 000 000 (dieciséis millones de soles), de los cuales el 40% será destinado para la compra de libros y el fortalecimiento del Sistema Nacional de Bibliotecas.

Willy del Pozo, presidente de la Cámara Peruana del Libro (CPL), señaló que «es un gran logro, un momento de alegría como hace 10 años nos dio Vargas Llosa al obtener el Nobel». Aunque hay que recalcar que el presidente de la CPL esperaba una inafectación permanente, en vez de «estar peleando cada tres años por algo que debería ser perpetuo».

Acerca de este deseo de la exoneración del I.G.V., Carlos Vela, presidente de Editoriales Independientes del Perú (EIP) menciona que «ha salido un proyecto de ley mejor que el que se estaba formulando al inicio de año. Definitivamente ha tenido sus frutos. Ha podido ser mejor, pero ha tenido buenos resultados». Con esto, se observa que el camino a una ley integral del libro ha comenzado su marcha con el pie derecho y a paso firme.

En el aspecto económico y legal, el beneficio tributario que ofrece la exoneración de I.G.V. es importante para un sector aún en crecimiento como lo es el editorial. Sin embargo, la ley va mucho más allá y ofrece otros beneficios. Pablo Cotrina, jefe de Contenido Digital y Alianzas de Worldreader, afirma que «se ha podido llevar a una norma las necesidades de varios actores que necesitan medidas para que su trabajo se asegure, exista y, además, puedan tener actividades que los sostengan en el tiempo». Esto revela un enorme cambio en las condiciones de trabajo para la industria del libro, donde gracias a esta ley existirá una mayor cabida a los lectores, bibliotecarios, escritores, promotores del libro, entre otros, que desde ahora verán reconocidos sus esfuerzos en un marco legal inclusivo, en vez de una ley que estaba pensada casi en exclusividad para «exportadores, impresores y algunas editoriales grandes».

Dante Antonioli, country manager de Pearson para Bolivia, Chile, Ecuador y Paraguay, añade que «tenemos una industria gráfica muy competitiva que todavía no la hemos aprovechado al máximo. En la región tenemos cada vez mejores servicios de impresión a precios competitivos». Como se observa, la participación de actividades colaterales a la producción de los libros es un buen síntoma del desarrollo industrial que el sector editorial está atravesando, y esto se mantendrá así siempre y cuando exista una constante cooperación entre los diferentes agentes que participan del sector, directa e indirectamente.

Este trabajo no compete solo a los editores y a los libreros; es indispensable la participación permanente de muchos agentes, como el MEF en lo económico, el Congreso en lo político, o el Ministerio de Cultura en la gestión y promoción, y así la lista se hace interminable.

Si deseas conocer la opinión completa de Carlos Vela, Dante Antonioli y Pablo Cotrina, te invitamos a revisar las entrevistas en los enlaces.

Las nobel de la historia

El panorama literario alrededor del premio Nobel ha sido preferentemente masculino. Si uno se pone a pensar en figuras representativas que han obtenido este galardón, tanto polémico como ansiado, salen en primera fila nombres de Albert Camus, Gabriel García Márquez o Peter Handke, ganador del año pasado. Luego de mucho esfuerzo, aparecen los nombres de algunas ganadoras del insigne premio. Este año, la Academia celebra a Louise Glück como la décimo sexta mujer en obtenerlo; por ello, es necesario hacer un recuento de las antecesoras de la poeta estadounidense. Sin más, estas son las nobel.

1. Selma Lagerlöf

La primera mujer en ganar el nobel de Literatura, y la quinta en ganar un Nobel, nació en 1858 en Suecia. Su premiación se dio en 1909 con las siguientes palabras: «En reconocimiento al elevado idealismo, la vívida imaginación y la percepción espiritual que caracterizan sus escritos». Su obra más conocida es El maravilloso viaje de Nils Holgersson (1906), inspirada en la obra de Rudyard Kipling.

