Adrián Huamán: La creatividad se está volviendo más y más genérica en algunos ámbitos

La generación de contenidos necesita de criterios técnicos y creativos para asegurar su impacto en la multiplataforma. En la siguiente entrevista, Adrián Huamán, comunicador audiovisual, nos comenta acerca del desarrollo de contenidos, la aplicación de las nuevas tecnologías en el proceso y el curso que dictará en el Centro de Desarrollo Editorial.

En tiempos de avances tecnológicos constantes ¿representa la IA una amenaza para las diversas profesiones?

Representa una amenaza en cuanto existen grupos de poder que desean implementar la inteligencia artificial hasta en la sopa. Se indica que el discurso de automatización es en pro de la efectividad, pero qué pasa con el impacto cognitivo de autocompletar todo. Por supuesto que hay acciones donde un buen prompt puede ahorrarnos horas de trabajo repetitivo, pero no todas las labores humanas requieren ese camino. Quién sabe si en un tiempo la burbuja de la IA revienta o no, pero sí creo que hay algo en la imperfección y lo orgánico de lo humano que es irremplazable.

En el caso de la generación de contenidos ¿estamos ya frente a un reemplazo del oficio por parte de la inteligencia artificial?

En la mayor parte de casos, sí. Me avasalla la cantidad de copys que a ojo de buena observadora son solo un pegado masivo de lo que el chat ofrece. La creatividad se está volviendo más y más genérica en algunos ámbitos. Me apena mucho, en particular, la labor actoral, que en las grabaciones de spots publicitarios se ha ido reemplazando con fotos o videos generados con IA, bajo la justificación de «optimizar presupuestos». Esto no quiere decir que la labor humana haya sido reemplazada, pero la tendencia está.

¿Qué papel juega la creatividad del ser humano frente a la tecnología?

Por ejemplo, el prompt es algo que el ser humano produce y sin eso la máquina no trabaja. Si es creativo o no, es materia de otro debate. Finalmente, son la imaginación y los objetivos los que guían el uso de la herramienta. Toca no olvidar que esa creatividad es parte de nuestras capacidades, que podríamos rebotar cualquier idea con un chat automatizado, pero el producto creativo final es algo que sale de nosotros.

En la generación de contenidos, ¿es necesario solo el conocimiento técnico o hay otras herramientas qué conocer?

Lo técnico es imprescindible: saber encuadrar tu toma, grabar un audio decente, tener nociones de edición audiovisual, reconocer los mejores lugares para colocar subtítulos e información adicional… Pero todo eso responde a un planteamiento previo de guion o escaleta. Y estas estructuras son para sentar las bases sobre las cuales decidimos qué contar, hacia quiénes y en qué plataforma. Todo eso va a determinar mucho de lo que finalmente grabaremos y compartiremos en un perfil digital.

Qué estructuras entran en juego al desarrollar un contenido

Creo que hay dos líneas: la primera es la estructura de la plataforma que escoges. Las interfaces de Instagram, TikTok o YoutubeShorts pueden ser similares en el formato, pero poseen dinámicas de uso que no son iguales. Por otro lado, por supuesto, está la estructura narrativa de los videos. Comprendiendo las características de cada red, es posible diseñar un camino que no solo estructure cada video de manera individual, sino que también los trence para generar una narrativa más amplia.

Coméntanos acerca del curso Guion para Desarrolladores de Contenido que dictarás en el Centro de Desarrollo Editorial.

Si les interesaría ahondar un poco más en algunas de estas temáticas, en conocer un poco más de las plataformas digitales, así como puntos de partida sencillos para estructurar las narrativas de sus contenidos, les espero a partir de este miércoles 17 de junio en el aula virtual del Centro de Desarrollo Editorial

Luisa Barbieri: «No estuve vinculada al oficio de corrección hasta que llevé el Curso Integral de Corrección de Estilo»

Hay momentos (y trabajos) que nos encuentran por casualidad, y otros a causa del destino. Este es el caso de Luisa, alumna egresada del Centro de Desarrollo Editorial, quien nos cuenta en la siguiente entrevista como dio el primer paso hacia el oficio de corrección.

¿En qué momento decidiste dar el paso hacia el oficio de la corrección?

No estuve vinculada al oficio de corrección hasta que llevé el Curso Integral de Corrección de Estilo (CICE). Para que me entiendas, debo explicarte lo que me pasó unos años atrás. En octubre del 2019, me diagnosticaron cáncer de mama (estadio 3A), y cuando reflexioné sobre lo corta que es la vida decidí ir tras mis sueños. Así empecé a dedicarme de lleno a la escritura creativa. De ese modo, busqué un curso como el que me brindaron en el Centro de Desarrollo Editorial porque quería mejorar el nivel ortográfico y de puntuación en mi escritura —ante una duda, invertía mucho tiempo buscando respuestas en internet, lo cual me distraía de la labor de redacción y, muchas veces, perdía la idea que estaba trabajando— y en el camino me enamoré del oficio de corrección. Ahora, tras terminar el curso y haber obtenido mi certificado estoy ofreciendo mis servicios como correctora de estilo, además de seguir escribiendo con una mejor calidad gramatical, pues ya tengo doce novelas y dos relatos cortos publicados en plataformas de lectura online como Dreame, Booknet y Wattpad, y en mi página de Facebook Luisa Barbieri – autor, los cuales he empezado a corregir. Se puede decir que yo misma soy mi cliente.

¿Cómo fue tu experiencia en el Curso Integral de Corrección de Estilo?

Fascinante. Además de despejar mis dudas sobre ortografía y puntuación, en el curso integral conseguí lo que de adolescente siempre quise entender y ningún profesor supo enseñarme: morfología y sintaxis de forma sencilla y a la vez muy completa y profunda. Ahora soy capaz de comprender y explicar las decisiones que tomo cuando corrijo un texto. Además, conocí disciplinas como la ortotipografía y el editing, y pude refrescar todo lo concerniente a los sistemas de citación.

