Guadalajara: Premio FIL de Literatura abre su convocatoria 2025

Hoy inició la recepción de candidaturas para la obtención del máximo galardón de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara. Entérate de los detalles en la siguiente nota.

El Premio FIL reconoce la trayectoria de escritores que ofrezcan una valiosa obra de creación en poesía, novela, teatro, cuento o ensayo en español, catalán, gallego, francés, italiano, rumano o portugués. Los escritores que deseen participar tienen hasta el viernes 4 de julio para presentar sus trabajos.

Asimismo, las postulaciones al premio pueden ser hechas por instituciones, agrupaciones y asociaciones culturales o educativas, así como personas interesadas en la literatura. Las candidaturas deberán ser presentadas en el formato de postulación disponible en el portal www.fil.com.mx, siendo la única vía de participación.

El jurado estará integrado por escritores y críticos literarios de destacada trayectoria, cuyo fallo será inapelable. El primer lugar será anunciado el 1 de septiembre de 2025.

El ganador se hará acreedor de 150 mil dólares, los cuales serán entregados durante la inauguración de la edición 39 de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el próximo 29 de noviembre.

Cabe mencionar que el Premio FIL de Literatura ha sido entregado a diversos autores a lo largo de los años. Entre los más importantes destacan el poeta chileno Nicanor Parra (1991);Julio Ramón Ribeyro (1994); Augusto Monterroso (1996); Sergio Pitol (1999); Alfredo Bryce Echenique (2012); Enrique Vila-Matas (2015); Ida Vitale (2018); entre otros.

¿Por qué es necesario aprender las reglas fundamentales de sintaxis?

Si te enfrentas por primera vez a la hoja en blanco, es probable que salte esta pregunta. Y es que podríamos pensar que bastan unos cuantos conocimientos y algo de intuición para obtener una óptima redacción. Los conocimientos de sintaxis son mucho más útiles de lo que se cree.

Sintaxis es una parte de la gramática que estudia la combinación de palabras, gracias a la cual una persona es capaz de organizar ideas y estructurar oraciones, textos, entre otras formas de expresión.

Este concepto es clave: el conocimiento de la sintaxis es indispensable para expresar ideas con claridad. Pese a ello, muchos estudiantes consideran que no hay mucha utilidad en ello. Muchas veces se supedita esta disciplina al análisis frío de las oraciones —identificar el sujeto, verbo y predicado—, por lo que la sintaxis adquiere más bien un atributo vaporoso.

El asunto es que sirve para pensar y conseguir una mejor forma de expresión. Sin ella, sería imposible escribir de forma precisa.  Por eso, depende mucho la forma en que se enseñe la sintaxis y los modos de aprendizaje por parte de los estudiantes.

Por ejemplo, un docente podría pasar un par de horas definiendo los conceptos sobre sujeto, complementos, sintagmas, adjetivos, verbos, determinantes, preposiciones, entre otros elementos, con lo cual se abren dos caminos: o se genera un aprendizaje memorístico o, mediante ejemplos y casos concretos, un aprovechamiento práctico.

Analizar una canción o fragmentos de una novela o poema; realizar puzles de palabras o discusiones entre estudiantes sobre las partes de una oración son algunos de los métodos que pueden suscitar una mejor captación y aplicación de las normas fundamentales de la sintaxis.

En la Escuela de Edición de Lima iniciaremos pronto nuestro curso de Sintaxis. Si deseas participar, da clic aquí.

Jon Fosse: la literatura como forma de desaparición

En diversas entrevistas, el escritor noruego ha declarado que el momento de la escritura es casi como un acto litúrgico, en el que debe entregarse por completo. Pero, ¿quién es Jon Fosse, reciente Premio Nobel de Literatura? Aquí te dejamos algunos datos.

