Día Internacional de la Mujer: el rol femenino en el sector editorial

En esta importante fecha, reunimos a cuatro profesionales del rubro de México y Perú, quienes se animaron a comentar respecto al rol que desempeñan las mujeres en el campo editorial, así como los desafíos que afrontan en una rama en la que vienen ganando un merecido espacio.

¿Qué expectativas tienes respecto al desarrollo del sector editorial, ahora que la mujer tiene un papel preponderante dentro de la industria? Recordemos que Eva Congil y Núria Cabutí son CEO de Anagrama y Penguin Random House, respectivamente.

Karen Calderón (Gestora cultural peruana y productora editorial)

Sin restar valor al rol de los hombres en el mundo editorial —que histórica y culturalmente ha sido predominante—, la industria editorial empieza a tener una base sólida gracias a la ley del libro, que en cada actualización incorpora reconocimientos y beneficios. En ese camino, el rol de la mujer como gestora cultural en el rubro editorial está posicionándose cada vez mejor, no solo con nombres como los de Nuria o Eva, sino que en el caso peruano tenemos a importantes representantes del ciclo o cadena de la producción editorial. Hace unos años, Jessica Rodríguez creó Ediciones de Lirio; Carmen Plaza produce libros infantiles en la editorial de la UCV; Silvia Meza hace lo mismo en el Zorro Rojo; pero, además, nuestras ilustradoras como Isa Watanabe, correctoras como Sofía Rodríguez y Alessandra Canessa son muestras de que vamos por buen camino. Las gestoras culturales van a seguir desarrollando grandes ideas desde la autoría, producción editorial, elaboración de políticas para el sector, entre otras iniciativas.

Elizabeth Alvarado (Editora mexicana y conductora del programa Edición Libre. Somos bibliodiversos, de Jalisco Radio)

Creo que la atención hacia la incursión de la mujer en el terreno editorial y a nivel gerencial de los grupos editoriales se centra primero en destacar el relevo del género masculino, de la mano de una trayectoria demostrable y de la implementación de una tersa transición que no merme los dividendos. De tal manera que la estrategia innovadora es el papel de la mujer dentro de la industria como consecuencia de la realidad social; digamos que responde a la lucha por la igualdad de género. Visto de esta manera, la industria demanda mayor pluralidad en cuanto a contenidos, mayor atención a lo que ofrecen los productos desde el punto de vista cultural y mayor atención a las dinámicas comerciales leoninas que, en todo momento, padecemos los editores independientes. En el caso de las mujeres que, desde cero, emprenden un proyecto editorial independiente, la primera expectativa es saber si lo mantendrán y no sucumbirán a replicar prácticas no solo masculinas, sino emanadas de las editoriales transnacionales, tratando de evitar el riesgo que caracteriza a la edición independiente y andando sobre los pasos de lo que ya está garantizado.

Svetlana Rojas Zimin (editora peruana)

Me gusta pensar que es una señal muy positiva para el sector. El liderazgo de mujeres como Eva Congil o Núria Cabutí refleja que la industria editorial está evolucionando hacia espacios más diversos y abiertos. Sin quitarle mérito a figuras fundamentales como Jorge Herralde, tengo la sensación de que muchas mujeres aportamos a la edición una mirada especialmente integral y cuidadosa. Solemos tener una gran sensibilidad para los matices de una historia, una atención muy fina a los detalles y, al mismo tiempo, la capacidad de movernos entre muchas tareas a la vez sin perder de vista lo esencial. Quizá por eso somos tan multifacéticas: pensamos en el libro como obra, pero también en lo que transmite, en lo que hace sentir y en cómo dialoga con los lectores. Pensamos en el libro como un todo. Hace casi dos décadas trabajaba en Editorial Océano, que en ese momento representaba el fondo de Ediciones Salamandra. Recuerdo que Salamandra acababa de lanzar el último libro de Harry Potter y, en esas coordinaciones editoriales, tuve la oportunidad de conocer a Eva. Siempre me llamó la atención lo pendiente que estaba de cada detalle, con un profesionalismo muy sólido, pero también con una amabilidad y libertad muy genuinas.

