Día Internacional de la Mujer: el rol femenino en el sector editorial

En esta importante fecha, reunimos a cuatro profesionales del rubro de México y Perú, quienes se animaron a comentar respecto al rol que desempeñan las mujeres en el campo editorial, así como los desafíos que afrontan en una rama en la que vienen ganando un merecido espacio.

¿Qué expectativas tienes respecto al desarrollo del sector editorial, ahora que la mujer tiene un papel preponderante dentro de la industria? Recordemos que Eva Congil y Núria Cabutí son CEO de Anagrama y Penguin Random House, respectivamente.

Karen Calderón (Gestora cultural peruana y productora editorial)

Sin restar valor al rol de los hombres en el mundo editorial —que histórica y culturalmente ha sido predominante—, la industria editorial empieza a tener una base sólida gracias a la ley del libro, que en cada actualización incorpora reconocimientos y beneficios. En ese camino, el rol de la mujer como gestora cultural en el rubro editorial está posicionándose cada vez mejor, no solo con nombres como los de Nuria o Eva, sino que en el caso peruano tenemos a importantes representantes del ciclo o cadena de la producción editorial. Hace unos años, Jessica Rodríguez creó Ediciones de Lirio; Carmen Plaza produce libros infantiles en la editorial de la UCV; Silvia Meza hace lo mismo en el Zorro Rojo; pero, además, nuestras ilustradoras como Isa Watanabe, correctoras como Sofía Rodríguez y Alessandra Canessa son muestras de que vamos por buen camino. Las gestoras culturales van a seguir desarrollando grandes ideas desde la autoría, producción editorial, elaboración de políticas para el sector, entre otras iniciativas.

Elizabeth Alvarado (Editora mexicana y conductora del programa Edición Libre. Somos bibliodiversos, de Jalisco Radio)

Creo que la atención hacia la incursión de la mujer en el terreno editorial y a nivel gerencial de los grupos editoriales se centra primero en destacar el relevo del género masculino, de la mano de una trayectoria demostrable y de la implementación de una tersa transición que no merme los dividendos. De tal manera que la estrategia innovadora es el papel de la mujer dentro de la industria como consecuencia de la realidad social; digamos que responde a la lucha por la igualdad de género. Visto de esta manera, la industria demanda mayor pluralidad en cuanto a contenidos, mayor atención a lo que ofrecen los productos desde el punto de vista cultural y mayor atención a las dinámicas comerciales leoninas que, en todo momento, padecemos los editores independientes. En el caso de las mujeres que, desde cero, emprenden un proyecto editorial independiente, la primera expectativa es saber si lo mantendrán y no sucumbirán a replicar prácticas no solo masculinas, sino emanadas de las editoriales transnacionales, tratando de evitar el riesgo que caracteriza a la edición independiente y andando sobre los pasos de lo que ya está garantizado.

Svetlana Rojas Zimin (editora peruana)

Me gusta pensar que es una señal muy positiva para el sector. El liderazgo de mujeres como Eva Congil o Núria Cabutí refleja que la industria editorial está evolucionando hacia espacios más diversos y abiertos. Sin quitarle mérito a figuras fundamentales como Jorge Herralde, tengo la sensación de que muchas mujeres aportamos a la edición una mirada especialmente integral y cuidadosa. Solemos tener una gran sensibilidad para los matices de una historia, una atención muy fina a los detalles y, al mismo tiempo, la capacidad de movernos entre muchas tareas a la vez sin perder de vista lo esencial. Quizá por eso somos tan multifacéticas: pensamos en el libro como obra, pero también en lo que transmite, en lo que hace sentir y en cómo dialoga con los lectores. Pensamos en el libro como un todo. Hace casi dos décadas trabajaba en Editorial Océano, que en ese momento representaba el fondo de Ediciones Salamandra. Recuerdo que Salamandra acababa de lanzar el último libro de Harry Potter y, en esas coordinaciones editoriales, tuve la oportunidad de conocer a Eva. Siempre me llamó la atención lo pendiente que estaba de cada detalle, con un profesionalismo muy sólido, pero también con una amabilidad y libertad muy genuinas.

Nancy García (Directora y socia fundadora de Lecturable)

Veo un sector editorial que seguirá creciendo de forma mesurada, pero también de manera más colaborativa, más plural y cada vez más consciente de su papel cultural. En mi experiencia —formándome, trabajando y colaborando dentro de la industria del libro— he tenido la oportunidad de acompañar a mujeres que lideran proyectos editoriales exitosos. En la mayoría de los casos he visto algo en común: los cambios no llegan con acciones estridentes, sino con decisiones constantes y sostenidas que, poco a poco, terminan teniendo un impacto muy claro en la forma en que se construye el sector. Ejemplos cada vez más visibles por la presencia de mujeres en puestos estratégicos, ha sido una apuesta más amplia por la diversidad de voces. Bajo el liderazgo de mujeres, muchas editoriales han fortalecido catálogos más abiertos a autoras, a nuevas miradas generacionales y a temas que antes tenían menos presencia en el mercado. Esto contribuye a enriquecer la bibliodiversidad y a conectar con lectoras y lectores contemporáneos.

Angie Arce (Editora peruana, docente y creadora de contenido)

Ahora que se ha visibilizado la presencia de más mujeres en cargos directivos de editoriales internacionales, como Eva Congil en Anagrama o Núria Cabutí en Penguin Random House, mi expectativa es que se normalice la participación femenina, pues ya no solo sostiene la industria desde el trabajo cotidiano, sino también desde la dirección estratégica. Asimismo, me gustaría que el sector editorial refuerce una visión más colaborativa, que se normalice tener mujeres como figuras admirables y que se eliminen etiquetas como «literatura femenina» cuando se habla de ciertos géneros.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las mujeres en el sector editorial?

Karen Calderón

Vivimos una paradoja. En los últimos años hubo más presencia de las mujeres en el sector editorial, pero el reconocimiento no se visibiliza. Estamos en 2026 y aún nos encontramos luchando por derechos laborales, estabilidad laboral y reconocimientos. La contradicción latente es que nos alegramos al establecer leyes, normas, bases, estímulos indicando qué «beneficios» deben tener las mujeres —casi somos sinónimos de «población vulnerable»— cuando esta base normativa no debería existir en un Estado coherente y respetuoso de la paridad de género, de la valía de hombre y mujer como agentes de cambio, como gestores culturales, creadores y productores. Ahora que estamos a puertas de elegir a nuestras nuevas autoridades nacionales, deberíamos revisar la propuesta en el sector cultura para las mujeres. Tenemos un largo camino por recorrer: formalidad del trabajo, capacitaciones, fomento de la microempresa editorial, dar oportunidad gerencial a la mirada femenina. Hay que seguir remando.

Elizabeth Alvarado

El desafío, en el caso de la edición independiente, de una mujer que se lanza a posicionar su catálogo es validarse a sí misma y no buscar que otros, que ya tienen camino andado, la validen dentro del gremio. Generalmente esto sucede cuando la ruta no es clara y se confunde brindar un servicio editorial enmascarado de edición independiente. Es como un grito de ayuda permanente que lleva implícito el mensaje «Soy mujer e intento que vean mi trabajo, pero lo estoy haciendo mal porque ni siquiera tengo claro cómo formar un catálogo e imprimirle mi sello personal femenino». Pero aquí estoy haciendo libros igual que todos y capitalizando la suma de mi género al nominativo de edición independiente.

Svetlana Rojas Zimin

Creo que uno de los principales desafíos es que, aunque las mujeres somos mayoría en muchos equipos editoriales, no siempre hemos tenido la misma presencia en los espacios de mayor toma de decisiones. Afortunadamente eso está cambiando. Otro desafío importante tiene que ver con la enorme carga de trabajo que implica la edición. Muchas mujeres en el sector somos profesionales multifacéticas: editamos, coordinamos, acompañamos autores, pensamos en el lector y en el posicionamiento del libro. Lograr equilibrar esa intensidad profesional con otras responsabilidades personales sigue siendo un reto para muchas. Y, por supuesto, está el desafío de seguir abriendo espacio a más voces y perspectivas en los catálogos. Creo que muchas editoras tenemos una sensibilidad especial para los matices de las historias y para entender cómo un libro puede dialogar con su tiempo y con sus lectores. Esa mirada —muy atenta a los detalles y a los «sentires» de una obra— me gusta pensar que es algo que puede seguir enriqueciendo muchísimo el mundo editorial.

