Día Internacional de la Mujer: el rol femenino en el sector editorial

En esta importante fecha, reunimos a cuatro profesionales del rubro de México y Perú, quienes se animaron a comentar respecto al rol que desempeñan las mujeres en el campo editorial, así como los desafíos que afrontan en una rama en la que vienen ganando un merecido espacio.

¿Qué expectativas tienes respecto al desarrollo del sector editorial, ahora que la mujer tiene un papel preponderante dentro de la industria? Recordemos que Eva Congil y Núria Cabutí son CEO de Anagrama y Penguin Random House, respectivamente.

Karen Calderón (Gestora cultural peruana y productora editorial)

Sin restar valor al rol de los hombres en el mundo editorial —que histórica y culturalmente ha sido predominante—, la industria editorial empieza a tener una base sólida gracias a la ley del libro, que en cada actualización incorpora reconocimientos y beneficios. En ese camino, el rol de la mujer como gestora cultural en el rubro editorial está posicionándose cada vez mejor, no solo con nombres como los de Nuria o Eva, sino que en el caso peruano tenemos a importantes representantes del ciclo o cadena de la producción editorial. Hace unos años, Jessica Rodríguez creó Ediciones de Lirio; Carmen Plaza produce libros infantiles en la editorial de la UCV; Silvia Meza hace lo mismo en el Zorro Rojo; pero, además, nuestras ilustradoras como Isa Watanabe, correctoras como Sofía Rodríguez y Alessandra Canessa son muestras de que vamos por buen camino. Las gestoras culturales van a seguir desarrollando grandes ideas desde la autoría, producción editorial, elaboración de políticas para el sector, entre otras iniciativas.

Elizabeth Alvarado (Editora mexicana y conductora del programa Edición Libre. Somos bibliodiversos, de Jalisco Radio)

Creo que la atención hacia la incursión de la mujer en el terreno editorial y a nivel gerencial de los grupos editoriales se centra primero en destacar el relevo del género masculino, de la mano de una trayectoria demostrable y de la implementación de una tersa transición que no merme los dividendos. De tal manera que la estrategia innovadora es el papel de la mujer dentro de la industria como consecuencia de la realidad social; digamos que responde a la lucha por la igualdad de género. Visto de esta manera, la industria demanda mayor pluralidad en cuanto a contenidos, mayor atención a lo que ofrecen los productos desde el punto de vista cultural y mayor atención a las dinámicas comerciales leoninas que, en todo momento, padecemos los editores independientes. En el caso de las mujeres que, desde cero, emprenden un proyecto editorial independiente, la primera expectativa es saber si lo mantendrán y no sucumbirán a replicar prácticas no solo masculinas, sino emanadas de las editoriales transnacionales, tratando de evitar el riesgo que caracteriza a la edición independiente y andando sobre los pasos de lo que ya está garantizado.

Svetlana Rojas Zimin (editora peruana)

Me gusta pensar que es una señal muy positiva para el sector. El liderazgo de mujeres como Eva Congil o Núria Cabutí refleja que la industria editorial está evolucionando hacia espacios más diversos y abiertos. Sin quitarle mérito a figuras fundamentales como Jorge Herralde, tengo la sensación de que muchas mujeres aportamos a la edición una mirada especialmente integral y cuidadosa. Solemos tener una gran sensibilidad para los matices de una historia, una atención muy fina a los detalles y, al mismo tiempo, la capacidad de movernos entre muchas tareas a la vez sin perder de vista lo esencial. Quizá por eso somos tan multifacéticas: pensamos en el libro como obra, pero también en lo que transmite, en lo que hace sentir y en cómo dialoga con los lectores. Pensamos en el libro como un todo. Hace casi dos décadas trabajaba en Editorial Océano, que en ese momento representaba el fondo de Ediciones Salamandra. Recuerdo que Salamandra acababa de lanzar el último libro de Harry Potter y, en esas coordinaciones editoriales, tuve la oportunidad de conocer a Eva. Siempre me llamó la atención lo pendiente que estaba de cada detalle, con un profesionalismo muy sólido, pero también con una amabilidad y libertad muy genuinas.

Nancy García (Directora y socia fundadora de Lecturable)

Veo un sector editorial que seguirá creciendo de forma mesurada, pero también de manera más colaborativa, más plural y cada vez más consciente de su papel cultural. En mi experiencia —formándome, trabajando y colaborando dentro de la industria del libro— he tenido la oportunidad de acompañar a mujeres que lideran proyectos editoriales exitosos. En la mayoría de los casos he visto algo en común: los cambios no llegan con acciones estridentes, sino con decisiones constantes y sostenidas que, poco a poco, terminan teniendo un impacto muy claro en la forma en que se construye el sector. Ejemplos cada vez más visibles por la presencia de mujeres en puestos estratégicos, ha sido una apuesta más amplia por la diversidad de voces. Bajo el liderazgo de mujeres, muchas editoriales han fortalecido catálogos más abiertos a autoras, a nuevas miradas generacionales y a temas que antes tenían menos presencia en el mercado. Esto contribuye a enriquecer la bibliodiversidad y a conectar con lectoras y lectores contemporáneos.

