Libros y amor: algunas recomendaciones por San Valentín

Toda fecha es propicia para disfrutar de un buen libro. Por el Día del Amor y la Amistad, seleccionaremos unos títulos según algunas clasificaciones del amor.

El eros

Los antiguos griegos consideraban a Eros como una figura central de su mitología. Es conocido por ser el dios del amor y el deseo. Este amor simboliza un sentimiento apasionado y físico que se caracteriza por la pasión intensa.

En este grupo encontramos novelas como Memorias de una cantante alemana, de Wilhelmine Schröeder-Devrient; La pianista, de la escritora austriaca Elfriede Jelinek; Trópico de cáncer, un clásico del escritor Henry Miller; también tenemos Las edades de Lulú, novela de la escritora española Almudena Grandes, la cual relata las experiencias sexuales de una adolescente que siente atracción hacia un profesor.

Finalmente está El teatro de Sabbath, del autor Philip Roth, historia que narra las peripecias de Mickey Sabbath, un ex titiritero obsesionado con su sexualidad y que desea a toda costa ser infiel.

Cabe mencionar que en este grupo se suele incluir obras consideradas como pornográficas, como las novelas del Marqués de Sade, entre las que resaltan Justine o los infortunios de la virtud y Las ciento veinte jornadas de Sodoma o la escuela del libertinaje.

Amor romántico

Aunque en la clasificación de Sternberg este tipo de amor se da por una atracción física y emocional, pero sin compromiso, la concepción más arraigada es la que ofrece la psicología, la cual posee una fuerte carga emocional y física, sobre todo al inicio de la relación.

En esta clasificación encontraremos clásicos indispensables de la literatura como Madame Bovary, del novelista francés Gustave Flaubert; Orgullo y prejuicio, de Jane Austen, cuyo núcleo central es la relación entre Elizabeth Bennet y Mr. Darcy. En tanto, Las desventuras del joven Werther, de Goethe, es también una excelente opción.

Por otro lado, tenemos también libros con una fuerte carga sentimental, como El diario de una pasión, de Nicholas Sparks, novela que fue adaptada al cine en el 2004 y se convirtió en una de los clásicos del cine romántico.

Amor filial

Esta categoría es aquella que se expresa entre padres e hijos, destacando los valores del cuidado, el respeto y el sacrificio paternal.

Aquí tenemos títulos muy interesantes y que serán del agrado de los lectores. Por ejemplo, una de las novelas que analiza a profundidad el amor entre padres e hijos es La invención de la soledad, en la que el novelista estadounidense Paul Auster reflexiona acerca de la relación que llevó con su padre y su propio abordaje de la paternidad.

Asimismo, tenemos un clásico infaltable de la literatura como es Carta al padre, del autor checo Franz Kafka, narración que, si bien se ve desprovista de tintes armónicos, ahonda en el complejo vínculo que muchas veces se gesta entre padre e hijo.

Y, si de sacrificios hablamos, no te puedes perder La carretera, de Cormac McCarthy. Ambientada en un escenario postapocalíptico, la historia sigue a un padre y a su hijo que luchan por sobrevivir en un mundo arrasado. Lo interesante de esta novela es que la figura del papá es tan bien concebida por el autor, que lo muestro decidido a realizar un gran sacrificio, en medio de una situación extrema.

Amor entre amigos

El Día de San Valentín es un buen momento para recordarles a nuestros conocidos y compañeros más cercanos lo mucho que nos importan. Y, también es una excelente oportunidad para recomendarles buenas lecturas.

Por ejemplo, tenemos La sombra del viento, del escritor español Carlos Ruíz Zafón. Esta novela trata acerca de los amigos Daniel y Fermín Romero de Torres, quienes se unen para desentrañar un misterio literario en el que el amor y la lealtad producen situaciones inesperadas.

El último encuentro, del escritor húngaro Sándor Márai, es una de las novelas que profundiza a la perfección en la complejidad de la amistad. La historia narra el reencuentro de dos amigos después de muchos años de separación. Es en ese momento en que ambos reflexionan acerca de la amistad y las razones que los llevaron a separarse. Una excelente opción para recordar el tesoro preciado que representan los amigos.