Nancy García

Históricamente, el sector editorial ha tenido una presencia femenina muy fuerte en áreas como la edición, la comunicación, la promoción de lectura o la gestión cultural. Sin embargo, esa presencia no siempre se ha reflejado con la misma claridad en los puestos de dirección. Hoy es alentador ver a cada vez más mujeres liderando editoriales, librerías y proyectos vinculados con el libro, pero todavía hay varios desafíos por atender. Uno de ellos sigue siendo el ámbito laboral. En muchas empresas del sector aún podemos ver el llamado «techo de cristal», donde las mujeres sostienen gran parte del trabajo editorial, pero no siempre acceden en la misma proporción a los espacios de decisión, al reconocimiento profesional o a condiciones salariales equivalentes. Es una conversación pendiente en ésta y muchas otras industrias. También existen retos institucionales/gubernamentales. En algunos espacios editoriales públicos —casualmente liderados por varones—, la participación de mujeres sigue pensándose desde la lógica de «cumplir cuotas», cuando lo que debería estar al centro es la calidad y la trayectoria de su trabajo literario, académico o de gestión. El desafío es pasar de la representación simbólica a un reconocimiento real de su autoridad intelectual y profesional. Finalmente, hay un desafío que atraviesa a todo el sector editorial: la adaptación tecnológica. La incorporación de herramientas digitales, plataformas e inteligencia artificial está transformando la manera en que se producen, circulan y promueven los libros. El reto será apropiarnos de estas herramientas sin perder de vista la dimensión cultural y humanista que sostiene al ecosistema del libro.

Angie Arce

Uno de los desafíos sigue siendo que el liderazgo femenino se reconozca con la misma naturalidad que el masculino. Aunque muchas mujeres sostienen proyectos editoriales, dirigen equipos y construyen catálogos, todavía existe cierta tendencia a asociar su labor con el cuidado cultural más que con gestión profesional. En mi experiencia, por ejemplo, cuando atiendo el estand de la editorial Colmillo Blanco en ferias, es frecuente que las personas dirijan sus preguntas sobre la editorial a los hombres presentes, incluso cuando en más de una ocasión se ha tratado simplemente de un familiar que me estaba acompañando. Sin embargo, también creo que hay algo muy potente ocurriendo: cada vez hay más redes de colaboración entre editoras, escritoras y gestoras culturales en América Latina. Esas redes no solo permiten sostener proyectos, sino también imaginar una industria editorial más horizontal, diversa y consciente de su impacto cultural.

2025: un año de lecturas y aprendizajes

Un año termina, una etapa que trajo consigo muchas satisfacciones. Así, queremos compartirlas contigo, pues has sido parte de este 2025. De este modo, nos preparamos para afrontar nuevos retos y proyectos que vendrán en el 2026.

Nuestra producción editorial empezó en enero con la publicación de Por qué escribo y otros ensayos sobre libros del ensayista británico George Orwell, bajo el sello J. M. Marthans. El libro reúne cinco textos que abren el debate sobre el trabajo editorial y la industria del libro. Esta fue una traducción propia hecha por Katherine Pajuelo Lara.

Por otro lado, en nuestro sello Buen Puerto publicamos dos novelas de autores contemporáneos: Parusía (marzo) del novelista Horacio Hidalgo Ledesma y Nada nos une (mayo) del escritor piurano Lenin Heredia, trabajos que abren un nuevo camino en la escena literaria.

En el rubro de los negocios, Pieza Clave cimentó su propuesta con tres títulos: Mi marca soy yo (mayo) de Yolanda Menéndez, Del ronroneo al rugido (julio) de Sergio Bolívar y Centauro Digital (diciembre) de Miguel de la Roca.

En tanto, en agosto aparecieron Borges: Novelista virtual de Miguel Gutiérrez y La estrella más cercana del poeta peruano José Antonio Mazzotti, libros que fortalecieron la propuesta de la casa editorial.

Por otro lado, el sello Lorem Ipsum tuvo tres títulos: Breve manual de supervivencia (marzo) de Virginia Velarde y Sin rumbo, de Luis Espinoza, y Y de repente, la luz de Edwin Mass, ambos en el mes de noviembre.

Libros del Centro de Desarrollo Editorial

Escritores a punto de cumplir un sueño

De izquierda a derecha: Dallana Pahuara, Alvaro Milla de León y Blanca Luz Izaguirre

En febrero, inició el Programa de Escritura Creativa (PEC) de la escuela Capítulo Uno, iniciativa que empezamos con mucha ilusión.

A lo largo de diez meses, los estudiantes pasaron por diversos módulos, en los que tuvieron como maestros a reconocidos escritores y profesionales del medio como Cesar Augusto López, Fernando Carrasco, Lenin Heredia, Nancy García, entre otros.

El programa ha culminado y ahora estamos a la espera de la presentación de Tiempo para escribir, libro que recoge los cuentos preparados por los estudiantes a lo largo del programa.

De esta manera, Dallana Pahuara, Alvaro Milla de León, Blanca Luz Izaguirre y Angelo Martínez verán sus historias publicadas en forma física y digital.

Finalmente, el escritor y docente peruano Jorge Eslava se sumó a la plana docente de Capítulo Uno, aportando así experiencia y lecturas en diversos cursos para escritores.

Comprometidos con la formación continua y el crecimiento profesional

En este año consolidamos nuestra oferta educativa con nuestros cursos especializados y diversos talleres que nos abrieron las puertas hacia estudiantes de otros países. De este modo, se sumaron alumnos de Canadá, Honduras, España, Estados Unidos, Panamá, México, Colombia, Ecuador, Paraguay, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Chile y Argentina. En total, este año sumamos a 470 nuevos estudiantes al Centro.

Asimismo, hemos ayudado a once empresas del sector privado y público en la formación de sus respectivos equipos de trabajo. Entidades como Osinergmin, Ministerio de Cultura, Baxel, Andina Consultando, entre otras instituciones, recibieron capacitaciones y talleres por parte de nuestra plana docente, mejorando sus habilidades de comunicación escrita.

Por otro lado, hemos consolidado diversos programas de educación continua. Por ejemplo, este año inició la vigésima promoción del Curso Integral de Corrección de Estilo (CICE), así como la vigésimo cuarta del Curso Integral de Edición de Publicaciones. Finalmente, la novena promoción del Curso Integral de Escritura Eficaz también se puso en marcha, con lo cual nuestros estudiantes fortalecerán sus capaciones de redacción, corrección y edición respectivamente.

A todos ustedes muchas gracias por acompañarnos, y a todo el equipo del Centro de Desarrollo Editorial las gracias por ser parte de cada aventura que se inicia y se mantiene en nuestra institución.

Te invitamos a permanecer con nosotros y vivir la experiencia editorial en primera fila. Feliz Navidad para todos y un próspero 2026.

¿Cómo se mide la huella de carbono de un libro?

En un artículo anterior, el editor Dante Antonioli inició una conversación necesaria sobre la huella de carbono editorial y por qué es urgente para el sector entenderla. Para ello, en esta segunda parte presenta un primer acercamiento técnico para entender el ciclo de la vida editorial.

Por Dante Antonioli

¿Cómo medir la huella de un libro? Parece una pregunta simple, pero detrás hay una diversidad de metodologías, normas internacionales, decisiones técnicas y, sobre todo, una manera completamente distinta de mirar el proceso editorial. Este artículo busca explicar (sin abrumar) las bases de esa medición, para que podamos avanzar hacia una comprensión más sólida y, eventualmente, hacia mediciones locales. Estudios recientes, como La huella ambiental del libro (Cerlalc, 2025), muestran que esta discusión ya se está abriendo camino en la región y que el análisis de ciclo de vida es una herramienta viable para nuestro contexto.

