Arlene Fritzen: «Escribir bien y cuidar el estilo es esencial para cualquier profesional»

Traductora egresada del Curso Integral de Corrección de Estilo, Arlene Fritzen nos cuenta su experiencia en el CICE respecto a los docentes, la plataforma educativa, así como el intercambio cultural con estudiantes de distintos países.

¿Cómo nació tu interés por la corrección de estilo? Sabemos que eres traductora de profesión.

La corrección de estilo siempre ha formado parte de mi labor profesional. A menudo recibo textos académicos para traducir el resumen al español y/o al inglés, e incluso me piden que revise el texto de la tesis o del artículo. Además de portugués, corrijo textos en español e inglés. Por su parte, la traducción requiere una corrección de estilo tanto paralela como final. Desde este punto de vista, el traductor es también su propio corrector de estilo.

¿La virtualidad fue una ventaja para potenciar tu crecimiento profesional?

Por supuesto, porque de lo contrario no podría hacer un curso en otro país, a menos que fuera a vivir allí.

Cuéntanos tu experiencia respecto a llevar un curso a distancia (el Curso Integral de Corrección de Estilo) a través de nuestra plataforma interactiva.

La experiencia fue positiva porque la plataforma interactiva es práctica y fácil de usar.

¿Cuál consideras es la característica principal del CICE?

El alcance del programa de contenidos que va desde la morfología, la ortografía, la puntuación, sistemas de citación, entre otros, hasta las herramientas de tecnología para la corrección.

¿Qué opinas sobre la metodología de trabajo empleada en el curso?

La metodología me pareció objetiva y adecuada para cada una de las asignaturas por la experiencia docente de los profesores.

Coméntanos un poco sobre la experiencia de llevar un curso con participantes de otros países.

Los intercambios con estudiantes de otros países son interesantes y enriquecedores por la oportunidad de compartir conocimientos y experiencias.

¿Es necesario conocer los principales fundamentos de la corrección, aún si el alumno proviene de un campo ajeno al rubro editorial?

Sí, es sumamente necesario porque escribir bien y cuidar el estilo es esencial para cualquier profesional.

¿Podríamos decir que las destrezas adquiridas en el Curso Integral de Corrección de Estilo complementaron tu labor como traductora?

Estoy segura de que todo lo que he aprendido en el CICE complementa y contribuye a perfeccionar mi labor como traductora, especialmente en el uso del español.

Gislene Coloma: «Después de llevar el Curso Integral de Corrección de Estilo, puedo decir que soy una correctora profesional»

Comunicadora, escritora y ahora correctora. Gislene Coloma comparte sus impresiones acerca del Curso Integral de Corrección de Estilo, el cual se encuentra pronto a concluir.

¿Cómo inició tu vínculo con los textos, la redacción y los libros?

Soy comunicadora de profesión y tengo un máster también en comunicación y dirección de contenidos. Leo desde muy chica, eso lo heredé de mi mamá, quien tenía una gran biblioteca. Era de las chicas «raras», a la que premiaban con libros. Cuando tuve que escoger una carrera, me di cuenta de que quería crear cosas distintas con las palabras. La redacción creativa me encantaba, pero no había una carrera dedicada solo a ello. Vi que en la carrera de comunicaciones podía desarrollar esa vocación y el talento que yo creía tener para escribir. Empecé trabajando como guionista y productora de dos programas en Univisión de Costa Rica. Luego regresé a Perú y entré a trabajar como redactora creativa en una multinacional, lo cual me permitió vivir tranquila, criar a mis hijos y estudiar otros temas relacionados a mis aficiones. Sin embargo, sentía que me faltaba una formación profesional, pues todo se basaba simplemente en mi destreza como lectora, pero no conocía las reglas exactas.

Actualmente estás cursando el Curso Integral de Corrección de Estilo en la Escuela de Edición de Lima. ¿Cuál es tu experiencia en el curso? ¿Cómo ha sido este perfeccionamiento y de qué forma lo vienes asimilado?

Me siento mucho más segura para sustentar lo que antes era instintivo. Empecé con un taller de corrección de estilo, el cual me abrió todo un mundo lleno de posibilidades. En aquel entonces yo ya había escrito un libro de haikus y quería escribir más. A decir verdad, me la paso corrigiendo todo lo que leo, así que pensé que tenía alma de correctora. Además, por lo que me enteré, la Escuela de Edición de Lima era la única que daba esa formación. En el 2022 entré al Curso Integral de Corrección de Estilo, que ofrece una formación de casi un año. Puedo asegurarles que me siento más segura al sustentar cualquier cambio hecho por el autor o cualquier variación en la redacción. Sabemos que los autores somos muy sensibles con nuestros textos, pero estoy en la capacidad de mejorarlos y sustentarlos con conocimiento de causa. Conozco las reglas, sé por qué se tiene que escribir de una manera y no de otra. Hoy en día trabajo como consultora de comunicaciones y he incursionado ya en el tema de la corrección profesionalmente. Estoy corrigiendo una novela para una autora que vive en Estados Unidos. A medida que corrijo aprendo más, practico más y me agrada el hecho de que puedo hacerles consultas a los profesores. Me falta muy poco para terminar el Curso Integral de Corrección de Estilo, pero puedo decir que ya soy una correctora profesional.

