Estos son los candidatos al Premio Nobel de Literatura 2024

Este jueves 10 de octubre, la Academia Sueca anunciará al ganador del máximo galardón de la literatura. Si bien pueden darse sorpresas, aquí te dejamos una nota sobre los candidatos y potenciales ganadores de este premio.

Como cada año, las especulaciones, pronósticos y apuestas giran en torno al escritor que se erigirá con el Nobel de Literatura. Recordemos que el año pasado, para sorpresa de muchos, el escritor noruego Jon Fosse se llevó el premio, pese a la poca difusión de su obra en distintas partes del mundo.

Can Xue, escritora china

Una de las candidatas que resuena en la escena literaria este año es la autora china Can Xue, de estilo experimental y comparada con el escritor checo Franz Kafka, debido a su estilo sombrío y fantástico. Entre sus obras traducidas al español se encuentran las novelas La frontera y Nubes flotantes ya envejecidas (Hermida Editores) y la colección de relatos cortos Hojas rotas (Aristas Martínez).

Gerald Murnane podría dar la sorpresa este año

Por otro lado, en distintos círculos literarios se vocean nombres como el novelista australiano Gerald Murnane, cuya novela más conocida es The Plains, publicada en 1982 y traducida al español como Las llanuras por Carles Andreu y distribuida por la editorial Minúscula.

Salman Rushdie, uno de los favoritos

En tanto, el nombre de Salman Rushdie también ha cobrado fuerza en los últimos días. Tomando en cuenta el atentado que sufrió el 12 de agosto de 2022 y la publicación de Cuchillo (2024), el autor británico se perfila como uno de los candidatos favoritos. Recordemos también que Rushdie es autor de exquisitas novelas como Hijos de la medianoche (1981), Los versos satánicos (1988), La decadencia de Nerón Golden (2017), entre otras.

Haruki Murakami, candidato todos los años y un nombre a tener en cuenta

Asimismo, el escritor japonés Haruki Murakami, asiduo candidato todos los años, salta a la palestra con un galardón importante bajo el brazo: el Premio Princesa de Asturias que recibió el año pasado. Además, le preceden obras como La caza del carnero salvaje (1982), Tokio Blues (1987), Baila, baila, baila (1988), Kafka en la orilla (2002), 1Q84 (2009), Hombres sin mujeres (2014), entre otros.

Anne Carson, favorita y voceada en distintos círculos

Finalmente, nombres como la poetisa canadiense Anne Carson, el escritor antiguano-estadounidense Jamaica Kincaid y el autor húngaro  Laszlo Krasznahorkai también son considerados como potenciales ganadores del premio.

Y para ti, ¿quién es el candidato favorito para llevarse el Nobel de Literatura de este año?

Tulio Jacovella: el editor que apoyó a Rodolfo Walsh

La labor editorial también consta de principios y convicciones. El editor argentino Tulio Jacovella (1 de octubre de 1912 – 30 de junio de 1994) es recordado para haber hecho frente al gobierno de Arturo Frondizi desde una trinchera particular: la de las imprentas y rotativas. Recordemos esta historia.

En 1960, el escritor argentino Rodolfo Walsh gozaba de un sólido prestigio en los círculos periodísticos y literarios, tras la publicación en 1958 de las crónicas sobre los fusilamientos clandestinos de militantes peronistas en los basurales de José León Suárez el 9 de junio de 1956. Esto fue posible gracias a Tulio Jacovella y su hermano Bruno, directores de la revista Mayoría, quienes decidieron apoyar a Walsh en su labor periodística.

Las investigaciones sobre esta historia revelaron que la acción de Jacovella como editor fue muy importante para la consolidación de la figura de Walsh. Esto inició con la publicación del libro Operación masacre, el cual reúne las crónicas y testimonios de los sobrevivientes de los fusilamientos de 1956 publicados en Mayoría. Se cuenta, además, que Arturo Frondizi, quien perseguiría a Jacovella y Walsh tras asumir la presidencia en 1958, había intentado publicar el libro, pero en salvaguarda de sus intereses políticos, desistió para no incomodar a los militares durante su campaña.

En el prólogo de Operación masacre, Walsh hace alusión al entusiasmo de Jacovella por publicar su libro: «En el mes de mayo, tengo escrita la mitad de este libro. Otra vez en busca de alguien que lo publique. Por esa época los hermanos Jacovella han sacado una revista. Hablo con Bruno, después con tulio. Tulio Jacovella lee el manuscrito y se ríe, no del manuscrito, sino del lío en el que se va a meter, y se mete».

La acción de Jacovella fue repudiada por Perón, sin embargo, al ser un caso que desnudaba los entretelones del poder político argentino, se convirtió en un éxito editorial, pese a los enormes riesgos que corrieron los involucrados en dicho proyecto. Por ello, Tulio Jacovella fue perseguido, encarcelado dos veces y, para evitar un nuevo encierro, se exilia en Uruguay.

El 9 de febrero de 1960, el gobierno de Frondizi clausuró Mayoría y ordenó el arresto de Tulio Jacovella, debido a que el editor había emprendido una nueva investigación junto a Walsh: el asesinato del abogado Marcos Satonowsky. Precisamente, fue el escritor quien descubrió que este caso estaba vinculado a un conflicto por las acciones del diario La Razón, el cual comprometía al Estado y a las Fuerzas Armadas.