¿Qué mide el Análisis de Ciclo de Vida(ACV)?

La herramienta utilizada a nivel internacional para evaluar la huella ambiental de un producto es el Análisis de Ciclo de Vida (ACV). Aunque parezca técnico, su lógica es sencilla: se analiza un producto desde que nace hasta que “muere”.

En el caso del libro, un ACV considera los siguientes puntos:

  • Extracción de materias primas
  • Producción del papel
  • Procesos de impresión y acabados
  • Transporte y distribución
  • Almacenamiento y devoluciones
  • Infraestructura digital (para ebooks y audiolibros)
  • Uso, reuso y disposición final

La fotografía completa del ciclo permite identificar puntos críticos, es decir, etapas con mayor impacto, para orientar mejoras reales.

Las normas ISO que fundamentan el análisis

Para que este tipo de evaluación sea comparable entre industrias y países, existen normas internacionales que definen exactamente cómo debe estructurarse un estudio de ACV. Las principales son:

ISO 14040 / ISO 14044 — Metodología del ACV

Definen cómo estructurar un estudio: objetivos, límites del sistema, inventarios, evaluación de impactos e interpretación. Son el “esqueleto” metodológico del análisis.

ISO 14067 — Huella de carbono de productos

Se concentra específicamente en emisiones de CO₂ equivalente y explica cómo cuantificar emisiones directas e indirectas y cómo reportarlas.

Estas normas no dicen “cuánto contamina un libro”, pero sí establecen cómo debe realizarse un estudio riguroso, independientemente del país o del tipo de industria.

El Protocolo GHG: entender dónde realmente se concentra el impacto

Además del ACV, existe una herramienta fundamental para clasificar las emisiones y entender de dónde provienen: el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol).  Este método organiza las emisiones en tres alcances y permite visualizar con claridad qué parte del proceso editorial genera mayor impacto.

Lo esencial no es memorizar la clasificación, sino comprender lo que revela sobre el libro como producto cultural. Para el sector editorial, esta lectura es clave:

  • Alcance 1 (emisiones directas): suele ser el componente menor. Se limita a maquinaria o combustibles propios de una imprenta.
  • Alcance 2 (electricidad comprada): depende del consumo operativo y de la matriz energética de cada país.
  • Alcance 3 (emisiones indirectas de la cadena de valor): aquí se concentran casi todas las etapas intensivas del proceso editorial: producción del papel, transporte, logística, devoluciones y operación de plataformas digitales.

La evidencia internacional es consistente: la mayor parte de la huella del libro ocurre antes de que llegue al lector y sucede en actividades que tradicionalmente han quedado fuera del radar de las editoriales si no existen mecanismos de medición y coordinación.

Comprender los alcances del GHG Protocol no es un ejercicio técnico aislado: es una herramienta estratégica para identificar dónde actuar primero y cómo orientar decisiones editoriales que realmente reduzcan el impacto ambiental.

Lo que muestran los estudios internacionales

Aunque América Latina recién está empezando a medir, otros países llevan más de una década estudiando la huella del libro. Algunos ejemplos:

Reino Unido — Publishers Association: ACV comparativos entre libro impreso, ebook y audiolibro. Conclusión central: el papel y la logística concentran la mayor carga ambiental.

Francia — ADEME: estudios integrales sobre el libro como producto cultural. Destacan el impacto de las devoluciones y el peso del transporte en la huella total.

España — iniciativas de ecoedición: (Cataluña, Andalucía y Ministerio para la Transición Ecológica) pioneras en el mundo hispanohablante: criterios de diseño eficiente, uso de papeles certificados, optimización de tirajes y métricas para calcular impactos. Incluye el proyecto Greening Books, el Manual de la buena ecoedición y la guía pública EcoEdición del MITECO. El Dosier Ecoedición del Cerlalc (2022) resume estas tres líneas de trabajo españolas y las pone en diálogo con la agenda regional.

Canadá — BookNet: investigaciones sobre distribución y almacenamiento: transporte multimodal, reducción de inventarios y mejoras en eficiencia logística.

Patrón común

  • El mayor impacto ocurre antes de llegar al lector.
  • Las decisiones editoriales influyen más de lo que parece.
  • Algunas de las medidas más efectivas son reducir tirajes, sobreimpresiones y devoluciones.

¿Qué pasa con el libro impreso, el ebook y el audiolibro?

No existe una respuesta universal de “qué contamina más”, porque depende de contextos específicos. Pero los estudios coinciden en:

Libro impresoEbookAudiolibro
Huella inicial alta (papel + impresión + logística).
Huella baja en uso.
Depende del destino final (reciclaje, disposición).
Huella baja por descarga/almacenamiento.Huella alta por fabricación del dispositivo (si se considera en el análisis).Se “compensa” cuando el lector utiliza mucho el e-reader.La huella está casi totalmente en servidores, streaming y almacenamiento.
Sube en función de horas de escucha y del tipo de plataforma.

Lo importante no es decidir “qué formato es mejor”, sino cómo se gestiona cada etapa del ciclo de vida.

Indicadores que podría adoptar la industria editorial peruana

Aun sin realizar un ACV completo, el sector peruano puede comenzar con indicadores simples:

Indicadores básicos (nivel 1)

  • kWh consumidos en impresión.
  • Porcentaje de papel certificado (FSC/PEFC) o reciclado.
  • kg de papel consumido por año.
  • Porcentaje de devoluciones.
  • Kilómetros recorridos en transporte editorial.

Indicadores intermedios (nivel 2)

  • Emisiones de CO₂ por tiraje.
  • Emisiones por tipo de papel.
  • Porcentaje de títulos producidos bajo POD (impresión bajo demanda).
  • Ratio de ejemplares vendidos / ejemplares impresos.

Indicadores avanzados (nivel 3)

  • ACV completo de un título representativo.
  • Medición integral de Alcance 3.
  • Benchmarking con proveedores internacionales.

Estos indicadores no solo ayudan a medir, sino también a tomar decisiones más inteligentes, eficientes y sostenibles.

Un camino posible para el Perú

Las experiencias internacionales muestran que este tema no se aborda de manera aislada: requiere coordinación entre editoriales, imprentas, distribuidores y librerías.

El Perú no necesita reinventar la rueda, pero sí adaptarla a su realidad:

  • Fragmentación de la cadena.
  • Alta dependencia de importaciones.
  • Tirajes pequeños.
  • Concentración de imprentas en pocas ciudades.
  • Porcentaje elevado de devoluciones.

Si entendemos cómo se mide la huella y qué se mide, podremos comenzar a construir un modelo adecuado para nuestra industria editorial.

Conclusión

Medir la huella de carbono del libro no es un ejercicio técnico, sino una nueva forma de mirar la cadena editorial. Los estudios internacionales ya ofrecen una hoja de ruta, y los avances regionales —como el reciente informe del Cerlalc— muestran que esta discusión también es posible en América Latina.

Para el Perú, el desafío está en desarrollar datos locales, construir una metodología propia y abrir espacios de coordinación sectorial. En próximos artículos profundizaremos en los requerimientos técnicos, los actores clave y los pasos iniciales para un estudio piloto nacional.

La sostenibilidad del libro también se construye midiendo.

Feria del Libro Ricardo Palma regresa desde el 21 de noviembre

El evento literario más tradicional y emblemático de Lima llega en una nueva edición, con diversos eventos para todo tipo de lectores.

La Feria del Libro Ricardo Palma celebrará dentro de poco su edición número 46 en el parque Kennedy de Miraflores. Del 21 de noviembre al 9 de diciembre, lectores de todas las edades encontrarán miles de títulos, así como más de 150 actividades culturales en las que podrán participar de manera libre.

Por ejemplo, por primera vez se presentarán clubes de lectura, lo cual supone una oportunidad para aquellos lectores que gustan de comentar lecturas y conocer a nuevos autores de la escena literaria.

En tanto, las presentaciones de libros, así como conversatorios y talleres estarán presentes en esta edición que contará con invitados especiales como Alonso Cueto, Karina Pacheco, Cecilia Bákula, Ricardo Sumalavia, José Carlos Yrigoyen, entre otros.

