«Diccionario panhispánico de dudas»: a veinte años de su publicación

Constituido por más de siete mil entradas distribuidas entre artículos temáticos y específicos, esta obra continúa siendo un material de consulta imprescindible en la industria editorial.

En el año 2005, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) publicaron el Diccionario panhispánico de dudas (DPD) con el objetivo de resolver y aclarar algunas dudas frecuentes sobre el uso correcto de la lengua española.

Las entradas que lo componen tratan algunas cuestiones generales como acentuación, puntuación o uso de mayúsculas, así como temas específicos sobre construcciones que generan vacilaciones. También incluye apéndices acerca de conjugaciones verbales, abreviaturas, símbolos, gentilicios y glosarios de diversos términos lingüísticos.

En la actualidad, el DPD es respaldado por las 23 academias asociadas y ha sido adoptado como norma básica por medios de comunicación de España y América. A veinte años de su publicación, se ha convertido en material de consulta indispensable en el trabajo de editores y correctores de textos.

Antes de su aparición, los profesionales del sector editorial absolvían sus dudas mediante diccionarios normativos o publicaciones que no siempre recogían las problemáticas del momento o fenómenos lingüísticos fijados fuera de la norma. Por ello, el Diccionario panhispánico de dudas cubrió esta necesidad, pues reflejaba el estado actual de la lengua.  

La nueva edición del Diccionario Panhispánico de Dudas

En junio de 2025, por los veinte años de su aparición, la RAE presentó la segunda edición ampliada y actualizada del DPD. Esta nueva edición contiene 370 nuevas entradas, de las cuales 368 son artículos no temáticos (con neologismos y extranjerismos) que reflejan los cambios lingüísticos de los últimos años. En tanto, ocho de ellos (temáticos) resuelven dudas en torno a gerundios y prefijos.

En total, se citaron 3260 obras y 399 publicaciones periódicas, abarcando diversos territorios como Filipinas y Guinea Ecuatorial. En su vigésimo aniversario, se destaca la vitalidad y capacidad del DPD para adaptarse a los diversos cambios que afectan al español, con un fuerte arraigo panhispánico.

¿Quieres incursionar en el mundo del libro? Esto es lo que debes saber

No basta con solo ser lector, escribir o saber mucho de libros. Si quieres consolidar tu iniciativa en la industria del libro, es fundamental que conozcas el mercado editorial. Aquí te dejamos algunas razones importantes.

Comprenderás el entorno y las tendencias

El mercado editorial es un espacio en constante evolución, debido a factores tecnológicos, culturales y económicos. Si entendemos estas dinámicas, será más sencillo identificar los tipos de contenidos que demandan los lectores, así como sus preferencias y los mejores canales de distribución.

Tengamos en cuenta que la digitalización ha transformado la concepción del libro y la lectura. Eso quiere decir que el usuario busca acceder a estos materiales mediante distintos soportes y plataformas.

Clave para entender las nuevas tecnologías y modelos de negocio

La aparición del libro electrónico y la consolidación de las estrategias de marketing digital fueron determinantes en el manejo del sector. Conocer los movimientos del mercado nos coloca un paso adelante, pues sabremos qué tácticas implementar, por ejemplo, para hacer llegar un libro a un determinado público, o encontrar un nicho específico para una obra.

Impulso económico y cultural

En países como México, Argentina y Colombia, donde el libro adquiere un interesante valor como capital simbólico, la industria editorial representa un pilar económico importante. Basta solo con dar una mirada a las ferias que organizan dichos países para darnos una idea.

Conocer el mercado amplía la perspectiva respecto a estos eventos, ya que el editor es capaz de aprovecharlos para expandir sus productos hacia nuevos mercados, así como conocer las tendencias que mueven los contenidos en otros países.

