Mejora tu comunicación escrita en el trabajo

Desde un divertido post en Facebook hasta un informe profesional pasan por un proceso de escritura. ¿Cómo hacer efectiva tu redacción en el trabajo? A continuación te dejamos algunos tips que te ayudarán a potenciarla y convertirla en tu mejor carta de presentación.

Organízate

A menudo escuchamos que todo texto parte de una organización previa. Esto es cierto, pero no se trata sencillamente de volcar ideas al azar en una hoja en blanco. En principio, debes identificar la idea principal. Por ejemplo, si te encargan la redacción de un comunicado en el que se anuncian nuevos horarios de entrada y salida en la empresa, deberás priorizar esta información y desarrollarla desde el inicio de tu escrito. Las ideas restantes, por otro lado, deben complementar a la principal para obtener un texto cohesionado y legible para todos tus públicos.

Claridad

Evita ser reiterativo y menos aún pienses que la sinonimia será tu mejor aliada en caso quieras repetir un concepto. Esto solo ocasionará una lectura pesada y distorsionará la intención de tu mensaje. Tampoco eches mano de adjetivos o palabras innecesarias. Lo importante es que la comunicación sea efectiva y que el público entienda lo que deseas transmitir.

Todo escrito debe ser funcional

Esto significa que no necesitas explicar en todo momento la idea central de tu mensaje: basta con que párrafo sea lo suficientemente explicativo para ello. Ahora bien, si debes aclarar algo, hazlo, pero solo cuando sea necesario. Todos los elementos del texto deben ser funcionales y llevar al lector a su comprensión inmediata.

Corrige (lo más importante)

Supongamos que estás a punto de entregar un informe sobre los balances del primer trimestre del año. El gerente recibe el documento y de pronto empieza a hacer gestos (frunce el ceño, acerca y aleja la hoja, te mira constantemente). Esa es una señal de alerta.

El margen de error en redacción es inevitable, pero existen formas para reducirlo. Una de estas es la corrección. Por ello, ni bien tengas el texto terminado revisa al detalle cada una de sus partes. Un truquito muy utilizado es la lectura en voz alta. Con ella saltan a la vista las erratas, la falta de tilde, las comas y puntos faltantes, la concordancia, entre otros pecadillos.

Repasa tu escrito todas las veces que sean necesarias. Si es posible, entrégale el texto a otra persona para que te brinde su punto de vista. El feedback que recibas será muy importante.

Consejos del maestro Cortázar a un fanático del cuento

El 12 de febrero de 1984 fallece Julio Cortázar, uno de los escritores más importantes de la literatura latinoamericana del siglo XX. A cuarenta años de su muerte, muchos escritores continúan admirando sus concepciones respecto al cuento. Si eres de los que componen relatos cortos, aquí te dejamos diez consejos de Cortázar que seguramente te brindarán nuevas luces en la ardua batalla por dominar la técnica del cuento.

1. No hay leyes para escribir un cuento, solo puntos de vista.

Según Cortázar, los cuentos no están regidos por teorías, leyes o cualquier otro patrón narrativo. A lo mucho, refiere que solo existen distintos métodos y formas personales de abordarlos, lo que equivale a la suma de diferentes puntos de vista.

2. El cuento siempre tiene una unidad de impresión de una historia.

«Mientras en el cine, como en la novela, la captación de esa realidad más amplia y multiforme se logra mediante el desarrollo de elementos parciales, acumulativos, que no excluyen, por supuesto, una síntesis que dé el “clímax” de la obra, en una fotografía o en un cuento de gran calidad se procede inversamente, es decir que el fotógrafo o el cuentista se ven precisados a escoger y limitar una imagen o un acaecimiento que sea significativo».

3. A diferencia de las novelas el cuento debe ser contundente.

De este consejo nace la mítica frase pugilística-narrativa de que «mientras la novela gana por rounds, el cuento debe ganar por Knock out». Incluso, Cortázar incide en que los cuentos deben marcar buenos golpes desde el inicio, sin lugar a relleno o elementos decorativos.