La persecución contra Jacovella hizo que esperase hasta 1972 para reabrir su medio nuevamente, convirtiéndose así en uno de los íconos más importantes del rubro editorial argentino.  

Día del Periodista: ¿por qué se celebra hoy en Perú?

Cada 1 de octubre se conmemora esta fecha a nivel nacional. En la siguiente nota, entérate por qué se toma esta fecha como celebración de los profesionales de prensa.

Francisco Antonio Evaristo Cabello y Mesa, conocido bajo el pseudónimo de Jaime Bausate y Meza, fue un periodista español que el 1 de octubre de 1790 fundó el Diario de Lima. Este fue un hito no solo de la prensa peruana, sino también en la de América Latina, pues significó la aparición de la primera publicación periódica de circulación regular en la región.

Cabe mencionar que la figura de Bausate y Meza fue crucial en cuanto a la promoción de la libertad de expresión y difusión, en una etapa en la que el periodismo se encontraba en sus inicios. En el Diario de Lima se abordaban diferentes temáticas como asuntos locales y noticias vinculadas a los avances médicos de la época.

Esta es la razón por la cual hoy se reconoce el trabajo de los profesionales de la prensa nacional. Dicha celebración, en tanto, no fue oficializada sino hasta 1953, luego de ser propuesta durante el Primer Congreso Nacional de la Federación de Periodistas del Perú en 1950.

Hoy se rinde homenaje a distintos personajes del periodismo nacional, tales como Jaime Ayala, Luis Fernán Cisneros, César Falcón, Carolina Freyre, Juan Gargurevich, Doris Gibson, César Lévano, César Miró, Antonio Miró Quesada, Gustavo Mohme, Enrique Zileri, Leónidas Yerovi, Guillermo Thorndike, Hugo Coya, Umberto Jara, Gustavo Gorriti, Pedro Salinas, Eloy Jáuregui, Mirko Lauer, entre otros.

Por otro lado, escritores y destacados literatos peruanos han ejercido el oficio periodístico como Mario Vargas Llosa, César Vallejo, Abraham Valdelomar, Manuel Scorza, Antonio Gálvez Ronceros, Jorge Eslava, Sebastián Salazar Bondy, Clemente Palma, Enrique López Albújar, José María Eguren, Ciro Alegría y muchos más.

Truman Capote: en la vorágine de la no ficción

Hablar de Capote es sumergirse, irónicamente, en las profundidades de una historia de ficción. A cien años de su nacimiento, lo recordamos así en este artículo.

En 1947, la crítica ovacionaba a un joven escritor de 21 años que acababa de ganar el Premio O. Henry, uno de los galardones literarios más importantes de Estados Unidos. Su nombre era Truman Capote. La distinción provenía de un relato llamado «Shut a final door» (en español, «Cierra la última puerta»), el cual lo encumbró como una joven promesa literaria.

Más aún, los críticos calificaban a Capote como discípulo del mismo Edgar Allan Poe. Esta fue la llave que abrió el arco dramático en la vida de uno de los más grandes autores de la literatura y el periodismo. El ascenso de Capote como autor de culto se basó en su comprensión de su sociedad, así como en la búsqueda incansable de su propia identidad.

Otras voces, otros ámbitos, su primera novela que fue publicada en 1948, refleja precisamente la aceptación de Capote—lo cual deja entrever que Joel, el protagonista, es de algún modo el alter ego del autor— de su homosexualidad, constante que se reflejaría a lo largo de su carrera. De hecho, en Música para camaleones, su último libro, Capote se describe de la siguiente manera: «Soy alcohólico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio». En esto reconocemos a un escritor presa de sus demonios y de una genialidad volcada en la construcción de un estilo que no se conforma únicamente con las convenciones tradicionales.

Y esto, además, es punto de discusión, pues A sangre fría (1966), obra maestra de Capote y punto de partida de lo que llamó la novela de no-ficción, no estuvo exenta de críticas, elogios y polémicas. Tal como señala el periodista Juan Carlos Laviana, «solo unos pocos se atrevieron a cuestionar que se trataba de una historia novelada». Es decir, A sangre fría no era más que una novela basada en hechos reales.

Por otro lado, algunos teóricos afirman que la non-fiction-novel tiene un antecedente mucho más lejano. Y es que, en 1957, el escritor argentino Rodolfo Walsh publica Operación masacre, obra que se considera el referente de lo que fue el nuevo periodismo estadounidense. Esta novela narra las entrevistas que se hicieron a los sobrevivientes del movimiento Revolución Libertadora, quienes fueron condenados a ser fusilados en 1956 en el cono urbano de Buenos Aires.

En el caso de Capote, A sangre fría utiliza la misma técnica de Walsh, al recopilar los testimonios de los pobladores del condado de Holcomb sobre el asesinato de una familia de agricultores de Kansas. La noticia fue publicada en el New York Times el 16 de noviembre de 1959, hecho que fascinó a Capote y le hizo pensar que podría tratar esa noticia de forma literaria. De este modo, durante cinco años, el autor entrevistó a testigos, revisó informes policiales y, lo más resaltante de esta investigación, se entrevistó con los autores del crimen: Perry Smith y Richard Hickock.