Cerramos estas recomendaciones con El guardián entre el centeno, de J.D. Salinger, novela que narra las desventuras de Holden Caulfield. Una de las aristas de la historia explora los vínculos que el protagonista mantiene con sus amigos y cómo estos influyen en su búsqueda de conexión y comprensión.

Y tú, ¿qué otros títulos agregarías a estas clasificaciones?

Día Internacional del Corrector de Textos: hablan los protagonistas

Convencidos de que es una fecha que no puede pasar desapercibida, reunimos a cinco correctores, docentes y egresados de la Escuela de Edición de Lima, quienes nos comparten sus conceptos respecto al trabajo que realizan como profesionales de la corrección.

Por Marco Fernández

No hay persona más feliz en este día que Luis Miguel Espejo, corrector de textos de amplia experiencia y docente de la EEL y del Centro de Desarrollo Editorial. Y es que no es coincidencia que su cumpleaños sea el 27 de octubre. En palabras de Luis Miguel, los correctores de texto representan «el control de calidad. Son las personas que se encargan de que los lectores tengan la mejor calidad de texto al final de un proceso editorial». En el siguiente video podrás escuchar la entrevista completa:

¿Por qué es importante la labor del corrector?

De izquierda a derecha: Gloria Cabrejos, Fiorella Rojas y Cynthia Carbonell

Para responder a esta pregunta es necesario apelar a la experiencia, la formación recibida y la pasión por el oficio —sin la cual, me permito decirlo, no sería posible enfrentar el desafío que supone revisar un escrito—.

Por ello, reunimos a tres correctoras de estilo egresadas de la Escuela, quienes se animaron a responder esta interrogante. Nos referimos a Gloria Cabrejos, Fiorella Rojas y Cynthia Carbonell. Aquí te dejamos sus respuestas:

G: La labor del corrector de estilo es crucial en el proceso de generación de contenidos, ya que garantiza que las ideas del autor se presenten de manera clara, precisa y coherente, sin alterar su esencia. El corrector de estilo no solo se limita a corregir errores gramaticales o de ortografía; su intervención va mucho más allá. Se trata de pulir la estructura, mejorar la fluidez y adaptar el tono y el lenguaje al público objetivo, respetando siempre la voz del autor. Un texto puede tener un contenido valioso, pero si no está correctamente redactado puede perder impacto o incluso confundir al lector.

F: Debido a que el corrector de estilo conoce y va ganando experiencia en todo el proceso editorial, puede intervenir un texto en diferentes niveles no solo para dejarlo bonito y claro, es decir, colocar las tildes, los puntos o vigilar la ortografía o la concordancia, sino también para que ese texto logre dar el mensaje para el cual fue creado y llegue al público al que se pensó en el momento de su concepción.

C: El corrector de estilo ayuda a entregar textos claros y de calidad, libres de erratas, imprecisiones o errores que impidan la buena comunicación entre el autor y sus lectores. Es el primer filtro del proceso editorial. De ahí su importancia.

Destrezas necesarias (e indispensables)

Como toda labor, el profesional de la corrección debe poseer distintas habilidades que potencien y eleven el nivel de su trabajo. Sobre ello, nuestras correctoras comentan lo siguiente:

G: Un buen corrector de textos debe poseer una combinación de habilidades técnicas, cognitivas y, en muchos casos, interpersonales. Es fundamental tener un conocimiento profundo del idioma, que abarca no solo las reglas gramaticales, ortográficas y de sintaxis, sino también su aplicación precisa. El corrector debe evaluar si las ideas están bien desarrolladas, si la estructura es coherente y si la narrativa fluye de manera lógica y ordenada. Además, debe ser capaz de identificar omisiones o incongruencias en el contenido y de proponer soluciones apropiadas. La atención al detalle es clave para mejorar aspectos que a menudo pasan desapercibidos, como la consistencia en el uso de términos y los tiempos verbales. También debe saber ajustar frases o estructuras cuando sea necesario para mejorar la claridad o fluidez del texto.

F: Considero que el corrector es un curioso nato y que la corrección de textos es un oficio y una profesión, pero también es un arte. No basta con tener un gran dominio del lenguaje, sino que también se necesita poseer un alto grado de sensibilidad. Cada texto es un reto que motiva nuestro espíritu de búsqueda de conocimiento, pero además es una oportunidad de poner a prueba nuestra destreza para compartir con mucho tino este proceso con el autor y los participantes del proceso editorial. Cada experiencia nos nutre y nos brinda mucho aprendizaje.