A su vez, en la feria se le rendirá un tributo a Gaby Cevasco, periodista y escritora autora de tres libros de cuentos y un poemario, recientemente fallecida.

La feria abrirá sus puertas de lunes a domingo, de 11:00 a.m. a 10:00 p.m. Las actividades culturales y presentaciones comenzarán desde el mediodía.

«In memoriam»: un tributo para José Antonio Mazzotti

Hoy se cumple un año de la partida de una de las voces más importantes de la poesía peruana. A modo de homenaje, el poeta Manuel Liendo recuerda vivencias y anécdotas vividas con José Antonio Mazzotti. Aquí les dejamos la transcripción del discurso que preparó para la presentación del poemario La estrella más cercana.

Por Manuel Liendo

El año pasado había terminado de dar clases y sonó mi teléfono. Era una llamada de José Antonio. Contesté y le dije: «Maestro, ¡qué sorpresa!, me llamas a esta hora. ¿Qué pasa, maestro?». Del otro lado, me contesta Barbara, su esposa: «Manuel», dijo, acongojada. «Barbara, ¿cómo estás?», le dije. «Ha pasado algo, Manuel. Se fue José Antonio», respondió. Me quebré, sin más.  

Lo cierto es que desde ese momento comencé a ver a José Antonio en todas partes y tuve muchas conversaciones en silencio con él. Lo primero que hice fue llamar a Raúl (Mendizábal), porque Barbara me encargó dar la noticia. Sin embargo, cada vez que la daba me iba quebrando más y más.

El tema es que yo sabía de esta situación, pero no quería admitirlo. Me acuerdo que cada vez que José Antonio llegaba a Lima y terminaban las reuniones, yo pensaba: «José Antonio se está yendo». Las últimas veces que lo vi ya no podía subir escaleras y le faltaba el aire. La última cena que hubo en casa con los amigos, José Antonio prácticamente se despidió de nosotros.

Tengo muchas escenas de él en la memoria. Su figura en el patio de letras de San Marcos, un muchacho que siempre tenía un maletín azul lleno de libros y poemas. Ese era José Antonio, siempre atento a lo que sucedía. Y era Mazzotti, no José Antonio. Era Mazzotti la palabra que sonaba en San Marcos: el que sabía todos los cursos, el que discutía con los profesores, el que te decía cuál era el mejor curso o qué curso no llevar.

A veces teníamos clases que empezaban a las cuatro de la tarde y terminaban a las tres o cuatro de la mañana, porque nos invitaban a sus casas Antonio Cisneros, Paco Carrillo, Carlos Germán Belli, Pablo Guevara… en fin, muchos otros. Washington Delgado era un espectáculo dictando clases sobre el siglo de oro.

José Antonio era parte de estos grupos en los que siempre él terminaba con la parte teórica y, por supuesto, la poesía. Siempre con su parker en el bolsillo, anotando, escribiendo versos y discutiendo, sobre todo eso, discutiendo en el mejor sentido de la palabra. No creo haber conocido un mejor anfitrión que José Antonio: tú llegabas a su casa y podía haber el peor caos, una gran bulla, es decir, el mayor movimiento, pero José Antonio siempre era pausado, recogía, llevaba, servía, «¿qué quieres?», nos decía. Y a todos complacía, a todos le daba. Ese era José Antonio. Es más, en una oportunidad pasábamos por una tienda y le dije: «Oye, me voy a comprar una camisa». «No, vas a gastar mucho, gástalo en invitar a los amigos», me decía. Ese era mi amigo José Antonio.

Y, por otro lado, hubo una etapa muy interesante de José Antonio en la que ayudó a mucha gente organizándoles recitales. Por ejemplo, hizo muchos recitales en Harvard y él no participaba. La gente le decía: «oye, ¿ya no escribes?». «No yo sigo escribiendo, pero estoy mostrando la poesía peruana», respondía con amabilidad. Además, viajamos mucho con él, especialmente a los congresos que hizo por Europa, como por ejemplo en España, en Francia, en Portugal, en La Habana, en Cuba. Es decir, era una persona que tenía una gran energía que nos dejó hasta el día de su muerte.

Dirigió la Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, que fue el legado de Antonio Cornejo Polar: una de las revistas más importantes de Latinoamérica, una revista fundacional, una crítica literaria latinoamericana, nada eurocentrista. Recuerdo que él decía: «Hay muchos textos que no los podemos estudiar con una base teórica específica, tenemos que crear nuestra propia base. Tenemos que crear nuestras propias bases». Así, llevó por lo alto al Inca Garcilaso de la Vega, a César Vallejo, a la poesía peruana e Hispanoamericana. Permítanme leer un breve textoacerca del libro que nos convoca: La estrella más cercana,«La inmensa poesía».

La partida de José Antonio ha dejado un enorme vacío en nuestra generación. Sin lugar a dudas, tenía la mente más brillante de la generación de los ochenta. No solo desarrolló una obra poética consagrada a la palabra, sino al oficio de converger versos en categorías significativas. Dueño de una voz poética transbarroca, Mazzotti nos canta poesía para callarse, en su hora, ante los mosquitos de la vida, dixit José Antonio.

Incansable académico, aportó una bibliografía numerosa y consistente para el estudio de autores como el Inca Garcilaso de la Vega y César Vallejo, así como para la poesía peruana e hispanoamericana contemporánea Apreciado por su bonhomía y desprendimiento vital, Mazzotti reunía a lo más graneado de la academia mundial a través de eventos nacionales e internacionales.

Su último poemario, La estrella más cercana, es como una despedida. Aparentemente podemos decir que es un diario de muerte, pero el poemario de muerte está en los Poemas posthumanos, que es el libro anterior donde avisaba que ya se iba. José Antonio renace preparando la muerte para estar próximos al fulgor de una estrella que alumbra su memoria, la continua erosión del olvido. Su calor se chorrea en el baúl, para luego recaer en la infancia, en la vorágine del tiempo que deja de girar. Un viaje transbarroco a la semilla desde el desempeño vital de las flores, hasta secarse en galaxias separadas con velos ardiendo de continuo.

Domingo de Ramos y Manuel Liendo

En la poesía de José Antonio la vida relampaguea en tecnicolor donde nadie es dueño de nada, congelando cenas familiares, evocando la infancia, sus primeras caídas, golpes y heridas sangrantes. De ahí los caminos fáciles, José Antonio, de ver el cielo con manchitas rojas capaces de engullir el más precoz deseo, sabiendo que todos están vivos a pesar del Cuco. La madurez tanto en la vida como en una película. La ciudad ejemplificada evoca los huariques, el torito de Surco Viejo donde se come bien. José Antonio tenía un gran diente. Se disfruta el ambiente de vendimia, el olor a uvas, la provincia que ya no es, para estar a tiro de piedra del progreso. Los versos variados para Raquel, su primera profesora de nido, nos ayudan con la pintura de Zurbarán a imaginar su mito, su belleza, su luz y contraluz, su presencia idealizada que solo puede venir del cielo.

Y en el poema «Mar-vientre» retoca el tópico humanista de la vita flumen, toda vida es un río, con la diferencia que la vida regresa al mar. Recordarán dijo Manrique: «Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar, que es el morir». Machado también, Javier Heraud también de una u otra forma lo dicen, pero acá José Antonio hace este giro: en lugar de ir a la muerte regresa al mar que ya no es la muerte, sino es el vientre donde se recibe otra vez la vida. Un tempus fugit irreparable, la fugacidad del tiempo irreparable que convive para seguir entre nosotros es en realidad susurrado siempre por Céfiro, que es el dios del viento. Magnífico poema que reconfigura los tópicos desde su núcleo.

En la casa en Santa Clara evoca al chiquillo de alquitrán y paja, de obediencia, de una docilidad enorme, irreflexión con la esperanza menguada. Recuerda que la primera novia, la imagen indesmayable del amor que resiste agolpándose ante todas sus preguntas. En «Chosica» la casa del abuelo se convierte en refugio de un nazi. Ahí aparecen los primeros morbos, las calatas de Playboy y el plumazo que lo cambia todo.