Estrategias de marketing y posicionamiento

Ambos conceptos van de la mano. Si conoces a detalle los movimientos del sector editorial, sabrás elegir la mejor estrategia para posicionar tus productos. Así, sabrás identificar a tu público objetivo, diseñar campañas efectivas de promoción, entre otras acciones que impulsarán tu proyecto.

Ten en cuenta a tu competencia

Nunca la pierdas de vista. El mercado editorial es un rubro muy competitivo. Hoy en día, las editoriales tradicionales han encontrado a fuertes competidores en las distintas formas de entretenimiento digital. El conocimiento de los mecanismos del mercado te permitirá seleccionar la mejor estrategia para enfrentar la saturación del mercado y captar la atención de tu público.

Participa en nuestro curso de Mercado Editorial

Si buscas el éxito en la industria del libro, es importante que sigas estas pautas. Por ello, te invitamos a participar de nuestro curso de Mercado Editorial, en el cual conocerás el rubro a detalle, lo cual representa un gran paso para consolidar tus proyectos. Empezamos las clases el jueves 5 de junio. Inscríbete aquí:

Participa en nuestro seminario «¿Qué es el editing?»

Conoce los procesos que intervienen en el proceso en el cual un manuscrito se convierte en un libro registrándote de forma gratuita en el siguiente formulario: forms.gle/VvpjPnt6qbwgTykf8

¿Quieres conocer más sobre el editing y la etapa en la que se forja el vínculo entre el autor y su editor? Y es que hablar sobre ello es referirse a una de las actividades determinantes del quehacer editorial.

De este modo te invitamos a participar en nuestro seminario «¿Qué es el editing?», en el que descubrirás este interesante ámbito del trabajo del editor. Te esperamos este miércoles 12 de febrero de 9:00 a 20:30 horas (Lima, Bogotá) / 21:00 a 22:30 horas (Buenos Aires).

El editor argentino Diego Barros dictará este seminario en línea y en directo. El ingreso es libre. Llena el siguiente formulario y participa: forms.gle/VvpjPnt6qbwgTykf8

⚠️Este seminario es la antesala al curso de Editing en el Proceso Editorial. Quienes participen en el evento recibirán un 10% de descuento en su matrícula.

Da el primer gran paso hacia el sector editorial

¿Eres un apasionado por los libros? Entonces, este curso es para ti. En la Escuela de Edición de Lima hemos diseñado uno de los programas más completos que te ayudará a dar un gran paso hacia el sector editorial.

Coordina tu participación aquí: wa.me/51968788289.

Trabajar con manuscritos y emprender el proceso correcto hasta darle forma a una publicación, qué duda cabe, es un oficio de orfebrería. En tiempos en los que la necesidad de generación de contenidos para distintos soportes ha sobrepasado la demanda, la figura del editor cobra especial relevancia, como aquel profesional que los gestiona y hace funcional cada parte que los compone.

Un gran paso hacia el rubro editorial

La Escuela de Edición de Lima presenta el Curso Integral de Edición de Publicaciones (CIEP) uno de los programas más completos (160 horas lectivas) de formación de editores capacitados para emprender proyectos vinculados al sector libro. A la fecha, cuenta con 22 promociones de editores egresados, quienes se encuentran laborando en distintas instituciones, empresas del rubro o han iniciado fructíferos proyectos propios.
El CIEP está dirigido para todos los profesionales que busquen poner en marcha iniciativas editoriales propias o de terceros. Mediante sesiones teóricas y prácticas, los estudiantes conocerán los fundamentos que rigen la labor editorial, así como los distintos casos en los que interviene el editor durante el proceso de publicación. Asimismo, el curso ofrece también una serie de asignaturas que complementarán los principales saberes de la edición.

