Cinco libros para recordar a Carlos Fuentes

México es tierra de grandes escritores. Hoy se cumplen 95 años del natalicio de uno de los escritores que revolucionó las letras latinoamericanas, junto a autores de la talla de Mario Vargas Llosa y Julio Cortázar. Iniciador del llamado «boom», aquí te dejamos cinco libros indispensables de Carlos Fuentes.

La región más transparente (1958)

Novela indispensable para todo lector de Fuentes, más allá de ser su primer trabajo. Esta historia se ocupa de retratar la urbe de México de finales de los 50, ya que el autor consideraba que la temática del campo había sido ampliamente relatada por Juan Rulfo. A través de distintas historias, Fuentes realiza una mordaz crítica al sistema político y social de México, especialmente al fracaso de la revolución.

La muerte de Artemio Cruz (1962)

Obra que revolucionó las letras latinoamericanas. La novela inicia con un anciano y enfermo Artemio Cruz, quien rememora los momentos más importantes de la revolución mexicana, para luego reflexionar acerca de como perdió sus ideales y el verdadero amor. Historia imperdible para los amantes del género novelesco.

Aura (1962)

Curiosamente, esta novela fue publicada en el mismo año que La muerte de Artemio Cruz y junto a ella, conforman una de las máximas expresiones del llamado boom latinoamericano. La historia narra las peripecias de Felipe Montero, un joven historiador que trabaja como profesor, a quien se le encomienda la tarea de organizar las memorias de un general, antes de su publicación. En ese trayecto conocerá a la viuda del general y a su sobrina Aura, quien habita en un oscuro lugar de la casa.

Cambio de piel (1967)

Cabe mencionar que el autor dedicó esta obra al escritor argentino Julio Cortázar. Esta obra tiene una especial óptica, ya que Fuentes mezcla la cultura mexicana con el punto de vista occidental, una combinación entre lo mítico y lo real, casi emulando el extraordinario cuento «La noche bocarriba» de Cortázar. Cuatro personajes, Javier, Elizabeth, Franz e Isabel, descubrirán sus personalidades a través de recuerdos, mientras pasan la noche en una pirámide de Cholula.

Terra nostra (1975)

Considerada como la novela más compleja del autor, obtuvo el premio Rómulo Gallegos en 1977 y es tomada como la mejor historia de Fuentes. En esta, el escritor hace un recorrido por diversos espacios que retratan la historia de la cultura hispanoamericana. De obligatoria lectura (y todo un reto) para lectores intrépidos.

Luis Miguel Espejo: «La página nunca está en blanco. En realidad, ya está escrita y terminada»

El temor de muchos redactores es la página en blanco, esa que parece mirar desde el abismo hacia los ojos del escritor. Luis Miguel Espejo, redactor, corrector y docente de la Escuela de Edición de Lima y del Centro de Desarrollo Editorial y de Contenidos, en esta entrevista, nos comenta acera de cómo darle la vuelta a este problema, empezar desde cero y evitar los bloqueos.

¿Existe el bloqueo de los escritores o es a veces solo una excusa para procastinar?

Te voy a hablar desde mi propia experiencia como redactor y también como profesor atento a los comentarios de mis estudiantes. Es decir, no quisiera generalizar los casos. El bloqueo en la redacción es real y, en cierto sentido, hasta normal, porque es un ejercicio que depende de la mente, y por experiencia sabemos que nuestra mente puede distraerse, ensimismarse e incluso saturarse. Pero claro, si el oficio es escribir y uno tiene un bloqueo, los problemas surgen como mala hierba… Sentimos que no avanzamos y nos dejamos ahogar por la urgencia, cuando lo que necesitamos es tranquilidad mental. Los bloqueos no son eternos; y si somos personas propensas a ello, debemos recordar que los bloqueos son siempre temporales. No se van a quedar.

También existe la procrastinación, incluso desde antes de los distractores electrónicos modernos, como las redes sociales, la tele o los videojuegos. A su modo, la procrastinación es una negación, una postergación de un destino ineludible; es casi como intentar sacarle la vuelta a los designios de los dioses: tenemos que trabajar y nadie nos va a eximir de esta responsabilidad. Tampoco deberíamos recurrir a los duendes, porque si les pedimos favores, estaremos en problemas aún más graves. En serio. Las famosas musas de la inspiración también son cosa de cuidado. No vale la pena esperar (de ‘esperanza’) a que lleguen, porque hay musas a las que simplemente no les da la gana de llegar. Y nunca llegan.

¿Por qué le tememos a la página en blanco?