En «El buscador de estrellas», su padre Luis es demiurgo de las constelaciones con sus mapas, su astrolabio, el abecedario de los cuerpos celestes. Y su madre, Rosa, tenemos que mencionar a Rosita porque José Antonio fue un hijo extraordinario, siempre venía a verla, siempre estaba expectante para saber qué pasaba con Rosita. Y Rosita era realmente como nuestra segunda madre: íbamos, la engreíamos y siempre estábamos con ella. Tenía una lucidez impresionante. Nunca faltaron las llamadas de Rosita, y se fue prácticamente un año atrás, unos meses. Ella, quien abre todas las puertas se convierte en poesía misma para José Antonio.

«Tarapoto» es el nombre de nuestro ambiente donde vivió nuestro niño. Su padre fue militar, así que él estuvo en varias partes del Perú y también vivió un tiempo en Polonia. Un mundo elocuente e imperecedero a pesar de sus lágrimas. En «Blefuscu» y la playa hondable cerca de Ancón surgen imágenes que enternecen: orquestas naturales, murallas de hielo bajo el sol chillante y ella mirándolo. Así conoció el amor, en atardeceres donde las tardes terminan incendiándose.

Finalmente, el poema doce, con final intrínseco, regresa a su amada como altar, avanzado para convertirse en estrella, gozando su carne y hueso hasta el final de sus días. José Antonio Mazzotti nos conmueve con el cierre poético de su trayectoria y nos guía hasta la estrella más cercana de su inmensa poesía.

Tributo definitivo: Borges, la novela y Miguel Gutiérrez

El escritor piurano Lenin Heredia Mimbela analiza el ensayo Borges: Novelista virtual, planteando diversas hipótesis sobre lo que el ensayista Miguel Gutiérrez escribió acerca de Jorge Luis Borges. Aquí les dejamos la transcripción de la presentación que realizó sobre el libro.

Por Lenin Heredia Mimbela

Me gustaría empezar comentando algo que me parece interesante, respecto a la vigencia de Miguel Gutiérrez. El año pasado se reeditó algo que se denominó la edición definitiva de La violencia del tiempo. Más allá del título, es bastante valioso que se haya reeditado esta gran novela que efectivamente, como lo mencionó Marcela Robles, es una edición hermosa de más de mil páginas que se une ya a las otras ediciones de dos o tres tomos que tenía esta novela.

En este contexto particular, valida también la vigencia de Miguel Gutiérrez la reedición de La destrucción del reino, una de sus novelas de 1993. Por tanto, me parece especialmente elogiable que una editorial independiente haya optado por la misión de reeditar sus ensayos. Pues nos muestra a otro Miguel, pues lo conocemos bien por sus novelas, pero pienso que también estuvo muy interesado en que conociéramos también dicha faceta: la de ensayista.

Recuerdo que leí con muchísimo gusto su ensayo La invención novelesca, que es más o menos una fundición de varios otros ensayos publicados previamente. En dicho libro hay un epígrafe que me parece muy interesante: «pasión por las ideas, amor por las palabras». Eso es en realidad el ensayo.

De derecha a izquieda: Leni Heredia, Mendis Inocente y Marcela Robles

Y cuando uno lee Borges: novelista virtual, lo primero que surgen son varias preguntas y expectativas. Cuando descubrí que Miguel Gutiérrez tenía un ensayo sobre Borges pensé, ¡vaya!, escribir un ensayo sobre Borges. Y es que Borges es un objeto de estudio difícil, acaso un objeto de difícil análisis; o es que escribir sobre Borges es sumamente complejo, porque no solamente era un escritor oceánico, titánico y amplio. ¿Quién se atreve, o quién se atreviera, o quién podría atreverse a escribir sobre Borges sin defraudar? Sin duda alguna, como bien nos hace notar este libro, esa persona es Miguel Gutiérrez, hombre culto y de muchas lecturas.

Eso es lo primero que me gustaría rescatar: este ensayo de Miguel Gutiérrez plantea varias cuestiones al mismo tiempo. Por un lado, es una especie de ruta de lectura de Borges, que es lo más básico. Y nos ayuda, creo yo, a mirarlo desde otra perspectiva. Estas cuestiones que nosotros no habíamos visto, o que habíamos leído en los cuentos de Borges, pero no habíamos terminado de entender en ciertos aspectos. Lo segundo es que Gutiérrez nos acompaña o nos pide que lo acompañemos en su análisis, es decir en su lectura de Borges. Sin embargo, esto no es tarea fácil, pues nos deja la valla muy alta, ya que, si bien menciona algunos textos conocidos en su estudio, también hace referencia a otros textos que podrían sentirse lejanos. De algún modo, el lector objetivo son personas apasionadas por la lectura y la literatura, pero para un mayor disfrute, el lector ideal sería alguien que no solo ha leído a Borges, sino todos esos otros textos a los que hace mención Gutiérrez cuando discute, por ejemplo, la influencia de Borges en la novela latinoamericana.

La segunda cuestión va por el título del ensayo. Han transcurrido casi 25 años desde la publicación de Borges: Novelista virtual, y en la actualidad tenemos otra idea de lo que es o lo que podría ser lo «virtual». No me sorprendería que algún joven piense que ser un «novelista virtual» tenga relación con el internet o el ciberespacio. Obviamente el tema no va por ahí, pero de cualquier forma es interesante percibir las distintas concepciones en torno a ello.

Ahora bien, es muy seductora la hipótesis que plantea Miguel Gutiérrez respecto a que Borges solo escribió cuentos y no novelas; y ¿por qué no escribió novelas? Esa es la pregunta central del libro. En el primer capítulo se plantea lo que el autor denomina como una «herejía borgeana», para hacernos notar cómo es que Borges rechazaba la idea de la novela o, por lo menos, la imagen que Borges había construido todo el tiempo de sí mismo. Y es que los escritores hacen eso también: crean una imagen pública de sí mismos y con sus declaraciones —ya Marcela nos ha hecho notar el talante de las declaraciones de Borges— había planteado una especie de rechazo hacia la novela. Una de las primeras ideas que discute Miguel Gutiérrez en este ensayo es que quizá ese rechazo que Borges decía sentir por la novela no era tal. Por tanto, intenta hacer un rastreo de por qué no era tal y nos dice «en primer lugar, Borges ha influido por supuesto por el lenguaje que utiliza, que les enseñó a los escritores la precisión en la palabra». Cabe mencionar que Gutiérrez lo dice respecto de sí mismo, a la par de otros escritores latinoamericanos.

Por otro lado, el ensayo plantea que Borges fue una especie de precursor —vamos a llamarlo de ese modo— o que preparó el terreno para lo que luego vendría a ser y la nueva novela latinoamericana. Hay que ser muy avezado para señalar tal cosa. Pero Miguel Gutiérrez empieza a trazar las referencias entre una y otra cuestión; por ejemplo, desde el punto de vista técnico él abre el camino y lo otros lo siguen, pero también desde el punto de vista temático, desde el punto de vista de mirar la realidad peruana desde otra óptica. Eso que detestaba Borges, dice Miguel Gutiérrez. Quizá Borges lo que en realidad detestaba era eso que se podía llamar un realismo limitante, por decirlo de alguna forma, pues él creía que la realidad era mucho más compleja.

Sobre la interrogante de por qué Borges no escribió una novela, Gutiérrez nos plantea varias hipótesis. Tal vez no lo hizo por cuestiones teóricas, tal vez no lo hizo por cuestiones estéticas, tal vez no lo hizo por cuestiones sociales, porque creía que la novela era una cuestión más burguesa y Borges no se asumía así mismo como tal. O tal vez no lo hizo por cuestiones ideológicas, por ejemplo, pero resulta tan persuasivo el ensayo, que primero Miguel Gutiérrez nos esboza estas hipótesis. Y a continuación en el siguiente capítulo, que se llama justamente «Borges: novelista virtual», no lo dice de forma explícita, pero apunta muy bien a la tesis que está defendiendo en este ensayo. Es decir que Borges no necesitaba escribir una novela porque sus cuentos en sí mismos son síntesis de varias novelas en distintos niveles. Sería válido pensar entonces, y Gutiérrez lo traza también de ese modo, para qué necesitamos escribir tal o cual novela si la podemos resumir de la forma en que Borges lo hacía en un cuento. Creo que es la hipótesis central de este texto.