C: El corrector de textos debe saber utilizar las normas gramaticales y ortográficas como herramientas a su favor y de acuerdo con las necesidades del texto. Como profesional, tiene la responsabilidad de actualizarse constantemente, investigar y mantener comunicaciones asertivas con los autores, editores o representantes de las entidades contratantes, de modo que el producto final sea atractivo para el lector en términos estéticos y de legibilidad.

A modo de cierre

Pedro Salazar Wilson, corrector de textos, san marquino, lector constante y docente de la Escuela de Edición de Lima y del Centro de Desarrollo Editorial, se sumó a la celebración con un afectuoso saludo a los correctores en su día y ampliando el panorama sobre el trabajo de corrección. Puedes escucharlo en este vídeo:

Desde la EEL enviamos un gran saludo a todos los correctores en su día y reafirmamos nuestro compromiso de formar, con los más altos estándares de calidad, a los profesionales de la corrección.

Pedro Arriola: «Ribeyro es, por excelencia, un cuentista»

Este 31 de agosto se cumplen 95 años del natalicio del escritor peruano Julio Ramón Ribeyro. A lo largo de los años, su obra ha despertado gran interés y se mantiene vigente gracias a lectores que la difunden con cariño y pasión. Uno de ellos es Pedro Arriola, director del Club Ribeyro, quien nos cuenta en esta entrevista su experiencia como lector ribeyriano y propulsor de una interesante iniciativa para los fanáticos del autor.

Por Marco Fernández

La devoción por la literatura ribeyriana es admirable y parte de algo tan sencillo y complejo como el cuento. ¿Qué genera esa chispa que hace que los lectores amen la literatura de Julio Ramón Ribeyro?

Que uno se identifica con los personajes de los cuentos. Desarrolla empatía con ellos. Es que los «mudos» de Ribeyro podemos ser muchos de nosotros.

Se dice que los personajes de Ribeyro nacieron con al estigma de la derrota, recordemos a Arístides o al discípulo de Feifer en La insignia. Lo interesante, tú me dirás, es que dentro de esa pérdida encontramos también una especie de disfrute.

Más que disfrute, diría yo solidaridad. El fracaso conduele.

Cómo lector de Ribeyro, ¿cuál es el factor que te impulsa a disfrutarlo?

El disfrute de la lectura radica en esa prosa diáfana y no pretenciosa; directa, pero bella y conmovedora. Además, claro está, el profundo contenido humanista de la misma.

Sabemos que la producción cuentística del Flaco es prolífera, pero, de alguna manera, debe haber algunos cuentos que te marcaron más que otros.

Todo comenzó cuando leí, con doce años encima, «El profesor suplente». Otros cuentos memorables para mí son «Silvio en el rosedal», «Los gallinazos sin plumas», «Al pie del acantilado», «La juventud en la otra ribera», «Una aventura nocturna», «Doblaje», «Surf», entre otros.

Ribeyro, ¿novelista o cuentista? ¿Consideras que una faceta es superior a la otra?

Ribeyro es por excelencia un cuentista. Toda vez que él, haciendo analogía con el deporte, se consideraba corredor de distancias cortas.

Hablemos de las prosas ribeyrianas, específicamente de Dichos de Luder y Prosas apátridas. ¿Representan estas pequeñas grandes obras la condensación de su universo?

Prosas apátridas son el vademécum de su pensamiento, de su ideología, de su manera de entender el mundo o de cuestionárselo. Aborda los grandes temas que urgen pensar: el sentido de la vida, la muerte, el paso del tiempo, el amor, el desamor, la mujer, los hijos. Dichos de Luder es la puerta irónica, irreverente y lenguaraz en la que también accedes a ese universo, pero de modo lúdico y hasta sarcástico.

Si te dijese que una opción adecuada para adentrarnos en la literatura de Ribeyro es empezar por estas piezas de sabiduría, para luego decalar en los cuentos, ¿estarías de acuerdo con ello?

Siempre sugiero que para adentrarse en la obra del flaco es mejor comenzar por sus primeros cuentos, especialmente aquellos escritos entre las décadas del 50 y 60, pertenecientes a los libros Los gallinazos sin plumas, Cuentos de circunstancias, Las botellas y los hombres y Tres historias sublevantes. Estos cuentos son de su época neorrealista.