Las clases empiezan el lunes 25 de noviembre, en línea y en directo para todo Perú, Argentina, México e Hispanoamérica. A través de nuestra plataforma de transmisiones y el sistema de registro, las clases quedarán grabadas, por lo que los participantes podrán seguir el programa tanto de manera sincrónica como asincrónica.
El curso está compuesto por cinco módulos repartidos en diez meses. Asimismo, cada alumno contará con un pase determinado para acceder a las grabaciones y descargar los materiales brindados por los docentes en clase. De este modo, el CIEP no solo se convierte en una interesante alternativa de perfeccionamiento profesional, sino también en un sistema de aprendizaje constante.

¿Cómo puedo participar?

Comunícate con nuestros asesores en línea, accede a nuestras promociones especiales de lanzamiento y separa tu vacante. Puedes escribirnos a los siguientes contactos:
???? WhatsApp: https://wa.me/51968788289
???? comercial@escueladeediciondelima.com
???? México, Colombia, Ecuador, Argentina, Paraguay, Panamá, Chile, España:
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comercial@cdeyc.com
???? Página Web: https://bit.ly/3tZpYHM

Cinco cursos para redactores y editores

En octubre y noviembre, la Escuela de Edición de Lima ha preparado diversos cursos que te ayudarán a perfeccionar tus técnicas de redacción y poner en marcha tus proyectos editoriales. En la siguiente nota te dejamos los detalles.

Editing en el Proceso Editorial

Diego Barros, sociólogo argentino y editor de la Universidad de Buenos Aires, dictará este curso, el cual es uno de los más solicitados. Los participantes conocerán de primera mano las distintas fases que conforman la etapa de decisiva de una publicación. Un curso esencial para emprender las iniciativas editoriales. Las clases van desde el martes 22 de octubre de 7:00 a 10:00 p.m.

Ortotipografía

¿Conoces los distintos estilos tipográficos? En este curso, los estudiantes aprenderán las principales convenciones ortotipográficas, requisito indispensable para elaborar textos legibles y de alto valor estético. Nuestra docente Alejandra Bravo estará a cargo de la asignatura. Las clases empiezan el sábado 26 de octubre de 9:00 a.m. a 1:00 p.m.

Tipología Textual

Conocer los principales tipos de texto nos ayudarán a tener un amplio panorama respecto a los escritos con los que trabajo un redactor, un corrector o un editor. El profesor Pedro Salazar dictará el curso en el que los estudiantes aprenderán a diferenciar entre los textos descriptivos, argumentativos, narrativos y expositivos. Las clases empiezan el lunes 28 de octubre de 7:30 p.m. a 9:30 p.m.

Redacción SEO

Conocer las principales técnicas de redacción web te ayudará a posicionar tus artículos en los primeros resultados de los motores de búsqueda de la red. Renzo Rotta impartirá el curso que irá desde el viernes 8 de noviembre de 7:00 p.m. a 10:00 p.m.

Ortografía

Aprende con nuestra docente Fiorella Moreno las principales reglas de ortografía y aplícalas en tus trabajos y en los que se te encomienden. Las clases inician el viernes 8 de noviembre de 7:00 p.m. a 10:00 p.m.

Inscríbete con nuestros asesores en línea, escribiéndonos a https://wa.me/51962764212 o al correo ventas@escueladeediciondelima.com.

El «editing»: meollo del oficio editorial

El trabajo con manuscritos y textos originales de autores es una de las fases principales del proceso de manufactura del libro. Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de editing? En el siguiente artículo, Diego Barros, editor y sociólogo de la Universidad de Buenos Aires, precisa este y otros conceptos respecto a la etapa decisiva de una publicación.

Por Diego Barros

En su Lección inaugural en el College de France «Escuchar a los muertos con los ojos» (2007), el historiador francés Roger Chartier (1945) afirmó: «Los autores no escriben libros, ni siquiera los suyos. Los libros, manuscritos o impresos, son siempre el resultado de múltiples operaciones que suponen decisiones, técnicas y competencias muy diversas».