Angie Arce (Editora peruana, docente y creadora de contenido)

Ahora que se ha visibilizado la presencia de más mujeres en cargos directivos de editoriales internacionales, como Eva Congil en Anagrama o Núria Cabutí en Penguin Random House, mi expectativa es que se normalice la participación femenina, pues ya no solo sostiene la industria desde el trabajo cotidiano, sino también desde la dirección estratégica. Asimismo, me gustaría que el sector editorial refuerce una visión más colaborativa, que se normalice tener mujeres como figuras admirables y que se eliminen etiquetas como «literatura femenina» cuando se habla de ciertos géneros.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las mujeres en el sector editorial?

Karen Calderón

Vivimos una paradoja. En los últimos años hubo más presencia de las mujeres en el sector editorial, pero el reconocimiento no se visibiliza. Estamos en 2026 y aún nos encontramos luchando por derechos laborales, estabilidad laboral y reconocimientos. La contradicción latente es que nos alegramos al establecer leyes, normas, bases, estímulos indicando qué «beneficios» deben tener las mujeres —casi somos sinónimos de «población vulnerable»— cuando esta base normativa no debería existir en un Estado coherente y respetuoso de la paridad de género, de la valía de hombre y mujer como agentes de cambio, como gestores culturales, creadores y productores. Ahora que estamos a puertas de elegir a nuestras nuevas autoridades nacionales, deberíamos revisar la propuesta en el sector cultura para las mujeres. Tenemos un largo camino por recorrer: formalidad del trabajo, capacitaciones, fomento de la microempresa editorial, dar oportunidad gerencial a la mirada femenina. Hay que seguir remando.

Elizabeth Alvarado

El desafío, en el caso de la edición independiente, de una mujer que se lanza a posicionar su catálogo es validarse a sí misma y no buscar que otros, que ya tienen camino andado, la validen dentro del gremio. Generalmente esto sucede cuando la ruta no es clara y se confunde brindar un servicio editorial enmascarado de edición independiente. Es como un grito de ayuda permanente que lleva implícito el mensaje «Soy mujer e intento que vean mi trabajo, pero lo estoy haciendo mal porque ni siquiera tengo claro cómo formar un catálogo e imprimirle mi sello personal femenino». Pero aquí estoy haciendo libros igual que todos y capitalizando la suma de mi género al nominativo de edición independiente.

Svetlana Rojas Zimin

Creo que uno de los principales desafíos es que, aunque las mujeres somos mayoría en muchos equipos editoriales, no siempre hemos tenido la misma presencia en los espacios de mayor toma de decisiones. Afortunadamente eso está cambiando. Otro desafío importante tiene que ver con la enorme carga de trabajo que implica la edición. Muchas mujeres en el sector somos profesionales multifacéticas: editamos, coordinamos, acompañamos autores, pensamos en el lector y en el posicionamiento del libro. Lograr equilibrar esa intensidad profesional con otras responsabilidades personales sigue siendo un reto para muchas. Y, por supuesto, está el desafío de seguir abriendo espacio a más voces y perspectivas en los catálogos. Creo que muchas editoras tenemos una sensibilidad especial para los matices de las historias y para entender cómo un libro puede dialogar con su tiempo y con sus lectores. Esa mirada —muy atenta a los detalles y a los «sentires» de una obra— me gusta pensar que es algo que puede seguir enriqueciendo muchísimo el mundo editorial.

Nancy García

Históricamente, el sector editorial ha tenido una presencia femenina muy fuerte en áreas como la edición, la comunicación, la promoción de lectura o la gestión cultural. Sin embargo, esa presencia no siempre se ha reflejado con la misma claridad en los puestos de dirección. Hoy es alentador ver a cada vez más mujeres liderando editoriales, librerías y proyectos vinculados con el libro, pero todavía hay varios desafíos por atender. Uno de ellos sigue siendo el ámbito laboral. En muchas empresas del sector aún podemos ver el llamado «techo de cristal», donde las mujeres sostienen gran parte del trabajo editorial, pero no siempre acceden en la misma proporción a los espacios de decisión, al reconocimiento profesional o a condiciones salariales equivalentes. Es una conversación pendiente en ésta y muchas otras industrias. También existen retos institucionales/gubernamentales. En algunos espacios editoriales públicos —casualmente liderados por varones—, la participación de mujeres sigue pensándose desde la lógica de «cumplir cuotas», cuando lo que debería estar al centro es la calidad y la trayectoria de su trabajo literario, académico o de gestión. El desafío es pasar de la representación simbólica a un reconocimiento real de su autoridad intelectual y profesional. Finalmente, hay un desafío que atraviesa a todo el sector editorial: la adaptación tecnológica. La incorporación de herramientas digitales, plataformas e inteligencia artificial está transformando la manera en que se producen, circulan y promueven los libros. El reto será apropiarnos de estas herramientas sin perder de vista la dimensión cultural y humanista que sostiene al ecosistema del libro.