4. En un cuento solo existen los buenos y malos tratamientos.

Cualquier tema es válido para un cuentista, siempre y cuando sepa como abordarlo. Por ello es que Cortázar asegura que en la literatura no existen temas o buenos o malos, sino que todo depende de cómo lo trata el cuentista: la dirección por donde llevará la historia, los personajes, la voz del narrador, entre otros aspectos. Incluso, el autor refiere que «Un mismo tema puede ser profundamente significativo para un escritor, y anodino para otro; un mismo tema despertará enormes resonancias en un lector y dejará indiferente a otro. En suma, puede decirse que no hay temas absolutamente significativos o absolutamente insignificantes».

5. En un buen cuento se deben de saber manejar tres aspectos: significación, intensidad y tensión.

«El elemento significativo del cuento parecería residir principalmente en su tema, en el hecho de escoger un acaecimiento real o fingido que posea esa misteriosa propiedad de irradiar algo más allá de sí mismo (…) La idea de significación no puede tener sentido si no la relacionamos con las de intensidad y de tensión, que ya no se refieren solamente al tema sino al tratamiento literario de ese tema, a la técnica empleada para desarrollar el tema. Y es aquí donde, bruscamente, se produce el deslinde entre el buen y el mal cuentista».

6. El cuento es un mundo propio.

La esencia de la literatura. El autor como creador de mundos particulares que existen únicamente para el desarrollo de los personajes y la historia. Un mundo hecho de palabras que el buen cuentista sabe domar y hacer creer a su lector.

7. El cuento debe tener vida.

Vinculado al sexto consejo. Cortázar manifiesta que al crear un cuento intenta desembarazarse de este para que tenga vida propia, de modo que sea el lector quien explore ese mundo y lo convierte en una realidad.

8. El narrador no debe dejar a los personajes al margen de la narración.

«Siempre me han irritado los relatos donde los personajes tienen que quedarse como al margen mientras el narrador explica por su cuenta (aunque esa cuenta sea la mera explicación y no suponga interferencia demiúrgica) detalles o pasos de una situación a otra».

9. Lo fantástico de un cuento solo se logra con la alteración de lo normal.

La creatividad, la fantasía que parte de una realidad alterada. Sin embargo, Cortázar hace hincapié en que el problema está cuando se suplanta la realidad por completo, olvidando las reglas que la rigen para suplantarla con un «cotillón sobrenatural» en todo el escenario.

10. El oficio del escritor es imprescindible para escribir buenos cuentos.

Cerramos esta tanda de consejos con uno de los planteamientos más importantes de Cortázar: «(…) es necesario un oficio de escritor, y que ese oficio consiste, entre muchas otras cosas, en lograr ese clima propio de todo gran cuento, que obliga a seguir leyendo, que atrapa la atención, que aísla al lector de todo lo que lo rodea para después, terminado el cuento, volver a conectarlo con sus circunstancias de una manera nueva, enriquecida, más honda o más hermosa. Y la única forma en que puede conseguirse este secuestro momentáneo del lector es mediante un estilo basado en la intensidad y en la tensión, un estilo en el que los elementos formales y expresivos se ajusten, sin la menor concesión… tanto la intensidad de la acción como la tensión interna del relato son el producto de lo que antes llamé el oficio de escritor».

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Sobre escritores, manías y costumbres

Cada autor maneja su propio ritmo de escritura, sus propios métodos, sus propias concepciones del oficio. A continuación, te les presentamos unos cuantos testimonios de escritores respecto a cómo afrontan el momento de escribir.