Nancy García (Directora y socia fundadora de Lecturable)

Veo un sector editorial que seguirá creciendo de forma mesurada, pero también de manera más colaborativa, más plural y cada vez más consciente de su papel cultural. En mi experiencia —formándome, trabajando y colaborando dentro de la industria del libro— he tenido la oportunidad de acompañar a mujeres que lideran proyectos editoriales exitosos. En la mayoría de los casos he visto algo en común: los cambios no llegan con acciones estridentes, sino con decisiones constantes y sostenidas que, poco a poco, terminan teniendo un impacto muy claro en la forma en que se construye el sector. Ejemplos cada vez más visibles por la presencia de mujeres en puestos estratégicos, ha sido una apuesta más amplia por la diversidad de voces. Bajo el liderazgo de mujeres, muchas editoriales han fortalecido catálogos más abiertos a autoras, a nuevas miradas generacionales y a temas que antes tenían menos presencia en el mercado. Esto contribuye a enriquecer la bibliodiversidad y a conectar con lectoras y lectores contemporáneos.

Angie Arce (Editora peruana, docente y creadora de contenido)

Ahora que se ha visibilizado la presencia de más mujeres en cargos directivos de editoriales internacionales, como Eva Congil en Anagrama o Núria Cabutí en Penguin Random House, mi expectativa es que se normalice la participación femenina, pues ya no solo sostiene la industria desde el trabajo cotidiano, sino también desde la dirección estratégica. Asimismo, me gustaría que el sector editorial refuerce una visión más colaborativa, que se normalice tener mujeres como figuras admirables y que se eliminen etiquetas como «literatura femenina» cuando se habla de ciertos géneros.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las mujeres en el sector editorial?

Karen Calderón

Vivimos una paradoja. En los últimos años hubo más presencia de las mujeres en el sector editorial, pero el reconocimiento no se visibiliza. Estamos en 2026 y aún nos encontramos luchando por derechos laborales, estabilidad laboral y reconocimientos. La contradicción latente es que nos alegramos al establecer leyes, normas, bases, estímulos indicando qué «beneficios» deben tener las mujeres —casi somos sinónimos de «población vulnerable»— cuando esta base normativa no debería existir en un Estado coherente y respetuoso de la paridad de género, de la valía de hombre y mujer como agentes de cambio, como gestores culturales, creadores y productores. Ahora que estamos a puertas de elegir a nuestras nuevas autoridades nacionales, deberíamos revisar la propuesta en el sector cultura para las mujeres. Tenemos un largo camino por recorrer: formalidad del trabajo, capacitaciones, fomento de la microempresa editorial, dar oportunidad gerencial a la mirada femenina. Hay que seguir remando.

Elizabeth Alvarado

El desafío, en el caso de la edición independiente, de una mujer que se lanza a posicionar su catálogo es validarse a sí misma y no buscar que otros, que ya tienen camino andado, la validen dentro del gremio. Generalmente esto sucede cuando la ruta no es clara y se confunde brindar un servicio editorial enmascarado de edición independiente. Es como un grito de ayuda permanente que lleva implícito el mensaje «Soy mujer e intento que vean mi trabajo, pero lo estoy haciendo mal porque ni siquiera tengo claro cómo formar un catálogo e imprimirle mi sello personal femenino». Pero aquí estoy haciendo libros igual que todos y capitalizando la suma de mi género al nominativo de edición independiente.