Angie Arce

Uno de los desafíos sigue siendo que el liderazgo femenino se reconozca con la misma naturalidad que el masculino. Aunque muchas mujeres sostienen proyectos editoriales, dirigen equipos y construyen catálogos, todavía existe cierta tendencia a asociar su labor con el cuidado cultural más que con gestión profesional. En mi experiencia, por ejemplo, cuando atiendo el estand de la editorial Colmillo Blanco en ferias, es frecuente que las personas dirijan sus preguntas sobre la editorial a los hombres presentes, incluso cuando en más de una ocasión se ha tratado simplemente de un familiar que me estaba acompañando. Sin embargo, también creo que hay algo muy potente ocurriendo: cada vez hay más redes de colaboración entre editoras, escritoras y gestoras culturales en América Latina. Esas redes no solo permiten sostener proyectos, sino también imaginar una industria editorial más horizontal, diversa y consciente de su impacto cultural.

¿Cómo se mide la huella de carbono de un libro?

En un artículo anterior, el editor Dante Antonioli inició una conversación necesaria sobre la huella de carbono editorial y por qué es urgente para el sector entenderla. Para ello, en esta segunda parte presenta un primer acercamiento técnico para entender el ciclo de la vida editorial.

Por Dante Antonioli

¿Cómo medir la huella de un libro? Parece una pregunta simple, pero detrás hay una diversidad de metodologías, normas internacionales, decisiones técnicas y, sobre todo, una manera completamente distinta de mirar el proceso editorial. Este artículo busca explicar (sin abrumar) las bases de esa medición, para que podamos avanzar hacia una comprensión más sólida y, eventualmente, hacia mediciones locales. Estudios recientes, como La huella ambiental del libro (Cerlalc, 2025), muestran que esta discusión ya se está abriendo camino en la región y que el análisis de ciclo de vida es una herramienta viable para nuestro contexto.

¿Qué mide el Análisis de Ciclo de Vida(ACV)?

La herramienta utilizada a nivel internacional para evaluar la huella ambiental de un producto es el Análisis de Ciclo de Vida (ACV). Aunque parezca técnico, su lógica es sencilla: se analiza un producto desde que nace hasta que “muere”.

En el caso del libro, un ACV considera los siguientes puntos:

  • Extracción de materias primas
  • Producción del papel
  • Procesos de impresión y acabados
  • Transporte y distribución
  • Almacenamiento y devoluciones
  • Infraestructura digital (para ebooks y audiolibros)
  • Uso, reuso y disposición final

La fotografía completa del ciclo permite identificar puntos críticos, es decir, etapas con mayor impacto, para orientar mejoras reales.

Las normas ISO que fundamentan el análisis

Para que este tipo de evaluación sea comparable entre industrias y países, existen normas internacionales que definen exactamente cómo debe estructurarse un estudio de ACV. Las principales son:

ISO 14040 / ISO 14044 — Metodología del ACV

Definen cómo estructurar un estudio: objetivos, límites del sistema, inventarios, evaluación de impactos e interpretación. Son el “esqueleto” metodológico del análisis.

ISO 14067 — Huella de carbono de productos

Se concentra específicamente en emisiones de CO₂ equivalente y explica cómo cuantificar emisiones directas e indirectas y cómo reportarlas.

Estas normas no dicen “cuánto contamina un libro”, pero sí establecen cómo debe realizarse un estudio riguroso, independientemente del país o del tipo de industria.

El Protocolo GHG: entender dónde realmente se concentra el impacto

Además del ACV, existe una herramienta fundamental para clasificar las emisiones y entender de dónde provienen: el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol).  Este método organiza las emisiones en tres alcances y permite visualizar con claridad qué parte del proceso editorial genera mayor impacto.

Lo esencial no es memorizar la clasificación, sino comprender lo que revela sobre el libro como producto cultural. Para el sector editorial, esta lectura es clave:

  • Alcance 1 (emisiones directas): suele ser el componente menor. Se limita a maquinaria o combustibles propios de una imprenta.
  • Alcance 2 (electricidad comprada): depende del consumo operativo y de la matriz energética de cada país.
  • Alcance 3 (emisiones indirectas de la cadena de valor): aquí se concentran casi todas las etapas intensivas del proceso editorial: producción del papel, transporte, logística, devoluciones y operación de plataformas digitales.

La evidencia internacional es consistente: la mayor parte de la huella del libro ocurre antes de que llegue al lector y sucede en actividades que tradicionalmente han quedado fuera del radar de las editoriales si no existen mecanismos de medición y coordinación.

Comprender los alcances del GHG Protocol no es un ejercicio técnico aislado: es una herramienta estratégica para identificar dónde actuar primero y cómo orientar decisiones editoriales que realmente reduzcan el impacto ambiental.

Lo que muestran los estudios internacionales

Aunque América Latina recién está empezando a medir, otros países llevan más de una década estudiando la huella del libro. Algunos ejemplos:

Reino Unido — Publishers Association: ACV comparativos entre libro impreso, ebook y audiolibro. Conclusión central: el papel y la logística concentran la mayor carga ambiental.