Mario Vargas Llosa

«Trabajo de una manera bastante disciplinada. Escribo todos los días, por lo menos me encierro frente al escritorio unas seis horas u ocho horas, depende como vaya el trabajo. Pero, en principio lo hago todos los días, de lunes a sábado, casi como un oficinista (…) Las mejores horas para mí son siempre las primeras, cuando comienza el día, esas son las horas más fértiles y en las que trabajo mejor. Después ya se me va haciendo todo cuesta arriba y nunca he podido escribir en las noches, por ejemplo. En las tardes o en la noche tomo notas, reviso y preparo un poco el trabajo del día siguiente. Me cuesta mucho trabajo retomar lo que escribo. Si es que lo interrumpo por unos días o por unas semanas después me resulta muy difícil. Generalmente el comienzo de una novela es muy dificultoso, tengo una gran inseguridad, muchas dudas y es la parte más fastidiosa. Una vez que tengo un borrador más o menos terminado, entonces, sí, el trabajo resulta muy excitante, dedico muchas más horas y ya tengo una confianza mucho mayor. Para mí, lo que resulta maravilloso de mi trabajo es ese momento en el que ya la historia parece tomar forma y comienza a tener una vida propia».

Juan Carlos Onetti

«Yo escribo por ataques: a veces me paso meses y meses y no se me ocurre nada. Pero siempre sé que va a volver, que siempre volverá. Y vuelve: en el momento más inesperado el tema llega y lo domina a uno. Cuando se pone a buscar el tema, como hacen algunos que no quisiera nombrar, pensando que está bien escribir esto y mal esto otro, entonces uno no es un artista. Podrá ser un correcto escritor, pero no un artista (…) La paz es necesaria para el escritor… Es malo estar angustiado por lo que pasa cada día. Escribir en estas circunstancias puede ser peligroso en cuanto lleva a dos posturas: o cruzarse en brazos y romper la pluma, o caer en el panfleto. Es una defensa pasiva o activa».

Gabriel García Márquez

«Lo he dicho varias veces (sobre el lugar ideal para escribir): una isla desierta por la mañana y la gran ciudad por la noche. Por la mañana, necesito silencio. Por la noche, un poco de alcohol y buenos amigos para conversar. Siempre tengo la necesidad de estar en contacto con la gente de la calle y bien enterado de la actualidad. Todo esto corresponde a lo que quiso decir William Faulkner cuando declaró que la casa perfecta para un escritor era un burdel, pues en las horas de la mañana hay mucha calma y en cambio en las noches hay fiesta».

Haruki Murakami

«Lo primero que requiero cuando me pongo a escribir es silencio. Ni siquiera echo mano de música de fondo, excepto cuando escribo otra cosa, algo no literario (…) En casos como este, suelo decantarme por la música clásica, más que por el jazz o el rock. Cuando no escribo mis propias obras, me dedico a traducir, algo que es muy bueno mientras espero: sí estoy escribiendo, pero no es mi propia novela».

Enrique Vila-Matas

«Para escribir un nuevo libro, siempre necesito entrar en conflicto con el anterior. Me ha pasado mucho en los últimos veinte años: al terminar una de esas novelas que acostumbraba a conducir a un cul de sac y ponían muy difícil la puesta en marcha de un siguiente proyecto, los amigos me preguntaban qué iba a hacer después de haber llegado a aquel callejón de salida. Me parece haber descubierto que escribo novelas para, al final de las mismas, iniciar lo que de verdad me interesa: desarrollar una esforzada y heroica búsqueda de una salida de ellas, un nuevo objetivo, que siempre acaba siendo el mismo. En la inevitable sesión de preguntas que sigue a la presentación del nuevo libro, una señora quiso saber cuándo dejaría de escribir sobre lo mismo. «Cuando me salga bien», le dije».

Richard Ford

«No creo en la esencia en lo que concierne a la literatura. Punto. Ésa es una noción platónica que simplemente nunca he seguido a la hora de describir con precisión la experiencia humana. En cuanto a eliminar o borrar, no borro mucho. Con cada golpe intento evaluar la importancia de todo lo que elijo poner en la página. Así que no necesito borrar mucho. Como sucede en la vida, cada cosa de cada frase no puede ser algo significativo. Pero el todo, al menos para mí, sí debe ser significativo. Así que intento negociar las cosas menos importantes que inevitablemente deben estar presentes para poder resaltar las más importantes (…) Nunca sé con mucha certeza cuál será la próxima palabra que escriba. Hago planes e intento seguirlos, pero, aún así, la escritura palabra por palabra siempre es sorprendente».