2. Grazia Deledda

Escritora italiana, nació en 1871. Su premiación se dio en 1926, diecisiete años después del de Selma. Acerca de su obra, la Academia dijo que se le otorgaba «Por sus escritos inspiradamente idealistas, que con claridad plástica dibujan la vida en su isla natal y que con profundidad y simpatía tratan los problemas humanos en general». Se especializó en narrativa y estudios de poética, tuvo catorce publicaciones hechas en vida y dos obras póstumas.

3. Sigrid Undset

La escritora noruega ganó el galardón dos años después, en 1928. En aquella ocasión se dijo que su producción literaria era merecedora del premio «Principalmente por sus poderosas descripciones de la vida de los nórdicos durante la Edad Media». Entre sus obras más conocidas se encuentran Kristin Lavransdatter (1920-1922) y Olav Audunssön (1925-1927); en ellas, la autora explora el conflicto permanente entre el amor terrenal y el divino. 

4. Pearl S. Buck

Fue la primera mujer estadounidense en obtener el Nobel. Su premiación se dio en 1938. La mitad de su vida se desarrolló en China, aspecto que se resalta en sus obras. El jurado de la Academia dijo que se le otorgaba el galardón «Por sus descripciones ricas y verdaderamente épicas de la vida campesina en China y por sus obras maestras biográficas». Tiene más de ochenta libros en su historial distribuidos entre el relato, el teatro, el guion cinematográfico, la poesía, la literatura infantil, la biografía y hasta un libro de cocina.

5. Gabriela Mistral

Es la primera latinoamericana y poeta en obtener el premio, el cual se dio en 1945. Su verdadero nombre fue Lucila Godoy Alcayaga. La razón que motivó a la Academia para otorgarle la distinción fue «Su poesía lírica que, inspirada por poderosas emociones, ha hecho de su nombre un símbolo de las aspiraciones idealistas de todo el mundo latinoamericano». También es reconocida por su labor política en Brasil y por sus enseñanzas en las escuelas de su natal Chile.

6. Nelly Sachs

En 1966 el galardón regresa a Suecia, de la mano de esta gran poeta que desarrolló la problemática del pueblo judío. Obtuvo el premio Nobel junto al israelí Samuel Agnon. Fue gran amiga la nobel Selma Lagerlöf. Su obra recibió el premio «Por su destacada escritura lírica y dramática, que interpreta el destino de Israel con fuerza conmovedora».

7. Nadine Gordimer

Fue la primera sudafricana en obtener este premio. Escribió sus primeros relatos a los nueve años, y su primera publicación la realizó a los quince años. En 1943, con veintiséis años publicó su primera historia larga, titulada Face to Face, en la cual desarrollaría temas sobre la degeneración humana a través del problema social en África. Gano el Nobel en 1991, casi treinta años después desde la última ocasión que esto sucedió.

8. Toni Morrison

En 1993, el premio se entregó por segunda vez a una mujer estadounidense. Fue una activa defensora de la lucha en contra de la discriminación racial, centrándose en los problemas que rodean a la mujer afroamericana. La Academia señaló sobre ella: «Quien en novelas caracterizadas por su fuerza visionaria y transcendencia poética, da vida a un aspecto esencial de la realidad estadounidense».

9. Wisława Szymborska

Esta poeta polaca recibió el premio en 1996. Sobre su obra, se dijo que merecía el galardón «Por la poesía que con precisión irónica permite al contexto histórico y biológico salir a la luz en fragmentos de la realidad humana». El discurso que dio durante la premiación del Nobel fue publicado bajo el título de No sé qué gente, y publicado al año siguiente.

10. Elfriede Jelinek

Fue la primera ganadora del Nobel del presente siglo. Su premiación estuvo rodeada de polémica luego de la renuncia de uno de los miembros del jurado al conocerse el resultado en 2004. Posee una muy basta producción en diversos géneros como la novela, teatro, radioteatro, ensayo, libretos par ópera, guiones de cine, y la traducción.