Su aparición en la escena literaria se dio en 1983, tras la publicación de la novela Raudt, svart (Rojo, negro). Desde aquel entonces, ha cosechado premios y distinciones. Entre estas, un espacio nada despreciable al interior del Palacio Real en Oslo. Pero, mucho antes de esta obra (en la que seguramente habremos identificado una presunta influencia de Stendhal), un Fosse, novato y entusiasta, pensaba en dedicarse a la música.

En una entrevista con el diario español El País, Fosse revela que su primer acercamiento con el mundo del arte ocurrió cuando aprendió a tocar la guitarra y el violín. Luego, empezó a escribir sus primeras canciones y fue ese el momento en el que se dio cuenta de que lo suyo estaba lejos de pentagramas, escalas y acordes. Según refiere Fosse, «me encantaba escribir porque sentía que entraba en otro lugar, en un refugio donde estar solo y sentirme seguro. Pronto comprendí que no valía para la música».

Años después de la publicación de Rojo, negro, según relata Karl Ove Knausgård, el rey noruego de la autoficción, en su libro Tiene que llover, Fosse le corrigió su primer poema, sugiriéndole borrar casi todo y dejar una descripción que comparaba al cielo con una toma a toda pantalla. El País recoge esta anécdota e incluso el comentario del mismo autor, que según consta en el diario, se siente orgulloso por el éxito de su alumno, pero su opinión respecto a su literatura no ha cambiado.

Vemos entonces que en Fosse hay un profundo sentido de la sacralidad ante el oficio del escritor. Por algo, en diversas entrevistas a señalado que la escritura es como su oración personal, en la que se entrega en cuerpo y alma al proceso creativo, sin importar los distractores del exterior. Y eso lo ha llevado a cultivar un estilo minimalista, casi al punto de la desaparición. Si en la novela-ensayo Doctor Pasavento, del español Enrique Vila-Matas, el protagonista pregona la desaparición a través de la literatura, Fosse hace tangible esta premisa por medio de su escritura.

En una entrevista para el diario francés Financial Times, en el 218, Fosse asegura que sus libros no se leen por sus tramas. Y es que lo suyo es conjurar palabras que pintan retratos cotidianos, sencillos, pero con una potencia estilística y narrativa que lleva al lector a disfrutar el lenguaje y la expresión por encima de la historia misma, que es, más que nada, un silencio cautivante. Nada sobra en su prosa: es la expresión en justa medida.

En una entrevista para el diario francés Le Monde, en el 2003, Fosse señala que escribe sobre la humanidad, más allá de los arquetipos que rigen a los personajes literarios. Además, refirió que, «Los elementos sociológicos están presentes: el desempleo, la soledad, las familias rotas, pero el asunto esencial es lo que hay en medio. Lo que hay en las grietas, los huecos entre los personajes y los elementos del texto. El silencio, lo que no se dice es más importante que lo que se dice”.

Asimismo, Fosse es un apasionado del teatro. Por ello, sus piezas dramáticas han sido representadas a nivel mundial. Incluso, la Academia ha reconocido su excelencia como dramaturgo, considerándolo como uno de los más importantes de Europa. Por ello, se le compara con el dramaturgo noruego por excelencia Henrik Ibsen y con Samuel Beckett, por quien Fosse siente una total admiración. Uno de sus dramas más aclamados es Y nunca nos separaremos, el cual fue estrenado en 1994 y luego llevado a las tablas de todo el mundo.

Su obra ha sido traducida a cerca de 50 idiomas, entre ellas el español. Entre sus trabajos más importantes resaltan Boathouse (1989), Melancolía I y II (1995-1996), Trilogía (2018) y la Septología, considerada su obra maestra y que cuenta, en siete novelas, la vida de un pintor famoso que decide apartarse del mundo y vivir como ermitaño. El próximo 9 de octubre sale a la venta Mañana y tarde (2023) su más reciente producción, que lo confirma como uno de los autores más influyentes de la literatura nórdica. Vale la pena conocer un poco más de la obra del reciente (y, tal vez merecido) Premio Nobel.