El tema de los diarios y la correspondencia de Ribeyro es también una arista importante de su obra, pero a su vez poco explorada.

Felizmente, esa otra área de su obra viene tomando importancia y consideración, tanto de lectores como estudiosos de su obra, toda vez que nos presenta a un Julio Ramón Ribeyro no tanto en su lado formal de escritor que publica, sino en el del escritor de la reserva y lo no convencional, donde sin duda es valioso verlo y conocerlo. Esa figura completa el cuadro del personaje.

A propósito de ello, entonces, ¿es La tentación del fracaso ese primer escalón que podría ayudarnos a entender por qué es que se habla de la derrota como un sello distintivo y ribeyriano?

El escritor español Enrique Vila-Matas dice que Ribeyro es un «fracasista profesional», pues hizo del fracaso su sello distintivo y una posibilidad siempre latente para el propio flaco y su obra. Pero esa tentación al fracaso no está solo en su diario, aunque allí sea, digamos, su hábitat por excelencia, sino que está también en sus cuentos y muy ampliamente. Hasta podríamos decir que el fracaso es algo que palpita siempre alrededor de Ribeyro y de todo lo que hace.

Ahora que hablamos de fracaso, me atrevería a pensar que así como se dice que determinadas situaciones son kafkianas, las hay también «ribeyrianas».

Por supuesto. Es que lo «ribeyriano», además de referirse a la intención por algo que termina en chasco, dice el investigador alemán Wolgang Luchting que «ese algo ribeyriano es el sentido que de la realidad tiene Ribeyro». Es su forma de definirla: es la resultante entre lo que se desea y lo contrario que resulta, lo opuesto. La diferencia, el revés, entre la idea quimérica y el facto fatal y adverso. Ahora, hay una tercera acepción entre los ribeyrianos: «ribeyriano es un adjetivo positivo para definir todo aquello que buenamente se relaciona con el flaco y la defensa de su impronta».

Eres parte de un muy interesante grupo llamado Club Ribeyro. Cuéntanos como surgió esa iniciativa.

El Club Ribeyro comenzó como un esfuerzo eminentemente personal. Yo creé un Facebook personal al que llamé así. Pero, de pronto, me comenzaron a llegar docenas de solicitudes de amistad que luego fueron cientos y después miles. Eso me hizo entender que había una necesidad, una urgencia por configurar un colectivo que abordara la vida y obra de Julio Ramón Ribeyro. Así nació nuestro grupo.

De alguna manera, ustedes mantienen vivo el legado.

Nos hemos sumado a ello. Nuestro gran objetivo es preservar y difundir la obra del flaco querido. Y lo hacemos por gratitud hacia un escritor que nos ha legado una literatura muy rica, humanista y tremendamente sensible. También lo hacemos porque a Ribeyro se le quiere.

Si alguno de nuestros lectores quisiera pertenecer al club, ¿cuáles son los requisitos?

Solo se necesita ser RIBEYRIANO. Es decir que te guste su obra y quieras que se difunda. ¡Ribeyro vive, leámoslo siempre!

*Pedro Arriola es abogado, músico y escritor. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Federico Villarreal y música en la Escuela Superior José María Arguedas. Es, además bibliógrafo especializado, en la obra de Julio Ramón Ribeyro. Actualmente viene preparando un libro de cuentos con relatos de su creación.

Libros para regalar por el Día del Padre

Un libro puede ser buen regalo para agasajar a papá hoy. A continuación, te dejamos una lista de títulos que, estamos seguros, le agradarán.

Diario de invierno – Paul Auster

Esta novela autobiográfica es el diario personal del autor estadounidense, en el que repasa una serie de experiencias que avalan su existencia y que le han permitido llegar a los 64 años. Uno de los capítulos más sobrecogedores es la pérdida de su padre, en la que Auster narra como este hecho marcó su vida y su literatura.  

Patrimonio: una historia verdadera – Phillip Roth

Estas son las memorias noveladas que el autor escribió sobre Herman Roth, su padre. El amor es uno de los temas centrales de esta obra, en la que Phillip Roth muestra su lado más íntimo y entrega un bonito regalo para celebrar la vida y el vínculo irrompible entre un papá y su hijo, a pesar de la enfermedad y las dificultades.