Francia — ADEME: estudios integrales sobre el libro como producto cultural. Destacan el impacto de las devoluciones y el peso del transporte en la huella total.

España — iniciativas de ecoedición: (Cataluña, Andalucía y Ministerio para la Transición Ecológica) pioneras en el mundo hispanohablante: criterios de diseño eficiente, uso de papeles certificados, optimización de tirajes y métricas para calcular impactos. Incluye el proyecto Greening Books, el Manual de la buena ecoedición y la guía pública EcoEdición del MITECO. El Dosier Ecoedición del Cerlalc (2022) resume estas tres líneas de trabajo españolas y las pone en diálogo con la agenda regional.

Canadá — BookNet: investigaciones sobre distribución y almacenamiento: transporte multimodal, reducción de inventarios y mejoras en eficiencia logística.

Patrón común

  • El mayor impacto ocurre antes de llegar al lector.
  • Las decisiones editoriales influyen más de lo que parece.
  • Algunas de las medidas más efectivas son reducir tirajes, sobreimpresiones y devoluciones.

¿Qué pasa con el libro impreso, el ebook y el audiolibro?

No existe una respuesta universal de “qué contamina más”, porque depende de contextos específicos. Pero los estudios coinciden en:

Libro impresoEbookAudiolibro
Huella inicial alta (papel + impresión + logística).
Huella baja en uso.
Depende del destino final (reciclaje, disposición).
Huella baja por descarga/almacenamiento.Huella alta por fabricación del dispositivo (si se considera en el análisis).Se “compensa” cuando el lector utiliza mucho el e-reader.La huella está casi totalmente en servidores, streaming y almacenamiento.
Sube en función de horas de escucha y del tipo de plataforma.

Lo importante no es decidir “qué formato es mejor”, sino cómo se gestiona cada etapa del ciclo de vida.

Indicadores que podría adoptar la industria editorial peruana

Aun sin realizar un ACV completo, el sector peruano puede comenzar con indicadores simples:

Indicadores básicos (nivel 1)

  • kWh consumidos en impresión.
  • Porcentaje de papel certificado (FSC/PEFC) o reciclado.
  • kg de papel consumido por año.
  • Porcentaje de devoluciones.
  • Kilómetros recorridos en transporte editorial.

Indicadores intermedios (nivel 2)

  • Emisiones de CO₂ por tiraje.
  • Emisiones por tipo de papel.
  • Porcentaje de títulos producidos bajo POD (impresión bajo demanda).
  • Ratio de ejemplares vendidos / ejemplares impresos.

Indicadores avanzados (nivel 3)

  • ACV completo de un título representativo.
  • Medición integral de Alcance 3.
  • Benchmarking con proveedores internacionales.

Estos indicadores no solo ayudan a medir, sino también a tomar decisiones más inteligentes, eficientes y sostenibles.

Un camino posible para el Perú

Las experiencias internacionales muestran que este tema no se aborda de manera aislada: requiere coordinación entre editoriales, imprentas, distribuidores y librerías.

El Perú no necesita reinventar la rueda, pero sí adaptarla a su realidad:

  • Fragmentación de la cadena.
  • Alta dependencia de importaciones.
  • Tirajes pequeños.
  • Concentración de imprentas en pocas ciudades.
  • Porcentaje elevado de devoluciones.

Si entendemos cómo se mide la huella y qué se mide, podremos comenzar a construir un modelo adecuado para nuestra industria editorial.

Conclusión

Medir la huella de carbono del libro no es un ejercicio técnico, sino una nueva forma de mirar la cadena editorial. Los estudios internacionales ya ofrecen una hoja de ruta, y los avances regionales —como el reciente informe del Cerlalc— muestran que esta discusión también es posible en América Latina.

Para el Perú, el desafío está en desarrollar datos locales, construir una metodología propia y abrir espacios de coordinación sectorial. En próximos artículos profundizaremos en los requerimientos técnicos, los actores clave y los pasos iniciales para un estudio piloto nacional.

La sostenibilidad del libro también se construye midiendo.

La huella de carbono editorial: un tema urgente que el Perú debe empezar a discutir

Poca es la discusión en el país en torno a los efectos ambientales que genera la producción de un libro. En este artículo, el editor Dante Antonioli abre el debate, tomando como punto de partida las fases iniciales del proceso editorial.

Por Dante Antonioli

Durante muchos años he trabajado en distintos frentes del mundo editorial: edición de mesa, corrección, diseño, maquetación, acompañamiento de autores, comercialización, consultorías, formación y proyectos de investigación. Siempre he intentado ver la industria en su conjunto y anticipar hacia dónde se mueve. Dentro de este movimiento, había un tema ineludible que decidí investigar hace muy poco: la huella de carbono y el impacto ambiental del libro.

Empecé a leer materiales dispersos, experiencias internacionales, reportes técnicos que apenas mencionaban a la industria cultural. Pero la verdadera claridad llegó recientemente, cuando el Cerlalc (Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe) publicó La huella ambiental del libro, un estudio exhaustivo que analiza el ciclo de vida completo de un libro producido en Colombia (https://acortar.link/gfabXV).