Svetlana Rojas Zimin

Creo que uno de los principales desafíos es que, aunque las mujeres somos mayoría en muchos equipos editoriales, no siempre hemos tenido la misma presencia en los espacios de mayor toma de decisiones. Afortunadamente eso está cambiando. Otro desafío importante tiene que ver con la enorme carga de trabajo que implica la edición. Muchas mujeres en el sector somos profesionales multifacéticas: editamos, coordinamos, acompañamos autores, pensamos en el lector y en el posicionamiento del libro. Lograr equilibrar esa intensidad profesional con otras responsabilidades personales sigue siendo un reto para muchas. Y, por supuesto, está el desafío de seguir abriendo espacio a más voces y perspectivas en los catálogos. Creo que muchas editoras tenemos una sensibilidad especial para los matices de las historias y para entender cómo un libro puede dialogar con su tiempo y con sus lectores. Esa mirada —muy atenta a los detalles y a los «sentires» de una obra— me gusta pensar que es algo que puede seguir enriqueciendo muchísimo el mundo editorial.

Nancy García

Históricamente, el sector editorial ha tenido una presencia femenina muy fuerte en áreas como la edición, la comunicación, la promoción de lectura o la gestión cultural. Sin embargo, esa presencia no siempre se ha reflejado con la misma claridad en los puestos de dirección. Hoy es alentador ver a cada vez más mujeres liderando editoriales, librerías y proyectos vinculados con el libro, pero todavía hay varios desafíos por atender. Uno de ellos sigue siendo el ámbito laboral. En muchas empresas del sector aún podemos ver el llamado «techo de cristal», donde las mujeres sostienen gran parte del trabajo editorial, pero no siempre acceden en la misma proporción a los espacios de decisión, al reconocimiento profesional o a condiciones salariales equivalentes. Es una conversación pendiente en ésta y muchas otras industrias. También existen retos institucionales/gubernamentales. En algunos espacios editoriales públicos —casualmente liderados por varones—, la participación de mujeres sigue pensándose desde la lógica de «cumplir cuotas», cuando lo que debería estar al centro es la calidad y la trayectoria de su trabajo literario, académico o de gestión. El desafío es pasar de la representación simbólica a un reconocimiento real de su autoridad intelectual y profesional. Finalmente, hay un desafío que atraviesa a todo el sector editorial: la adaptación tecnológica. La incorporación de herramientas digitales, plataformas e inteligencia artificial está transformando la manera en que se producen, circulan y promueven los libros. El reto será apropiarnos de estas herramientas sin perder de vista la dimensión cultural y humanista que sostiene al ecosistema del libro.

Angie Arce

Uno de los desafíos sigue siendo que el liderazgo femenino se reconozca con la misma naturalidad que el masculino. Aunque muchas mujeres sostienen proyectos editoriales, dirigen equipos y construyen catálogos, todavía existe cierta tendencia a asociar su labor con el cuidado cultural más que con gestión profesional. En mi experiencia, por ejemplo, cuando atiendo el estand de la editorial Colmillo Blanco en ferias, es frecuente que las personas dirijan sus preguntas sobre la editorial a los hombres presentes, incluso cuando en más de una ocasión se ha tratado simplemente de un familiar que me estaba acompañando. Sin embargo, también creo que hay algo muy potente ocurriendo: cada vez hay más redes de colaboración entre editoras, escritoras y gestoras culturales en América Latina. Esas redes no solo permiten sostener proyectos, sino también imaginar una industria editorial más horizontal, diversa y consciente de su impacto cultural.

Las novedades del sector editorial en un solo canal

Si te apasionan los libros, discutir acerca del trabajo de los editores o comentar acerca de literatura estás a un solo clic de mantenerte actualizado. Visita el canal de WhatsApp del Centro de Desarrollo Editorial aquí: bit.ly/CentroDeDesarrolloEditorial

En tiempos en los que las redes sociales y las plataformas multimedia transportan la información en cuestión de segundos, es necesario garantizar la inmediatez mediante soportes capaces de rebotar las noticias hacia un público masivo.

Por ello, el Centro de Desarrollo Editorial, como parte de su estrategia comunicativa, abre su nuevo canal de WhatsApp en el que no solo encontrarás noticias frescas y de interés, sino también una ventana hacia el perfeccionamiento profesional.

En esta plataforma te mantendrás al día respecto a las noticias del sector cultural y editorial, el cual está en constante cambio y lanzando novedades cada día.