¿Consideras que lo aprendido generó un valor agregado a tu carrera profesional?

Por supuesto que sí, ya que me permitió completarme como escritora e iniciar camino en un campo laboral que me facilita seguir trabajando sin demandar mucho esfuerzo físico, ya que, además del cáncer de mama, fui diagnosticada con lupus eritematoso sistémico en octubre del 2024, lo que me obliga a llevar una vida más tranquila. El servicio como correctora de estilo desde casa me permite continuar activa en el ámbito profesional y ganar dinero realizando una labor que me gusta sin maltratar mi salud, lo que sería imposible si tuviera un empleo con una agitada rutina laboral.

¿Cuál consideras que es la principal fortaleza del curso?

Los docentes y lo completo que es para una primera certificación en el rubro. Contar con profesionales de amplia experiencia y que sepan explicar los temas desarrollados en cada materia, para mí, es fundamental para tener el 80 % de éxito asegurado. El restante 20 % es la planificación sobre qué disciplinas son las que se deben tratar en el curso y en qué momento, lo que se consiguió por la buena estructura curricular del CICE.

¿Llevar el curso a distancia es una ventaja?

Definitivamente. Estudiar a distancia me permite llevar materias que en mi ciudad (Piura) no ofrecen, y a mantenerme en constante crecimiento y afianzamiento de saberes y habilidades en lo profesional y personal. Además, la metodología de enseñanza remota permite que la clase quede registrada y que uno pueda repetir —cuantas veces sea necesario— la sesión hasta que todos los conocimientos queden bien claros y anotados en orden para una futura consulta.

Cuéntanos alguna experiencia, curso o docente que te haya marcado.

Todos los docentes, además de excelentes profesionales, son personas maravillosas. Cada uno nos entregó lo mejor de sí al compartir más que conocimiento: experiencia profesional. Los consejos de los profesores Luis Miguel Espejo y Helbert López sobre la labor del corrector han hecho que tenga una idea clara de cómo debe ser mi desenvolvimiento laboral y ético.

Las dudas ortográficas y de puntuación que tenía fueron despejadas por completo por los profesores Jesús Huamán y Fiorella Moreno, así como el profesor Alex Mendoza refrescó y reforzó mis conocimientos sobre sistemas de citación. El profesor Lenin Heredia nos mostró el mundo de la edición, algo que para mí fue de mucho interés porque no solo quiero escribir novelas, sino que también me interesa llegar a publicarlas en físico, y lo compartido por él me dio un amplio panorama de la labor editorial.

El profesor que más conocí fue Pedro Salazar, y fue el héroe que me ayudó a entender y comprender la morfología y la sintaxis. Asimismo, con él conocí la ortotipografía, una disciplina de la que no tenía ni idea de qué trataba y ahora soy capaz de fijarme en esos detalles que hacen que un texto se convierta en una obra de arte.

Día Internacional de la Mujer: el rol femenino en el sector editorial

En esta importante fecha, reunimos a cuatro profesionales del rubro de México y Perú, quienes se animaron a comentar respecto al rol que desempeñan las mujeres en el campo editorial, así como los desafíos que afrontan en una rama en la que vienen ganando un merecido espacio.

¿Qué expectativas tienes respecto al desarrollo del sector editorial, ahora que la mujer tiene un papel preponderante dentro de la industria? Recordemos que Eva Congil y Núria Cabutí son CEO de Anagrama y Penguin Random House, respectivamente.

Karen Calderón (Gestora cultural peruana y productora editorial)

Sin restar valor al rol de los hombres en el mundo editorial —que histórica y culturalmente ha sido predominante—, la industria editorial empieza a tener una base sólida gracias a la ley del libro, que en cada actualización incorpora reconocimientos y beneficios. En ese camino, el rol de la mujer como gestora cultural en el rubro editorial está posicionándose cada vez mejor, no solo con nombres como los de Nuria o Eva, sino que en el caso peruano tenemos a importantes representantes del ciclo o cadena de la producción editorial. Hace unos años, Jessica Rodríguez creó Ediciones de Lirio; Carmen Plaza produce libros infantiles en la editorial de la UCV; Silvia Meza hace lo mismo en el Zorro Rojo; pero, además, nuestras ilustradoras como Isa Watanabe, correctoras como Sofía Rodríguez y Alessandra Canessa son muestras de que vamos por buen camino. Las gestoras culturales van a seguir desarrollando grandes ideas desde la autoría, producción editorial, elaboración de políticas para el sector, entre otras iniciativas.

Elizabeth Alvarado (Editora mexicana y conductora del programa Edición Libre. Somos bibliodiversos, de Jalisco Radio)

Creo que la atención hacia la incursión de la mujer en el terreno editorial y a nivel gerencial de los grupos editoriales se centra primero en destacar el relevo del género masculino, de la mano de una trayectoria demostrable y de la implementación de una tersa transición que no merme los dividendos. De tal manera que la estrategia innovadora es el papel de la mujer dentro de la industria como consecuencia de la realidad social; digamos que responde a la lucha por la igualdad de género. Visto de esta manera, la industria demanda mayor pluralidad en cuanto a contenidos, mayor atención a lo que ofrecen los productos desde el punto de vista cultural y mayor atención a las dinámicas comerciales leoninas que, en todo momento, padecemos los editores independientes. En el caso de las mujeres que, desde cero, emprenden un proyecto editorial independiente, la primera expectativa es saber si lo mantendrán y no sucumbirán a replicar prácticas no solo masculinas, sino emanadas de las editoriales transnacionales, tratando de evitar el riesgo que caracteriza a la edición independiente y andando sobre los pasos de lo que ya está garantizado.