Capote se ganó la confianza de los prisioneros, de modo que pudo acercarse a la veracidad de los hechos conforme avanzaban las conversaciones. Así, la novela crea una atmósfera de incertidumbre, describiéndose los asesinatos tal cual sucedieron, desprovistos de cualquier tipo de censura. El título de la obra, además, alude a dos cuestiones que pueden extraerse al leer entrelíneas: la crudeza del asesinato de la familia Clutter, pero también la actitud de la sociedad que terminó ejecutando a Smith y Hickock en abril de 1965.

El libro se convirtió en un éxito rotundo y se hablaba de la creación de un nuevo género literario: la novela de no ficción. Aunque, como ya vimos, la corona de dicha corriente se encontraba en el sur. Ejemplos de esa senda pueden encontrarse en el corpus literario contemporáneo, como Una novela criminal del mexicano Jorge Volpi. Y así como reventaban los fuegos artificiales ante su obra, también hubo voces que denunciaron que el mismo Capote había distorsionado muchos de los testimonios recabados, lo cual resultó en pasajes falsos y alejados de la realidad. Sin embargo, esto fue dejado de lado debido al creciente éxito del autor. Y, esa ya es otra historia.

A cien años de la muerte de Capote, controvertido, extravagante, amigo de celebridades y huésped de los más altos círculos sociales, podemos afirmar que no solo se trata de un rey con la corona bien ganada, sino de uno de los escritores que supo aprovechar coyunturas y el talento innato para desplegar una genialidad que, al día de hoy, muchos aspiran, pero pocos consiguen.

Editorial Reino de Redonda publica su última obra

De duelos, brújulas e ilusiones: en recuerdo de Javier Marías es el último título que verá la luz bajo dicho sello.

La editorial fue creada en el año 2000 por el fallecido escritor español y representa su legado más personal. Se dice que era un sello de culto, manejado por Marías casi como una cofradía. El autor, cual sibarita de la literatura, seleccionaba cuidadosamente los títulos y su esposa Carme López Mercader se encargaba de editarlos y publicarlos.

Marías era tan exquisito en sus preferencias que solo aparecían dos o tres títulos al año. Sin embargo, pese a haber rescatado valiosas joyas literarias y traducido al español muchas que permanecían inéditas, Reino de Redonda era una editorial que dejaba más pérdidas que ganancias.

El mismo Javier Marías bromeaba a menudo sobre ello y aducía que su único objetivo era «recuperar maravillosos libros olvidados y ofrecer algunos nuevos que en mi opinión deberían ser conocidos en mi lengua o en mi país. Y, por supuesto, cuidarlos todos por igual». A la fecha llevan editados poco más de 40 títulos. El catálogo de Reino de Redonda lo conforman autores como Joseph Conrad, W.H. Auden, Honoré de Balzac, Robert Louis Stevenson, Rebecca West, Janet Lewis, entre otros.

Es así que llegamos al último título que será editado bajo este sello: De duelos, brújulas e ilusiones: en recuerdo de Javier Marías, un sentido homenaje de López Mercader al laureado escritor. Esta obra representa el yugo de un duelo que se discurre a lo largo de una colección que se ve interrumpida tras la desaparición de su fundador. Asimismo, también es una elegía a la pérdida.

En palabras de López Mercader, «el dolor asociado a las pérdidas no es una aflicción poética, sino algo primario y animalesco. Solo es posible soportarlo, cediendo el paso a las automatismos básicos del día a día: comer, dormir, trabajar».

El «editing»: meollo del oficio editorial

El trabajo con manuscritos y textos originales de autores es una de las fases principales del proceso de manufactura del libro. Pero, ¿de qué hablamos cuando hablamos de editing? En el siguiente artículo, Diego Barros, editor y sociólogo de la Universidad de Buenos Aires, precisa este y otros conceptos respecto a la etapa decisiva de una publicación.

Por Diego Barros

En su Lección inaugural en el College de France «Escuchar a los muertos con los ojos» (2007), el historiador francés Roger Chartier (1945) afirmó: «Los autores no escriben libros, ni siquiera los suyos. Los libros, manuscritos o impresos, son siempre el resultado de múltiples operaciones que suponen decisiones, técnicas y competencias muy diversas».

En este y en tantos otros análisis en torno al libro y a la lectura, Chartier ha echado luz sobre la especificidad y significación de la tarea del editor, una profesión que, según afirma, surgió en Francia hacia 1830, al separarse definitivamente del impresor y del librero.

En efecto, buena parte de aquellas «múltiples operaciones» a las que hace referencia Chartier, pueden resumirse en lo que en la jerga editorial se conoce con el nombre de editing, y en donde confluye una sucesión muy variada de miradas profesionales que no solo terminan transformando el manuscrito del autor sino que le dan al mismo una serie de valores agregados que, se suponen, hacen posible la adecuada llegada de un libro a sus destinatarios.

Un recorrido guiado por el know-how editorial

A examinar de modo sistemático y en profundidad las implicancias del llamado editing, está destinado el curso Editing en el Proceso Editorial a dictarse en la Escuela de Edición de Lima todos los miércoles, a partir del 12 de febrero.