En este y en tantos otros análisis en torno al libro y a la lectura, Chartier ha echado luz sobre la especificidad y significación de la tarea del editor, una profesión que, según afirma, surgió en Francia hacia 1830, al separarse definitivamente del impresor y del librero.

En efecto, buena parte de aquellas «múltiples operaciones» a las que hace referencia Chartier, pueden resumirse en lo que en la jerga editorial se conoce con el nombre de editing, y en donde confluye una sucesión muy variada de miradas profesionales que no solo terminan transformando el manuscrito del autor sino que le dan al mismo una serie de valores agregados que, se suponen, hacen posible la adecuada llegada de un libro a sus destinatarios.

Un recorrido guiado por el know-how editorial

A examinar de modo sistemático y en profundidad las implicancias del llamado editing, está destinado el curso Editing en el Proceso Editorial a dictarse en la Escuela de Edición de Lima todos los miércoles, a partir del 12 de febrero.

Partiendo de la indispensable distinción —a veces no tan claramente evidente para muchos— entre «texto» y «libro», este curso abordará las diferentes dimensiones y etapas propias del trabajo del editor, un profesional —una vez más con Chartier— que puede ser definido «… en tanto coordinador de todas las posibles selecciones que llevan a convertirse en un libro, y al libro en mercancía intelectual, y a esta mercancía intelectual en un objeto difundido, recibido y leído» (Cultura escrita, literatura e historia. Conversaciones con Roger Chartier).

Haciendo especial foco en la relación fundante que la define —la que se entabla entre el autor y el editor— las clases guiarán a los alumnos en el abordaje, en una primera instancia, del estatus del manuscrito producido por el autor, así como de los modos posibles en que un editor debe posicionarse para juzgar un producto que es expresión de la plena subjetividad de su creador.

Así, se espera poder dar respuesta a preguntas tan cruciales como: ¿Es posible emitir un juicio crítico objetivo de un texto con dichas características?, ¿Es posible hacerlo sobre una materia en la que el editor no se encuentre formado profesionalmente? Y aún más: ¿es posible enjuiciar un texto ficcional y, en todo caso, cómo debe hacerse de un modo profesional? Las respuestas a estos y otros interrogantes de este tenor, no hacen sino tematizar la condición del editor en tanto un «lector profesional», tema frente al cual se impone presentar algunas sugerencias y recomendaciones cuando se está frente a un texto para su publicación posterior.

Pero lo cierto es también que más allá de poder postularse para la actividad editorial un cierto flujo ideal de trabajo, a la vez se vuelve necesario abordar algunos casos específicos de libros, en función de los diferentes géneros discursivos y formatos editoriales.

La edición, entre textualidades y materialidades

Pero así como a la hora de abordar el editing se pone en juego la «textualidad del libro», se impone también prestar atención a la “materialidad del texto”, es decir, a ese conjunto de intervenciones relacionadas con los aspectos visuales y materiales que hacen al libro como objeto. Así, el editing incluye vérselas también con los efectos que el diseño gráfico, el tratamiento de los para-textos y, desde luego también, la materialidad misma en tanto todos esos aspectos pueden dar lugar a modos de apropiación bien diferentes por parte de los lectores, volviendo aún más crucial las prácticas editoriales.

Poniendo a dialogar en todo momento la experiencia concreta al frente de procesos editoriales con un ejercicio de conceptualización desde una perspectiva sociocultural, se espera que este trayecto formativo contribuya a mejorar las prácticas cotidianas de los editores y, de algún modo, poder coincidir con el fundador de Anagrama, Jorge Herralde, cuando afirma que «… el valor intangible aportado por un buen editor a los autores y a los títulos incorporados a su catálogo es el aura que su sello logra transmitir a los lectores; esto es, la garantía de calidad, trabajo bien hecho y continuidad de los criterios ofrecidos por el conjunto de las obras previamente publicadas» (Un día en la vida de un editor y otras informaciones fundamentales).