Debe haber varias explicaciones para esto, ¿no? Fechas límite, contratos, entregas, la palabra ‘urgente’, que nos ha malacostumbrado a tener todo «para ayer». Ver una página en blanco suele dejar una sensación de fracaso adelantado, como si esa página en blanco fuese ya el resultado de un trabajo serio. Pero eso es un disparate. Todavía no hemos empezado a trabajar, ¿y ya estamos sentenciándonos al fracaso? ¿De dónde hemos sacado permiso para sentirnos mal si aún no hemos terminado de darle forma a esa página? ¡No nos adelantemos! Este ritmo de lo urgente, para ayer, es muy dañino y lo estamos normalizando. Un bloqueo se puede explicar por motivos muy diversos, desde los personales hasta los ambientales, económicos, sociales y políticos. Nuestra mente es vulnerable a las sobrecargas, y la tranquilidad necesaria para organizar ideas entra en conflicto con estos embates de la coyuntura. Pero debemos recordar que todo bloqueo es temporal, va a pasar y nos sentiremos mejor cuando sea parte de nuestro pasado.

Sabemos que hay muchas maneras de ejercitar la redacción. En tu opinión, ¿cuál sería una de las formas más eficientes para afrontar el síndrome de la hoja en blanco?

Yo aplico un truco personal que funciona conmigo, y no necesariamente es útil para todos los que alguna vez sufrimos de bloqueos o procrastinaciones. Yo he dicho esto algunas veces en clase: la página nunca está en blanco. En realidad, ya está escrita y terminada; solo falta aplicarle el trabajo necesario para ver esas palabras. Es como retroceder en el tiempo y ver un campo de cultivo, que 200 años después va a albergar a millones de personas en una ciudad. Solo había que dejar pasar el tiempo. Así pues, esta consciencia del “viaje” al futuro me tranquiliza para superar la crisis; pero igualmente debo organizar mis ideas, hacer un esquema y darles forma a los párrafos uno por uno hasta que tenga suficiente material escrito para editar. Así es como yo puedo superar los bloqueos temporales.

¿Podríamos asegurar entonces que ser conscientes de nuestras limitaciones evitaría este temor hacia la página en blanco?

Sí, claro. Esto sí suena muy razonable. Tiene mucho sentido y no solo para la redacción. Sirve como primer paso para la superación de todo obstáculo: ser conscientes de que estamos experimentando un bloqueo temporal, que va a pasar, y que luego de superarlo ya podremos descubrir lo que esa página en blanco estaba ocultando. Mientras más y mejor me conozca a mí mismo, mejor podré definir mis límites y esfuerzos. Es importantísimo el autoconocimiento, la familiaridad con nuestros propios bloqueos, pero sobre todo la conciencia de que son pasajeros y no eternos.

¿Cuál es el método más eficiente para superar estas crisis?

Cada persona puede proponerse un método particular. En mi caso y muchos otros, la disciplina ayuda bastante y también tener un método. Por ejemplo, si yo ya hice un esquema ordenado, puedo empezar a elaborar los párrafos. Pero si aún no he organizado mis ideas y ni siquiera las he dejado en un papel, ¿cómo voy a trabajarlas?, ¿con qué material voy a construir mi texto? Yo necesito tener palabras, ideas, frases al frente y con estas puedo confeccionar algo más elaborado; a otras personas con mayor dominio de ideas o con mayor claridad les basta con escribir directamente, como quien toma nota de un dictado mental. Yo no puedo hacer eso; necesito las palabras mentales convertidas en palabras físicas (en papel o en pantalla) antes de trabajar con ellas. La memoria nos hace más bromas que el destino. Por eso, tener un método para organizar ideas y lograr un esquema previo y ordenado facilita el proceso y nos ayuda a ser un poco más disciplinados.

Luis Miguel Espejo estudió Literatura en la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP). Ha publicado colecciones de cuentos infantiles y es autor del libro Manual básico de redacción: la página en blanco (2018). Actualmente comparte sus labores como docente con la redacción, la traducción y la corrección.

Reinaldo Arenas: ochenta años después de anochecer

El 17 de julio de 1943 nació uno de los escritores más representativos de la literatura cubana. Poeta, novelista, dramaturgo y confeso opositor de la dictadura de Fidel Castro, la obra de Arenas continúa vigente, así como la leyenda forjada en torno a su dolorosa vida.

Si bien sus más tiernas memorias yacen en la isla, Reinaldo Arenas solo llegó a publicar una sola novela en Cuba. Se trata de Celestino antes del alba, la cual no gozó de la reedición debida luego de agotarse. Y es que el autor fue una figura incómoda al régimen castrista, ya que si bien apoyó la revolución cubana en un inicio, luego se volvió un disidente. Sumado a su abierta homosexualidad, provocó una incesante persecución en su contra.