Svetlana Rojas Zimin (editora peruana)

Me gusta pensar que es una señal muy positiva para el sector. El liderazgo de mujeres como Eva Congil o Núria Cabutí refleja que la industria editorial está evolucionando hacia espacios más diversos y abiertos. Sin quitarle mérito a figuras fundamentales como Jorge Herralde, tengo la sensación de que muchas mujeres aportamos a la edición una mirada especialmente integral y cuidadosa. Solemos tener una gran sensibilidad para los matices de una historia, una atención muy fina a los detalles y, al mismo tiempo, la capacidad de movernos entre muchas tareas a la vez sin perder de vista lo esencial. Quizá por eso somos tan multifacéticas: pensamos en el libro como obra, pero también en lo que transmite, en lo que hace sentir y en cómo dialoga con los lectores. Pensamos en el libro como un todo. Hace casi dos décadas trabajaba en Editorial Océano, que en ese momento representaba el fondo de Ediciones Salamandra. Recuerdo que Salamandra acababa de lanzar el último libro de Harry Potter y, en esas coordinaciones editoriales, tuve la oportunidad de conocer a Eva. Siempre me llamó la atención lo pendiente que estaba de cada detalle, con un profesionalismo muy sólido, pero también con una amabilidad y libertad muy genuinas.

Nancy García (Directora y socia fundadora de Lecturable)

Veo un sector editorial que seguirá creciendo de forma mesurada, pero también de manera más colaborativa, más plural y cada vez más consciente de su papel cultural. En mi experiencia —formándome, trabajando y colaborando dentro de la industria del libro— he tenido la oportunidad de acompañar a mujeres que lideran proyectos editoriales exitosos. En la mayoría de los casos he visto algo en común: los cambios no llegan con acciones estridentes, sino con decisiones constantes y sostenidas que, poco a poco, terminan teniendo un impacto muy claro en la forma en que se construye el sector. Ejemplos cada vez más visibles por la presencia de mujeres en puestos estratégicos, ha sido una apuesta más amplia por la diversidad de voces. Bajo el liderazgo de mujeres, muchas editoriales han fortalecido catálogos más abiertos a autoras, a nuevas miradas generacionales y a temas que antes tenían menos presencia en el mercado. Esto contribuye a enriquecer la bibliodiversidad y a conectar con lectoras y lectores contemporáneos.

Angie Arce (Editora peruana, docente y creadora de contenido)

Ahora que se ha visibilizado la presencia de más mujeres en cargos directivos de editoriales internacionales, como Eva Congil en Anagrama o Núria Cabutí en Penguin Random House, mi expectativa es que se normalice la participación femenina, pues ya no solo sostiene la industria desde el trabajo cotidiano, sino también desde la dirección estratégica. Asimismo, me gustaría que el sector editorial refuerce una visión más colaborativa, que se normalice tener mujeres como figuras admirables y que se eliminen etiquetas como «literatura femenina» cuando se habla de ciertos géneros.

¿Cuáles son los principales desafíos que enfrentan las mujeres en el sector editorial?

Karen Calderón

Vivimos una paradoja. En los últimos años hubo más presencia de las mujeres en el sector editorial, pero el reconocimiento no se visibiliza. Estamos en 2026 y aún nos encontramos luchando por derechos laborales, estabilidad laboral y reconocimientos. La contradicción latente es que nos alegramos al establecer leyes, normas, bases, estímulos indicando qué «beneficios» deben tener las mujeres —casi somos sinónimos de «población vulnerable»— cuando esta base normativa no debería existir en un Estado coherente y respetuoso de la paridad de género, de la valía de hombre y mujer como agentes de cambio, como gestores culturales, creadores y productores. Ahora que estamos a puertas de elegir a nuestras nuevas autoridades nacionales, deberíamos revisar la propuesta en el sector cultura para las mujeres. Tenemos un largo camino por recorrer: formalidad del trabajo, capacitaciones, fomento de la microempresa editorial, dar oportunidad gerencial a la mirada femenina. Hay que seguir remando.

Elizabeth Alvarado

El desafío, en el caso de la edición independiente, de una mujer que se lanza a posicionar su catálogo es validarse a sí misma y no buscar que otros, que ya tienen camino andado, la validen dentro del gremio. Generalmente esto sucede cuando la ruta no es clara y se confunde brindar un servicio editorial enmascarado de edición independiente. Es como un grito de ayuda permanente que lleva implícito el mensaje «Soy mujer e intento que vean mi trabajo, pero lo estoy haciendo mal porque ni siquiera tengo claro cómo formar un catálogo e imprimirle mi sello personal femenino». Pero aquí estoy haciendo libros igual que todos y capitalizando la suma de mi género al nominativo de edición independiente.

Svetlana Rojas Zimin

Creo que uno de los principales desafíos es que, aunque las mujeres somos mayoría en muchos equipos editoriales, no siempre hemos tenido la misma presencia en los espacios de mayor toma de decisiones. Afortunadamente eso está cambiando. Otro desafío importante tiene que ver con la enorme carga de trabajo que implica la edición. Muchas mujeres en el sector somos profesionales multifacéticas: editamos, coordinamos, acompañamos autores, pensamos en el lector y en el posicionamiento del libro. Lograr equilibrar esa intensidad profesional con otras responsabilidades personales sigue siendo un reto para muchas. Y, por supuesto, está el desafío de seguir abriendo espacio a más voces y perspectivas en los catálogos. Creo que muchas editoras tenemos una sensibilidad especial para los matices de las historias y para entender cómo un libro puede dialogar con su tiempo y con sus lectores. Esa mirada —muy atenta a los detalles y a los «sentires» de una obra— me gusta pensar que es algo que puede seguir enriqueciendo muchísimo el mundo editorial.