El olvido que seremos – Héctor Abad Faciolince

La obra más celebrada del escritor y periodista colombiano Héctor Abad Faciolince. La historia narra la vida de su familia, durante su niñez y adolescencia, centrándose específicamente en la figura de su padre, el médico Héctor Abad Gómez. La novela es un hermoso homenaje al recuerdo del padre, pues como se sabe, Abad Gómez murió asesinado por fuerzas paramilitares a causa de sus posturas políticas.

La carretera – Cormac McCarthy

Esta novela postapocalíptica gira en torno al viaje emprendido por un padre y su hijo a través de un mundo arrasado por un cataclismo —el cual no se revela en la historia— que acabó con la mayor parte de la vida en la tierra. Herido por una flecha disparada por un hombre desconocido, el papá sabe que morirá pronto debido a una infección. Por ello, insta a su hijo a que continúe el camino sin él y que se comunicarán a través de sus oraciones. Una obra que atrapará al lector de principio a fin.

Carta al padre – Franz Kafka

Uno de los títulos más sombríos del escritor checo. En un principio, el texto era una carta, pero terminó siendo un libro en el cual Kafka reclama, entre muchas otras cosas, las cargas e hipocresías que su padre tuvo contra él. Sea que se trate de un libro lleno de cuentas pendientes o uno de los escritos más duros de Franz Kafka, es una de las obras trascendentales de uno de los principales narradores del siglo XX.

Albert Camus: 110 años del profeta del absurdo

El 7 de noviembre de 1913 nace en Argel uno de los pensadores más importantes de la filosofía, en medio de un mundo dividido a causa de la Segunda Guerra Mundial. Y es que la obra de Camus destila una riqueza literaria y de pensamiento que lo encumbró como Premio Nobel  de Literatura en 1957, autor universal y referente de diversas generaciones de literatos, políticos, filósofos y artistas.

El existencialismo alemán, manifestado en los postulados de Hegel y Kierkegaard, es la base para entender a Camus en cuanto a su postura filosófica. Si bien dicha corriente toma al individuo como centro, con el objetivo supremo de la emancipación, el pensamiento de Camus va en caída libre hacia un existencialismo pesimista.

Aquí aparece una de las grandes controversias en torno a su obra. Y es que, si bien a Camus se le conoce como el máximo representante del absurdo, que responde a la pregunta del por qué y el sentido de la existencia, el mismo autor rechazaba constantemente dicha denominación. Sin embargo, Camus trata en sus escritos la problemática del suicidio como la derrota absoluta frente al absurdo de la existencia.

«La existencia no tiene sentido para el universo». A 110 años del natalicio de Camus, dicho razonamiento continúa vigente en uno de los comienzos más atrapantes de la historia de la literatura universal. Nos referimos a El extranjero (1942) novela en la que se hace patente el sinsentido de la vida:

Hoy ha muerto mamá. O tal vez fue ayer. No lo sé.

Si bien Camus acepta que la historia del hombre, como ser individual y universal, no tiene sentido, el autor no recomienda el suicidio como la única forma de rebelión. Por el contrario, apuesta por un compromiso férreo con los ideales y propósitos, una vez asimilada la posición en la que el ser humano se encuentra frente a la vida. En El mito de Sísifo (1942) lo señala de manera explícita:

Si todas las experiencias son indiferentes, la experiencia del deber es tan legítima como cualquier otra. Uno puede ser virtuoso por capricho.

Controversia Camus-Sartre

Las convicciones del pensamiento “camuseano” no fueron del todo aceptadas. Uno de los que criticó la postura de Camus fue el filósofo francés Jean Paul Sartre, a raíz de la publicación de El hombre rebelde (1951). Recordemos que, si bien Camus fue adepto al Partido Comunista, terminó por abandonarlo, lo que no ocurrió con Sartre, quien apostaba por la unión del existencialismo y el marxismo.

Camus rechaza este pensamiento, puesto que consideraba al marxismo como una deformación del cristianismo, al reemplazar la imagen de Dios por un movimiento histórico formado por hombres. Por tanto, no existía libertad, ya que se justificaba la explotación e injusticia social en beneficio de las burguesías y las clases.