Por otro lado, es una buena opción para quienes gustan de la literatura y la lectura. Y es que a diario presentamos las principales efemérides literarias y desarrollamos los principales temas del acontecer literario. De este modo, la información que compartimos no solo se convierte en insumo para publicaciones en redes, sino también en fuente de consulta para quienes deseen conocer a nuevos autores y obras que aguardan ser descubiertas.

Finalmente, el canal del Centro de Desarrollo Editorial también te ofrece una variada oferta con los mejores cursos del sector, así como programas que te ayudarán a dar tus primeros pasos como editor, redactor, diseñador o investigador, entre otras actividades de agentes vinculados al sector editorial. Además estaremos compartiendo promociones insuperables para nuestros suscriptores.

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Día Internacional del Corrector de Textos: hablan los protagonistas

Convencidos de que es una fecha que no puede pasar desapercibida, reunimos a cinco correctores, docentes y egresados de la Escuela de Edición de Lima, quienes nos comparten sus conceptos respecto al trabajo que realizan como profesionales de la corrección.

Por Marco Fernández

No hay persona más feliz en este día que Luis Miguel Espejo, corrector de textos de amplia experiencia y docente de la EEL y del Centro de Desarrollo Editorial. Y es que no es coincidencia que su cumpleaños sea el 27 de octubre. En palabras de Luis Miguel, los correctores de texto representan «el control de calidad. Son las personas que se encargan de que los lectores tengan la mejor calidad de texto al final de un proceso editorial». En el siguiente video podrás escuchar la entrevista completa:

¿Por qué es importante la labor del corrector?

De izquierda a derecha: Gloria Cabrejos, Fiorella Rojas y Cynthia Carbonell

Para responder a esta pregunta es necesario apelar a la experiencia, la formación recibida y la pasión por el oficio —sin la cual, me permito decirlo, no sería posible enfrentar el desafío que supone revisar un escrito—.

Por ello, reunimos a tres correctoras de estilo egresadas de la Escuela, quienes se animaron a responder esta interrogante. Nos referimos a Gloria Cabrejos, Fiorella Rojas y Cynthia Carbonell. Aquí te dejamos sus respuestas:

G: La labor del corrector de estilo es crucial en el proceso de generación de contenidos, ya que garantiza que las ideas del autor se presenten de manera clara, precisa y coherente, sin alterar su esencia. El corrector de estilo no solo se limita a corregir errores gramaticales o de ortografía; su intervención va mucho más allá. Se trata de pulir la estructura, mejorar la fluidez y adaptar el tono y el lenguaje al público objetivo, respetando siempre la voz del autor. Un texto puede tener un contenido valioso, pero si no está correctamente redactado puede perder impacto o incluso confundir al lector.

F: Debido a que el corrector de estilo conoce y va ganando experiencia en todo el proceso editorial, puede intervenir un texto en diferentes niveles no solo para dejarlo bonito y claro, es decir, colocar las tildes, los puntos o vigilar la ortografía o la concordancia, sino también para que ese texto logre dar el mensaje para el cual fue creado y llegue al público al que se pensó en el momento de su concepción.

C: El corrector de estilo ayuda a entregar textos claros y de calidad, libres de erratas, imprecisiones o errores que impidan la buena comunicación entre el autor y sus lectores. Es el primer filtro del proceso editorial. De ahí su importancia.

Destrezas necesarias (e indispensables)

Como toda labor, el profesional de la corrección debe poseer distintas habilidades que potencien y eleven el nivel de su trabajo. Sobre ello, nuestras correctoras comentan lo siguiente:

G: Un buen corrector de textos debe poseer una combinación de habilidades técnicas, cognitivas y, en muchos casos, interpersonales. Es fundamental tener un conocimiento profundo del idioma, que abarca no solo las reglas gramaticales, ortográficas y de sintaxis, sino también su aplicación precisa. El corrector debe evaluar si las ideas están bien desarrolladas, si la estructura es coherente y si la narrativa fluye de manera lógica y ordenada. Además, debe ser capaz de identificar omisiones o incongruencias en el contenido y de proponer soluciones apropiadas. La atención al detalle es clave para mejorar aspectos que a menudo pasan desapercibidos, como la consistencia en el uso de términos y los tiempos verbales. También debe saber ajustar frases o estructuras cuando sea necesario para mejorar la claridad o fluidez del texto.