Dices que la plana docente de la Escuela de Edición de Lima te ha ayudado con tus consultas, es decir, ¿consideras que la formación y el vínculo con los profesores es algo que se ha fortalecido en este tiempo?

Estoy encantada con los profesores. Cada docente es una fuente de sabiduría que yo no me imaginaba que existía. Son muy buenos, la selección de profesores es extraordinaria e impecable. Tal es así que, si pierdo una clase, siento que se me escapa algo importante, porque cada clase descubro nuevas cosas. El nivel de los profesores es muy alto, lo cual me ha dejado gratamente sorprendida. Creo que todo aquel que trabaje con las palabras debería tomar esta formación en corrección de estilo. Lo recomiendo totalmente.

¿Cómo ha sido tu experiencia al llevar el curso de manera virtual?

Sí funciona. Hay algunos temas un poco más pesados que otros, porque hay que leer bastante. Ahora estamos en una etapa en la que leemos mucho, analizamos y corregimos sobre lo que está en pantalla, cosa un poco más densa. Pero más son las ganancias, porque, por ejemplo, cuando llevé el primer curso en la Escuela de forma presencial, me era difícil llegar a la hora. Con la virtualidad, en cambio, es excelente. No lo tomaría de otra manera.

En algunas promociones ingresan también estudiantes de otros países, quienes comparten sus experiencias en el salón.

Sí, es súper interesante. Tengo compañeros de México, de Chile, de Colombia y es muy enriquecedor compartir con ellos, lo cual no podría ser posible en la presencialidad.

Tú eres comunicadora y te asumes como una correctora de estilo profesional. ¿Qué importancia tiene redactar bien en el trabajo? ¿Cómo aplicamos el tema de la redacción y la corrección en el trabajo, después de adquirir las herramientas en el Curso Integral de Corrección de Estilo?

En principio, debemos entender que la corrección no es redactar. Pasa mucho que te dan textos mal redactados para corregir y eso supone ya otro trabajo, pues implica no solo revisarlos sino, en ocasiones, reescribirlos. Puedes corregirlos, obviamente, pero si la casa está mal construida, por más que la pintes, la tarrajees o le pongas un nuevo techo, la base seguirá endeble. Cuando recibo textos, los leo por completo para saber si voy a pintar la casa o a cambiar tuberías, pues encuentro que muchas personas no saben redactar, que es lo primero. El corrector está para descubrir lo errores sobre algo que está más o menos bien redactado. Este curso de corrección me ha servido para saber identificar esos puntos.

Hay personas que dicen: «Soy de otra carrera, por lo tanto, no tengo la obligación de redactar bien». Desde tu punto de vista como redactora, ¿esto es un error?

Todos tenemos que aprender a redactar. Ahora, no es que estudias un curso de redacción y listo, ya sabes redactar. Hay todo un bagaje de lectura detrás. En una oportunidad fui jefa de redacción y luego gerente de contenidos, y lo que me más me costaba encontrar era buenos redactores. En principio, porque no hay una carrera específica de redacción y porque el redactor es una rara avis que lee mucho y que no sabe canalizar todo ese conocimiento. El redactor no nace con un solo curso; se macera con los años, la lectura y la práctica. Un buen redactor se nutre de lecturas, hasta que alcanza su perfeccionamiento. No tiene que ver con la carrera sino con haber leído mucho.

Quisiéramos saber tus impresiones finales sobre la escuela, los profesores, los compañeros.

Bueno, la Escuela me parece maravillosa, los profesores excelentes, me encantaron las clases. Estoy muy orgullosa por la certificación que voy a obtener. Gracias a este curso he despertado la curiosidad por investigar qué otras actividades sobre corrección hay en otros países. He descubierto que hay un gran universo de correctores. Pero, además de corregir, también quiero escribir y creo que ahora puedo hacerlo mejor. Asimismo, creo que se abre para mí un mundo que yo creía que no existía, la verdad no sabía que podían generarse ingresos corrigiendo textos. Tengo la posibilidad de trabajar en corrección, escribiendo mejor, sustentar cualquier cosa que haga en el campo de la comunicación e, incluso, en la docencia. Gracias a la Escuela, he descubierto todo este abanico de posibilidades.