El documento, riguroso y metodológicamente sólido, confirmó varias intuiciones que ya venía explorando: nuestros libros tienen un impacto ambiental real, medible y complejo; y todavía sabemos muy poco sobre él.

Este artículo nace, justamente, de ese proceso personal: de ir encontrando piezas sueltas, de intentar comprender este tema en un sector que casi no lo discute y de la convicción de que el Perú necesita empezar a conversar, y pronto.

¿Qué es la huella de carbono editorial?

La huella de carbono editorial evalúa las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a todas las etapas del ciclo de vida del libro, desde la extracción de materias primas hasta su disposición final. Esto incluye lo siguiente:

  • La producción del papel, tintas, colas, cartones y empaques
  • La impresión, los acabados y los procesos industriales
  • El transporte, almacenamiento y distribución
  • Las devoluciones y los libros destruidos
  • El uso, el reciclaje o la disposición final
  • La infraestructura digital que sostiene ebooks, audiolibros, plataformas y servicios en la nube.

En otras palabras, no se trata solo de la impresión, no se limita al papel, ni se resuelve cambiando un insumo por otro. El libro no es solo un objeto cultural, sino también un objeto material que deja una huella ambiental en cada paso.

El aporte del estudio del Cerlalc

El análisis realizado por el Cerlalc representa, quizá, el primer estudio sistemático y de alcance nacional que se publica en América Latina sobre el tema. Y sus hallazgos son clave para entender por dónde empezar. Analicemos algunas de ellos.

  • El mayor impacto está en las materias primas, especialmente en la fabricación del papel.
  • La impresión digital y offset no muestran diferencias tan grandes por ejemplar como solemos imaginar; el tipo de papel pesa más que la tecnología.
  • Muchos impactos ambientales no tienen que ver con emisiones de CO₂, sino con categorías como toxicidad humana, eutrofización o agotamiento de recursos.
  • La recolección de datos es difícil, pero posible, si hay colaboración entre editoriales e imprentas.
  • Las decisiones de diseño editorial y la planificación de tirajes influyen más de lo que pensamos.

Que exista este estudio colombiano es una buena noticia: contamos con una base sólida desde la cual el Perú puede comenzar a aprender, comparar y adaptar.

Por qué este tema importa para el Perú

Nuestro mercado editorial enfrenta limitaciones estructurales: tirajes reducidos, altos costos logísticos, devoluciones frecuentes, infraestructura desigual, papel importado, procesos heterogéneos entre imprentas y una cadena del libro muy fragmentada. Todo ello significa que no conocemos nuestra propia huella y, sin medición, no hay diagnóstico; sin diagnóstico, no hay mejora.

Además, los lectores jóvenes son cada vez más sensibles a temas ambientales, las regulaciones internacionales ya están cambiando, como el Reglamento Europeo sobre Productos Libres de Deforestación (https://acortar.link/ed8bxE), que afectará directamente las cadenas globales de papel y derivados) y las industrias culturales del mundo están incorporando la sostenibilidad como criterio básico de gestión. El Perú no puede quedarse fuera de esta conversación.

Mitos que debemos abandonar

A medida que profundizo en el tema, encuentro ideas que necesitan matices:

  • El libro digital no contamina. No es tan simple: depende del uso, de los dispositivos y de la infraestructura digital.
  • El impacto está solo en la imprenta. El papel, el transporte y las devoluciones pesan muchísimo.
  • Lo sostenible es más caro. A veces sí, pero muchas veces implica simplemente planificar mejor.
  • No podemos hacer nada. Siempre hay puntos de mejora; incluso los más pequeños suman.

¿Por dónde empezar? Pasos alcanzables para la industria peruana

No se trata de transformar todo de un día para otro, sino de comprender y avanzar gradualmente. A continuación, les dejo algunas acciones iniciales:

  • Medir consumos internos (energía, papel, transporte).
  • Dialogar con proveedores sobre papeles certificados o alternativas renovables.
  • Optimizar tirajes y reducir sobreproducción.
  • Disminuir devoluciones mediante planificación más fina.
  • Evaluar el uso de POD (print on demand) para ciertos títulos.
  • Capacitar equipos en ecoedición y sostenibilidad aplicada al libro.
  • Son pasos modestos, pero abren camino.

Hacia una conversación más profunda

Mi intención es explicar de manera clara qué significa medir la huella de un libro, qué metodologías sirven, cómo interpretarlas y qué podrían hacer las editoriales peruanas —grandes, medianas y pequeñas— para prepararse.

Si el estudio colombiano muestra algo, es que necesitamos datos locales, acuerdos sectoriales, diálogo entre imprentas y editoriales y una agenda que mire la sostenibilidad no como un obstáculo, sino como un camino de mejora.

El libro tiene un enorme valor cultural. Cuidar su impacto también es cuidarlo a él.

«Diccionario panhispánico de dudas»: a veinte años de su publicación

Constituido por más de siete mil entradas distribuidas entre artículos temáticos y específicos, esta obra continúa siendo un material de consulta imprescindible en la industria editorial.