Stephen King

«En mi caso, el horario está bastante claro. Dedico las mañanas a lo nuevo, la novela o cuento que tenga entre manos y las tardes a la siesta o a la correspondencia. La noche pertenece a la lectura y la familia, a los partidos televisados de los Red Sox y a las revisiones más urgentes (…) Cuando he empezado un proyecto no paro, y sólo bajo el ritmo si es imprescindible. Si no escribo a diario empiezan a ponérseme rancios los personajes, con el resultado de que ya no parecen gente real, sino eso, personajes. Empieza a oxidarse el filo narrativo del escritor, y yo a perder el control del argumento y el ritmo de la narración. Lo peor es que se debilita el entusiasmo de crear algo nuevo; empiezas a tener la sensación de que trabajas, sensación que para la mayoría de los escritores es el beso de la muerte».

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Jorge Eslava dictará un curso de lectura y escritura creativa en la Escuela de Edición de Lima

La EEL abre las inscripciones para la segunda edición del curso que iniciará el martes 9 de enero del 2024, bajo la dirección del reconocido narrador Jorge Eslava.

El placer de la escritura es consecuencia de una lectura compulsiva. En algún momento de la vida aparece de pronto una novela o cuento que rompe esquemas y, en algunos casos, enciende esa flama que impulsa a los escritores a vivir sus propias aventuras sobre el papel. Este curso busca forjar el proceso creativo de la escritura, tomando como punto de partida las habilidades del lector, a través de lecturas en las que el estudiante será capaz de reconocer diversas técnicas narrativas, con el objetivo de adaptarlas a su propio proceso.

El curso estará dirigido por el reconocido escritor peruano Jorge Eslava, quien compartirá con los participantes una serie de textos que complementarán las sesiones, pues lo importante es la práctica y el aprendizaje constante del estudiante. Por ello, se propondrán ejercicios de escritura que deberán ser presentados semanalmente. Además, estos serán compartidos en clase y debatidos entre compañeros.

Las inscripciones están abiertas. La segunda edición del curso de lectura y escritura creativa inicia el 9 de enero e irá todos los martes de 19:00 a 21:30 hrs., y consta de 12 sesiones presenciales, en Miraflores, lo cual suma un total de treinta (30) horas lectivas en las que el alumno incorporará las bases para emprender y conocer su propio proceso de escritura.

El curso de lectura y escritura creativa inicia el 16 de septiembre e irá todos los sábados de 10:30 a 01:00 pm., y consta de doce (12) sesiones presenciales, en Miraflores, de 150 minutos (dos horas y media), lo que hace un total de treinta (30) horas lectivas en las que el alumno incorporará las bases para emprender y conocer su propio proceso de escritura.

Jorge Eslava Calvo es un reconocido escritor peruano, docente en prestigiosas universidades. Él estudió Sociología y Literatura en la UNMSM, donde obtuvo el Magister y el Doctorado en Literatura. Efectuó estudios de posgrado en Madrid y Lisboa. A lo largo de más de cuatro décadas ha sido profesor de todos los niveles de nuestro sistema educativo. Ha publicado libros de poesía y narrativa, periodismo y ensayo; los cuales se han convertido en clásicos indispensables de la literatura peruana. Entre sus principales obras figuran Templado, Navajas en el paladar, Un placer ausente. Apuntes de un profesor sobre la lectura escolar, entre otros. Su ensayo Jugar a las escondidas. Una invitación para escribir cuentos en la escuela será utilizado como lectura guía en el curso y será entregado a los participantes de forma virtual.

El curso será certificado por la Escuela de Edición de Lima y el Centro de Desarrollo Editorial y de Contenidos. Las vacantes son limitadas. Para más informes e inscripciones comunícate al 968788289 o consulta con una asesora al WhasApp: wa.link/gb8ory. También puedes escribir al correo comercial@escueladeediciondelima.com

¿Escribir BIEN o escribir BONITO? ¿Qué tal comunicar efectivamente?