F: Considero que el corrector es un curioso nato y que la corrección de textos es un oficio y una profesión, pero también es un arte. No basta con tener un gran dominio del lenguaje, sino que también se necesita poseer un alto grado de sensibilidad. Cada texto es un reto que motiva nuestro espíritu de búsqueda de conocimiento, pero además es una oportunidad de poner a prueba nuestra destreza para compartir con mucho tino este proceso con el autor y los participantes del proceso editorial. Cada experiencia nos nutre y nos brinda mucho aprendizaje.

C: El corrector de textos debe saber utilizar las normas gramaticales y ortográficas como herramientas a su favor y de acuerdo con las necesidades del texto. Como profesional, tiene la responsabilidad de actualizarse constantemente, investigar y mantener comunicaciones asertivas con los autores, editores o representantes de las entidades contratantes, de modo que el producto final sea atractivo para el lector en términos estéticos y de legibilidad.

A modo de cierre

Pedro Salazar Wilson, corrector de textos, san marquino, lector constante y docente de la Escuela de Edición de Lima y del Centro de Desarrollo Editorial, se sumó a la celebración con un afectuoso saludo a los correctores en su día y ampliando el panorama sobre el trabajo de corrección. Puedes escucharlo en este vídeo:

Desde la EEL enviamos un gran saludo a todos los correctores en su día y reafirmamos nuestro compromiso de formar, con los más altos estándares de calidad, a los profesionales de la corrección.

Alí Chumacero: el editor de Juan Rulfo

El 22 de octubre del 2010 fallece el poeta, ensayista y editor mexicano Antonio Eustolio Mohamed Ally Chumacero Lora, conocido como Alí Chumacero. Fue editor del Fondo de Cultura Económica y tuvo a su cargo una de las obras más importantes de la literatura latinoamericana que, por cierto, tendrá su película en Netflix.

Alfonso Chumacero, hermano del poeta, dijo que el joven Alí fue expulsado de la preparatoria por su afiliación comunista. Desde aquel entonces, la vida de Alí Chumacero tomó un camino poco convencional, lo cual desembocaría en la vocación literaria y editorial. Tras su traslado a la Ciudad de México, el poeta empieza a nutrirse de lecturas de autores como Carlos Pellicer, Xavier Urrutia y Gilberto Owen, con quien entabló amistad.

Los primeros poemas de Chumacero fueron escritos en 1936. A los 19 años, mientras estudia en la Universidad Nacional Autónoma de México, funda la revista Tierra Nueva y permaneció como codirector desde el primer número publicado en 1940 hasta 1942.

En esto vemos que el oficio de Alí se desenvolvió en los años en que la labor editorial se sostenía en suplementos y revistas. Pero no fue sino hasta su ingreso al Fondo de Cultura Económica en que se desplegó toda esa suma de lecturas, autores y aficiones literarias. En el transcurso de aquellos días, en la que la fiebre editorial ebullía en torno a Chumacero, es que se le encarga la edición y corrección de Pedro Páramo, la obra más importante del escritor mexicano Juan Rulfo.

Este trabajo generó muchas leyendas urbanas en torno al trabajo realizado con el manuscrito original de Rulfo. Según los testimonios que recoge David Medina Portillo, en artículo titulado «Diez años sin Alí Chumacero», del 21 de octubre de 2020, conocidos del editor como Huberto Bartis afirman que Chumacero «aventaba puntos y comas como maicitos a las gallinas» mientras corregía el manuscrito.

El mismo Medina Portillo, quien conoció a Alí, recoge también su respuesta en la que afirma que «yo no añadí ni quité nada aparte de algunas comas. Sus libros se publicaron tal y como Juan entregó los originales». Pese a ello, los rumores se alimentaron durante muchos años en la escena literaria mexicana.