La respuesta de Sartre fue contundente: Camus, “idealista iluso y romántico”, que solo basaba sus juicios en base a cuestiones morales. El pensador francés era partidario del régimen estalinista, por lo que la crítica de Camus en El hombre rebelde, generó una tremenda incomodidad a quienes defendían el régimen de Stalin.

Ambos filósofos mantuvieron una polémica en la revista Les Temps Modernes alrededor de estos temas. Esto afectó a Camus, ya que consideraba a Sartre como un buen amigo. Algunos críticos señalan que la novela La caída (1956) es una interpretación del resultado de dicho enfrentamiento.

Camus en la cultura contemporánea

El legado de Albert Camus ha sido de infinito valor para diversas disciplinas artísticas e incluso el ámbito político. En la actualidad, novelas como La peste y El extranjero, continúan siendo fuente de inspiración para artistas y creadores que ven en Camus la esencia de la condición del hombre respecto a la realidad.

El mismo Julio Ramón Ribeyro afirma en sus memorias que, «venía trabajando en una novelita camuseana». Si recordamos el sello derrotista del Flaco, tendría bastante sentido el hecho de que el corpus ribeyriano tenga mucho de Camus en su estructura.

Para los amantes del anime, allá por los 90, cuando se estrenó la serie de Los caballeros del zodiaco, nos dimos con la sorpresa de que el guardián del templo de la vasija celestial se llamaba Camus de Acuario. Curiosamente, la ficha del personaje señala que es de origen francés, lo cual confirma que la figura de Albert Camus sirvió de inspiración a Masami Kurumada, creador del manga Saint Seiya, para crear a uno de los doce caballeros de oro.

Recordando a Álvaro Mutis: a propósito de su centenario

El 25 de agosto de 1923, en la ciudad de Bogotá, nace uno de los escritores hispanoamericanos más importantes de la literatura contemporánea. Su vida fue una constante cosecha de premios y reconocimientos a su obra y vocación literaria. En el marco del centenario de su natalicio, te dejamos un breve repaso de su trayectoria.

Hasta los nueve años, Mutis vivió en la ciudad belga de Bruselas, en dónde registró los mejores recuerdos vividos junto a su padre, el diplomático Santiago Mutis. Según comentó el autor en una entrevista, de él heredó el gusto por los buenos libros y su admiración ferviente por la figura de Napoleón.

Y es que, Mutis fue un monárquico confeso. Tal vez se deba a que nació en el día de San Luis IX de Francia; de hecho, el mismo escritor refirió que su patrón había ejercido cierta influencia en dicha postura. Tras el fallecimiento de su padre, Álvaro regresa a Colombia junto con su madre, lo cual le causó un impacto considerable. Europa era su hogar, Colombia, un lugar de recreo durante sus vacaciones.

Sin embargo, fue allí donde la vena literaria surgiría. Tuvo como maestro de literatura española al poeta Eduardo Carranza, quien despertó en él la fascinación por la lírica. Influenciado por la corriente surrealista, en 1947 publica su primer poemario titulado La balanza. Tras lanzarse a la palestra, vinieron luego diversas publicaciones que fortalecieron su imagen como referente del verso colombiano.

Es así como en 1953 aparece uno de sus libros más importantes: Los elementos del desastre, poemario donde por primera vez aparece Maqroll el Gaviero, personaje central de la obra de Mutis, desde el poema «Oración de Maqroll», hasta la saga de siete novelas Empresas y tribulaciones de Maqroll el Gaviero.

En 1973 publica La mansión de Araucaíma, su primera novela y, como era de esperarse, continúa fortaleciendo la figura de su personaje más querido con la presentación del poemario Summa de Maqroll el Gaviero. Pero no fue sino hasta 1986 en que le llegaría el reconocimiento como novelista, tras la publicación de La nieve del almirante, historia que abre la saga de Maqroll el Gaviero. A partir de este momento, Mutis se dedicaría solo a escribir, leer y cosechar lo sembrado.

En 1988 recibe el Premio Xavier Villaurrutia, mientras que, al año siguiente, en Francia, se le otorga el Premio Medicis Étranger, por sus novelas La nieve del almirante e Ilona llega con la lluvia, protagonizadas por Maqroll el Gaviero. En 1997, Álvaro Mutis recibe en España el Príncipe de Asturias de las Letras, así como el Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, con lo cual empezaría la leyenda en torno a su trayectoria.