Nancy García

Históricamente, el sector editorial ha tenido una presencia femenina muy fuerte en áreas como la edición, la comunicación, la promoción de lectura o la gestión cultural. Sin embargo, esa presencia no siempre se ha reflejado con la misma claridad en los puestos de dirección. Hoy es alentador ver a cada vez más mujeres liderando editoriales, librerías y proyectos vinculados con el libro, pero todavía hay varios desafíos por atender. Uno de ellos sigue siendo el ámbito laboral. En muchas empresas del sector aún podemos ver el llamado «techo de cristal», donde las mujeres sostienen gran parte del trabajo editorial, pero no siempre acceden en la misma proporción a los espacios de decisión, al reconocimiento profesional o a condiciones salariales equivalentes. Es una conversación pendiente en ésta y muchas otras industrias. También existen retos institucionales/gubernamentales. En algunos espacios editoriales públicos —casualmente liderados por varones—, la participación de mujeres sigue pensándose desde la lógica de «cumplir cuotas», cuando lo que debería estar al centro es la calidad y la trayectoria de su trabajo literario, académico o de gestión. El desafío es pasar de la representación simbólica a un reconocimiento real de su autoridad intelectual y profesional. Finalmente, hay un desafío que atraviesa a todo el sector editorial: la adaptación tecnológica. La incorporación de herramientas digitales, plataformas e inteligencia artificial está transformando la manera en que se producen, circulan y promueven los libros. El reto será apropiarnos de estas herramientas sin perder de vista la dimensión cultural y humanista que sostiene al ecosistema del libro.

Angie Arce

Uno de los desafíos sigue siendo que el liderazgo femenino se reconozca con la misma naturalidad que el masculino. Aunque muchas mujeres sostienen proyectos editoriales, dirigen equipos y construyen catálogos, todavía existe cierta tendencia a asociar su labor con el cuidado cultural más que con gestión profesional. En mi experiencia, por ejemplo, cuando atiendo el estand de la editorial Colmillo Blanco en ferias, es frecuente que las personas dirijan sus preguntas sobre la editorial a los hombres presentes, incluso cuando en más de una ocasión se ha tratado simplemente de un familiar que me estaba acompañando. Sin embargo, también creo que hay algo muy potente ocurriendo: cada vez hay más redes de colaboración entre editoras, escritoras y gestoras culturales en América Latina. Esas redes no solo permiten sostener proyectos, sino también imaginar una industria editorial más horizontal, diversa y consciente de su impacto cultural.

2025: un año de lecturas y aprendizajes

Un año termina, una etapa que trajo consigo muchas satisfacciones. Así, queremos compartirlas contigo, pues has sido parte de este 2025. De este modo, nos preparamos para afrontar nuevos retos y proyectos que vendrán en el 2026.

Nuestra producción editorial empezó en enero con la publicación de Por qué escribo y otros ensayos sobre libros del ensayista británico George Orwell, bajo el sello J. M. Marthans. El libro reúne cinco textos que abren el debate sobre el trabajo editorial y la industria del libro. Esta fue una traducción propia hecha por Katherine Pajuelo Lara.

Por otro lado, en nuestro sello Buen Puerto publicamos dos novelas de autores contemporáneos: Parusía (marzo) del novelista Horacio Hidalgo Ledesma y Nada nos une (mayo) del escritor piurano Lenin Heredia, trabajos que abren un nuevo camino en la escena literaria.

En el rubro de los negocios, Pieza Clave cimentó su propuesta con tres títulos: Mi marca soy yo (mayo) de Yolanda Menéndez, Del ronroneo al rugido (julio) de Sergio Bolívar y Centauro Digital (diciembre) de Miguel de la Roca.

En tanto, en agosto aparecieron Borges: Novelista virtual de Miguel Gutiérrez y La estrella más cercana del poeta peruano José Antonio Mazzotti, libros que fortalecieron la propuesta de la casa editorial.

Por otro lado, el sello Lorem Ipsum tuvo tres títulos: Breve manual de supervivencia (marzo) de Virginia Velarde y Sin rumbo, de Luis Espinoza, y Y de repente, la luz de Edwin Mass, ambos en el mes de noviembre.

Libros del Centro de Desarrollo Editorial

Escritores a punto de cumplir un sueño

De izquierda a derecha: Dallana Pahuara, Alvaro Milla de León y Blanca Luz Izaguirre

En febrero, inició el Programa de Escritura Creativa (PEC) de la escuela Capítulo Uno, iniciativa que empezamos con mucha ilusión.

A lo largo de diez meses, los estudiantes pasaron por diversos módulos, en los que tuvieron como maestros a reconocidos escritores y profesionales del medio como Cesar Augusto López, Fernando Carrasco, Lenin Heredia, Nancy García, entre otros.

El programa ha culminado y ahora estamos a la espera de la presentación de Tiempo para escribir, libro que recoge los cuentos preparados por los estudiantes a lo largo del programa.

De esta manera, Dallana Pahuara, Alvaro Milla de León, Blanca Luz Izaguirre y Angelo Martínez verán sus historias publicadas en forma física y digital.

Finalmente, el escritor y docente peruano Jorge Eslava se sumó a la plana docente de Capítulo Uno, aportando así experiencia y lecturas en diversos cursos para escritores.

Comprometidos con la formación continua y el crecimiento profesional

En este año consolidamos nuestra oferta educativa con nuestros cursos especializados y diversos talleres que nos abrieron las puertas hacia estudiantes de otros países. De este modo, se sumaron alumnos de Canadá, Honduras, España, Estados Unidos, Panamá, México, Colombia, Ecuador, Paraguay, Costa Rica, República Dominicana, El Salvador, Chile y Argentina. En total, este año sumamos a 470 nuevos estudiantes al Centro.

Asimismo, hemos ayudado a once empresas del sector privado y público en la formación de sus respectivos equipos de trabajo. Entidades como Osinergmin, Ministerio de Cultura, Baxel, Andina Consultando, entre otras instituciones, recibieron capacitaciones y talleres por parte de nuestra plana docente, mejorando sus habilidades de comunicación escrita.