En el año 2005, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) publicaron el Diccionario panhispánico de dudas (DPD) con el objetivo de resolver y aclarar algunas dudas frecuentes sobre el uso correcto de la lengua española.

Las entradas que lo componen tratan algunas cuestiones generales como acentuación, puntuación o uso de mayúsculas, así como temas específicos sobre construcciones que generan vacilaciones. También incluye apéndices acerca de conjugaciones verbales, abreviaturas, símbolos, gentilicios y glosarios de diversos términos lingüísticos.

En la actualidad, el DPD es respaldado por las 23 academias asociadas y ha sido adoptado como norma básica por medios de comunicación de España y América. A veinte años de su publicación, se ha convertido en material de consulta indispensable en el trabajo de editores y correctores de textos.

Antes de su aparición, los profesionales del sector editorial absolvían sus dudas mediante diccionarios normativos o publicaciones que no siempre recogían las problemáticas del momento o fenómenos lingüísticos fijados fuera de la norma. Por ello, el Diccionario panhispánico de dudas cubrió esta necesidad, pues reflejaba el estado actual de la lengua.  

La nueva edición del Diccionario Panhispánico de Dudas

En junio de 2025, por los veinte años de su aparición, la RAE presentó la segunda edición ampliada y actualizada del DPD. Esta nueva edición contiene 370 nuevas entradas, de las cuales 368 son artículos no temáticos (con neologismos y extranjerismos) que reflejan los cambios lingüísticos de los últimos años. En tanto, ocho de ellos (temáticos) resuelven dudas en torno a gerundios y prefijos.

En total, se citaron 3260 obras y 399 publicaciones periódicas, abarcando diversos territorios como Filipinas y Guinea Ecuatorial. En su vigésimo aniversario, se destaca la vitalidad y capacidad del DPD para adaptarse a los diversos cambios que afectan al español, con un fuerte arraigo panhispánico.

¿Quieres incursionar en el mundo del libro? Esto es lo que debes saber

No basta con solo ser lector, escribir o saber mucho de libros. Si quieres consolidar tu iniciativa en la industria del libro, es fundamental que conozcas el mercado editorial. Aquí te dejamos algunas razones importantes.

Comprenderás el entorno y las tendencias

El mercado editorial es un espacio en constante evolución, debido a factores tecnológicos, culturales y económicos. Si entendemos estas dinámicas, será más sencillo identificar los tipos de contenidos que demandan los lectores, así como sus preferencias y los mejores canales de distribución.

Tengamos en cuenta que la digitalización ha transformado la concepción del libro y la lectura. Eso quiere decir que el usuario busca acceder a estos materiales mediante distintos soportes y plataformas.

Clave para entender las nuevas tecnologías y modelos de negocio

La aparición del libro electrónico y la consolidación de las estrategias de marketing digital fueron determinantes en el manejo del sector. Conocer los movimientos del mercado nos coloca un paso adelante, pues sabremos qué tácticas implementar, por ejemplo, para hacer llegar un libro a un determinado público, o encontrar un nicho específico para una obra.

Impulso económico y cultural

En países como México, Argentina y Colombia, donde el libro adquiere un interesante valor como capital simbólico, la industria editorial representa un pilar económico importante. Basta solo con dar una mirada a las ferias que organizan dichos países para darnos una idea.

Conocer el mercado amplía la perspectiva respecto a estos eventos, ya que el editor es capaz de aprovecharlos para expandir sus productos hacia nuevos mercados, así como conocer las tendencias que mueven los contenidos en otros países.

Estrategias de marketing y posicionamiento

Ambos conceptos van de la mano. Si conoces a detalle los movimientos del sector editorial, sabrás elegir la mejor estrategia para posicionar tus productos. Así, sabrás identificar a tu público objetivo, diseñar campañas efectivas de promoción, entre otras acciones que impulsarán tu proyecto.

Ten en cuenta a tu competencia

Nunca la pierdas de vista. El mercado editorial es un rubro muy competitivo. Hoy en día, las editoriales tradicionales han encontrado a fuertes competidores en las distintas formas de entretenimiento digital. El conocimiento de los mecanismos del mercado te permitirá seleccionar la mejor estrategia para enfrentar la saturación del mercado y captar la atención de tu público.

Participa en nuestro curso de Mercado Editorial

Si buscas el éxito en la industria del libro, es importante que sigas estas pautas. Por ello, te invitamos a participar de nuestro curso de Mercado Editorial, en el cual conocerás el rubro a detalle, lo cual representa un gran paso para consolidar tus proyectos. Empezamos las clases el jueves 5 de junio. Inscríbete aquí:

Reyna Domínguez: «Incluso en tiempos de IA se requiere que haya alguien que guíe el proceso editorial en todos los ámbitos»

Editora formada en las aulas del Centro de Desarrollo Editorial, Reyna Domínguez, desde México, comenta en la siguiente entrevista acerca de la figura del editor en el trabajo con publicaciones, la formación que debe recibir, así como su experiencia en uno de los cursos más solicitados de nuestra institución.