Partiendo de la indispensable distinción —a veces no tan claramente evidente para muchos— entre «texto» y «libro», este curso abordará las diferentes dimensiones y etapas propias del trabajo del editor, un profesional —una vez más con Chartier— que puede ser definido «… en tanto coordinador de todas las posibles selecciones que llevan a convertirse en un libro, y al libro en mercancía intelectual, y a esta mercancía intelectual en un objeto difundido, recibido y leído» (Cultura escrita, literatura e historia. Conversaciones con Roger Chartier).

Haciendo especial foco en la relación fundante que la define —la que se entabla entre el autor y el editor— las clases guiarán a los alumnos en el abordaje, en una primera instancia, del estatus del manuscrito producido por el autor, así como de los modos posibles en que un editor debe posicionarse para juzgar un producto que es expresión de la plena subjetividad de su creador.

Así, se espera poder dar respuesta a preguntas tan cruciales como: ¿Es posible emitir un juicio crítico objetivo de un texto con dichas características?, ¿Es posible hacerlo sobre una materia en la que el editor no se encuentre formado profesionalmente? Y aún más: ¿es posible enjuiciar un texto ficcional y, en todo caso, cómo debe hacerse de un modo profesional? Las respuestas a estos y otros interrogantes de este tenor, no hacen sino tematizar la condición del editor en tanto un «lector profesional», tema frente al cual se impone presentar algunas sugerencias y recomendaciones cuando se está frente a un texto para su publicación posterior.

Pero lo cierto es también que más allá de poder postularse para la actividad editorial un cierto flujo ideal de trabajo, a la vez se vuelve necesario abordar algunos casos específicos de libros, en función de los diferentes géneros discursivos y formatos editoriales.

La edición, entre textualidades y materialidades

Pero así como a la hora de abordar el editing se pone en juego la «textualidad del libro», se impone también prestar atención a la “materialidad del texto”, es decir, a ese conjunto de intervenciones relacionadas con los aspectos visuales y materiales que hacen al libro como objeto. Así, el editing incluye vérselas también con los efectos que el diseño gráfico, el tratamiento de los para-textos y, desde luego también, la materialidad misma en tanto todos esos aspectos pueden dar lugar a modos de apropiación bien diferentes por parte de los lectores, volviendo aún más crucial las prácticas editoriales.

Poniendo a dialogar en todo momento la experiencia concreta al frente de procesos editoriales con un ejercicio de conceptualización desde una perspectiva sociocultural, se espera que este trayecto formativo contribuya a mejorar las prácticas cotidianas de los editores y, de algún modo, poder coincidir con el fundador de Anagrama, Jorge Herralde, cuando afirma que «… el valor intangible aportado por un buen editor a los autores y a los títulos incorporados a su catálogo es el aura que su sello logra transmitir a los lectores; esto es, la garantía de calidad, trabajo bien hecho y continuidad de los criterios ofrecidos por el conjunto de las obras previamente publicadas» (Un día en la vida de un editor y otras informaciones fundamentales).

Sobre Diego F. Barros (Buenos Aires, 1964)

Sociólogo especializado en temas culturales. Doctorando en Ciencias Humanas (Universidad de San Martín). Posee más de treinta años de experiencia haciendo, pensando y enseñando la edición. Es  docente de la Escuela de Edición de Lima en los cursos de Edición de Libros y Materiales Escolares, Mercado Editorial y próximamente Editing en el Proceso Editorial.

Marketing para autores: el diseño de la mejor estrategia

La docente mexicana Nancy García, socia fundadora de la agencia Lecturable, conversó en extenso sobre el curso de Marketing para Autores que dictará para la escuela de escritura creativa Capítulo Uno. Entérate de los detalles a continuación.

Por Marco Fernández

Conversemos sobre el próximo curso de Marketing para Autores, a través de la escuela de escritura creativa Capítulo Uno. ¿Qué encontraremos en este curso? Es un nombre bastante comercial, pero los puristas nos dirán, ¿cómo es que se puede introducir el marketing dentro del sistema del libro?

En realidad, tampoco es descubrir el hilo negro de lo que se ha hecho a lo largo de muchos años. Ya estaban estos espacios como las librerías, las casas editoriales, las ferias que hacen diferentes esfuerzos relacionados con la comercialización del libro. Lo que vamos a sumar en esta propuesta son herramientas que guardan relación con cierta tecnología y plataformas que ayudan no solo a las editoriales sino también a los autores y, en general, a las personas involucradas en la cadena del libro, para potenciar su comercialización y llegar a más lectores. Revisaremos las diferentes estrategias y herramientas que utiliza el marketing, como ciencia, en grandes marcas de autos, de refrescos o de cafés que todo el mundo ve en diferentes espacios y que pueden resultar en una idea de un producto costoso que se trabaja dentro del marketing. Todas esas herramientas y acciones que realizan estas marcas se pueden traducir perfectamente al mundo del libro. Solo debemos saber cómo abordarlos, dónde está nuestro público y cómo podemos llegar a ellos sin que sea tan costoso. Esas son algunas de las reflexiones que haremos dentro de este curso.

