Aprueban reglamento de la Ley del Libro

Mediante decreto supremo, y tal como lo anunció la ministra de Cultura Leslie Urteaga, la presidencia de la República aprobó el Reglamento sobre las medidas estratégicas para el fortalecimiento y posicionamiento del ecosistema del libro y la lectura, en el marco de lo establecido en la Ley Nº 31893, la cual beneficia a todo el ecosistema del libro y la lectura.

El reglamento es resultado del trabajo conjunto entre el Ministerio de Economía y Finanzas y el Ministerio de Cultura. Entre los beneficios más importantes otorgados por el MEF a la ley, está la exoneración al IGV a la importación y venta en el país de libros electrónicos, así como la reintegración tributaria a los actores del sector.

En cuanto al sector editorial, las disposiciones complementarias de la ley establecen que las editoriales que posean la constancia de registro de proyecto editorial y cuyas adquisiciones de bienes y servicios se hayan visto afectadas durante la vigencia del artículo 13 de la Ley N° 31893, podrán solicitar la constancia de producción de libros y/o productos editoriales, en un plazo de 30 días hábiles a partir de la publicación del reglamento.

En el mismo plazo, la Biblioteca Nacional del Perú debe emitir las constancias respectivas para aquellos registros de proyectos editoriales que se encuentren en proceso.

Hablemos de editores (en plural)

En un mundo en donde los cambios en el ámbito profesional se generan en un pestañeo, sea por factores tecnológicos u otros, es preciso entender que ninguna labor se mantiene estática. El campo editorial no es ajeno a este fenómeno.

Por Marco Fernández

En la película Genius (2016) encontramos que la labor del editor Maxwell Perkins (interpretado por Colin Firth) transcurre en una pequeña oficina de la editorial Charles Scribner’s Sons, en específico, detrás de un escritorio, con un manuscrito en una mano y un bolígrafo en la otra. De pronto, su rutina se ve alterada tras la llegada de Thomas Wolfe (Jude Law), con quien emprende una aventura editorial.

En esta visión romántica—la de un editor abocado a mejorar contenidos— vemos a Perkins encarnando al tradicional editor “de mesa”, que en cierta forma es la idealización del oficio. Si analizamos un poco más la labor de Perkins encontraremos que su labor no solo se limita a la revisión del manuscrito, sino que también tiene algo de gestor, ya que por algo le paga el anticipo a Wolfe y decide publicar su trabajo, al margen de su involucramiento con el contenido.  A diferencia del primer tipo de editor, quienes se dedican a la gestión editorial pasan, más que nada, por un acto decisor: qué se publica y qué no.

Claudio López Lamadrid

Según el editor español Claudio López Lamadrid (1960-2019) existiría también un tipo de editor dedicado a la contratación, es decir, a una labor más administrativa y comercial; en apariencia, podríamos pensar que, en este ensayo de clasificación de editores, cada uno realiza una labor divorciada de la otra. Nada más ajeno a lo que realmente se da. En palabras de López Lamadrid, «unos y otros tienen presente el contenido y la cuenta de resultados».

El contenido es el factor unificador de cada tarea. Por eso, sería descabellado pensar que la manufactura de un libro puede prescindir del toque de un editor. En tiempos de inteligencia artificial y avances tecnológicos, es tentador concebir esta idea. El asunto está en que los desafíos de la modernidad obligan al editor a asumir diversas tareas. Por ello es que un editor puede permanecer en mesa —trabajando directamente con correctores de estilo— o asumir un rol más gerencial y organizacional.

¿Publisher o editor?

En el habla inglesa, los términos publisher y editor son distintos, cosa que no ocurre en el español, pues se traduce como tal. Un editor puede ser un publisher, pero el segundo no necesariamente puede ser un editor, debido a que su campo de acción abarca tareas que sobrepasan la labor editorial—elaboración de presupuestos, generación de tendencias comerciales, desarrollo de estrategias y planes de marketing, entre otras—.

El castellano solo cuenta con la palabra editor. No olvidemos que el editor también es aquel que publica y apuesta sus recursos a un determinado autor. Puede acaparar diversas tareas, pero es el trabajo con contenidos y su posterior publicación lo que define su labor.

Si deseas participar en nuestro Curso Integral de Edición de Publicaciones da clic aquí.