Luis Miguel Espejo, docente de la Escuela de Edición de Lima y del Centro de Desarrollo Editorial y de Contenidos, reflexiona acerca de dos conceptos que si bien pueden ser considerados como cuestiones menores están muy presentes en el quehacer diario del redactor.

Son comentarios entre amigos, entre profes y alumnos, en la calle: «Fulanito o Menganita escriben bien» y «Fulanita o Menganito escriben bonito». A veces así, indistintamente, como quien prefiere no elegir entre las dos opciones. ¿Bueno o bonito? ¿Cómo funciona esta distinción, si acaso la hay? ¿Cuándo aplicamos la categoría ‘bueno’ en redacción de textos? ¿Y qué calificamos como ‘texto bonito’? ¿Son lo mismo, algo parecido o entendemos en el fondo que se trata de dos apreciaciones distintas? Esta es una breve exploración (y reflexión) sobre estas dos palabritas tan presentes en la lengua coloquial, pero no siempre tan claras cuando nos referimos a la lengua escrita.

Lo primero que me atrevo a postular es que tanto ‘bonito’ como ‘bien’ comparten rasgos positivos. Se distancian de lo malo. Se ubican en el hemisferio óptimo del quehacer humano. Pero también es cierto que ambos términos dependen de la percepción de las personas, de los valores y, en última instancia, de su subjetividad. Y recordemos que las percepciones cambian con el tiempo. Por tanto, me animo a decir que es muy difícil aplicar estas categorías como si fueran absolutos. En suma, es complicadísimo ser objetivos.

Si calificamos a Moby Dick como un texto bueno por su profundidad, su maestría en los diálogos o la configuración psicológica de sus personajes, no estaríamos faltando a la verdad. Es una buena novela. ¿Y si aplicamos ‘bonita’? ¿Sentiríamos algo distinto? Hagamos la prueba: «Moby Dick es una novela bonita». ¿Acaso no parece que esta obra maestra hubiera bajado un escalón en el ránking de calificaciones?

Dejemos las obras y pasemos ahora a las personas. ¿J.K. Rowling escribe bien o bonito? ¿Y Ricardo Palma, bien o bonito? ¿Y Agatha Christie? ¿Arlt? ¿Arguedas…? Como podemos ver, estas dos categorías dependen de nuestras percepciones, y de nuestra experiencia con el estilo de los autores.

Antes de entrar en el fondo de esta reflexión, es pertinente recordar que ambas palabras, ‘bueno’ y ‘bonito’, están emparentadas. Originalmente, ‘bonito’ se construyó como un diminutivo de ‘bueno’; sin embargo, ya desde el siglo XVI el significado de cada palabra se había distribuido en esferas diferentes. De este modo, ‘bueno’ quedó en el reino de la moral y ‘bonito’, en el de la estética. Por tanto, en el habla coloquial normalmente usamos el término ‘bueno’ como calificativo de las cualidades morales y reservamos ‘bonito’ para los criterios estéticos, aunque es cierto que muchas veces ambos significados se diluyen y hasta se confunden.

Uno de mis maestros nos llamaba la atención respecto de esta distinción, y usaba para sus ejemplos la lengua italiana y la culinaria: una bella mangiata se refiere a lo que, en castellano, en cambio, llamamos una buena comida. En los dos casos nos estamos refiriendo a lo mismo, pero los hispanohablantes damos preferencia a un criterio moral, y los italianos, a uno más cercano a la belleza. Las explicaciones históricas y culturales de estas preferencias escapan al tema de esta nota, pero no dejan de ser interesantes para cualquier mente curiosa e indagadora.

