Falleció escritora ucraniana Victoria Amelina tras ataque ruso en Kramatorsk

Cómo se recuerda, el ejército ruso lanzó un misil contra el restaurante Ría, en la ciudad de Kramatorsk, donde se encontraban departiendo la escritora con el colombiano Héctor Abad Faciolince. Amelina falleció a causa de las heridas en la cabeza que sufrió tras el ataque.

Victoria Amelina era autora de libros infantiles y de las novelas The November Syndrom, Homo Compatiens, entre otras. Sin embargo, hizo un alto en su carrera para documentar los crímenes de guerra perpetrados por Rusia en suelo ucraniano.

Destino fatal

Se dice que la presencia de Amelina en el restaurante de Kramatorsk fue casi accidental. Se embarcó a último momento en un viaje junto a Abad Faciolince, con quien entabló amistad durante la Feria del Libro de Kiev. Precisamente, ambos participaban a la presentación de la campaña “Aguanta Ucrania”, la cual muestra la solidaridad de Latinoamérica a dicho país.

Es por ella que Amelina decidió acompañar en su recorrido por Ucrania a Abad Faciolince, al excomisionado de la paz en Ucrania Sergio Jaramillo y a la reportera Catalina Gómez, para demostrarles la crudeza que el conflicto armado va dejando a su paso.

Un mensaje de despedida

Según fuentes del diario El País de España, el último tweet de Victoria Amelina fue registrado el mismo día del atentado. En dicha publicación se aprecia a Héctor Abad Faciolince sosteniendo la edición ucraniana de su novela El olvido que seremos y abrazando a una librera local. La escritora colocó en su mensaje: «Es como un abrazo solidario de América Latina a Ucrania».

La última vez que la vieron reír

Tras el atentado en Kramatorsk, Abad Faciolince relató, en una histórica crónica, los momentos de terror que vivió junto a la delegación que se encontraba en el restaurante Ría. Según contó a El País, la explosión se produjo mientras Victoria Amelina reía al bromear sobre el toque de queda y la ley seca.

En otro pasaje, muy afligido, Héctor Abad Faciolince dijo no comprender por qué ellos están bien y ella no, o si es que volverá a ver el rostro alegre de Amelina una vez más, entre risas y conversaciones amenas.

Invitada de lujo

El fallecimiento de Victoria Amelina ha causado gran conmoción en el ámbito literario, debido a que su oficio la llevó a participar de distintos eventos vinculados a la escritura.

Desde la organización de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, lamentaron con profundo pesar la muerte de la escritora ucraniana, pues iba a acudir por primera vez al evento como invitada.

Héctor Abad Faciolince: bajo los escombros de la guerra

El escritor colombiano, quien se encuentra en Ucrania participando en una serie de actividades literarias, sobrevivió a un ataque militar ruso perpetrado en la ciudad de Kramatorsk, en la región de Donetsk.

De pronto, una explosión, gritos, escombros regados en el asfalto, como fragmentos de una realidad pacífica rota en un pestañeo. Y es que si algo atesoran los ucranianos son esos cortísimos instantes de tranquilidad.

Héctor Abad Faciolince departía en una pizzería de la ciudad de Kramatorsk junto a Sergio Jaramillo, excomisionado de la paz, y la reportera colombiana Catalina Gómez Ángel. El establecimiento, según relata el narrador, se encontraba repleto de civiles de distintas nacionalidades.

Minutos antes de que un misil impactase contra el local, la poeta ucraniana Victoria Amelina iba documentando los crímenes de guerra cometidos por el ejército ruso en los últimos 16 meses. Según el relato del creador de El olvido que seremos, Amelina sorbía un trago de su cerveza, cuando la explosión llevó todo a negro.

El saldo fue de 25 personas con heridas graves, entre ellos la poetisa, cuyo pronóstico es reservado. Tal fue la conmoción de Abad Faciolince, que dijo haber visto a Ameline quieta, abstraída de la realidad, cubierta de polvo, como si su espíritu hubiese huido de espanto, dejando solo el cascarón de carne y hueso que lo contiene.

El escritor culmina su testimonio, narrado desde la óptica del horror, diciendo que «los que hemos sobrevivido estamos despiertos, con la esperanza de que si no nos dormimos también Victoria se despierte de esta pesadilla y del infierno que el ejército ruso ha creado en la hermosa tierra de Ucrania».