Las novedades del sector editorial en un solo canal

Si te apasionan los libros, discutir acerca del trabajo de los editores o comentar acerca de literatura estás a un solo clic de mantenerte actualizado. Visita el canal de WhatsApp del Centro de Desarrollo Editorial aquí: bit.ly/CentroDeDesarrolloEditorial

En tiempos en los que las redes sociales y las plataformas multimedia transportan la información en cuestión de segundos, es necesario garantizar la inmediatez mediante soportes capaces de rebotar las noticias hacia un público masivo.

Por ello, el Centro de Desarrollo Editorial, como parte de su estrategia comunicativa, abre su nuevo canal de WhatsApp en el que no solo encontrarás noticias frescas y de interés, sino también una ventana hacia el perfeccionamiento profesional.

En esta plataforma te mantendrás al día respecto a las noticias del sector cultural y editorial, el cual está en constante cambio y lanzando novedades cada día.

Por otro lado, es una buena opción para quienes gustan de la literatura y la lectura. Y es que a diario presentamos las principales efemérides literarias y desarrollamos los principales temas del acontecer literario. De este modo, la información que compartimos no solo se convierte en insumo para publicaciones en redes, sino también en fuente de consulta para quienes deseen conocer a nuevos autores y obras que aguardan ser descubiertas.

Finalmente, el canal del Centro de Desarrollo Editorial también te ofrece una variada oferta con los mejores cursos del sector, así como programas que te ayudarán a dar tus primeros pasos como editor, redactor, diseñador o investigador, entre otras actividades de agentes vinculados al sector editorial. Además estaremos compartiendo promociones insuperables para nuestros suscriptores.

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El curso más completo en corrección de estilo

El Centro de Desarrollo Editorial presenta el curso más completo de corrección, con 192 horas lectivas y un equipo de docentes de primer nivel y experiencia comprobada. Las clases empiezan este martes 14 de enero.

La corrección de estilo es imprescindible, entendida como la labor desempeñada por aquel profesional que representa el primer filtro de todo escrito. Por ello, es importante que el corrector adquiera habilidades que profesionalicen su trabajo, de manera que logre minimizar errores y resaltar los atributos de un texto en distintos niveles.

El Curso Integral de Corrección de Estilo (CICE) del Centro de Desarrollo Editorial, en conjunto con la Escuela de Edición de Lima, tiene como objetivo formar correctores profesionales y capacitados para intervenir distintos tipos de escritos. Para ello, ofrece una formación integrada por distintos saberes y materias que complementan el oficio de corrección en diversas áreas.

Desde las normas básicas del castellano respecto a la ortografía, ortotipografía y gramática, hasta la revisión de herramientas tecnológicas aplicadas en la corrección, el plan de estudios abarca elementos indispensables para la formación de nuestros futuros correctores, lo que lo convierte en el curso más completo dentro del sector editorial.

El CICE consta de doce materias repartidas en seis módulos bimestrales. En total, el curso ofrece 192 horas lectivas, transmitidas en vivo y en directo a través de nuestra plataforma virtual de transmisiones. Además, los estudiantes podrán volver a ver sus clases en todo momento, ya que quedan grabadas en el sistema. Asimismo, nuestra plana docente es de primer nivel y cuenta con una gran experiencia en esta profesión.

Las clases empiezan el martes 14 de enero de 2025. Separa tu vacante con nuestros asesores. Escríbenos al siguiente enlace: http://wa.link/gb8ory. También puedes comunicarte al teléfono 968788289 o al correo comercial@escueladeediciondelima.com.

Industria del libro de España entra en crisis por baja remuneración

Según un análisis de CEDRO, asociación sin fines de lucro de autores y editores de libros, revistas, periódicos y partituras, mediante el lanzamiento del Observatorio de la Sostenibilidad de la Cultura Escrita, el sector del libro en España estaría en una evidente desventaja frente a sus pares europeos, a causa de diversos factores.

Para Jorge Corrales, director general de la entidad, esta crisis estaría motivada por usuarios provenientes de los sectores público y privado que «no estarían remunerando adecuadamente a los autores y editores por la reutilización de sus contenidos, lo que está generando una desventaja competitiva grave, sumado a los efectos de la creciente piratería de obras escritas».

Asimismo, refirió que los servicios de mensajería como WhatsApp se han convertido en los principales accesos para descargas ilegales de obras, lo cual atenta contra el sector. Por otro lado, Carme Riera, escritora y presidenta de CEDRO, refirió que el avance de las nuevas tecnologías, como la inteligencia artificial, aumenta la demanda de reutilización de las obras, por lo que dijo esperar que esto abra un nuevo abanico de posibilidades positivas y no acciones que no respeten los derechos de los autores.

Según los datos obtenidos del Observatorio, la remuneración del sector editorial en toda Europa es tres veces mayor que en España, alcanzando un total de 0,48 euros por concepto de reutilización de obras. Ante ello, Julio Cerviño, profesor del Departamento de Economía de la Empresa de la Universidad Carlos III, precisó que «es fundamental contar con el compromiso del sector público por el papel de liderazgo que desempeña a la hora de implementar buenas prácticas y por su responsabilidad en el desarrollo económico y del sector cultural».