Si tomamos en cuenta que a través de sus escritos Arenas pretendió dinamitar la dictadura cubana, no es de extrañar que se le hayan cerrado puertas en círculos intelectuales, lo cual obstaculizó su desarrollo como escritor. De hecho, las novelas El palacio de las blanquísimas mofetas, Otra vez el mar, El asalto y El color del verano, desnudan tanto su entusiasmo como posterior decepción en cuanto al castrismo. Algunos consideran dichas narraciones como sátiras del triunfo de la revolución, así como sus consecuencias posteriores.

Se dice que Reinaldo Arenas tenía una personalidad muy frágil, tal es así que, tras ser apresado en 1974 y enviado a la prisión de El Morro, germinó en él un odio contra su entorno. Y es que fue encarcelado en condiciones infrahumanas, llegando a renegar de sí mismo y a retractarse de sus posturas políticas. Sin embargo, a pesar de la crudeza con la que fue tratado, terminó de escribir la que sería una de las piezas literarias más conmovedoras de su producción literaria: Antes de que anochezca, su autobiografía. En esta narra los pasajes más duros de su vida, las cuales se mezclan con la infancia y los años de actividad política más intensa.

Durante la década del ochenta, decidió exiliarse de Cuba, por lo cual tuvo que cambiar su apellido por Arinas. Pese a su establecimiento en Nueva York, jamás fue aceptado a causa del conservadurismo y la homofobia de los cubanos exiliados. Finalmente, Arenas se suicidó el 7 de diciembre de 1990, dejando una sentida carta de despedida a sus seres más allegados.

El impacto de la obra de Arenas se extendió a diversas manifestaciones culturales. En el año 2000, se estrenó la versión cinematográfica de Antes de que anochezca, en la que el actor Javier Bardem interpretó al escritor. Los documentos de Reinaldo Arenas se conservan en la biblioteca de la Universidad de Princenton, como parte del legado de uno de los portentos literarios más destacados de Centroamérica.

Fallece el escritor checo Milan Kundera

El novelista, cuentista, dramaturgo y poeta dejó de existir a los 94 años, tras una prolongada enfermedad. Así lo confirmó la portavoz de la biblioteca Milan Kundera, en su ciudad natal de Brno. Entre sus obras más importantes resaltan La insoportable levedad del ser, La broma, La vida está en otra parte, El libro de la risa y el olvido, entre otras.

Antes de que la llamada Revolución de Terciopelo de 1989 ocurriese en Checoslovaquia, el régimen comunista prohibió la circulación de sus libros, pese a que durante su juventud Kundera fue un entusiasta activista del comunismo. Sin embargo, fue expulsado en 1950 y en 1970, pues consideraron sus actividades como anticomunistas.

Desilusionado por la situación que atravesaba su país, se traslada a Francia en 1975 y en 1981 obtiene la nacionalidad francesa, luego de que el gobierno comunista le retirase su nacionalidad en 1979. En adelante, fue considerado como «disidente».

Auge literario

Luego de su llegada a Francia, la figura de Milan Kundera en la escena literaria internacional se consolidó gracias a la publicación de su novela La insoportable levedad del ser (1984). La historia narra la vida de dos parejas y analiza las tensiones generadas a partir de los conceptos de libertad y responsabilidad que las envuelven.

Esta novela es considerada su obra maestra, en la cual intenta demostrar la fragilidad de las personas frente al destino. La novela también es considerada como engranaje clave para entender el contexto de la Guerra Fría.

Cabe resaltar que dicha obra vio la luz en Checoslovaquia 22 años después de su publicación en París. Por dicho trabajo, Kundera recibió el Premio Nacional Checo de Literatura.

Estilo

Si bien los primeros trabajos de Kundera tuvieron un matiz ideológico-político, sus novelas posteriores se sitúan en un plano distinto. El mismo autor se catalogaba únicamente como novelista, descartando ser un autor comprometido con algún pensamiento político. En tanto, su estilo estuvo influenciado por la obra de Robert Musil, la filosofía de Nietzsche, entre otros autores de la época.

El humor negro es uno de los atributos principales de sus novelas, lo cual evidencia una influencia directa de Franz Kafka. Asimismo, se le considera un artífice de la palabra, pues son moldeados a partir de esta, más allá del aspecto físico o cualquier otra característica.

Controversia

La figura de Milan Kundera ha cosechado grandes adeptos a nivel mundial, sin embargo, también es poseedora de duros críticos. Por ejemplo, algunos lo critican por haber dejado su ciudad natal y adoptado la nacionalidad francesa, como una muestra clara de abandono a sus compatriotas.

También se le acusó de ser informante del régimen comunista, cosa que Kundera rechazó de inmediato. Pese a ello, su legado literario continúa vigente en las nuevas generaciones de lectores y escritores que hoy lamentan su partida.