Por otro lado, hemos consolidado diversos programas de educación continua. Por ejemplo, este año inició la vigésima promoción del Curso Integral de Corrección de Estilo (CICE), así como la vigésimo cuarta del Curso Integral de Edición de Publicaciones. Finalmente, la novena promoción del Curso Integral de Escritura Eficaz también se puso en marcha, con lo cual nuestros estudiantes fortalecerán sus capaciones de redacción, corrección y edición respectivamente.

A todos ustedes muchas gracias por acompañarnos, y a todo el equipo del Centro de Desarrollo Editorial las gracias por ser parte de cada aventura que se inicia y se mantiene en nuestra institución.

Te invitamos a permanecer con nosotros y vivir la experiencia editorial en primera fila. Feliz Navidad para todos y un próspero 2026.

¿Cómo se mide la huella de carbono de un libro?

En un artículo anterior, el editor Dante Antonioli inició una conversación necesaria sobre la huella de carbono editorial y por qué es urgente para el sector entenderla. Para ello, en esta segunda parte presenta un primer acercamiento técnico para entender el ciclo de la vida editorial.

Por Dante Antonioli

¿Cómo medir la huella de un libro? Parece una pregunta simple, pero detrás hay una diversidad de metodologías, normas internacionales, decisiones técnicas y, sobre todo, una manera completamente distinta de mirar el proceso editorial. Este artículo busca explicar (sin abrumar) las bases de esa medición, para que podamos avanzar hacia una comprensión más sólida y, eventualmente, hacia mediciones locales. Estudios recientes, como La huella ambiental del libro (Cerlalc, 2025), muestran que esta discusión ya se está abriendo camino en la región y que el análisis de ciclo de vida es una herramienta viable para nuestro contexto.

¿Qué mide el Análisis de Ciclo de Vida(ACV)?

La herramienta utilizada a nivel internacional para evaluar la huella ambiental de un producto es el Análisis de Ciclo de Vida (ACV). Aunque parezca técnico, su lógica es sencilla: se analiza un producto desde que nace hasta que “muere”.

En el caso del libro, un ACV considera los siguientes puntos:

  • Extracción de materias primas
  • Producción del papel
  • Procesos de impresión y acabados
  • Transporte y distribución
  • Almacenamiento y devoluciones
  • Infraestructura digital (para ebooks y audiolibros)
  • Uso, reuso y disposición final

La fotografía completa del ciclo permite identificar puntos críticos, es decir, etapas con mayor impacto, para orientar mejoras reales.

Las normas ISO que fundamentan el análisis

Para que este tipo de evaluación sea comparable entre industrias y países, existen normas internacionales que definen exactamente cómo debe estructurarse un estudio de ACV. Las principales son:

ISO 14040 / ISO 14044 — Metodología del ACV

Definen cómo estructurar un estudio: objetivos, límites del sistema, inventarios, evaluación de impactos e interpretación. Son el “esqueleto” metodológico del análisis.

ISO 14067 — Huella de carbono de productos

Se concentra específicamente en emisiones de CO₂ equivalente y explica cómo cuantificar emisiones directas e indirectas y cómo reportarlas.

Estas normas no dicen “cuánto contamina un libro”, pero sí establecen cómo debe realizarse un estudio riguroso, independientemente del país o del tipo de industria.

El Protocolo GHG: entender dónde realmente se concentra el impacto

Además del ACV, existe una herramienta fundamental para clasificar las emisiones y entender de dónde provienen: el Protocolo de Gases de Efecto Invernadero (GHG Protocol).  Este método organiza las emisiones en tres alcances y permite visualizar con claridad qué parte del proceso editorial genera mayor impacto.

Lo esencial no es memorizar la clasificación, sino comprender lo que revela sobre el libro como producto cultural. Para el sector editorial, esta lectura es clave:

  • Alcance 1 (emisiones directas): suele ser el componente menor. Se limita a maquinaria o combustibles propios de una imprenta.
  • Alcance 2 (electricidad comprada): depende del consumo operativo y de la matriz energética de cada país.
  • Alcance 3 (emisiones indirectas de la cadena de valor): aquí se concentran casi todas las etapas intensivas del proceso editorial: producción del papel, transporte, logística, devoluciones y operación de plataformas digitales.

La evidencia internacional es consistente: la mayor parte de la huella del libro ocurre antes de que llegue al lector y sucede en actividades que tradicionalmente han quedado fuera del radar de las editoriales si no existen mecanismos de medición y coordinación.

Comprender los alcances del GHG Protocol no es un ejercicio técnico aislado: es una herramienta estratégica para identificar dónde actuar primero y cómo orientar decisiones editoriales que realmente reduzcan el impacto ambiental.

Lo que muestran los estudios internacionales

Aunque América Latina recién está empezando a medir, otros países llevan más de una década estudiando la huella del libro. Algunos ejemplos:

Reino Unido — Publishers Association: ACV comparativos entre libro impreso, ebook y audiolibro. Conclusión central: el papel y la logística concentran la mayor carga ambiental.

Francia — ADEME: estudios integrales sobre el libro como producto cultural. Destacan el impacto de las devoluciones y el peso del transporte en la huella total.

España — iniciativas de ecoedición: (Cataluña, Andalucía y Ministerio para la Transición Ecológica) pioneras en el mundo hispanohablante: criterios de diseño eficiente, uso de papeles certificados, optimización de tirajes y métricas para calcular impactos. Incluye el proyecto Greening Books, el Manual de la buena ecoedición y la guía pública EcoEdición del MITECO. El Dosier Ecoedición del Cerlalc (2022) resume estas tres líneas de trabajo españolas y las pone en diálogo con la agenda regional.