Ahora que Pedro Páramo tendrá su película en Netflix, podremos comprender un poco más la trascendencia de esta obra, la cual marcó a generaciones de lectores. Y, no solo ello, sino que también es motivo de repensar la importancia del editor en cuanto a la supervisión y manufactura de un libro.

Mira el tráiler de Pedro Páramo aquí:

Cuando Hitler atropelló a Seix con un tranvía

El 21 de octubre de 1967, en la ciudad de Fráncfort, fallece Víctor Seix, editor de la legendaria editorial Seix Barral, tras ser atropellado por una tranvía de la línea 30 . Pero, ¿Sabían que Adolf Hitler fue el responsable de este accidente?

La Feria del Libro de Fráncfort, la más importante a nivel mundial, está llena de historias increíbles y anécdotas que, de no ser por los testimonios y escritos que se han hecho, pasarían por eventualidades arrancadas de la ficción. Por ejemplo, el caso del tranvía de Hitler es uno de ellos.

Pero, vale decir que no se trataba del Adolf Hitler autor de Mi lucha y de las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, sino de un conductor que por esas coincidencias increíbles que guarda la vida llevaba el mismo nombre que el líder del Tercer Reich. Este fatídico accidente le costó la vida a Víctor Seix, editor de Seix Barral, quien fuera de los responsables que convirtió a Barcelona en la capital europea del libro.

Víctor Seix (lado izquierdo) editor de Seix Barral

Se dice que el editor, tras haber pasado todo un día en la Feria de Fráncfort, se dirigía a la ópera cuando Hitler, al timón del tranvía lo atropelló. Seix fue trasladado al Hospital Universitario, pero no recobró el conocimiento y falleció pocos días después. Carlos Barral, editor también de la prestigiosa editorial catalana, cuenta que visitaba el cadáver todos los días para constar su identidad, al punto que terminó por llamar a esos momentos «la visita a la cosa amarilla».

Lo curioso de este asunto es que Hitler atropelló a Víctor Seix a pocos kilómetros en dónde, cuatro años antes, Kurt Wolff, editor alemán que revisó y editó al autor checo Franz Kafka, también había sufrido un accidente a causa de un tranvía.

Si tomamos en cuenta que en aquel entonces todavía quedaban remanentes y simpatizantes del dictador alemán, no es descabellado pensar que el Hitler que acabó con la vida de Seix fuese uno de los tantos admiradores del régimen nazi. Un final que, como bien dijimos, pareciera una ficción bien construida.

Editorial Reino de Redonda publica su última obra

De duelos, brújulas e ilusiones: en recuerdo de Javier Marías es el último título que verá la luz bajo dicho sello.

La editorial fue creada en el año 2000 por el fallecido escritor español y representa su legado más personal. Se dice que era un sello de culto, manejado por Marías casi como una cofradía. El autor, cual sibarita de la literatura, seleccionaba cuidadosamente los títulos y su esposa Carme López Mercader se encargaba de editarlos y publicarlos.

Marías era tan exquisito en sus preferencias que solo aparecían dos o tres títulos al año. Sin embargo, pese a haber rescatado valiosas joyas literarias y traducido al español muchas que permanecían inéditas, Reino de Redonda era una editorial que dejaba más pérdidas que ganancias.

El mismo Javier Marías bromeaba a menudo sobre ello y aducía que su único objetivo era «recuperar maravillosos libros olvidados y ofrecer algunos nuevos que en mi opinión deberían ser conocidos en mi lengua o en mi país. Y, por supuesto, cuidarlos todos por igual». A la fecha llevan editados poco más de 40 títulos. El catálogo de Reino de Redonda lo conforman autores como Joseph Conrad, W.H. Auden, Honoré de Balzac, Robert Louis Stevenson, Rebecca West, Janet Lewis, entre otros.