Finalmente, manifestó que si el sector público remunerase los contenidos que reutiliza, esto beneficiaria a la industria editorial y por ende a la economía.

Sobre el oficio y el perfil del corrector de textos

Un corrector necesita ser un lector compulsivo y analítico. Y es que, sin esta condición, difícilmente llevará a cabo su labor. Katherine Pajuelo Lara, correctora de textos, traductora y docente de la Escuela de Edición de Lima y del Centro de Desarrollo Editorial y de Contenidos, amplía el tema sobre el perfil y el oficio del corrector de textos en este interesante artículo.

El primer requisito de algunas instituciones (generalmente públicas) que buscan contratar un corrector de textos es ser egresado de lingüística, literatura o ciencias de la comunicación. Otras, más consideradas, suelen agregar al final: «o carreras afines». Aprovecho la ocasión para agradecer a esas instituciones, en nombre de todos aquellos que entramos en dicha categoría.

El perfil de cualquier carrera se fundamenta en la voluntad y en la responsabilidad que asume quien vaya a ejercerla. Conozco de primera mano a egresados de administración y de ingeniería que escucharon el llamado de las letras, y habitan hoy el mundo de la edición y la corrección de textos; asistentes ejecutivas que decidieron estudiar corrección y una bióloga que se ha sentido atraída por nuestro oficio. Ahora bien, tampoco hay que caer en el positivismo a ultranza: puedo tener toda la voluntad de ser enfermera, pero si cada vez que veo sangre me desmayo, mi sentido de la responsabilidad indicará que sería mejor dedicarme a otra cosa.

Cuando digo que cualquiera puede ser corrector, quiero decir que, si tienes las ganas y la decisión de asumir con responsabilidad la tarea, no importa de qué carrera vengas o si aún no la tienes. Lo importante es que te lo tomes en serio, que decidas estudiar y que el terreno firme donde construyas y desarrolles tu nueva carrera sea la lectura. ¿Cómo podría dedicarme a corregir un texto (solo para tener un ingresito extra) si no me comprometo con las letras? La lectura facilitará en gran medida tu proceso de convertirte en corrector.

Si de la nada empiezas a estudiar gramática, por ejemplo, y te enfrentas a un análisis sintáctico, es probable que te sientas perdido o frustrado, y te preguntes por qué te metiste en este lío si tan tranquilo estabas. Aquello que ves complejo en un análisis sintáctico (con esos nombres desconocidos para muchos: sintagmas, complementos, agentes, perífrasis, adjuntos…) puede resultarte más interesante si lo comparas con algo que leíste, porque será inevitable, créeme, que te preguntes: «¿Cómo analizaría esta oración interminable de El otoño del patriarca?».

¿De qué sirve analizar una oración?, pues de mucho. Cuando te dan a corregir un texto y hay una oración o un párrafo que no entiendes, empezarás a analizarlos automáticamente, ubicas el verbo, luego el sujeto, hay algo que no te cuadra, ¿por qué si el sujeto está en singular, el verbo está en plural?; ¿antes de porque va coma?, ¿por qué a veces sí y otras no?; ¿este relativo de qué o de quién me habla? Estudiar gramática te ayuda a comprender la parte lógica de la estructura verbal. Luego, hay que estudiar también ortografía, pero ¿por qué hacerlo si Word ya viene con un editor en la pestaña Revisar? Porque sí y punto: hay que estudiar. Pasar el corrector de Word no te hace corrector profesional, con eso no está ni la cuarta parte hecha.

Hay que ser minucioso y curioso, dudar, investigar, identificar mis referencias de primera mano. La duda mata, dicen, pero a los correctores nos fortalece. Gracias a ella aprendemos a buscar más rápido, dónde y cómo resolverla; sobre todo, gracias a la duda aprendemos. El trabajo del corrector pasa también por saber escuchar y mirar. ¿Esta expresión es adecuada para un texto escrito o es lo que se ha puesto de moda en el habla coloquial? ¿El gráfico o la tabla que aparece en un texto está relacionado con el tema que se trata? ¿Cómo se ve el texto? ¿Cómo están distribuidos sus párrafos? ¿Es coherente? ¿Qué hay de su cohesión?

Se puede hacer un listado con las virtudes de un corrector de textos (de hecho, es lo que aparece en las ofertas de trabajo) y pueden incluir «ser proactivo» y (¿cómo es?, ¡ah, claro!) «que sepa trabajar bajo presión». Sin embargo, me quedo con dos requisitos indispensables: ser lector (pero saber leer, no solo leer por placer) y saber escribir. Capacitarse en un centro de estudios es siempre una gran opción, hoy la oferta de estudios es amplia. Pero, sobre todo, por si no lo dije antes, el requisito principal es saber leer.