Canadá — BookNet: investigaciones sobre distribución y almacenamiento: transporte multimodal, reducción de inventarios y mejoras en eficiencia logística.

Patrón común

  • El mayor impacto ocurre antes de llegar al lector.
  • Las decisiones editoriales influyen más de lo que parece.
  • Algunas de las medidas más efectivas son reducir tirajes, sobreimpresiones y devoluciones.

¿Qué pasa con el libro impreso, el ebook y el audiolibro?

No existe una respuesta universal de “qué contamina más”, porque depende de contextos específicos. Pero los estudios coinciden en:

Libro impresoEbookAudiolibro
Huella inicial alta (papel + impresión + logística).
Huella baja en uso.
Depende del destino final (reciclaje, disposición).
Huella baja por descarga/almacenamiento.Huella alta por fabricación del dispositivo (si se considera en el análisis).Se “compensa” cuando el lector utiliza mucho el e-reader.La huella está casi totalmente en servidores, streaming y almacenamiento.
Sube en función de horas de escucha y del tipo de plataforma.

Lo importante no es decidir “qué formato es mejor”, sino cómo se gestiona cada etapa del ciclo de vida.

Indicadores que podría adoptar la industria editorial peruana

Aun sin realizar un ACV completo, el sector peruano puede comenzar con indicadores simples:

Indicadores básicos (nivel 1)

  • kWh consumidos en impresión.
  • Porcentaje de papel certificado (FSC/PEFC) o reciclado.
  • kg de papel consumido por año.
  • Porcentaje de devoluciones.
  • Kilómetros recorridos en transporte editorial.

Indicadores intermedios (nivel 2)

  • Emisiones de CO₂ por tiraje.
  • Emisiones por tipo de papel.
  • Porcentaje de títulos producidos bajo POD (impresión bajo demanda).
  • Ratio de ejemplares vendidos / ejemplares impresos.

Indicadores avanzados (nivel 3)

  • ACV completo de un título representativo.
  • Medición integral de Alcance 3.
  • Benchmarking con proveedores internacionales.

Estos indicadores no solo ayudan a medir, sino también a tomar decisiones más inteligentes, eficientes y sostenibles.

Un camino posible para el Perú

Las experiencias internacionales muestran que este tema no se aborda de manera aislada: requiere coordinación entre editoriales, imprentas, distribuidores y librerías.

El Perú no necesita reinventar la rueda, pero sí adaptarla a su realidad:

  • Fragmentación de la cadena.
  • Alta dependencia de importaciones.
  • Tirajes pequeños.
  • Concentración de imprentas en pocas ciudades.
  • Porcentaje elevado de devoluciones.

Si entendemos cómo se mide la huella y qué se mide, podremos comenzar a construir un modelo adecuado para nuestra industria editorial.

Conclusión

Medir la huella de carbono del libro no es un ejercicio técnico, sino una nueva forma de mirar la cadena editorial. Los estudios internacionales ya ofrecen una hoja de ruta, y los avances regionales —como el reciente informe del Cerlalc— muestran que esta discusión también es posible en América Latina.

Para el Perú, el desafío está en desarrollar datos locales, construir una metodología propia y abrir espacios de coordinación sectorial. En próximos artículos profundizaremos en los requerimientos técnicos, los actores clave y los pasos iniciales para un estudio piloto nacional.

La sostenibilidad del libro también se construye midiendo.

¿Cuántos sistemas de citación conoces?

Un trabajo de investigación sigue ciertas normas en cuanto al citado de fuentes. Pero ¡atención! No todos los sistemas son iguales.

Conocer los diferentes sistemas de citación no solo es primordial para llevar una investigación por el mejor camino, sino que además le da un gran valor agregado al investigador.

Cuando se conocen y dominan los estilos de citación, el profesional es capaz de elegir el más adecuado, de acuerdo a la disciplina y el tema que aborda. A continuación te dejamos una lista de los principales sistemas de citado de información.

APA (American Psychological Association)

Este sistema es predominante en la mayoría de trabajos y el más conocido. Se emplea en ciencias sociales como Psicología, Sociología, Educación, Economía y Derecho.

Su base es el sistema autor-fecha, usado para facilitar la identificación rápida de la fuente en el texto y que el lector pueda consultar la referencia completa al final. Por ejemplo, en un texto se citaría de la siguiente manera: (González, 2020).

Chicago

Este sistema tiene dos variantes. La primera es el sistema de notas con bibliografía. Es común encontrarlo en humanidades, especialmente Historia, Literatura y artes, donde las fuentes se citan en notas a pie de página o de fin de texto.

Un ejemplo de esta primera modalidad podría ser el siguiente: David García, Historia de la literatura española (Madrid: Ediciones Clásicas, 2017), 129. Muy recomendado para citar ibros, artículos, documentos, fuentes electrónicas y archivos históricos

Por otro lado, tenemos el sistema autor-fecha, usado especialmente en ciencias naturales y sociales.

Vancouver

Suele usarse en Medicina y Ciencias de la Salud. Emplea un sistema numérico que asigna un número correlativo a cada fuente citada, que se repite cuando se vuelve a citar.
Por ejemplo, tenemos el siguiente enunciado: El estudio muestra una mejora significativa (1). Por tanto, la referencia sería:

  1. Smith J, Brown P. Clinical trials in cardiology. Journal of Medicine. 2018;12(3):123-30.
    Este sistema facilita la lectura de textos densos en citas bibliográficas y se adapta muy bien a publicaciones científicas.

MLA (Modern Language Association)

Utilizada en Literatura, Lingüística y estudios culturales, la cita en el texto incluye el apellido del autor y el número de página, sin coma ni año: (Gómez 102). En la bibliografía, una referencia podría ser:
Gómez, Luis. Teoría literaria contemporánea. Ediciones Babel, 2019.
Es común para citar textos literarios, ensayos y fuentes que necesitan una referencia precisa a páginas, siendo muy usada en análisis detallado de textos.

