Anthropic, laboratorio de inteligencia artificial, aplicará marcas en los textos producidos por Claude a nivel mundial, tras la firma del «Código de buenas prácticas sobre la transparencia del contenido generado por IA» de la Unión Europea. Esto ha generado una gran polémica entre los usuarios.
Después de años de convivencia con la inteligencia artificial, los usuarios han aprendido a reconocer el «estilo» propio de un texto generado con IA. Por tanto, hablar de una marca que nos indique si un escrito proviene de una aplicación resulta un tanto innecesario.
Así parecen haberlo entendido las decenas de usuarios de Claude (aplicación de Anthropic), quienes retiraron sus suscripciones a los días de haberse dado la firma del código de transparencia de la Unión Europea, según reportó Business Insider.
Ante ello, Anthropic señaló que la marca de agua no generará sobrecostes en tokens o en la API, y remarcó que dicho sello denota la posibilidad de que un escrito haya pasado por Claude, no siendo una observación determinante.
En ese sentido, Claude utiliza su propia clave y patrón algorítmico. Así, para que la detección funcione mejor, tiene que haber un número considerable de palabras en el texto, ya que el patrón no se puede construir sobre pocas.
La marca del trabajo

Los lectores han aprendido a reconocer diversas señales. No necesitan una máquina para detectar una prosa demasiado pulida y equilibrada o párrafos que desarrollan tres ideas del mismo tamaño y terminan con una conclusión que vuelve a resumir lo dicho.
Por eso es importante tener en cuenta que, si bien la IA puede dejar una huella indeleble en el estilo, la buena redacción también deja marca. Por ejemplo, al pasar la primera página de un informe profesional o una presentación, es posible que el lector identifique al autor, porque la marca es el trabajo en sí mismo.
En el caso de la marca de Claude, pese a que pretende echar una mano a la transparencia, no termina siendo un juicio súbito. Dicha tecnología se desenvuelve en un ambiente en el que el trabajo es articulado entre distintos actores. Por tanto, Claude se convierte en un engranaje más del sistema.
Redacción y criterio

La marca de Claude posee dos características principales. Por un lado, es una alerta para el lector y si bien pretende dejar una huella esta puede desaparecer conforme se corrija y el escrito, lo cual configura una interesante paradoja.
Es ahí donde la marca indeleble del trabajo aparece: cuando corregimos un error ortográfico, cuando «pulimos» aún más una frase que parece correctamente elaborada, cuando cambiamos una fecha inexacta, cuando eliminamos redundancias.
Por eso, escribir bien y desarrollar un amplio criterio en torno a ello resulta indispensable para optimizar el uso de las nuevas tecnologías. Así, no solo seremos capaces de dejar una huella, sino un manifiesto de que aunque el desarrollo de la IA y sus herramientas continúe a pasos agigantados, nada puede ser más efectivo que el toque humano.