Para lograr su cometido analiza varios otros textos, por ejemplo, «Pierre Menard, autor del Quijote», «Examen de (la obra de) Herbert Quain», entre otros. A propósito de ello, una de las cuestiones que me interesó mucho de este libro fue esta idea de que aún cuando Miguel Gutiérrez escribió este libro a inicios de este siglo, tenía mapeados a varios autores que, según dijo, no por imitación, sino por creación habían tomado la posta de Borges o de alguna forma habían sentido una influencia creativa a partir de su obra. Este es el caso de Italo Calvino, de Umberto Eco y, por supuesto, el de Cortázar. Por ello, el ensayista señala que en determinado momento Borges deja de ser una especie de gran secreto entre los lectores y se hace mucho más conocido.

Una última cuestión rescatable del ensayo es lo planteado en el último capítulo, donde Gutiérrez cuenta básicamente su experiencia respecto a Borges y los escritores peruanos que pueden o podrían haber recibido una influencia borgeana. En este punto me parece decisivo hablar sobre la técnica de Gutiérrez como ensayista. El escritor utiliza una estrategia bastante adecuada, porque inicia mencionando cuestiones analíticas que pueden ser un poco lejanas para el lector, pero concluye su ensayo con temas más personales, por ejemplo, ese vaivén que sintió Gutiérrez por la obra de Borges y por el autor; esa especie de descubrimiento y entusiasmo inicial con la lectura pausada que hacía Luis Jaime Cisneros de los cuentos «El Aleph» y «Hombre de la esquina rosada». Por otra parte, están también las tensiones que solemos tener con algunos escritores, quizás con los que más nos gustan, que versan en el acercamiento y el alejamiento. Luego, con la madurez, uno vuelve a ellos.

Como bien sabemos, estamos ante una interesante colección de ensayos. Ya tenemos el de Kafka, está también el ensayo sobre Ribeyro y en este último sobre Borges, en las páginas finales del texto, Gutiérrez señala que lo que él está realizando es una relectura de estos autores y señala que «hay algunos autores que sostienen una relectura, es decir, que quedan de pie después de una relectura y otros que no tanto». Si bien no menciona a estos que «no tanto», es categórico en señalar que Borges si lo resiste y que eso es lo que más le apasiona. Considero que esta fue la razón para que le dedicara un ensayo de este tipo.

Finalmente, si bien Gutiérrez no menciona esta cuestión en el ensayo, pero me parece importante decirlo, es que siento que el autor hizo una especie de homenaje a Borges, no sé si de forma directa o indirecta. Lo simpático del ensayo es que el autor puede presentarse haciendo acto en primera persona, mostrarnos sus dudas y la forma en cómo relaciona sus ideas. Hay una parte en la que Gutiérrez parece decir «¡bingo!» o «¡eureka!», pues halló una idea que le pareció genial y que luego retoma. Ya explicaré cómo.

Para ello, me permito tomar esta pequeña cita de la página 107, a propósito del cuento y la novela de Italo Calvino Si una noche de invierno un viajero: «Cuántos novelistas habrán acariciado el sueño de ser Herbert Quain, de ser Borges». Y luego entre signos de admiración dice: «¡Escribir una novela incesante, infinita, tener los atributos de todos los novelistas para poder realizarlo, que extraordinario reto, tal vez varios lo pensaron, pero tal vez retrocedieron ante lo que juzgaban una fantasía irrealizable!».

En efecto, Miguel Gutiérrez no lo dice, pero percibo que él se sintió retado por la figura de Borges. Si evaluamos la obra de Gutiérrez y pensamos, por ejemplo, en la novela publicada en 1969 El viejo saurio se retira o en esta especie de western Hombres de caminos, o en La violencia del tiempo, novela que incluye varias novelas, en ellas hay varios escritores distintos que son Miguel Gutiérrez. Es decir, él mismo asume el reto de Borges de escribir distintas novelas.

Y en su última etapa, que llega justo con el nuevo siglo, Gutiérrez sintió que debía asumir a plenitud su vocación como escritor, narrador y novelista, por lo que hizo todo lo posible por explorar todos los géneros posibles; por ejemplo, tenemos Una pasión latina, novela de corte policial sobre un asesinato; luego está Kymper, novela más bien de tintes políticos. Me permito decir que he leído toda la obra de Miguel Gutiérrez con enorme placer y lo considero un escritor definitivamente admirable.

Queda claro entonces que en Borges: novelista virtual, Gutiérrez lee a Borges, deduce a Borges, nos envía una tesis sobre Borges, la demuestra y nos traza el camino, pero a un nivel personal e íntimo en el que asume el reto y lo cumple, o procura cumplirlo dentro de todas sus expectativas. Sabemos que Miguel Gutiérrez hasta el final estuvo dedicado a la novela y me parece que sin duda este ensayo es un homenaje a Jorge Luis Borges, más Gutiérrez en su propia obra rindió un tributo que es muchísimo mayor.

Acerca de «Borges: Novelista virtual»

En el marco de los 126 años del nacimiento del escritor argentino Jorge Luis Borges, les dejamos la transcripción de la presentación que realizó Marcela Robles, poeta y periodista, sobre el ensayo Borges: Novelista virtual, del ensayista piurano Miguel Gutiérrez.

Por Marcela Robles

Traigo algunas ideas anotadas después de pasar un par de semanas con Borges y Miguel Gutiérrez en la cabeza. Espero que en algún momento ambos me permitan articular algunas palabras propias en lugar de las suyas, que son inminentemente maravillosas.

Este rescate literario —respecto a Borges: Novelista virtual— merece seguir adelante para no olvidar a Miguel Gutiérrez, escritor piurano extraordinario que nos trajo una de las palabras más increíbles y estimulantes de la literatura peruana.

En lo personal, este ensayo me ha servido, entre muchas otras cosas, para reencontrarme con Borges a través de relecturas que siempre descubren algo nuevo de nuestros autores favoritos; sobre todo en esta época en que la hondura, la sabiduría y el riesgo parecen haberse desvanecido. Esperemos que temporalmente, porque salvo honrosas excepciones, que por supuesto las hay, lo superficial, lo meramente descriptivo, lo insustancial parecen haber tomado el lugar de la reflexión y la originalidad en la literatura actual. Así que este reencuentro con Borges se lo debo a Miguel Gutiérrez y a su clara y deslumbrante prosa. Les recomiendo encarecidamente que lean este bello libro, porque es de lectura imprescindible.

He tomado nota de las reflexiones, ideas, emociones y asociaciones, que es lo que hace de alguna manera Miguel, porque cruza a Borges con absolutamente todo. Y, ¡por Dios!, atreverse a decir que Borges si bien no escribió novelas fue prácticamente el precursor de la novela latinoamericana, pues equivale a algo tan temerario como aventarse de un precipicio. Sin embargo, creo que consiguió su objetivo.  

Lo fascinante de los buenos escritores es que al descubrirnos su universo nos remiten a grandes temas y descubrimientos que trascienden, y esto es importantísimo para todo escritor: que trascienden incluso a los protagonistas o temas principales de sus historias. Esa mirada abarcadora que va más allá de su propia percepción y que generosamente —con muchísima sabiduría— nos cuestiona, nos alimenta, nos incomoda y nos fascina, pero sobre todo nos eleva. Precisamente para no quedarse solo en la superficie o en lo meramente anecdótico. Escritores que no se jactan ni se complacen consciente o inconscientemente de sus capacidades, dejando a la vez un margen para nuestro propio juicio y, sobre todo, dando rienda suelta a tres cosas fundamentales: la imaginación, la curiosidad y el asombro. Tres condiciones que, a pesar del apocalipsis que vivimos, nos mantienen vivos e interesados. Como dice el dicho: «Es mucho mejor estar interesados, que ser interesante».