Es así que llegamos al último título que será editado bajo este sello: De duelos, brújulas e ilusiones: en recuerdo de Javier Marías, un sentido homenaje de López Mercader al laureado escritor. Esta obra representa el yugo de un duelo que se discurre a lo largo de una colección que se ve interrumpida tras la desaparición de su fundador. Asimismo, también es una elegía a la pérdida.

En palabras de López Mercader, «el dolor asociado a las pérdidas no es una aflicción poética, sino algo primario y animalesco. Solo es posible soportarlo, cediendo el paso a las automatismos básicos del día a día: comer, dormir, trabajar».

Tecnología y profecías: más allá de la literatura

Desde Julio Verne hasta el extraño relato de Richard Parker de Edgar Allan Poe, muchos acontecimientos e invenciones se adelantaron en obras de diversos autores. Algunos señalan que se tratan de coincidencias o que los inventores se inspiraron en la literatura. Aquí te dejamos una lista de estas curiosidades:

Libro digital

El antecedente más remoto del libro electrónico se encuentra en una novela de Douglas Adams titulada La guía del autoestopista galáctico, en la que una civilización de conocimiento avanzado prescindía de los textos en papel; en su lugar, recurrían a soportes similares a los tablets de la actualidad para leer documentos. En 1992, la empresa Sony lanzó al mercado el Data Discman, un dispositivo que almacenaba libros en discos y que necesitaba de un visor especial para leerse.

La internet

Aunque no lo crean, Mark Twain —mundialmente conocido por sus novelas Las aventuras de Huckleberry Finn y Tom Sawyer— esbozó en su novela From The London Times of 1904 un sistema de comunicación global capaz de inmiscuirse en la vida de cada persona. Si bien este relato carece de popularidad entre los lectores, en 1982 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos creó la red que todos conocemos, con las mismas características que Twain colocó en su narración. ¿Coincidencia? ¡No lo creo!

El Apolo XI y el alunizaje

Lester del Rey, escritor de ciencia ficción estadounidense, vaticinó en su novela los nombres de la nave y el primer astronauta en realizar un alunizaje en la historia. En su novela Mission to the Moon, el nombre de la nave es Apolon y el jefe de la misión es el comandante Armstrong. Curiosamente esta novela fue publicada en 1956, trece años antes de que Neil Armstrong viajase la luna. Sin duda, un tema que podría abrir el debate entre los fanáticos de las teorías de la conspiración. ¿Coincidencia? ¡No lo creo!

El teléfono móvil

Un clásico de todos los tiempos. El primer antecedente del celular lo encontramos en la aclamada serie Star Trek, en la que utilizaban dispositivos sin cable para realizar llamadas, es decir, la misma función de los teléfonos cableados de aquel entonces.

Los satélites de Marte

El escritor Jonathan Swift señaló en su novela Los viajes de Gulliver (1726)que el planeta Marte tenía dos lunas, a los cuales llamó Miedo y Terror. Por si fuera poco, el autor ahonda en los detalles de las órbitas de ambos satélites. En 1877 se descubrieron ambas lunas, las cuales tenían características similares a las descritas por Swift. Por si fuera poco, las rebautizaron como Fobos y Deimos, que significan “Miedo” y “Terror”.

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Libros para ir preparando la Navidad

Falta poco para que llegue la Navidad y con ello un gran desborde alegría. Para los lectores, esta es una buena época para reencontrarse con libros clásicos y algunas joyitas que preparan el ambiente navideño. Aquí te dejamos algunas recomendaciones.

El cuento de Navidad de Auggie Wren – Paul Auster

Infaltable en esta temporada navideña. Cuando Auster aceptó escribir un cuento de Navidad por encargo del New York Times, jamás pensó que enfrentaría uno de los retos literarios más difíciles de su carrera. Decidido a huir del sentimentalismo de estas fechas, el autor encontró inspiración en una singular historia narrada por el fotógrafo Auggie Wren. Esta narración sirvió como base para la realización de la película Smoke.