Sobre Diego F. Barros (Buenos Aires, 1964)

Sociólogo especializado en temas culturales. Doctorando en Ciencias Humanas (Universidad de San Martín). Posee más de treinta años de experiencia haciendo, pensando y enseñando la edición. Es  docente de la Escuela de Edición de Lima en los cursos de Edición de Libros y Materiales Escolares, Mercado Editorial y próximamente Editing en el Proceso Editorial.

La cocinita editorial. Analizamos «Ceremonia», un cuento de Ana Akamine

No es lo mismo editar que corregir, y este espacio propone demostrarlo. Aquí, a partir de algunos textos cortos e inéditos de ficción y no ficción, nos ejercitaremos en la identificación de vicios retóricos y argumentativos dentro de cada párrafo. Todos están invitados a participar con sus publicaciones.

Por Carlos Chávarry Valiente

La poeta peruana de ascendencia japonesa Ana Akamine Yamashiro —ganadora del VI Concurso Nacional de Poesía de Mujeres Scriptura 2017, y autora de Los árboles una vez fueron hombres (Carpe Diem, 2018) — nos envía este texto de ficción breve pero intenso. La versión original se puede encontrar aquí.

Ceremonia

Mis cabellos arden bajo el sol y gotas de sudor desbordan mi frente, se deslizan por el rostro, [y el] cuello hasta hundirse en mi pecho. Exhalo bocanadas de aire caliente que entume[n] mi piel, se expanden por el cuerpo como aura[s] del infierno. Pero no soy la única, ya hay varios desfallecidos por el calor.

El sacerdote sigue hablando desde su cómodo lugar. Indigna la falta de empatía. Donde vea hay filas de hombre y mujeres sudorosos con blusas y camisas humedecidas. Angurrientos de agua, se estremecen gozosos cuando [el] viento enfría o con alivio una nube difumina la luz solar. Las ropas se pegan al torso, y marca[n] con perfección sus sinuosidades, formas y colores. Entonces pienso que no hay momento más honesto que éste: el de demostrar su propio cuerpo con todas las imperfecciones que él posee. Y es que, vulnerados por el verano, cedemos dócilmente a nuestra suerte.

Debe ser para ellos, que están sentados y bajo sombra, una especie [de] masturbación. Como no tienen poder sobre sus míseras vidas[,] hacen la[s] de otro[s], subalterno[as], miserable[s,] para sentirse superiores. Armando una ceremonia para autonombrarse VIP y sentir por un momento que son una clase privilegiada, para que al final también tomen su bus regreso a casa como todos nosotros.

El comentario

Empecemos con la forma y veamos el fondo del relato al final. No pretendemos fungir de correctores, pero si bien el verbo entumer —en la frase «exhalo bocanadas de aire caliente que entume mi piel» — no está expresamente prohibido por la RAE, suena extraño: si uno no recurre de inmediato al Diccionario Panhispánico de Dudas, puede creer que se trata de un error y creer que la palabra debió ser entumecer. Así como se recomienda que en lo posible nunca se inicie un texto con cifras —por la poca sensualidad que tienen los números para los lectores—, también se sugiere apostar por términos más sencillos cuando estamos en las primeras líneas de una historia.

Algo más: como parte del ejercicio, se ha considerado necesario agregar algunos conectores y signos de puntuación entre corchetes. En la versión original —que está en el enlace indicado al principio— no figuran esos añadidos.

En el tercer párrafo, la conexión entre la segunda y la tercera frase también puede confundir. De hecho, iniciar una línea con un gerundio — «Armando una ceremonia para…»— no suena bien. Esta práctica suele darse en la poesía, pero en prosa podría obstaculizar la lectura. Tampoco queda claro por qué se separaron esas oraciones cuando lo ideal sería que estén juntas. Si la razón por la que se aislaron es para que la frase resultante no fuera demasiado larga, es porque no se tiene confianza en la potencia de lo que se escribe. En última instancia, la oración todavía puede resumirse más.