En tiempos de inteligencia artificial y avances tecnológicos diarios, ¿cuál es el papel que juega la figura del editor?

Es de gran importancia, porque incluso en tiempos de IA se requiere que haya alguien que guíe el proceso editorial en todos los ámbitos, sea impreso o digital.  El editor tiene una gran responsabilidad no solo al dirigir a los equipos de trabajo, pues él mismo realiza diversas funciones. Además, se cree que el editor es aquel que únicamente ve las cuestiones relacionadas con los libros; sin embargo, el asunto va más allá, porque justo en estos tiempos, en los que lo digital —como las plataformas y redes sociales— ha cobrado gran relevancia, el trabajo del editor sigue siendo necesario.

¿Es imprescindible que un editor opte por formarse profesionalmente? Partimos del punto en que muchas veces este trabajo inicia de forma empírica.

Por supuesto, ya que los cursos, especialidades o maestrías darán mayor valor a su trabajo. Me parece que hay que celebrar las acciones que se han realizado en diversas universidades y centros de estudio de muchos  países, México incluido, para profesionalizar la labor editorial. Como bien dicen, muchas veces el editor se forma de manera empírica y, aunque no está mal, la profesionalización permite mayor calidad, estandarización y mejores procesos.

¿En qué momento decidiste formarte como editora?

En el momento en que la gente creyó que hacer una revista es copiar y pegar, incluso para el consumo interno en una organización como en la que trabajo. Además, formarme como editora me permitió estandarizar procesos y eso fue de gran ayuda.

Cuéntanos un poco acerca de tu experiencia en el Curso Integral de Edición de Publicaciones

La verdad fue una experiencia muy buena. Aprendí muchas cosas que no veía en mi trabajo, porque lo que editamos no se vende. Sin embargo, me será de gran ayuda para mis proyectos independientes.

¿Cómo aplicaste lo aprendido en tu quehacer profesional?

Es muy interesante porque conocí muchísimo acerca de la planeación, lo cual estoy aplicando, pues me permite aprovechar mejor los tiempos. También el curso me ayudó a comprender mejor a todas las partes involucradas en los procesos editoriales.

¿Recomendarías el curso a quienes deseen formarse como editores?

Sin dudarlo, ya que abarca los procesos editoriales de manera integral y hace un repaso del universo editorial, lo que nos permite tener una panorama completa. Además, porque si no eres de Perú te permite aprender un poco de lo que sucede ahí en  materia editorial y eso también amplia la mirada.

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Conoce los procesos que intervienen en el proceso en el cual un manuscrito se convierte en un libro registrándote de forma gratuita en el siguiente formulario: forms.gle/VvpjPnt6qbwgTykf8

¿Quieres conocer más sobre el editing y la etapa en la que se forja el vínculo entre el autor y su editor? Y es que hablar sobre ello es referirse a una de las actividades determinantes del quehacer editorial.

De este modo te invitamos a participar en nuestro seminario «¿Qué es el editing?», en el que descubrirás este interesante ámbito del trabajo del editor. Te esperamos este miércoles 12 de febrero de 9:00 a 20:30 horas (Lima, Bogotá) / 21:00 a 22:30 horas (Buenos Aires).

El editor argentino Diego Barros dictará este seminario en línea y en directo. El ingreso es libre. Llena el siguiente formulario y participa: forms.gle/VvpjPnt6qbwgTykf8

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Da el primer gran paso hacia el sector editorial

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Trabajar con manuscritos y emprender el proceso correcto hasta darle forma a una publicación, qué duda cabe, es un oficio de orfebrería. En tiempos en los que la necesidad de generación de contenidos para distintos soportes ha sobrepasado la demanda, la figura del editor cobra especial relevancia, como aquel profesional que los gestiona y hace funcional cada parte que los compone.

Un gran paso hacia el rubro editorial

La Escuela de Edición de Lima presenta el Curso Integral de Edición de Publicaciones (CIEP) uno de los programas más completos (160 horas lectivas) de formación de editores capacitados para emprender proyectos vinculados al sector libro. A la fecha, cuenta con 22 promociones de editores egresados, quienes se encuentran laborando en distintas instituciones, empresas del rubro o han iniciado fructíferos proyectos propios.
El CIEP está dirigido para todos los profesionales que busquen poner en marcha iniciativas editoriales propias o de terceros. Mediante sesiones teóricas y prácticas, los estudiantes conocerán los fundamentos que rigen la labor editorial, así como los distintos casos en los que interviene el editor durante el proceso de publicación. Asimismo, el curso ofrece también una serie de asignaturas que complementarán los principales saberes de la edición.

Las clases empiezan el lunes 25 de noviembre, en línea y en directo para todo Perú, Argentina, México e Hispanoamérica. A través de nuestra plataforma de transmisiones y el sistema de registro, las clases quedarán grabadas, por lo que los participantes podrán seguir el programa tanto de manera sincrónica como asincrónica.
El curso está compuesto por cinco módulos repartidos en diez meses. Asimismo, cada alumno contará con un pase determinado para acceder a las grabaciones y descargar los materiales brindados por los docentes en clase. De este modo, el CIEP no solo se convierte en una interesante alternativa de perfeccionamiento profesional, sino también en un sistema de aprendizaje constante.