Gutiérrez, en el prólogo la colección que tituló Biblioteca para el siglo XXI, afirma que en su doble condición de lector impenitente de ficciones sigue siendo un autor que aún no ha perdido la esperanza de escribir una buena novela. Imagínense, esto lo escribió Gutiérrez en 1999 y se publicó en el 2000 si no me equivoco. Es decir, nueve años después de publicar La violencia del tiempo. Solo le queda la esperanza de escribir una buena novela. Entonces me preguntó yo: ¿Qué será de nosotros, pobres mortales, tratando de escribir algo decente cuando él se sentía inseguro de la obra magistral que había escrito?

Y esto demuestra una vez más que casi todos los escritores padecen de alguna u otra manera del famoso síndrome del impostor: esa inseguridad que hace dudar de su potencial hasta a los más notables de la tribu, evidentemente. Me acuerdo, por ejemplo, de una carta famosa y hermosísima de Ernest Hemingway, publicada en Cartas memorables, que le escribe a su amigo Scott Fitzgerald, nada menos. Fitzgerald, que ya había publicado El gran Gatsby en ese entonces, le manda el borrador de la primera copia de Tender is the night, Tierna es la noche —prefiero Tierna es la noche, que Suave es la noche, como lo traducen algunos—y Hemingway lo destroza. Eran muy amigos y, por supuesto, Hemingway lo critica con cariño, con respeto y de alguna manera, con delicadeza, pero fue sumamente crítico. Hablando del síndrome del impostor, si Scott Fitzgerald dudaba de su talento, entonces, como repito, mejor nos dedicamos a la repostería; pero Hemingway le dice: «Scott, estoy completamente seguro de que tú en este momento ya eres capaz de cualquier cosa. Tú puedes escribir lo que quieras en este momento. Tú puedes hacer lo que quieras con tu literatura. Entonces déjate de tonterías y de rodeos y ponte a escribir». Por supuesto, nueve años le tomó a Fitzgerald escribir Tierna es la noche. ¡Y miren lo que resultó!

En verdad, cuando a uno le piden una opinión sobre el trabajo que está realizando un amigo, que quizás esté escribiendo una novela, una debe ser honesto, porque los aplausos no sirven de nada, no hacen más que alimentar un ego que no sirve para nada. Sería bueno aprender esa lección memorable que nos dio Hemingway.

No sé si Borges tenía aquel síndrome. Pienso que no, porque cuando la gente menciona a Borges parece que les salieran plumas de la cabeza. Pero hay que aprender a desacralizar a los clásicos, a nuestros autores favoritos y a los grandes escritores. Hay que aprender a bajarlos a tierra y hacerlos más cercanos a nosotros. Pero lo que sí sé —dicho por el mismo en sus entrevistas, que son una delicia— es que era sumamente crítico de sí mismo y de su escritura. Ustedes lo deben saber. Incluso escribió varios libros que decidió no publicar porque le parecían insuficientes, o que consideraba no debían llegar a los lectores porque no merecían la pena. Era un genio. Excepto, naturalmente por algunos desubicados que van por el mundo sin rumbo buscando los aplausos y la gloria, el éxito es efímero, pero no les haremos ningún caso.

Gutiérrez dice en este maravilloso libro Borges: Novelista virtual que no tiene un carácter académico ni erudito, sino hedonístico, personal y desacralizado; aunque sin detrimento del necesario rigor que la lectura de un texto literario exige, lo siguiente: «Mis clásicos, los he circunscrito al área de occidente del cual de una u otra manera forma parte Latinoamérica. El objetivo que me he propuesto es ofrecer a los lectores una introducción relativamente completa de la novela de este siglo que culmina, pero que a la vez implique un balance y una apertura y proyección a los años iniciales del siglo XXI». Vaya tarea la que se impuso nuestro querido Miguel, piurano de pura cepa, que representa emblemáticamente la literatura regional de nuestro país a los que todos deberíamos volver y no olvidar nunca.

Este libro no solo trasciende fronteras, sino que se convierte en una especie de guía indispensable para recorrer no solo literatura borgeana, sino a todos los escritores influenciados por ella. Y, además, por la cantidad de información minuciosa y extensa contenida en los anexos —que prácticamente son un libro aparte— es un gran instrumento de consulta en cualquier biblioteca. No exagero al decir que los apéndices parecen la enciclopedia británica.

Por supuesto, no podemos dejar de escuchar las palabras de Borges. Atribuyo sus grandes libros a la labor de comunidades, a personajes de los mismos libros, a dioses, a héroes o simplemente al tiempo. Una de las principales obsesiones borgianas es el tiempo. Tales atribuciones son, por supuesto, meras evasiones o juegos, no así la última.

Nadie puede condenar una antología que sea mucho más que un museo de sus simpatías y diferencias, pero el tiempo acaba por evitarlas. Espero que esta especie de antología que Miguel trataba de armar el tiempo la recuerde eternamente. Lo que un hombre no puede hacer, las generaciones lo hacen. Los infolios de Calderón dejan de abrumarnos y perduran; nueve o diez páginas de Coleridge, uno de los poetas favoritos de Borges, borran la gloriosa obra de Byron y el resto de la obra de Coleridge. No hay antología cronológica que no empiece bien y no acabe mal. El tiempo ha compilado el principio y el doctor Marcelino Menéndez y Pelayo el fin. En breve, sigue Borges, la cifra de mis años será setenta. El tiempo, cuya perspicacia crítica he ponderado, en recordar dos textos: «Fundación mítica de Buenos Aires» y «Hombre de la esquina rosada». Que curioso que él mencione este cuento. Si los he incluido aquí, dice Borges, es porque los espera el lector. Lo cual refleja el respeto que Borges tenía por sus lectores.

Quién sabe, añade, qué virtud oscura habrá en ellos. Naturalmente prefiero ser juzgado por —y nombra sus cuentos— «Límites», «La intrusa», «El golem» o «Junín». Sospecho que un autor debe intervenir lo menos posible en la elaboración de su obra, fundamental. Debe de tratar de ser un amanuense del espíritu o de la musa, ambas palabras son sinónimas, no de sus opiniones, que son lo más superficial que hay en él. Así lo entendió Rudyard Kipling, el más ilustre de los escritores comprometidos. A un escritor, decía Kipling, le está dado inventar una fábula, pero no la moralidad de esa fábula. Ojalá las páginas que he elegido prosigan su intrincado destino en la conciencia del lector. Mis temas habituales están en ellos: la perplejidad metafísica, los muertos que perduran en mi memoria, la germanística, el lenguaje, la patria, la paradójica suerte de los poetas.

Libros y amor: algunas recomendaciones por San Valentín

Toda fecha es propicia para disfrutar de un buen libro. Por el Día del Amor y la Amistad, seleccionaremos unos títulos según algunas clasificaciones del amor.

El eros

Los antiguos griegos consideraban a Eros como una figura central de su mitología. Es conocido por ser el dios del amor y el deseo. Este amor simboliza un sentimiento apasionado y físico que se caracteriza por la pasión intensa.

En este grupo encontramos novelas como Memorias de una cantante alemana, de Wilhelmine Schröeder-Devrient; La pianista, de la escritora austriaca Elfriede Jelinek; Trópico de cáncer, un clásico del escritor Henry Miller; también tenemos Las edades de Lulú, novela de la escritora española Almudena Grandes, la cual relata las experiencias sexuales de una adolescente que siente atracción hacia un profesor.

Finalmente está El teatro de Sabbath, del autor Philip Roth, historia que narra las peripecias de Mickey Sabbath, un ex titiritero obsesionado con su sexualidad y que desea a toda costa ser infiel.

Cabe mencionar que en este grupo se suele incluir obras consideradas como pornográficas, como las novelas del Marqués de Sade, entre las que resaltan Justine o los infortunios de la virtud y Las ciento veinte jornadas de Sodoma o la escuela del libertinaje.