En mis clases en la Escuela de Edición de Lima suele surgir la consulta sobre cómo escribir bien. Yo suelo rehuir de términos como ‘lo bueno’ y ‘lo malo’, y recomiendo a los alumnos interesados a buscar las respuestas en el ámbito de la ética. Para la redacción, yo animo a los alumnos a que reflexionen sobre esta distinción y prefiero que se concentren en la búsqueda de una expresión clara y limpia. El objetivo de la redacción está en la comunicación efectiva, en encontrar el modo de plantear nuestras ideas, opiniones, deseos, etcétera, a un público que no tendremos al frente cuando nos lean. Adelantarse a las dudas de los lectores, organizar la información adecuadamente y adecuar las palabras a nuestra audiencia es de suma importancia para lograr esa comunicación efectiva. Por supuesto, a estas labores se les puede «condimentar» con recursos retóricos, ornamentos de la lengua y otros chispazos de genialidad lingüística, pero en esencia, los cursos de redacción de la Escuela apuntan a lograr una expresión esencialmente clara y ordenada. Así, nuestro público podrá comprender nuestra intención a la primera lectura.

Nota aparte: Existe actualmente una discusión sobre el uso apropiado del superlativo de ‘bonito’ (‘bonitísimo’), que muchos desaprueban y otros defienden. Es cierto que suena raro, pero se trata solo de una palabra, como cuando pronunciamos palabras como esternocleidomastoideo o capsaicina muchas veces: al final, ya no suenan tan raras, ¿verdad?

Jenedith Montenegro: «El lenguaje escrito no está separado de la actividad profesional»

Ingeniera de profesión, redactora por pasión. En esta entrevista, Jenedith Montenegro nos cuenta sus impresiones del Curso Integral de Expresión Escrita, del cual es egresada.

¿Es necesario que todo profesional, de cualquier ámbito, sepa redactar?

Sí, porque el lenguaje escrito no está separado de la actividad profesional. De igual manera se tienen que elaborar informes de avances y cierre de gestión, es decir, todo por escrito. Si tomamos en cuenta que se trabajó con recursos de terceros, la persona encargada querrá saber la ejecución de dichos recursos, y solo a través de la escritura será posible comunicarle lo que requiere. A decir verdad, es un reto hacerse entender desde la escritura.

¿Es la redacción nuestra mejor carta de presentación?

Creo que es un resultado. Es más que una carta de presentación. Hoy por hoy, es una necesidad desarrollar esta habilidad. Todo parte desde la redacción, hasta un video, ya que primero se realiza un esquema de lo que se quiere plasmar y eso requiere de una escritura eficaz. En este camino en el que nos formamos como redactores esperamos mejorar y eso lo evidenciaremos en la medida en que nos hagamos entender mediante nuestros escritos. Creo que todos deseamos adquirir esa destreza y estar al nivel de nuestros colegas especializados en este oficio. Una vez que lo logremos, le daremos un gran valor agregado a nuestra carta de presentación.

Coméntanos acerca de tu experiencia en el Curso Integral de Expresión Escrita.

La escritura es un mundo nuevo y fascinante para mí. Como dicen: «Es un músculo que se va desarrollando». Es el segundo curso que llevo en la Escuela de Edición de Lima y en cada módulo me quedo impresionada con todo el contenido que se enseña, pues son temas que yo ignoraba. Aún me falta mucho, pero estoy en el camino. No tenía idea de esta especialidad. Llevar el Curso Integral de Expresión Escrita me ha ayudado a mejorar el ordenamiento de mis ideas, pues a veces la mente va más rápido que la escritura y, gracias a las materias que estudiamos en los módulos, estoy progresando. ¿Cómo lo sé? Tengo más claridad al momento de escribir y cada vez tengo menos temor a la hoja en blanco.  

¿Qué fue lo que más te agradó del curso?

Me gusta el contenido de la malla curricular y la bibliografía que nos comparten. Si bien no he tenido tiempo de leer todos los materiales, lo bueno es que manejamos una plataforma que nos permite visualizarlos en cualquier momento y con ello puedo ir a mi propio ritmo. Me gusta que las clases queden grabadas, ya que puedo revisarlas. Estoy satisfecha con la calidad de los profesores y la opción de pasar las clases de manera asincrónica, ya que, con el ritmo del trabajo, en ocasiones resulta difícil coincidir en los horarios, pero tengo la tranquilidad de que llego a casa y me puedo conectar a la clase. Si por ahí no entiendo algo, puedo enviarle un correo al profesor con la seguridad que me dará una respuesta.

