Hay momentos (y trabajos) que nos encuentran por casualidad, y otros a causa del destino. Este es el caso de Luisa, alumna egresada del Centro de Desarrollo Editorial, quien nos cuenta en la siguiente entrevista como dio el primer paso hacia el oficio de corrección.
¿En qué momento decidiste dar el paso hacia el oficio de la corrección?
No estuve vinculada al oficio de corrección hasta que llevé el Curso Integral de Corrección de Estilo (CICE). Para que me entiendas, debo explicarte lo que me pasó unos años atrás. En octubre del 2019, me diagnosticaron cáncer de mama (estadio 3A), y cuando reflexioné sobre lo corta que es la vida decidí ir tras mis sueños. Así empecé a dedicarme de lleno a la escritura creativa. De ese modo, busqué un curso como el que me brindaron en el Centro de Desarrollo Editorial porque quería mejorar el nivel ortográfico y de puntuación en mi escritura —ante una duda, invertía mucho tiempo buscando respuestas en internet, lo cual me distraía de la labor de redacción y, muchas veces, perdía la idea que estaba trabajando— y en el camino me enamoré del oficio de corrección. Ahora, tras terminar el curso y haber obtenido mi certificado estoy ofreciendo mis servicios como correctora de estilo, además de seguir escribiendo con una mejor calidad gramatical, pues ya tengo doce novelas y dos relatos cortos publicados en plataformas de lectura online como Dreame, Booknet y Wattpad, y en mi página de Facebook Luisa Barbieri – autor, los cuales he empezado a corregir. Se puede decir que yo misma soy mi cliente.
¿Cómo fue tu experiencia en el Curso Integral de Corrección de Estilo?
Fascinante. Además de despejar mis dudas sobre ortografía y puntuación, en el curso integral conseguí lo que de adolescente siempre quise entender y ningún profesor supo enseñarme: morfología y sintaxis de forma sencilla y a la vez muy completa y profunda. Ahora soy capaz de comprender y explicar las decisiones que tomo cuando corrijo un texto. Además, conocí disciplinas como la ortotipografía y el editing, y pude refrescar todo lo concerniente a los sistemas de citación.
¿Consideras que lo aprendido generó un valor agregado a tu carrera profesional?
Por supuesto que sí, ya que me permitió completarme como escritora e iniciar camino en un campo laboral que me facilita seguir trabajando sin demandar mucho esfuerzo físico, ya que, además del cáncer de mama, fui diagnosticada con lupus eritematoso sistémico en octubre del 2024, lo que me obliga a llevar una vida más tranquila. El servicio como correctora de estilo desde casa me permite continuar activa en el ámbito profesional y ganar dinero realizando una labor que me gusta sin maltratar mi salud, lo que sería imposible si tuviera un empleo con una agitada rutina laboral.
¿Cuál consideras que es la principal fortaleza del curso?
Los docentes y lo completo que es para una primera certificación en el rubro. Contar con profesionales de amplia experiencia y que sepan explicar los temas desarrollados en cada materia, para mí, es fundamental para tener el 80 % de éxito asegurado. El restante 20 % es la planificación sobre qué disciplinas son las que se deben tratar en el curso y en qué momento, lo que se consiguió por la buena estructura curricular del CICE.
¿Llevar el curso a distancia es una ventaja?
Definitivamente. Estudiar a distancia me permite llevar materias que en mi ciudad (Piura) no ofrecen, y a mantenerme en constante crecimiento y afianzamiento de saberes y habilidades en lo profesional y personal. Además, la metodología de enseñanza remota permite que la clase quede registrada y que uno pueda repetir —cuantas veces sea necesario— la sesión hasta que todos los conocimientos queden bien claros y anotados en orden para una futura consulta.
Cuéntanos alguna experiencia, curso o docente que te haya marcado.
Todos los docentes, además de excelentes profesionales, son personas maravillosas. Cada uno nos entregó lo mejor de sí al compartir más que conocimiento: experiencia profesional. Los consejos de los profesores Luis Miguel Espejo y Helbert López sobre la labor del corrector han hecho que tenga una idea clara de cómo debe ser mi desenvolvimiento laboral y ético.
Las dudas ortográficas y de puntuación que tenía fueron despejadas por completo por los profesores Jesús Huamán y Fiorella Moreno, así como el profesor Alex Mendoza refrescó y reforzó mis conocimientos sobre sistemas de citación. El profesor Lenin Heredia nos mostró el mundo de la edición, algo que para mí fue de mucho interés porque no solo quiero escribir novelas, sino que también me interesa llegar a publicarlas en físico, y lo compartido por él me dio un amplio panorama de la labor editorial.
El profesor que más conocí fue Pedro Salazar, y fue el héroe que me ayudó a entender y comprender la morfología y la sintaxis. Asimismo, con él conocí la ortotipografía, una disciplina de la que no tenía ni idea de qué trataba y ahora soy capaz de fijarme en esos detalles que hacen que un texto se convierta en una obra de arte.