La huella de carbono editorial: un tema urgente que el Perú debe empezar a discutir

Poca es la discusión en el país en torno a los efectos ambientales que genera la producción de un libro. En este artículo, el editor Dante Antonioli abre el debate, tomando como punto de partida las fases iniciales del proceso editorial.

Por Dante Antonioli

Durante muchos años he trabajado en distintos frentes del mundo editorial: edición de mesa, corrección, diseño, maquetación, acompañamiento de autores, comercialización, consultorías, formación y proyectos de investigación. Siempre he intentado ver la industria en su conjunto y anticipar hacia dónde se mueve. Dentro de este movimiento, había un tema ineludible que decidí investigar hace muy poco: la huella de carbono y el impacto ambiental del libro.

Empecé a leer materiales dispersos, experiencias internacionales, reportes técnicos que apenas mencionaban a la industria cultural. Pero la verdadera claridad llegó recientemente, cuando el Cerlalc (Centro Regional para el Fomento del Libro en América Latina y el Caribe) publicó La huella ambiental del libro, un estudio exhaustivo que analiza el ciclo de vida completo de un libro producido en Colombia (https://acortar.link/gfabXV).

El documento, riguroso y metodológicamente sólido, confirmó varias intuiciones que ya venía explorando: nuestros libros tienen un impacto ambiental real, medible y complejo; y todavía sabemos muy poco sobre él.

Este artículo nace, justamente, de ese proceso personal: de ir encontrando piezas sueltas, de intentar comprender este tema en un sector que casi no lo discute y de la convicción de que el Perú necesita empezar a conversar, y pronto.

¿Qué es la huella de carbono editorial?

La huella de carbono editorial evalúa las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a todas las etapas del ciclo de vida del libro, desde la extracción de materias primas hasta su disposición final. Esto incluye lo siguiente:

  • La producción del papel, tintas, colas, cartones y empaques
  • La impresión, los acabados y los procesos industriales
  • El transporte, almacenamiento y distribución
  • Las devoluciones y los libros destruidos
  • El uso, el reciclaje o la disposición final
  • La infraestructura digital que sostiene ebooks, audiolibros, plataformas y servicios en la nube.

En otras palabras, no se trata solo de la impresión, no se limita al papel, ni se resuelve cambiando un insumo por otro. El libro no es solo un objeto cultural, sino también un objeto material que deja una huella ambiental en cada paso.

El aporte del estudio del Cerlalc

El análisis realizado por el Cerlalc representa, quizá, el primer estudio sistemático y de alcance nacional que se publica en América Latina sobre el tema. Y sus hallazgos son clave para entender por dónde empezar. Analicemos algunas de ellos.

  • El mayor impacto está en las materias primas, especialmente en la fabricación del papel.
  • La impresión digital y offset no muestran diferencias tan grandes por ejemplar como solemos imaginar; el tipo de papel pesa más que la tecnología.
  • Muchos impactos ambientales no tienen que ver con emisiones de CO₂, sino con categorías como toxicidad humana, eutrofización o agotamiento de recursos.
  • La recolección de datos es difícil, pero posible, si hay colaboración entre editoriales e imprentas.
  • Las decisiones de diseño editorial y la planificación de tirajes influyen más de lo que pensamos.

Que exista este estudio colombiano es una buena noticia: contamos con una base sólida desde la cual el Perú puede comenzar a aprender, comparar y adaptar.

Por qué este tema importa para el Perú

Nuestro mercado editorial enfrenta limitaciones estructurales: tirajes reducidos, altos costos logísticos, devoluciones frecuentes, infraestructura desigual, papel importado, procesos heterogéneos entre imprentas y una cadena del libro muy fragmentada. Todo ello significa que no conocemos nuestra propia huella y, sin medición, no hay diagnóstico; sin diagnóstico, no hay mejora.

Además, los lectores jóvenes son cada vez más sensibles a temas ambientales, las regulaciones internacionales ya están cambiando, como el Reglamento Europeo sobre Productos Libres de Deforestación (https://acortar.link/ed8bxE), que afectará directamente las cadenas globales de papel y derivados) y las industrias culturales del mundo están incorporando la sostenibilidad como criterio básico de gestión. El Perú no puede quedarse fuera de esta conversación.

Mitos que debemos abandonar

A medida que profundizo en el tema, encuentro ideas que necesitan matices:

  • El libro digital no contamina. No es tan simple: depende del uso, de los dispositivos y de la infraestructura digital.
  • El impacto está solo en la imprenta. El papel, el transporte y las devoluciones pesan muchísimo.
  • Lo sostenible es más caro. A veces sí, pero muchas veces implica simplemente planificar mejor.
  • No podemos hacer nada. Siempre hay puntos de mejora; incluso los más pequeños suman.

¿Por dónde empezar? Pasos alcanzables para la industria peruana

No se trata de transformar todo de un día para otro, sino de comprender y avanzar gradualmente. A continuación, les dejo algunas acciones iniciales:

  • Medir consumos internos (energía, papel, transporte).
  • Dialogar con proveedores sobre papeles certificados o alternativas renovables.
  • Optimizar tirajes y reducir sobreproducción.
  • Disminuir devoluciones mediante planificación más fina.
  • Evaluar el uso de POD (print on demand) para ciertos títulos.
  • Capacitar equipos en ecoedición y sostenibilidad aplicada al libro.
  • Son pasos modestos, pero abren camino.

Hacia una conversación más profunda

Mi intención es explicar de manera clara qué significa medir la huella de un libro, qué metodologías sirven, cómo interpretarlas y qué podrían hacer las editoriales peruanas —grandes, medianas y pequeñas— para prepararse.

Si el estudio colombiano muestra algo, es que necesitamos datos locales, acuerdos sectoriales, diálogo entre imprentas y editoriales y una agenda que mire la sostenibilidad no como un obstáculo, sino como un camino de mejora.