Se tiene al libro como una especie de capital simbólico cultural que muchas veces se piensa puede venderse solamente por el hecho de ser un libro. En su opinión, pongámoslo en términos reales, ¿cómo es que este producto tan querido por los lectores llega a tener un valor comercial propio?

Estamos en un mundo con una cantidad impresionante de editoriales, de publicaciones, donde todas hacen sus propios esfuerzos para que se visibilicen sus productos y, en algunos casos, la trayectoria de los escritores, las estrategias que tienen que ver con la comercialización, los puntos de ventas son diferentes técnicas o líneas que se ejercen para que el libro se pueda convertir en un producto de consumo. Lo que normalmente se hace en algunas editoriales, sobre todo más consolidadas, es siempre pensar en una línea de venta desde la propia producción del libro. Los agentes de los autores también están pensando en el marketing desde la concepción de la obra o piden alguna para editar en una editorial. Para comercializar un libro es necesario conocer toda esta cadena que va desde el pensamiento del autor, cómo se produce la portada, el contenido, el formato, a qué puntos de venta llega, si está en una ciudad o en todo el país. Y en cada uno de esos pasos se puede aplicar una estrategia o se puede extraer un elemento que te lleva a la promoción del libro. En el caso de los autores, deben conocer muy bien todos estos procesos hasta que sus libros lleguen a los lectores, para que puedan familiarizarse con ellos y tomar decisiones para su propia venta, de modo que el libro resulte exitoso.

En esta era de la digitalización, donde el comercio es muy agresivo, alguien que se dedique a la escritura creativa por vocación, ¿también debería tener un «olfato» comercial? Un autor escribe para su propio deleite, pero cuando piensa publicar algo ya hay algo más que la vocación literaria.

Bien se dice que la escritura es un acto íntimo y personal. Podemos compartir lo que escribimos en un blog y tener cierto número de lectores que poco a poco se van sumando. Pasa mucho con los editores que leen una obra y dicen «quiero que todo el mundo la conozca por el valor que está ofreciendo». No solo por el deleite de leerla, sino por el valor que puede ofrecer un gran público. Eso ya es pensar y adentrarse en todo lo que puede brindar la socialización de una obra. Ahora, que se encuentre en diferentes lugares pasa por una gestión del editor y del autor o incluso aquellos que abren una librería con sus gustos propias y dicen «aquí tengo la colección de mi autor favorito y pienso que todos lo seleccionarán». En este caso, debe tenerse en cuenta el gusto de los demás. Esto sucede mucho con el análisis que realizan muchas marcas en el mundo acerca de sus competencias: ¿qué está pasando? ¿Qué le gusta al público? ¿Cómo se divide entre edades, géneros y gustos? Dentro del mundo editorial también debemos prestar mucha atención a lo que está pasando, a las lecturas de las nuevas generaciones, dónde leen y a qué lugares se acercan para adquirir un libro. Entonces ocurre que este producto físico se convierte en un objeto del deseo, ya que también es posible encontrarlo en formato digital. Los autores deben conocer todos estos procesos.

¿Cuáles serían esas primeras etapas del proceso del marketing para autores?

Como está planeado el curso, va a ser muy enriquecedor conversar sobre los diferentes casos, experiencias e historias. Primero tiene que ver con un panorama general del marketing. Identificamos cuatro pilares donde debemos apoyarnos, que tienen que ver con el proceso en el que se da a conocer un libro, en el que la gente empieza a identificar y cómo te puedes adentrar un poco más con ese público que tienes para mantener la fidelización. Son varios elementos que el marketing, en cualquier industria, utiliza. ¿Dónde está colocado? ¿Qué precio tiene? ¿Cómo se ve? ¿Qué ofrece? Son diferentes puntos que vamos a repasar para conocer abecé del marketing. A partir de eso, los participantes construirán su propio plan de trabajo, en el que se consignarán las diferentes etapas: ¿Cómo se concibe una idea? ¿Qué contenidos se van a trabajar? ¿En qué plataforma vamos a utilizarla? Dentro del marketing digital existen un montón de propuestas como una página web, las redes sociales —que por sí solas tienen sus propios canales— o los correos electrónicos, los cuales representan diferentes canales para dar a conocer un libro. Sin embargo, a mí me gusta enfatizar el lado tradicional, lo que se sigue haciendo para promover el libro: las ruedas de prensa, las presentaciones, las charlas, todo esto que normalmente hacían los escritores. También hablaremos sobre cómo construir una base de datos.

¿Cuán determinante son las redes sociales para un autor? Una vez escuché decir a un conocido que ahora las editoriales no te contratan tanto por el contenido de tu obra sino por cuántos shares o likes tienen tus publicaciones en las redes sociales. Es decir, ¿el autor también debe cultivar una imagen dentro de las redes sociales o es un añadido dentro de la estrategia general?