Segundo bloque

Transpiro tanto que se puede decir que el sol no ha hecho más que mojarme. Mi blusa también está pegada a mi cuerpo, y se trasluce mi ropa interior. Los hombres no tienen ese problema, por el contrario, marca sus torsos enormes y bellos. Algo bueno al menos que admirar: la amplia espalda de Esteban, que delante de mí mueve la pierna ansioso. La primera vez que me fije en él fue cuando llevaba una licra. Sus piernas eran fuertes y marcadas. En ese entonces no sabía qué era lo que sentía, pero era bueno, íntimo y delator. Y mientras mis amigas pensaban que se veía horrible un hombre con licra, yo me ponía nerviosa. Cuando mostré mi admiración fui motivo de burla, “pero si se le notan todos los huevos”. A mí me parecía lo más bello del mundo.

Pasan algunas palomas en el cielo y las cuento. Miro de nuevo esa espalda recta, ancha, ansiosa. Luego bajo a ver sus piernas. Aquellas que son como dos robles que hipnotizan. Parecen increíble que pudieran doblarse. Están para ser cortadas con un hacha roja. Tas, tas, tas y cae a mis brazos amantes listo para la cópula. Tas, tas, tas y el amor es sólo un recuerdo, la excusa del sexo. ¿podrá él estar a la altura de mis entrañas? Cuantos hombres sólo han sido sexo mediocre, uno tras otro, sin mayor mérito que tener un pene.

Esteban…. para empezar, debo hablarle. Intercambiar saludos no es conversar. Pero me quedo muda. Mi nerviosismo advierte que se dará cuenta que sólo miro sus muslos, su miembro, sus pectorales. A veces se pone la camisa rosada y sus pezones despuntan. Me pregunto si le gustará que se los lama, si gemirá de placer o me pedirá suplicante que los muerda. Como me gustaría ver su torso ahora, con la camisa pegada al cuerpo ese pecho debe verse descomunal. Siento ya cosquilleos en mi vagina, como si ella también pudiera sudar por el terrible calor veraniego y reclamara sosiego que ahora no le puedo dar.

Creo que estoy divagando demasiado. Las cosas están perdiendo forma. Pareciera que las gotas de sudor están entrando a mis ojos, no estoy segura de nada. Mi cuerpo se afloja, todo se vuelve blanco y después negro.

El comentario

Con estos otros cuatro párrafos recién se ingresa a la esencia de la historia: las cavilaciones de una joven que se siente cohibida ante un hombre en un escenario donde hay muchas personas. Esto lleva a la pregunta: ¿por qué la autora tardó tres bloques ─los iniciales─ para indicar de qué trataría el relato? Bien dosificada la cantidad de palabras, el contexto se podía dar en un solo párrafo.

El tono en la prosa de estos cuatro párrafos también es un elemento importante porque cambia si se los compara con los iniciales: en cierto modo, se vuelve algo más agresivo. Esta energía resulta positiva para el relato porque manifiesta con minuciosidad las fantasías de la protagonista, es decir, el personaje principal expresa un sentido de urgencia para concretar algo que todavía no obtiene. Y entonces, en este punto, surge otra pregunta: ¿por qué no iniciar el cuento con ese mismo ímpetu, con esa fuerza?

Tercer bloque

Me he despertado echada sobre un sofá. He sido víctima del calor como otros. Sin embargo, continúan los VIP en sus asientos, regios, escuchándose a sí mismos halagarse entre ellos. Si no fuera porque es parte del trabajo participar en estos eventos… si pudiera cambiarme de trabajo… pero no. Ser pobre es triste, una tiene que aguantar estas mierdas.