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Alí Chumacero: el editor de Juan Rulfo

El 22 de octubre del 2010 fallece el poeta, ensayista y editor mexicano Antonio Eustolio Mohamed Ally Chumacero Lora, conocido como Alí Chumacero. Fue editor del Fondo de Cultura Económica y tuvo a su cargo una de las obras más importantes de la literatura latinoamericana.

Alfonso Chumacero, hermano del poeta, dijo que el joven Alí fue expulsado de la preparatoria por su afiliación comunista. Desde aquel entonces, la vida de Alí Chumacero tomó un camino poco convencional, lo cual desembocaría en la vocación literaria y editorial. Tras su traslado a la Ciudad de México, el poeta empieza a nutrirse de lecturas de autores como Carlos Pellicer, Xavier Urrutia y Gilberto Owen, con quien entabló amistad.

Los primeros poemas de Chumacero fueron escritos en 1936. A los 19 años, mientras estudia en la Universidad Nacional Autónoma de México, funda la revista Tierra Nueva y permaneció como codirector desde el primer número publicado en 1940 hasta 1942.

En esto vemos que el oficio de Alí se desenvolvió en los años en que la labor editorial se sostenía en suplementos y revistas. Pero no fue sino hasta su ingreso al Fondo de Cultura Económica en que se desplegó toda esa suma de lecturas, autores y aficiones literarias. En el transcurso de aquellos días, en la que la fiebre editorial ebullía en torno a Chumacero, es que se le encarga la edición y corrección de Pedro Páramo, la obra más importante del escritor mexicano Juan Rulfo.

Este trabajo generó muchas leyendas urbanas en torno al trabajo realizado con el manuscrito original de Rulfo. Según los testimonios que recoge David Medina Portillo, en artículo titulado «Diez años sin Alí Chumacero», del 21 de octubre de 2020, conocidos del editor como Huberto Bartis afirman que Chumacero «aventaba puntos y comas como maicitos a las gallinas» mientras corregía el manuscrito.

El mismo Medina Portillo, quien conoció a Alí, recoge también su respuesta en la que afirma que «yo no añadí ni quité nada aparte de algunas comas. Sus libros se publicaron tal y como Juan entregó los originales». Pese a ello, los rumores se alimentaron durante muchos años en la escena literaria mexicana.

Ahora que Pedro Páramo tiene su película en Netflix, podemos comprender un poco más la trascendencia de esta obra, la cual marcó a generaciones de lectores. Y, no solo ello, sino que también es motivo de repensar la importancia del editor en cuanto a la supervisión y manufactura de un libro.

Mira el tráiler de Pedro Páramo aquí:

Cuando Hitler atropelló a Seix con un tranvía

El 21 de octubre de 1967, en la ciudad de Fráncfort, fallece Víctor Seix, editor de la legendaria editorial Seix Barral, tras ser atropellado por una tranvía de la línea 30 . Pero, ¿Sabían que Adolf Hitler fue el responsable de este accidente?

La Feria del Libro de Fráncfort, la más importante a nivel mundial, está llena de historias increíbles y anécdotas que, de no ser por los testimonios y escritos que se han hecho, pasarían por eventualidades arrancadas de la ficción. Por ejemplo, el caso del tranvía de Hitler es uno de ellos.

Pero, vale decir que no se trataba del Adolf Hitler autor de Mi lucha y de las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, sino de un conductor que por esas coincidencias increíbles que guarda la vida llevaba el mismo nombre que el líder del Tercer Reich. Este fatídico accidente le costó la vida a Víctor Seix, editor de Seix Barral, quien fuera de los responsables que convirtió a Barcelona en la capital europea del libro.

Víctor Seix (lado izquierdo) editor de Seix Barral

Se dice que el editor, tras haber pasado todo un día en la Feria de Fráncfort, se dirigía a la ópera cuando Hitler, al timón del tranvía lo atropelló. Seix fue trasladado al Hospital Universitario, pero no recobró el conocimiento y falleció pocos días después. Carlos Barral, editor también de la prestigiosa editorial catalana, cuenta que visitaba el cadáver todos los días para constar su identidad, al punto que terminó por llamar a esos momentos «la visita a la cosa amarilla».

Lo curioso de este asunto es que Hitler atropelló a Víctor Seix a pocos kilómetros en dónde, cuatro años antes, Kurt Wolff, editor alemán que revisó y editó al autor checo Franz Kafka, también había sufrido un accidente a causa de un tranvía.

Si tomamos en cuenta que en aquel entonces todavía quedaban remanentes y simpatizantes del dictador alemán, no es descabellado pensar que el Hitler que acabó con la vida de Seix fuese uno de los tantos admiradores del régimen nazi. Un final que, como bien dijimos, pareciera una ficción bien construida.