El libro tiene un enorme valor cultural. Cuidar su impacto también es cuidarlo a él.

Feria del Libro Ricardo Palma regresa desde el 21 de noviembre

El evento literario más tradicional y emblemático de Lima llega en una nueva edición, con diversos eventos para todo tipo de lectores.

La Feria del Libro Ricardo Palma celebrará dentro de poco su edición número 46 en el parque Kennedy de Miraflores. Del 21 de noviembre al 9 de diciembre, lectores de todas las edades encontrarán miles de títulos, así como más de 150 actividades culturales en las que podrán participar de manera libre.

Por ejemplo, por primera vez se presentarán clubes de lectura, lo cual supone una oportunidad para aquellos lectores que gustan de comentar lecturas y conocer a nuevos autores de la escena literaria.

En tanto, las presentaciones de libros, así como conversatorios y talleres estarán presentes en esta edición que contará con invitados especiales como Alonso Cueto, Karina Pacheco, Cecilia Bákula, Ricardo Sumalavia, José Carlos Yrigoyen, entre otros.

A su vez, en la feria se le rendirá un tributo a Gaby Cevasco, periodista y escritora autora de tres libros de cuentos y un poemario, recientemente fallecida.

La feria abrirá sus puertas de lunes a domingo, de 11:00 a.m. a 10:00 p.m. Las actividades culturales y presentaciones comenzarán desde el mediodía.

«Diccionario panhispánico de dudas»: a veinte años de su publicación

Constituido por más de siete mil entradas distribuidas entre artículos temáticos y específicos, esta obra continúa siendo un material de consulta imprescindible en la industria editorial.

En el año 2005, la Real Academia Española y la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) publicaron el Diccionario panhispánico de dudas (DPD) con el objetivo de resolver y aclarar algunas dudas frecuentes sobre el uso correcto de la lengua española.

Las entradas que lo componen tratan algunas cuestiones generales como acentuación, puntuación o uso de mayúsculas, así como temas específicos sobre construcciones que generan vacilaciones. También incluye apéndices acerca de conjugaciones verbales, abreviaturas, símbolos, gentilicios y glosarios de diversos términos lingüísticos.

En la actualidad, el DPD es respaldado por las 23 academias asociadas y ha sido adoptado como norma básica por medios de comunicación de España y América. A veinte años de su publicación, se ha convertido en material de consulta indispensable en el trabajo de editores y correctores de textos.

Antes de su aparición, los profesionales del sector editorial absolvían sus dudas mediante diccionarios normativos o publicaciones que no siempre recogían las problemáticas del momento o fenómenos lingüísticos fijados fuera de la norma. Por ello, el Diccionario panhispánico de dudas cubrió esta necesidad, pues reflejaba el estado actual de la lengua.  

La nueva edición del Diccionario Panhispánico de Dudas

En junio de 2025, por los veinte años de su aparición, la RAE presentó la segunda edición ampliada y actualizada del DPD. Esta nueva edición contiene 370 nuevas entradas, de las cuales 368 son artículos no temáticos (con neologismos y extranjerismos) que reflejan los cambios lingüísticos de los últimos años. En tanto, ocho de ellos (temáticos) resuelven dudas en torno a gerundios y prefijos.

En total, se citaron 3260 obras y 399 publicaciones periódicas, abarcando diversos territorios como Filipinas y Guinea Ecuatorial. En su vigésimo aniversario, se destaca la vitalidad y capacidad del DPD para adaptarse a los diversos cambios que afectan al español, con un fuerte arraigo panhispánico.

Exintegrante de Milli Vanilli es nuevamente nominado al Grammy

Fab Morvan, exmiembro del controvertido dúo que desató polémica en 1990, ha sido nominado a los Grammy 2026, lo que ha dejado atónito a más de uno.

El 21 de julio de 1989, en la ciudad de Connecticut, Fab y Rob Morvan, vocalistas de la banda Milli Vanilli, ofrecieron un concierto que determinaría el final de la banda. Durante la interpretación del tema «Girl You Know It’s True», el sistema de sonido falló, lo cual reveló ante el público que el dueto utilizaba playback en sus presentaciones. Por si fuera poco, ambos artistas obtuvieron el Grammy de 1990 en la categoría al mejor artista revelación, sin embargo, la organización de los premios les quitó el galardón.

De derecha a izquierda: Rob y Fab Morvan cuando recibieron el Grammy en 1990

Los años pasaron y ahora Fab Morvan ha vuelto por la puerta grande a los Grammy. Y es que el artista ha sido nominado en la categoría de Mejor Audiolibro, Narración y Grabación, por sus memorias Sabes que es verdad: la verdadera historia de Milli Vanilli. En dicha categoría, Morvan compite con el Dalai Lama (Meditaciones: reflexiones de su santidad el Dalái Lama), Kathy Garver (Elvis, Rocky & Me: The Carol Connors Story), entre otros

Sabes que es verdad: la verdadera historia de Milli Vanilli, el audiolibro de Fab Morvan

En el rubro editorial los audiolibros han tomado relevancia, debido a que se han convertido en una opción de lectura alternativa. Así, desarrolladores de contenido echan mano de este soporte para adaptar obras ya existentes o crear material original. Por ejemplo, la aplicación Natural Reader permite leer tanto un documento en PDF como un libro físico y destaca por ofrecer al usuario una gran variedad de voces creadas con IA, con distintos tonos y matices.
Es evidente que el rubro de los audiolibros se encuentra en crecimiento constante.

Que los Grammys hayan creado una categoría exclusiva para esta producción, demuestra que hay mucho campo para explorar, crecer y aprender. Y también sea quizá una oportunidad dorada (tal vez la última) para que Morvan se redima ante un público que mira con expectativa su nominación en los premios.