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Alejandra Bravo Espinoza: «Puedo afirmar con énfasis que la principal fortaleza del CICE es la calidad de sus docentes»

Lingüista y correctora egresada de la Escuela de Edición de Lima, Alejandra Bravo nos comenta su experiencia en el oficio de la corrección, así como su paso por el Curso Integral de Corrección de Estilo, el cual culminó satisfactoriamente.

Cómo lingüista, ¿cuál es tu punto de vista respecto a la labor del corrector de estilo?

La carrera de Lingüística me ha brindado los conocimientos fundamentales de aspectos gramaticales, semánticos, sintácticos, morfológicos, fonológicos y fonéticos del estudio de la lengua. Gracias a esa base entré en contacto con el mundo de la corrección de estilo, en una editorial especializada en temas jurídicos, contables y gubernamentales, donde tuve la oportunidad de ascender y ser coordinadora de un pool de correctores, incluso tuve la propuesta de ser editora. Ahí comprendí la importante labor que desempeñan los correctores como guardianes del texto y de su autor, pero, sobre todo, en el cuidado del lector. Posteriormente, en el 2018, con ese mismo entusiasmo, ingresé a laborar como correctora en la Corte Suprema del Poder Judicial, donde mi enfoque tuvo un ligero cambio, pues la corrección no se orientaba en el marketing de los textos, sino en emplear un lenguaje claro, preciso, libre de frases largas y oscuras. En este poder del Estado —donde continúo hasta la fecha—, con mi desenvolvimiento y profesionalismo, he logrado ganarme el respeto y la admiración pese a no provenir de una carrera legal. Considero que mi formación lingüística ha aportado un valor significativo a mi labor como correctora de sentencias y resoluciones, lo que me ha permitido también dictar capacitaciones a nivel nacional sobre redacción jurídica.


¿Consideras que la corrección de estilo es un oficio reservado exclusivamente para profesionales de las letras?

Existe la percepción equivocada de que cualquier persona que escriba con fluidez puede ejercer la corrección de estilo de manera profesional —y eso me pasa con los abogados—, pero está lejos de la realidad. En mi opinión, no se trata de un oficio exclusivo de profesionales de las letras, pero sí requiere una formación continua a través de cursos, talleres y diplomados, pues nos formamos cada día, con anécdotas y experiencias. Además —y no quiero dejarlo de lado—, un corrector, sumado a su amplio conocimiento de la gramática, debe ser un inquieto lector y tener una base humanística sólida. Es decir, debe saber de filosofía, historia, política, música, entre otras áreas.


¿Cuál crees que es el objetivo del profesional de la corrección de textos?

El objetivo primordial es garantizar que el texto que se encuentra en sus manos sea perfectamente legible. Por ejemplo, en el ámbito jurídico me enfoco en asegurarme de que los escritos sean claros, precisos y, en la medida de lo posible, sencillos —aunque muchas veces la sencillez no sea la preocupación de los abogados—. Los textos deben ser comprensibles para todo el ciudadano común, sin necesidad de la interpretación de un especialista. Es así que, como amante de las letras, mi labor no se limita a embellecer los textos, sino garantizar que empleen un lenguaje claro y accesible.


Cuéntanos un poco tu experiencia en la Escuela de Edición de Lima, tras haber llevado el Curso Integral de Corrección de Estilo (CICE)

Como mencioné previamente, si bien es cierto mi formación lingüística fue de gran ayuda en mi labor como correctora, este oficio demanda una formación continua en cursos o diplomados de especialización, pues mi carrera no proporciona una preparación específica en corrección, idea errada que algunas personas tienen. En el 2019 por fin decidí llevar el Curso Integral de Corrección de Estilo. Inicialmente, asistí de manera presencial, pero, debido a la pandemia, completé el curso de modo virtual en el 2020 (el curso dura casi un año). Mi experiencia en las aulas me permitió compartir conocimientos con otros profesionales —como yo— interesados en el mundo de la corrección, lo cual resultó enriquecedor. La transición a la virtualidad no fue complicada, ya que manejo muy bien la tecnología. De hecho, fue bastante provechosa, pues ya no perdía tiempo en trasladarme y las clases se grababan para una consulta posterior. Los docentes que tuve a lo largo de esos meses destacaron por su profesionalismo; nos proporcionaron los materiales de la clase —que hasta ahora ojeo—, libros, videos, y aprovecharon los recursos tecnológicos para hacer las clases más interactivas.


¿Cuál crees que es la principal fortaleza del CICE?

Puedo afirmar con énfasis que la principal fortaleza del CICE es la calidad de sus docentes que, incluso, desde que empezó la pandemia y con ella la virtualidad, continuaron dictando y se sumaron profesores extranjeros de diversos países del mundo. Ellos siempre estuvieron prestos a absolver mis dudas y se centraron en mis intereses profesionales.


¿Cómo influyó la formación en el curso en cuanto a tu labor profesional?

Si bien es cierto, yo tenía una muy buena base como lingüista, pero llevar el Curso Integral de Corrección de Estilo me ayudó a detectar mis puntos débiles y perfeccionar mis habilidades en la corrección de manera más profesional. Gracias a la teoría, la retroalimentación personalizada de los docentes y el intercambio de conocimientos en clase, ahora me siento más segura cuando asesoro en temas de redacción, puedo proporcionar explicaciones más fundamentadas para cada corrección y hasta transmitir mis conocimientos a través de talleres.   


¿Qué opinión te merece nuestra plana docente?

Los docentes son profesionales destacados que fomentan el aprendizaje continuo, con quienes, hasta la fecha, mantengo comunicación por temas académicos y de corrección. Gracias a sus consejos, a menudo consulto la RAE, el Panhispánico, la Fundéu, Castellano Actual, entre otros. Esto ha enriquecido mi trabajo como correctora.


Déjanos saber tus impresiones finales sobre el curso y la Escuela de Edición de Lima.

Cuando culminé el Curso Integral de Corrección de Estilo me llevé gratos recuerdos y un profundo aprendizaje. Es por ello que pensé que debía regresar por algún otro curso, y así fue. En el 2022, llevé también el Curso Integral de Edición de Publicaciones, debido a mi interés en el rubro editorial y con miras a una futura carrera como editora. Ambos cursos los culminé satisfactoriamente, y ahora puedo decir que tengo una sólida base en corrección y edición de textos para enfrentar nuevos retos.

Recuerda que la XV edición del Curso Integral de Corrección de Estilo empieza este sábado 11 de noviembre. Separa tu vacante en el curso más completo del sector editorial (192 horas lectivas) con nuestros asesores, comunicándote al WhatsApp 968788289 o escribiéndonos al correo comercial@escueladeediciondelima.com.

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