Sabemos que eres ingeniera comercial, ¿de qué manera has aplicado en tu carrera lo aprendido en el CIEE?

Ahora redacto mejor los documentos que elaboro, desde un informe hasta un estudio. Gracias al curso ordeno mejor mis ideas y las plasmo en oraciones. Por otro lado, me ha motivado desarrollar el hábito de la lectura. Y, sí: la escritura también es para los ingenieros.

¿Cuál consideras que fue la principal enseñanza que sacaste del CIEE?

Mejorar mi escritura. Anteriormente, cuando releía mis documentos, yo misma no me entendía. Era como decir: «¿En qué estaba pensando cuando escribí esto? No soy una experta, pero he visto mi progreso. Entendí que no todo es ortografía, la importancia de la cohesión y coherencia entre párrafos, que los signos de puntuación son nuestros amigos, entre otros puntos importantes.

Te invitamos a dar unas palabras finales sobre la Escuela de Edición de Lima.

Estoy muy agradecida con la institución, de manera especial con personal administrativo, pues nos acompañan en el proceso y están siempre dispuestos a brindar soluciones a nuestros problemas. Asimismo, mi agradecimiento a cada uno de los profesores por la dedicación en la enseñanza y por proporcionarnos todos los materiales necesarios en clase. Seguiré formándome de la mano de la Escuela de Edición de Lima.

Curso Integral de Expresión Escrita. Comenzamos el 18 de septiembre

En un mundo donde la comunicación escrita es un requerimiento del día a día, es importante saber construir mensajes coherentes, eficaces y en el menor tiempo posible.

Desde que despertamos, recurrimos a la escritura para comunicarnos con nuestro entorno cercano. Un mensaje en WhatsApp, un post en Facebook, un tweet para comentar algún suceso importante. Es decir, la redacción está presente en todo momento y lugar. El asunto es cómo abordamos esta actividad de la mejor manera posible.

Por ello, la Escuela de Edición de Lima abre su ciclo de inscripciones para el Curso Integral de Expresión Escrita, para todos aquellos profesionales de todas las carreras que buscan hacer de la palabra escrita su mejor carta de presentación.

Solicita más información aquí: wa.link/gb8ory

El curso cuenta con un total de 160 horas lectivas y 10 materias repartidas en 5 módulos bimestrales. Las clases serán en línea y en directa, en una plataforma interactiva en la que estudiante y docente entablarán un vínculo dinámico que trascenderá el aula de clases. En dicho sistema, los alumnos recibirán material didáctico y podrán revisar las sesiones, pues serán grabadas.

Las clases empiezan este lunes 18 de septiembre de 7:00 a 9:00 p.m. Para más información sobre matrículas y todos los detalles acerca de nuestro curso, comunícate con nuestra asesora a través de este link: wa.link/gb8ory. También puedes comunicarte al teléfono 968788289 y al correo comercial@escueladeediciondelima.com.

Taller de Escritura Eficaz: «Organiza tus ideas y redacta con claridad, sencillez y elegancia».

Taller de Escritura Eficaz

Martes 2 de marzo comienza el taller de Escritura Eficaz.

Escribir con eficacia es sinónimo de convencer con las palabras, de seducir con el lenguaje escrito. Toda escritura eficaz se sostiene sobre tres disciplinas fundamentales: la Gramática, la Ortografía y la Estilística.

Escríbenos al WhatsApp: bit.ly/2KeDO6p o al correo informes@cdeyc.com o contáctanos a través del siguiente formulario: bit.ly/3bK8h7n.

Profesor: Pedro Salazar

Inicio: Martes 2 de marzo de 2021

Horario*: 19:00 – 22:00 Bogotá / 18:00 – 21:00 CDMX / *Consulta el horario según tu ciudad.