11. Doris Lessing

La escritora británica pero nacida en Irán fue la ganadora del Nobel en 2007. Se especializa en el género autobiográfico, donde resalta sus experiencias en África, su vida de infancia y sus desengaños personales, políticos y sociales. La crítica tuvo una posición dividida acerca de su premiación. Escribió casi medio centenar de libros, de los cuales el jurado resaltó: «La narradora épica de la experiencia femenina, quien con escepticismo, ardor y poder visionario ha sometido a una civilización dividida al escrutinio».

12. Herta Müller

Novelista, ensayista y poeta rumana, quien obtuvo el galardón en 2009. Su estilo ha sido considerado como una prosa poética, en la cual predomina la repetición de figuras retóricas como la elipsis y una repetición constante de palabras. Al entregarle el premio, la Academia dijo que su obra «Con la concentración de la poesía y la franqueza de la prosa, describe el paisaje de los desposeídos».

13. Alice Munro

Cuentista canadiense, destacada como una de las más importantes en lengua inglesa. También es conocida por realizar una reescritura constante de sus historias. El jurado le otorgó el premio en 2013, luego de denominarla una «Maestra del cuento contemporáneo».

14. Svetlana Aleksiévich

La escritora y periodista bielorrusa fue la primera periodista en ganar el Nobel en Literatura, lo que sigue ocasionando gran controversia entre los más puristas. La Academia, al darle el premio, mencionó que se le otorgaba «Por sus escritos polifónicos, un monumento al sufrimiento y valor en nuestro tiempo».

15. Olga Nawoja Tokarczuk

La penúltima ganadora del Nobel es ensayista, poeta y psicóloga. Obtuvo la condecoración en 2018 «por su imaginación narrativa que con pasión enciclopédica representa el cruce de fronteras como una forma de vida». Debutó en 1979 bajo el pseudónimo de Natasza Borodin. Su primera premiación se dio en 1993 con su novela El viaje de los hombres del Libro, publicada en ese mismo año.

16. Louise Glück

Es la tercera mujer que centra su escritura en la poesía, ganadora del Nobel de este año. Nació en 1943, en el seno de una familia estadounidense. Ha publicado más de una decena de libros, de los cuale, siete han sido traducidos al español por la editorial española Pre-textos. El jurado ha calificado su obra con las siguientes palabras: «Por su inconfundible voz poética que con austera belleza hace universal la existencia individual».

Conoce a Louise Glück, ganadora del premio Nobel de Literatura 2020

Louise Glück es la décimo sexta mujer de la historia en conseguir el premio Nobel. La Academia Sueca le otorgó el máximo galardón en la literatura «por su inconfundible voz poética que, con una belleza austera, hace universal la existencia individual». Entérate más sobre ella y su obra en esta nota.

Este año 2020, las sorpresas han estado a la orden del día. Aunque la mayoría han sido malas, hay ciertas luces que nos alumbran gratamente. Una de ellas brilla el día de hoy. Se trata de Luise Glück, la segunda representante de la poesía desde 1996, cuando Wisława Szymborska recibió el premio. La poeta estadounidense nació en abril de 1943 en la ciudad de Nueva York, y es la décimo quinta ganadora mujer del aclamado galardón, que será acompañado con más de un millón de dólares este año.

Sus inicios en el mundo de las letras se remontan a su niñez más íntima, donde comenzó a hacer libros desde muy joven. La poeta revela, en una entrevista del 2012, que: «a mi padre le gustaba escribir versos. Así que sus hijos, que éramos dos, comenzamos a escribir libros muy pronto. Los imprimía y nosotros los ilustramos, y muchas veces el texto estaba en verso». Durante su infancia se consideraba una niña extraña, los otros niños de su edad no se relacionaban mucho con ella, lo que le ocasionó graves problemas de peso y de confianza. Sin embargo, nunca perdió de vista la meta de convertirse una gran artista.

En la adolescencia, trató de publicar poemas en diversas revistas de su localidad, sin mucho éxito. No sería hasta 1968 que la dedicación y la persistencia darían sus primeros frutos en la forma de su primera publicación, Firstborn. En 1985, el Círculo Nacional de Críticos de Libros (National Book Critics Circle) le entregaría su primer premio a The Triumph of Achilles, publicado ese mismo año; mientras que en 1993 le concederían el premio Pulitzer por su poemario The Wild Iris (1992). Este año ha logrado obtener, además del premio Nobel, el premio Tranströmer, que se otorga cada dos años por el municipio sueco de Västerås.