Parte del curso, y algo que me gustaría ver con los escritores, es una línea que tiene que ver con la marca personal. Pensando que son autores que tienen estas historias por contar y que dejan escritos en el libro, también hay una historia detrás que narra lo que ellos hacen en su día a día. Eso conecta muy bien con los públicos. Es importante que puedan compartir contenido en redes sociales y elegir la que más convenga, ya que puede suponer muchísimo trabajo si empezamos a abarcar tantas plataformas. Sin embargo, me gustaría que conocieran qué tiene que ver la marca personal, en qué red social pueden explotar mejor eso, para que no solo conozcan el libro y esté ajeno el autor, sino que empiecen a generar una comunidad, busquen contenidos y conecten con esta parte creativa. Las redes sociales tienen un impacto importante. Hay estudios donde nos indican que redes como TikTok han revolucionado la venta del libro. YouTube desde hace unos años empezó con los booktubers. Tenemos que subirnos a estas redes sociales para cultivar una marca que puede ser tu libro, tu editorial, o tu marca personal. Tampoco implica que te vuelvas un influencer y que bailes frente a la cámara, sino ver qué tipo de contenidos puedes dar y que tu comunidad espera día a día.

Si contamos una historia desde la imagen del autor, estamos hablando del storytelling; que también se verá en el curso.

Exacto. Tiene que ver con la marca personal y cómo estás construyendo tu propia historia. Parte de lo que hacemos en estos cursos es descubrir cuál es tu voz, ya sea la tuya genuinamente o la de una editorial. ¿A quién te pareces? ¿Qué tipo de ropa usas? ¿A quién escuchas? Todo eso se va transformando en este arquetipo que queremos que salga a la luz y que la gente empiece a conectar con ello. En el caso del autor, puede ser la persona pintándose de cuerpo entero, quien estará describiéndose, si así lo quiere, para identificar esas fortalezas que ayudarán a generar un plan de contenidos, qué redes sociales va a utilizar para ello, cómo le vamos a hablar y cada cuánto. De eso nos valemos para contar estas historias.

Para cerrar esta entrevista, profesora Nancy, ¿qué mensaje final les daría a todas las personas que deseen participar de este interesantísimo curso de Marketing para Autores que dictará para Capítulo Uno?

Que se interesen en este curso porque hace falta socializar las estrategias que se usan en otros lados dentro de la industria del libro. Si empezamos a conocer, a intercambiar ideas, a realizar ejercicios prácticos sobre la promoción y comercialización del libro, ayudará a que la industria en Lima, México y todos los puntos donde se imparta este curso puedan fortalecerse, que es lo que hace mucha falta dentro del sector libro. Los animo a que se inscriban, participen con nosotros, conversemos y aprendamos muchísimo, tanto del marketing para autores como yo un poco de todo lo que están haciendo los escritores.

Michael Jordan y Nike: un efectivo caso de «storytelling»

En 1999, la empresa deportiva Nike lanzó un interesante comercial que fortaleció su marca y causó sensación en el mundo publicitario.  Veamos de qué se trata.

En aquel entonces, en las postrimerías de los noventa y a puertas de un nuevo milenio, diversas empresas recurrían a la publicidad tradicional para promocionar sus marcas. Es decir, la venta pura y dura: yo te muestro esto que cuesta tanto y debes comprarlo porque es lo mejor del mercado.

Sin embargo, Nike optó por romper las reglas del juego. En 1999, la empresa lanzó un comercial de tan solo un minuto de duración, en el que se repasaba, los mejores momentos del basquetbolista estadounidense Michael Jordan. Miren el vídeo a continuación:

El valor agregado, para aquella época por lo menos, fue que Nike recurrió a una historia de éxito para construir su marca. Y es que, si nos fijamos bien, el logo no aparece sino hasta el final del vídeo junto con el eslogan Just do it.  Es decir, la trayectoria deportiva de Jordan fue la excusa para realzar la imagen de la marca.

De este modo vemos una aplicación efectiva de las técnicas de storytelling. Nike no solo buscó hacer llegar sus productos a más consumidores en el mercado, sino que vendió la experiencia y un potente mensaje entrelíneas: todos tenemos derecho a soñar y a lograr lo imposible.

Las marcas que han marcado hitos con estos procesos narrativos son aquellas que precisamente han integrado vivencias personales a sus quehaceres empresariales. Así, se apela a un lado más emotivo y personal, lo cual permite conectar rápidamente con el mensaje.

Estas y otros casos y técnicas serán revisadas en nuestro curso de Storytelling. Si quieres participar, dale clic aquí.

Te hemos querido tanto: los 95 años de Julio Ramón Ribeyro

El Flaco es uno de los escritores más celebrados y admirados de la literatura peruana. Decenas de lectores promueven la obra de Ribeyro (1929-1994) como uno de los más grandes cuentistas del país. Y es que el universo ribeyriano ha despertado vocaciones, su existencia ha sido causa de alegría y su impronta literaria una de las más admiradas en el mundo.

Razones sobran para querer a Julio Ramón Ribeyro. Acaso por su extrema sencillez, a lo mejor porque muchos se reconocen en esa timidez que, cuentan los que lo conocieron, era una característica indeleble de su personalidad. Quizás porque, de alguna manera, nosotros transitamos muchas veces por los senderos del fracaso, los mismos en los que Ribeyro encontró la senda de su propia salvación.