Elena Garro: un repaso a 25 años de su fallecimiento

El 22 de agosto de 1998 partía una de las escritoras más importantes de la literatura mexicana. Si bien en vida no gozó del reconocimiento debido, tras su fallecimiento la crítica ha revalorizado su obra como pieza fundamental del corpus literario de México.

Elena Garro fue novelista, cuentista, guionista, periodista y dramaturga. Si bien se le relaciona directamente con el realismo mágico e innovadora en el ámbito de la literatura fantástica, la escritora se mantuvo siempre al margen de esta clasificación. Contestataria y avocada a la creación a tiempo completo, aquí te dejamos un breve recuento de su trayectoria.

Garro y el teatro

Fue propulsora de la renovación del teatro mexicano, concibiéndolo como un mecanismo de comunicación poética y rompiendo con los límites del llamado teatro del absurdo, movimiento iniciado por los autores Samuel Beckett, Arthur Adamov, Jean Genet, ente otros.

Una de las características del teatro de Garro es el ahondamiento en los principales problemas de la realidad que rodea al ser humano, así como sus cuestiones anímicas. Asimismo, sus personajes, que en cierto modo parecen decir mucho, pero a la vez nada, se mueven en ambos flancos de una delgada línea que separa el mundo real del de las ilusiones. México y sus costumbres no fue ajeno a la obra de la autora, pues precisamente estos elementos son los pilares del mundo que Garro creó sobre las tablas.

En este género destacan sus piezas Un hogar sólido (1957), El rey mago (1958), La señora en su balcón (1959), La dama boba (1963), Los perros (1965), entre otras.

Europa y el autoexilio

En pleno estallido de la Guerra civil española, con 21 años, Elena Garro viajó a España, junto a Octavio Paz (su esposo en aquel entonces), para participar del II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura.

En 1968, debido a conflictos generados en los círculos intelectuales de México, a quienes acusó de instigadores del movimiento del 68, dejó su patria para radicar en Estados Unidos y luego en Francia, por cerca de veinte años. Durante este periodo, tuvo diez años de silencio creativo.

En 1973 regresó a México, en dónde compuso la mayor parte de su obra, en la que destacan trabajos como Memorias de España 1937, Reencuentro de personajes, y otras tantas.

Características principales de su obra

Elena Garro fue una certera crítica de la sociedad mexicana de su época. Tras la polémica de 1968, rechazó totalmente a la intelectualidad de México, lo cual la apartó de diversos círculos. La marginación de la mujer, la libertad femenina y las cuestiones implícitas en la libertad política y de pensamiento son temas recurrentes en sus novelas y cuentos.

Si bien se le toma por precursora del realismo mágico (por su novela Los recuerdos del porvenir de 1963), incluso por encima de Cien años de soledad de Gabriel García Márquez, Garro rechazó de plano esta posibilidad.

La admiración por la obra de Elena Garro ha crecido con los años. Sin embargo, en su momento fue considerada como un trabajo menor, a la sombra de autores como Octavio Paz. Sin duda, el tiempo ha sido el mejor juez.

Reinaldo Arenas: ochenta años después de anochecer

El 17 de julio de 1943 nació uno de los escritores más representativos de la literatura cubana. Poeta, novelista, dramaturgo y confeso opositor de la dictadura de Fidel Castro, la obra de Arenas continúa vigente, así como la leyenda forjada en torno a su dolorosa vida.

Si bien sus más tiernas memorias yacen en la isla, Reinaldo Arenas solo llegó a publicar una sola novela en Cuba. Se trata de Celestino antes del alba, la cual no gozó de la reedición debida luego de agotarse. Y es que el autor fue una figura incómoda al régimen castrista, ya que si bien apoyó la revolución cubana en un inicio, luego se volvió un disidente. Sumado a su abierta homosexualidad, provocó una incesante persecución en su contra.

Si tomamos en cuenta que a través de sus escritos Arenas pretendió dinamitar la dictadura cubana, no es de extrañar que se le hayan cerrado puertas en círculos intelectuales, lo cual obstaculizó su desarrollo como escritor. De hecho, las novelas El palacio de las blanquísimas mofetasOtra vez el marEl asalto y El color del verano, desnudan tanto su entusiasmo como posterior decepción en cuanto al castrismo. Algunos consideran dichas narraciones como sátiras del triunfo de la revolución, así como sus consecuencias posteriores.