Un hombre a mi costado, el técnico, me explica que la enfermería está llena. Escucho indiferente. Las puertas están abiertas, pero sólo entra aire caliente que aumenta el sopor y el fastidio. Para qué están abiertas entonces. Pido agua y se retira a buscarla. Sigo transpirando y mi cuerpo está pegajoso y sucio. La cabeza me sigue dando vueltas. Ha venido el joven con el agua. Apenas me deja sola, bebo ansiosa. Cierro las puertas, me quito mis ropas y quedo en trusa. Me pego a la pared para sentir en mi cuerpo el placer del frío contacto. Placer que dura unos segundos enseguida el sopor vuelve a invadir y recorrer toda mi piel. Jadeo. Sigo sudando copiosamente. Mejor es no moverse, así que me echo en el sofá. Pienso en Esteban, en el calor, en el sol, en una cerveza y me toco. Intento no hacer ruido.  Gimo apagadamente el enorme pene de Esteban dentro y fuera de mí, una y otra vez, una y otra vez, y otra vez, y otra vez, derramando su saliva en mi boca y como si fuera un pajarillo estrujado, aprisionándome en sus brazos mientras gimo y me muerdo los labios, moviéndome de un lado a otro desesperada. Arqueo mi cuerpo y es Esteban que arremete con fuerza. Por fin el cuerpo satisfecho queda laxo, con los ojos mirando al techo, gozosa, reflexiva. Sin interferencias sonoras en mi mente, y algo deshidratada, la razón se impone. Tengo que renunciar.

Después de unos minutos divagando, el bochorno parece soportable. De repente es mejor vestirse y abrir la puerta. El viento atiza mi rostro. El técnico esta frente a mí y me mira, le pido otro vaso con agua.

El comentario

Aquí finaliza la historia. Ante la imposibilidad de acercarse a la persona deseada, la mujer se inclina por la masturbación, un acto cuyos efectos se amplifican al saber que está en el ámbito de un evento religioso —y quizá multitudinario—. Solo al final también se entiende por qué el énfasis en el calor y la sudoración —tal vez el bochorno y la sensación de ahogamiento no provenían tanto del exterior como sí del interior de la protagonista—. Esta conclusión lleva a una tercera pregunta, que además es central para el análisis de fondo: ¿estamos ante una historia con un conflicto reconocible, un nudo identificable? A nuestro criterio, no lo parece.

Recordemos los elementos de la estructura aristotélica: inicio-nudo/conflicto-desenlace. Obviamente en este texto hay un inicio y un desenlace, pero se echa de menos la parte del conflicto: quizá se ha difuminado ante la vehemencia que demuestra la protagonista en sus reflexiones. Recordemos que una acumulación de hechos y pensamientos no necesariamente construye una historia. ¿El desmayo fue la razón por la que no se produjo el acercamiento al hombre deseado? ¿La mujer no se siente con la suficiente seguridad como para propiciar un encuentro ante Esteban? ¿Factores externos como el clima o la proximidad entre tantas personas imposibilitan la relación de dos individuos?

Quizá responder a esta última pregunta nos acercaría más al núcleo de la historia, pero sería injusto y reduccionista de nuestro lado pretender que allí acaba todo. En otras palabras, necesitamos saber más, y he allí el mérito de la autora —sembrar la necesidad en los lectores de querer conocer algo adicional sobre el relato y su nudo—, pero también su gran riesgo: crear algo que parece que no está terminado. Como escritores, habría que preguntarse si esa ambivalencia —o esa temeridad— vale la pena.

Este fue el último bloque a analizar. Los invitamos a que ingresen al texto completo para que puedan leer la versión original sin pausas.

No olviden que siempre pueden enviar sus publicaciones de ficción y no ficción para someter sus primeros párrafos a este breve ejercicio de edición. El correo de recepción de sus textos es noticias@cdeyc.com. Pueden enviarlos con sus nombres propios o seudónimos. Nuevamente, les recordamos que todos los autores —de cualquier edad y profesión— están invitados a participar.

Muchas gracias por la confianza.