Amor romántico

Aunque en la clasificación de Sternberg este tipo de amor se da por una atracción física y emocional, pero sin compromiso, la concepción más arraigada es la que ofrece la psicología, la cual posee una fuerte carga emocional y física, sobre todo al inicio de la relación.

En esta clasificación encontraremos clásicos indispensables de la literatura como Madame Bovary, del novelista francés Gustave Flaubert; Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, cuyo núcleo central es la relación entre Elizabeth Bennet y Mr. Darcy. En tanto, Las desventuras del joven Werther, de Goethe, es también una excelente opción.

Por otro lado, tenemos también libros con una fuerte carga sentimental, como El diario de una pasión, de Nicholas Sparks, novela que fue adaptada al cine en el 2004 y se convirtió en una de los clásicos del cine romántico.

Amor filial

Esta categoría es aquella que se expresa entre padres e hijos, destacando los valores del cuidado, el respeto y el sacrificio paternal.

Aquí tenemos títulos muy interesantes y que serán del agrado de los lectores. Por ejemplo, una de las novelas que analiza a profundidad el amor entre padres e hijos es La invención de la soledad, en la que el novelista estadounidense Paul Auster reflexiona acerca de la relación que llevó con su padre y su propio abordaje de la paternidad.

Asimismo, tenemos un clásico infaltable de la literatura como es Carta al padre, del autor checo Franz Kafka, narración que, si bien se ve desprovista de tintes armónicos, ahonda en el complejo vínculo que muchas veces se gesta entre padre e hijo.

Y, si de sacrificios hablamos, no te puedes perder La carretera, de Cormac McCarthy. Ambientada en un escenario postapocalíptico, la historia sigue a un padre y a su hijo que luchan por sobrevivir en un mundo arrasado. Lo interesante de esta novela es que la figura del papá es tan bien concebida por el autor, que lo muestro decidido a realizar un gran sacrificio, en medio de una situación extrema.

Amor entre amigos

El Día de San Valentín es un buen momento para recordarles a nuestros conocidos y compañeros más cercanos lo mucho que nos importan. Y, también es una excelente oportunidad para recomendarles buenas lecturas.

Por ejemplo, tenemos La sombra del viento, del escritor español Carlos Ruíz Zafón. Esta novela trata acerca de los amigos Daniel y Fermín Romero de Torres, quienes se unen para desentrañar un misterio literario en el que el amor y la lealtad producen situaciones inesperadas.

El último encuentro, del escritor húngaro Sándor Márai, es una de las novelas que profundiza a la perfección en la complejidad de la amistad. La historia narra el reencuentro de dos amigos después de muchos años de separación. Es en ese momento en que ambos reflexionan acerca de la amistad y las razones que los llevaron a separarse. Una excelente opción para recordar el tesoro preciado que representan los amigos.

Cerramos estas recomendaciones con El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger, novela que narra las desventuras de Holden Caulfield. Una de las aristas de la historia explora los vínculos que el protagonista mantiene con sus amigos y cómo estos influyen en su búsqueda de conexión y comprensión.

Y tú, ¿qué otros títulos agregarías a estas clasificaciones?

Da el primer gran paso hacia el sector editorial

¿Eres un apasionado por los libros? Entonces, este curso es para ti. En la Escuela de Edición de Lima hemos diseñado uno de los programas más completos que te ayudará a dar un gran paso hacia el sector editorial.

Coordina tu participación aquí: wa.me/51968788289.

Trabajar con manuscritos y emprender el proceso correcto hasta darle forma a una publicación, qué duda cabe, es un oficio de orfebrería. En tiempos en los que la necesidad de generación de contenidos para distintos soportes ha sobrepasado la demanda, la figura del editor cobra especial relevancia, como aquel profesional que los gestiona y hace funcional cada parte que los compone.

Un gran paso hacia el rubro editorial

La Escuela de Edición de Lima presenta el Curso Integral de Edición de Publicaciones (CIEP) uno de los programas más completos (160 horas lectivas) de formación de editores capacitados para emprender proyectos vinculados al sector libro. A la fecha, cuenta con 22 promociones de editores egresados, quienes se encuentran laborando en distintas instituciones, empresas del rubro o han iniciado fructíferos proyectos propios.
El CIEP está dirigido para todos los profesionales que busquen poner en marcha iniciativas editoriales propias o de terceros. Mediante sesiones teóricas y prácticas, los estudiantes conocerán los fundamentos que rigen la labor editorial, así como los distintos casos en los que interviene el editor durante el proceso de publicación. Asimismo, el curso ofrece también una serie de asignaturas que complementarán los principales saberes de la edición.

Las clases empiezan el lunes 25 de noviembre, en línea y en directo para todo Perú, Argentina, México e Hispanoamérica. A través de nuestra plataforma de transmisiones y el sistema de registro, las clases quedarán grabadas, por lo que los participantes podrán seguir el programa tanto de manera sincrónica como asincrónica.
El curso está compuesto por cinco módulos repartidos en diez meses. Asimismo, cada alumno contará con un pase determinado para acceder a las grabaciones y descargar los materiales brindados por los docentes en clase. De este modo, el CIEP no solo se convierte en una interesante alternativa de perfeccionamiento profesional, sino también en un sistema de aprendizaje constante.

¿Cómo puedo participar?

Comunícate con nuestros asesores en línea, accede a nuestras promociones especiales de lanzamiento y separa tu vacante. Puedes escribirnos a los siguientes contactos:
???? WhatsApp: https://wa.me/51968788289
???? comercial@escueladeediciondelima.com
???? México, Colombia, Ecuador, Argentina, Paraguay, Panamá, Chile, España:
WhatsApp: https://wa.me/5215564945588
comercial@cdeyc.com
???? Página Web: https://bit.ly/3tZpYHM

Inscríbete gratis en nuestro curso de Estrategias de Promoción para Autores

¿Eres un autor que busca difundir mejor su trabajo? Capítulo Uno y el Centro de Desarrollo Editorial presentan «Estrategias de Promoción para Autores» Por única vez el ingreso será libre. Inscríbete en el siguiente enlace: https://forms.gle/QHP4HUzN7JCSGgY79. Acá conocerás las estrategias que te permitirán expandir tus trabajos y cumplir tus objetivos.

Una historia bien contada merece ser conocida. En medio de un mercado contraído, donde las preferencias de los lectores son diversas, así como sus exigencias, es necesario que un autor maneje técnicas y herramientas que le permitan promocionar sus obras de manera óptima.

Una nueva perspectiva del marketing aplicado al sector del libro

Por ello, en Capítulo 1, escuela de escritura creativa, hemos diseñado dos jornadas prácticas y teóricas del curso Estrategias de Promoción para Autores, en las cuales aprenderás distintos métodos para canalizar tus obras hacia nichos específicos de lectores, así como expandirlas hacia distintos mercados.

La cita es este martes 10 y jueves 12 de diciembre, de 19:30 a 21:30 horas (Lima, Bogotá). Las sesiones se transmitirán en línea y en directo para todo Perú México e Hispanoamérica, a través de nuestra plataforma interactiva de transmisiones. El ingreso es libre y para participar solo debes llenar el siguiente formulario para quedar automáticamente registrado: https://forms.gle/QHP4HUzN7JCSGgY79

Nuestra docente

Las clases estarán a cargo de la docente mexicana Nancy García, directora y socia fundadora de Lecturable, agencia de diseño de estrategias para la industria del libro. Es licenciada en Letras Hispánicas por la Universidad Autónoma Metropolitana y magíster en Mercadotecnia y Publicidad por la Universidad Iberoamericana. Actualmente gestiona proyectos de difusión y marketing para la Feria del Libro de Frankfurt y diversas editoriales nacionales e internacionales.

Un primer paso hacia la escritura creativa

Quienes participen en estas dos jornadas, estarán preparándose en la antesala al Programa de Escritura Creativa que comenzará en enero de 2025, el cual estará conformado por seis cursos y un laboratorio de edición y publicación de un libro en formato impreso y digital, el cual considerará los mejores trabajos de los alumnos.

Más detalles aquí: wa.me/51968788289