Se dice que Reinaldo Arenas tenía una personalidad muy frágil, tal es así que, tras ser apresado en 1974 y enviado a la prisión de El Morro, germinó en él un odio contra su entorno. Y es que fue encarcelado en condiciones infrahumanas, llegando a renegar de sí mismo y a retractarse de sus posturas políticas. Sin embargo, a pesar de la crudeza con la que fue tratado, terminó de escribir la que sería una de las piezas literarias más conmovedoras de su producción literaria: Antes de que anochezca, su autobiografía. En esta narra los pasajes más duros de su vida, las cuales se mezclan con la infancia y los años de actividad política más intensa.

Durante la década del ochenta, decidió exiliarse de Cuba, por lo cual tuvo que cambiar su apellido por Arinas. Pese a su establecimiento en Nueva York, jamás fue aceptado a causa del conservadurismo y la homofobia de los cubanos exiliados. Finalmente, Arenas se suicidó el 7 de diciembre de 1990, dejando una sentida carta de despedida a sus seres más allegados.

El impacto de la obra de Arenas se extendió a diversas manifestaciones culturales. En el año 2000, se estrenó la versión cinematográfica de Antes de que anochezca, en la que el actor Javier Bardem interpretó al escritor. Los documentos de Reinaldo Arenas se conservan en la biblioteca de la Universidad de Princenton, como parte del legado de uno de los portentos literarios más destacados de Centroamérica.

Bloomsday: el día de Joyce

Cada 16 de junio se celebra este evento en honor a Leopold Bloom, protagonista del Ulises, la compleja y revolucionaria obra del escritor irlandés James Joyce.

«El señor Leopold Bloom comía con deleite los órganos interiores de bestias y aves». Así empieza la mañana del 16 de junio de 1904 en Ulises. Los fanáticos y seguidores de la obra de Joyce conmemoran este día desde 1954 con una serie de representaciones y manifestaciones artísticas, siendo una de ellas comer lo mismo que los personajes de la novela.

Por si fuera poco, en el extremo de su admiración, algunos lectores acomodan sus itinerarios de tal forma que calce con los horarios y acciones que realizan Leopold Bloom, Molly Bloom y Stephen Dedalus en la historia.

Se sabe que Joyce eligió este día para contextualizar la novela, pues fue la fecha en que tuvo su primer encuentro con Nora Bernacle, su esposa. Si bien Ulises es una de las obras más comentadas y celebradas de los últimos tiempos —aunque Bernard Shaw la tildó de «hedionda e indecente mofa»— muy pocos lectores han podido concluirla, incluso los más diestros.

Y es que su compleja estructura, su paralelismo con La odisea de Homero y su prosa caótica, además de las incontables referencias a la cultura irlandesa y a su natal Dublín, hacen de la novela un verdadero reto literario.

Joyce Carol Oates: 85 años

Más de cien libros publicados y numerosos premios obtenidos, Joyce Carol Oates, novelista, cuentista, ensayista y poeta estadounidense cumple hoy 85 años siendo una de las figuras más representativas de la literatura norteamericana.

Su narrativa rescata temas como la pobreza del campo, la lucha de clases, la niñez, el terror y la violencia, siendo esta última la característica más importante. Además, encontramos diversos elementos que combinados resultan en ese matiz macabro y crudo que atraviesa sus historias (como lo gótico y la seducción, el incesto y los abusos sexuales).

Por otro lado, los ambientes en los que se desenvuelven los personajes de Oates son siempre lugares marginales o apartados de las urbes, como los estrechos de Detroit, bosques o zonas insertadas en los estratos más bajos de las ciudades.

Asimismo, encontramos también matices autobiográficos. Novelas como La hija del sepulturero y Mamá, son de las más celebradas dentro del canon literario de Joyce Carol Oates, pues están basadas en su propia historia familiar.

Su estilo, si bien lleva un sello personal, se nutrió a partir de los trabajos de escritores como Henry James, Ernest Hemingway, William Faulkner e incluso el cantante y poeta Bob Dylan. En tanto, narradores como los argentinos Rodrigo Fresán y Mariana Enríquez han tomado como referencia la narrativa de Oates.

Entre sus principales obras destacan Zombi, Memorias de una viuda, Agua negra, Blonde, La rueda del amor y otras historias.