Debemos tener en cuenta que a pesar de la genialidad cuentística y novelesca que envuelve la literatura ribeyriana, también hay una especie de sufrimiento que, lejos de ir en contra de su propia obra, pareciera ser precisamente el gatillador de las piezas que hoy conocemos. Por ejemplo, en su segundo diario parisino de 1935, recogido en La tentación del fracaso, el 11 de septiembre a la una de la mañana Ribeyro escribe:

He renunciado a proseguir con mi novela. Su bello título El amor, el desorden y el sueño es todo lo que perdurará de este inmenso naufragio. Tal vez quede flotando aquí y allá una que otra escena bien construida, que archivaré para aprovecharla en su oportunidad. La única conclusión que he sacado de esta experiencia es que debo mantenerme aún dentro de los límites del relato corto (…) Tiene razón Roland Barthes cuando sostiene que una novela es «una forma de muerte» porque «convierte la vida en destino».

En este pequeño fragmento encontramos a un Ribeyro derrotado por su propio proceso creativo, sin embargo, es posible encontrar entre líneas un espíritu resiliente, una redención y aprendizaje que, como pocos, el Flaco solo era capaz de evidenciar. Y también es posible hallar un matiz festivo, el triunfo del gozo literario sobre el fracaso, pues como bien apunta Daniel Titinger « Julio Ramón Ribeyro tenía la imagen de un tipo triste, pero no lo era, o al menos no lo era todo el tiempo. Sí era un hombre tímido, pero no apesadumbrado». Por eso, si hablamos de Ribeyro, seria un despropósito encasillarlo únicamente como un escritor obsesionado con la derrota: en tanto, podríamos decir que esos chascos representan una celebración en sí mismos.

El autor español Enrique Vila-Matas considera que Ribeyro es un «fracasista profesional» el cual considera «muy cómico en el fondo, una persona que cree que no ha triunfado y ha triunfado». Pero, ¿qué es el triunfo, en términos ribeyrianos? Me atrevería a pensar que es algo más intangible: el cariño, la admiración, la devoción de legiones de lectores que intentan mantener vivo su legado.

Por ejemplo, el escritor peruano Alfredo Bryce Echenique señala que en los lejanos años del boom latinoamericano, «terminé sintiéndome más culpable que nunca, el resplandor de los maestros del boom me llegó a cegar y paradójicamente el tiempo perdido en conversar con algunos malos escritores me resultó utilísimo para tomar una distancia que al fin de cuentas me acerco a mí mismo». Lo interesante de ello es que el mismo señala que, en medio de esa efervescencia, la amistad con Ribeyro estuvo presente en «aquellos años parisinos en los que tanto aprendí de un escritor aparentemente nada ejemplar, aparentemente poco disciplinado, descuidado y negligente. Digamos que Julio Ramón era el escritor menos resplandeciente con que uno podía toparse». Es decir, Bryce había encontrado a su maestro. Por eso no duda en afirmar que en Ribeyro encontró la iluminación más allá del boom y sus consecuencias.

Escritores como Guillermo Niño de Guzmán y el mexicano Juan Villoro han declarado la trascendencia que la obra de Ribeyro impregnó en las suyas. El primero, dice deberle muchísimo al Flaco en cuanto al descubrimiento de su vocación literaria, mientras que el segundo declara que el universo literario de Ribeyro fue determinante en su formación como escritor.

Con ello, ¿es posible no querer a Ribeyro? El amigo, el maestro, el cuentista, el triunfador, el derrotado, el fracasista, un tipo que aún si haberlo conocido se hace querer tanto que solo podemos imaginarlo a través de sus cuentos más entrañables. En el Club Ribeyro, liderado por el músico y escritor Pedro Arriola, tienen un lema que dice «Ribeyro vive, leámoslo siempre». Cuánta verdad en una sola frase.

Pedro Arriola: «Ribeyro es, por excelencia, un cuentista»

Este 31 de agosto se cumplen 95 años del natalicio del escritor peruano Julio Ramón Ribeyro. A lo largo de los años, su obra ha despertado gran interés y se mantiene vigente gracias a lectores que la difunden con cariño y pasión. Uno de ellos es Pedro Arriola, director del Club Ribeyro, quien nos cuenta en esta entrevista su experiencia como lector ribeyriano y propulsor de una interesante iniciativa para los fanáticos del autor.

Por Marco Fernández

La devoción por la literatura ribeyriana es admirable y parte de algo tan sencillo y complejo como el cuento. ¿Qué genera esa chispa que hace que los lectores amen la literatura de Julio Ramón Ribeyro?

Que uno se identifica con los personajes de los cuentos. Desarrolla empatía con ellos. Es que los «mudos» de Ribeyro podemos ser muchos de nosotros.

Se dice que los personajes de Ribeyro nacieron con al estigma de la derrota, recordemos a Arístides o al discípulo de Feifer en La insignia. Lo interesante, tú me dirás, es que dentro de esa pérdida encontramos también una especie de disfrute.

Más que disfrute, diría yo solidaridad. El fracaso conduele.

Cómo lector de Ribeyro, ¿cuál es el factor que te impulsa a disfrutarlo?

El disfrute de la lectura radica en esa prosa diáfana y no pretenciosa; directa, pero bella y conmovedora. Además, claro está, el profundo contenido humanista de la misma.