La Navidad para un niño en Gales – Dylan Thomas

Un relato con todos los aditivos propios de Navidad: un apacible pueblo en la costa de Gales, un cartero, un gato, niños y una intensa nevada que, según el autor, cayó por doce días.

Navidades trágicas – Agatha Cristhie

Para los fanáticos del misterio y la novela policiaca, nada como un clásica de la maestra de las novelas de misterio. Durante las celebraciones de Nochebuena, el díscolo Simon Lee ha sido asesinado en el piso superior de su casa. La familia sospecha entre sus miembros, pues cualquiera podría haber cometido el crimen contra el patriarca de los Lee.

Cartas de Papa Noel – J.R.R. Tolkien

Con ilustraciones del propio autor, este libro recoge los dibujos y cartas que los hijos de Tolkien escribían a Papa Noel durante la Navidad. También cuenta con relatos que narraban la vida en el Polo Norte.

El cerdito de Navidad – J.K. Rowling

De la mente de la creadora de Harry Potter, esta historia explora la vida de Dito, un cerdito de peluche que se pierde en la Nochebuena. Sin embargo, en una noche donde todo es posible, los juguetes cobran vida y urdirán un plan para encontrar al cerdito favorito del niño Jack, que al parecer ya tiene un sustituto que hará la vida imposible a los demás.

Ítalo Calvino: la literatura como generadora de mundos

El centenario del escritor italiano trajo a colación relecturas, análisis y una nueva puesta en valor de las obras de uno de los autores más revolucionarios de las letras universales. Y es que los libros de Calvino se alejan un poco de la tradición (sin traicionarla) para ofrecer al lector un universo particular, en el que la creación debe dar como resultado un mundo efímero, pero de una potencia narrativa perpetua.

Ciudades con nombres de mujeres, un hombre que subió a un árbol y no bajó jamás, pero desde donde experimenta todas las emociones del ser humano. Podríamos pensar que son tramas dignas de una mente iluminada. Pero, lo cierto es que para Calvino, la trama era la excusa perfecta para levantar la estructura de su mundo.

Por ejemplo, Las ciudades invisibles pueden leerse como pequeños cuentos independientes que, en conjunto, parecen las anotaciones de un viajero que utiliza solo su imaginación para recorrer todos estos lugares, aparentemente irreales. En palabras de Mónica López Ocón, en un artículo del diario El Tiempo: «Un maravilloso libro para viajeros fervientes capaces de recorrer ciudades sin salir de su habitaciones. Turistas sacaselfies, abstenerse. No es un libro apto para quienes son partidarios de los recorridos previsibles, los hoteles de muchas estrellas o el all inclusive».

En esto podemos comprobar que el estilo de Calvino parte de la realidad para luego alejarse esta. El resultado es el surgimiento de un mundo que existe únicamente para el momento en el que lector asoma la mirada al texto; y es que en Ítalo Calvino la literatura vuelve a su esencia, en la que el autor toma el papel de creador supremo.

Y es que no solo se entiende “mundo” por el espacio físico —qué, dicho sea de paso, tiene una gran importancia en obras como El barón rampante o Marcovaldo—, sino que engloba todos los recursos empleados para la construcción del mismo: técnicas, estilo, figuras literarias, narrador, entre otros elementos. Un caso similar es el de Bibliotecas imaginarias, del argentino Mario Statz, en la que apelando a la suposición concibe las historias de las grandes bibliotecas del mundo antiguo.

Literatura en estado puro, podríamos llamar a la senda que abre Calvino con sus novelas y cuentos, en los que se erige como uno de los creadores más versátiles e invisibles. Y, entendamos “invisibles” por el hecho de desaparecer a través de la literatura. El ejemplo más concreto de ello es el elemento sorpresa del libro Si una noche de invierno un viajero, en la que Calvino desaparece incluso como narrador, al utilizar una segunda persona que conversa directamente con el lector.

Si a ello le sumamos el hecho de que Calvino concibe la literatura como un juego y una fuente inagotable de creación, debería repensarse el oficio en cuanto a su esencia y objetivo.