Del aula a la cancha: un corrector de estilo formado en el CICE

Eduardo Berdejo Rojas, periodista y corrector de textos egresado del Curso Integral de Corrección de Estilo de la Escuela de Edición de Lima, comenta acerca de su formación en el trabajo de corrección, así como su experiencia en el curso. Aquí te dejamos esta interesante entrevista.

Durante los meses que duró el Curso Integral de Corrección de Estilo (CICE) ¿qué te pareció llevarlo a distancia?

El haber encontrado la posibilidad de llevar un curso a distancia en plena pandemia, profesionalmente me ayudó bastante. Una de las ventajas es que evitas algunos inconvenientes como el tráfico, el desgaste físico que implica trasladarse a un centro de estudios y la facilidad de interactuar con profesionales de otros países. Honestamente, yo era bastante reacio a los cursos a distancia, pero aprendí que es posible y llevarlo es mucho más sencillo que en la modalidad presencial. Si trabajo y estudio, es una ventaja tener a la mano un curso virtual.

Como me comentaste hace un momento: estuviste primero en Perú y luego te trasladaron a Colombia. Si el curso hubiese sido solo presencial, lo hubieras dejado…

Claro, por eso confirmo que un curso virtual es una gran ventaja. Yo empecé el Curso Integral de Corrección de Estilo en Perú y tuve que volver a Colombia faltando solo cuatro meses para que acabase. Si hubiese sido completamente presencial, lastimosamente habría tenido que dejarlo y perder mi inversión.

Respecto a la malla curricular del curso, ¿cuál es tu opinión al respecto?

Muy buena. Verán, a mí me gusta mucho leer y escribir, de hecho, soy periodista. Al llevar el curso, me di cuenta de muchos errores que cometía, por ejemplo, el mal uso de gerundios, el uso incorrecto de signos de puntuación o la concordancia. A veces uno piensa que basta evitar los errores ortográficos, que la frase suene bonita y listo. Sin embargo, esto va más allá. Profesionalmente me ha ayudado bastante llevar el curso.

¿De qué forma te ha servido el curso en el campo profesional? ¿Cómo te has desarrollado? Me comentabas que no eres corrector de estilo…

Cuando tomé el curso, yo estaba laborando como corrector. Sin embargo, sabía que me faltaba aprender aún más. A veces las personas a quienes les corregía sus textos me hacían preguntas y yo trataba de responderles con lo que encontraba en internet, pero me di cuenta de que me faltaba base teórica. Lo vi así: ¿por qué aquí va la cursiva? ¿Por qué en algunos textos se utiliza guion y en otros la raya? Detalles tan puntuales como estos. Primero me animé a seguir el taller de un mes y cuando hubo la oportunidad de seguir el Curso Integral de Corrección de Estilo lo tomé para perfeccionarme. Si algo puedo destacar es que me ayudó mucho a mejorar mi redacción (ahora que soy corresponsal es de vital importancia) a complicarle menos la vida al nuevo editor y a armar mejor mis ideas.

¿Qué planes tienes para más adelante?

Me gustaría publicar un libro de cuentos, ese es el siguiente paso. Cómo decía el profesor Jesús Huamán (docente del CICE) uno debe actualizarse constantemente, porque el lenguaje va cambiando. Por ello, si es que más adelante hay un curso de actualización, pienso tomarlo también para continuar mi formación, pues la corrección es toda una especialidad, todo un mundo.

Es todo un mundo, tienes razón. Cuando menos lo piensas, estás en la puerta del curso…

Claro. Cuando uno toma un curso se da cuenta lo mucho que le falta aprender sobre un tema. Entonces resulta necesaria la actualización permanente. La escritura es todo un mundo y el Curso Integral de Corrección de Estilo me hizo ver lo importante que es capacitarse. Por cierto, tengo mis separatas guardadas.

Lo bueno es que los profesores siempre están dispuestos a absolver cualquier duda, aún después de haber finalizado el Curso Integral de Corrección de Estilo.

Ah, ¿se puede hacer eso?

Claro, ¿no sabías? Siempre te dicen….

Yo pensé que acababa el curso y listo.

Si tienes sus correos y tienes alguna consulta, ellos están siempre dispuestos a apoyarte.

¡Qué bueno! Incluso recuerdo que a veces se comentaba el tema de que había iniciativas para impulsar la importancia que tienen los correctores en el sector editorial. Eso me parece excelente. Estoy feliz de haber llevado el curso.