Entre los tópicos que rodean la obra de Glück está la historia y la mitología clásica, el recuerdo de su infancia, y la universalización de la individualidad. Actualmente, es miembro de la Academia Americana de las Artes y las Letras, y profesora en el Williams College. La crítica señala que la pluma de Glück es una austera belleza, con mucha precisión y negrura para tratar los temas que más le interesan. Las imágenes que describe son apasionantes, mostrándose con crudeza o exuberancia muy vibrantes. El crítico Steven Ratiner menciona que su poesía: «se parece más al registro de una sobreviviente de un naufragio que intenta aceptar la tensión del aislamiento y el horizonte desolado de su isla. El lenguaje es el único refugio del náufrago».

Gluck ha publicado más de una decena de libros entre poemarios y colecciones, así como un libro de ensayos de poesía titulado Proofs and Theories: Essays on Poetry (1994). Su obra ha sido traducida al español desde el 2006 por la editorial Pre-textos; en la edición participó el poeta peruano Eduardo Chirinos.       

Premio Nobel 2020: los eternos candidatos

Entre los favoritos de este año se puede observar algunos que siempre han sido voceados. ¿Será al fin la oportunidad de estos, o se lo llevará alguno de los candidatos nuevos?

El 8 de octubre se llevará a cabo el anuncio del nuevo ganador del Premio Nobel de literatura. A pesar de los cambios por las últimas acusaciones realizadas contra uno de los miembros del jurado el 2018, y la coyuntura actual de la pandemia, los organizadores del premio han decidido llevar acabo el evento de manera virtual. Como todos los años se pueden observar nuevos rostros, pero no faltan los eternos favoritos.

Las apuestas apuntan a que, por fin, uno de los eternos candidatos al Nobel será quien se hará con el galardón. El primero de ellos es, por supuesto, Haruki Murakami, novelista y traductor japonés. Sus novelas son consideradas magníficas a partir de la interrelación que tienen con el lector, efecto muchas veces considerado como «inspirador». Entre sus novelas más importantes está Tokio blues (Norwegian Wood) (1987), novela que lo lanzó a la fama internacional y que se adaptó luego al cine.

Asimismo, el nombre del escritor español Javier Marías ha sido señalado constantemente como favorito para recibir el ansiado premio. La crítica especializada señala que su mayor aporte se refleja en el estilo de narración que posee, la cual ofrece nuevas perspectivas que atrapan al lector en un proceso de cuestionamiento y reflexión. Algunas de sus obras más conocidas son Mañana en la batalla piensa en mí (Anagrama, 1994) y la compilación titulada Tu rostro mañana (Alfaguara, 2009), que se compone de tres obras.

Finalmente, Milan Kundera también es considerado —nuevamente— como favorito para ganar el Nobel de este año. Su obra maestra fue publicada en 1984, con el título de La insoportable levedad del ser (1984), donde se explora la existencia del ser mismo, dentro de las líneas del «eterno retorno» planteado por Nietzsche.

Los nuevos candidatos

Varios medios han apostado porque el Nobel de literatura será para un escritor/a no europeo. Entre los candidatos nuevos se encuentra Jamaica Kincaid, nacida en Antigua y Barbuda en 1949, pero nacionalizada estadounidense. Otro nombre que suena con fuerza es el de Maryse Condé, nacida en la isla Guadalupe y nacionalizada francesa. Las obras de ambas exploran temas como el colonialismo, el racismo, el clasismo y las diferencias de género.

Finalmente, otros nombres que están circulando entre los favoritos son los americanos Joyce Carol Oates, que ganó hace poco el premio Cino del Duca, y Margaret Atwood, escritora del libro El cuento de la criada (1985), que inspiró la famosa serie con el mismo nombre.