Sabemos que la producción cuentística del Flaco es prolífera, pero, de alguna manera, debe haber algunos cuentos que te marcaron más que otros.

Todo comenzó cuando leí, con doce años encima, «El profesor suplente». Otros cuentos memorables para mí son «Silvio en el rosedal», «Los gallinazos sin plumas», «Al pie del acantilado», «La juventud en la otra ribera», «Una aventura nocturna», «Doblaje», «Surf», entre otros.

Ribeyro, ¿novelista o cuentista? ¿Consideras que una faceta es superior a la otra?

Ribeyro es por excelencia un cuentista. Toda vez que él, haciendo analogía con el deporte, se consideraba corredor de distancias cortas.

Hablemos de las prosas ribeyrianas, específicamente de Dichos de Luder y Prosas apátridas. ¿Representan estas pequeñas grandes obras la condensación de su universo?

Prosas apátridas son el vademécum de su pensamiento, de su ideología, de su manera de entender el mundo o de cuestionárselo. Aborda los grandes temas que urgen pensar: el sentido de la vida, la muerte, el paso del tiempo, el amor, el desamor, la mujer, los hijos. Dichos de Luder es la puerta irónica, irreverente y lenguaraz en la que también accedes a ese universo, pero de modo lúdico y hasta sarcástico.

Si te dijese que una opción adecuada para adentrarnos en la literatura de Ribeyro es empezar por estas piezas de sabiduría, para luego decalar en los cuentos, ¿estarías de acuerdo con ello?

Siempre sugiero que para adentrarse en la obra del flaco es mejor comenzar por sus primeros cuentos, especialmente aquellos escritos entre las décadas del 50 y 60, pertenecientes a los libros Los gallinazos sin plumas, Cuentos de circunstancias, Las botellas y los hombres y Tres historias sublevantes. Estos cuentos son de su época neorrealista.

El tema de los diarios y la correspondencia de Ribeyro es también una arista importante de su obra, pero a su vez poco explorada.

Felizmente, esa otra área de su obra viene tomando importancia y consideración, tanto de lectores como estudiosos de su obra, toda vez que nos presenta a un Julio Ramón Ribeyro no tanto en su lado formal de escritor que publica, sino en el del escritor de la reserva y lo no convencional, donde sin duda es valioso verlo y conocerlo. Esa figura completa el cuadro del personaje.

A propósito de ello, entonces, ¿es La tentación del fracaso ese primer escalón que podría ayudarnos a entender por qué es que se habla de la derrota como un sello distintivo y ribeyriano?

El escritor español Enrique Vila-Matas dice que Ribeyro es un «fracasista profesional», pues hizo del fracaso su sello distintivo y una posibilidad siempre latente para el propio flaco y su obra. Pero esa tentación al fracaso no está solo en su diario, aunque allí sea, digamos, su hábitat por excelencia, sino que está también en sus cuentos y muy ampliamente. Hasta podríamos decir que el fracaso es algo que palpita siempre alrededor de Ribeyro y de todo lo que hace.

Ahora que hablamos de fracaso, me atrevería a pensar que así como se dice que determinadas situaciones son kafkianas, las hay también «ribeyrianas».

Por supuesto. Es que lo «ribeyriano», además de referirse a la intención por algo que termina en chasco, dice el investigador alemán Wolgang Luchting que «ese algo ribeyriano es el sentido que de la realidad tiene Ribeyro». Es su forma de definirla: es la resultante entre lo que se desea y lo contrario que resulta, lo opuesto. La diferencia, el revés, entre la idea quimérica y el facto fatal y adverso. Ahora, hay una tercera acepción entre los ribeyrianos: «ribeyriano es un adjetivo positivo para definir todo aquello que buenamente se relaciona con el flaco y la defensa de su impronta».

Eres parte de un muy interesante grupo llamado Club Ribeyro. Cuéntanos como surgió esa iniciativa.

El Club Ribeyro comenzó como un esfuerzo eminentemente personal. Yo creé un Facebook personal al que llamé así. Pero, de pronto, me comenzaron a llegar docenas de solicitudes de amistad que luego fueron cientos y después miles. Eso me hizo entender que había una necesidad, una urgencia por configurar un colectivo que abordara la vida y obra de Julio Ramón Ribeyro. Así nació nuestro grupo.

De alguna manera, ustedes mantienen vivo el legado.

Nos hemos sumado a ello. Nuestro gran objetivo es preservar y difundir la obra del flaco querido. Y lo hacemos por gratitud hacia un escritor que nos ha legado una literatura muy rica, humanista y tremendamente sensible. También lo hacemos porque a Ribeyro se le quiere.

Si alguno de nuestros lectores quisiera pertenecer al club, ¿cuáles son los requisitos?

Solo se necesita ser RIBEYRIANO. Es decir que te guste su obra y quieras que se difunda. ¡Ribeyro vive, leámoslo siempre!

*Pedro Arriola es abogado, músico y escritor. Estudió Derecho y Ciencias Políticas en la Universidad Nacional Federico Villarreal y música en la Escuela Superior José María Arguedas. Es, además bibliógrafo especializado, en la obra de Julio Ramón Ribeyro. Actualmente viene preparando un libro de cuentos con relatos de su creación.