Frecuencia: Solo martes / Duración: 12 horas / Sesiones: 4 / Modalidad: Virtual en directo

Precio regular: US$ 65 / ⚠️ ¡Pregunta por nuestros descuentos! ⚠️

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Diez consejos para contar historias en tiempos desafiantes

Escribe Leyles Rubio León *

Emplear moldes en torno a la comunicación de las marcas no dará los mismos resultados. Las organizaciones pueden aplicar estos consejos de manera abierta, de acuerdo a sus realidades. No obstante debe imaginar a su audiencia, entender sus sentimientos. De esa forma sus historias brindarán una experiencia más completa, intensa y participativa.

1. Encuentra la esencia de la marca. Su reason why

El intangible más importante, lo que hace que sea única a la marca. El porqué de lo que ofrece. Es decir, la propuesta de valor para la sociedad. El propósito de sus productos o servicios.

2. Escoge temas que sean cotidianos

Toda historia trata temas de fondo. Es importante que lo tengamos en cuenta. Seleccionar un tema y desarrollarlo hará que estas sean más profundas o más interesantes. Aquí algunos tópicos: la vida, la salud, el miedo, el futuro, entre otros.

3. Identifica a los héroes del relato

Los personajes son vitales en el storytelling. Suscitan interés cuando ejecutan planes o al momento de alguna acción. Dada la coyuntura, se podría tomar como protagonistas a los empleados o clientes de la empresa, o a los profesionales que está en la primera línea de defensa —doctores, enfermeras, militares o policías—.

4. Narra a partir de una estructura

La secuencia de las acciones debe seguir un orden. Esto permitirá mantener la atención del relato. Si bien existen distintas variables en la estructura, en estos tiempos debemos optar por el arco clásico: introducción, desarrollo, clímax y conclusión. Que una historia sea simple no significa que sea banal.

5. Las peripecias dan vitalidad

En una buena historia, los personajes deben resolver problemas. El journey captará la atención conforme las crisis se intensifiquen. La peripecia debe ser tan compleja que permita fracasos en cualquier momento.

6. Redefine los mensajes

Debe abarcar un contenido relevante y de interés. Inclusivo, coherente y sencillo. La clave de toda historia radica en la verosimilitud. Ello permitirá que sea entendible y fácil de recordar. La base concreta, única y sorprendente podrá ser compartida.

7. Da un enfoque transmedia, adaptable a cualquier plataforma

Hay que crear historias que cubran un abanico amplio de formatos. Adaptable en el ámbito social (WhatsApp, Facebook, blogs), online (web, newsletter, ebooks, aplicativos), papel (revista corporativa, memorias, infografíá), multimedia (videos, podcasts.), entre otros. El contenido debe trasladarse a través de diferentes soportes y desde diferentes puntos de vista.

8. Monitorea las métricas

Las historias deben medirse para ver si están entregando el resultado esperado. Esto ayudará a identificar si la narración está generando clientes o ventas. Analizar las estadísticas permitirá pilotear o amplificar los mensajes en tiempo récord.

9. Microexperimenta

Si hay un hábito que debe sumarse en las comunicaciones es el de hacer pequeños ensayos . Si un elemento del storytelling funciona mejor que otro —un personaje, la peripecia—, hay que decidir el cambio rápido. La velocidad importa.

10. Fomenta la participación y diálogo

Las historias generan fidelización. El consumidor debe sentir que la marcas están de su lado, que aligeran su vida y tienen mucho para ofrecerle. Un beneficio que va más allá del producto o servicio per se. Los mensajes deben aportar valor,  y fomentar la participación de los públicos, generando comunidad y conexiones en torno a la marca.


Leyles Rubio León: Nació en el Callao en 1986. Tiene estudios en marketing, comunicación y responsabilidad social para empresas multinacionales y un diplomado de Creatividad Literaria de la UTP (Panamá). Es autor del libro Bailando descalzo por Madrid (2016) y algunos cuentos divulgados en diversas antologías, revistas y publicaciones digitales. Enseña talleres de escritura, storytelling, comunicación y cursos de liderazgo y maneja un sello para servicios editoriales llamado León de Abril.