Julio Isla Jiménez: «Nos hemos tomado muy en serio eso, que no sea un club de amigos, más bien que presente una propuesta de lectura que llame a la crítica».

Entrevista de Juan Molina

Julio Isla es director del sello Alastor Editores y de la revista literaria peruana Lucerna. En esta entrevista nos habla sobre este último proyecto que tiene, el cual acaba de aparecer con su volumen N.° 13 en un año tan difícil para el mundo.

El mundo editorial sufrió un duro golpe el año pasado a raíz de las diversas crisis que surgieron: de salud, política, económica, social. ¿Qué impulsó al equipo editorial para la publicación del N.° 13 de Lucerna?

Lucerna es una revista de literatura que inicia labores el 2012. Este 2020 publicó el N.° 13. Ya sabemos, por las circunstancias que ha pasado el mundo, que ha sido un año complicado para todos, no solo para el sector editorial. No ha sido fácil para nosotros, pero no ha sido más difícil que para otros. Por eso, tomamos la decisión de continuar con la revista impresa. Manejamos en algún momento la opción digital, como muchas publicaciones hechas durante el año. Pero luego dijimos: «Si tanta gente, a pesar de las dificultades, está realizando grandes esfuerzos en sacar y dar lo mejor de sí, nosotros debemos sacar la revista impresa»; no porque el papel, de una manera romántica, tenga un valor por encima de lo digital. Lo que importa realmente es el contenido. La revista ha salido año tras año en papel, y lo asumimos como un gesto de lucha y resistencia el hecho de seguir editándola en el mismo formato desde que inició en el 2012. Esa fue la idea, hacer el máximo esfuerzo posible para sacarla en papel, por lo que consumimos nuestros ahorros. En 2019 sacamos el N.° 12; este se presentó, pero no se pudo distribuir de manera adecuada durante el año pasado. Normalmente participamos en ferias de libro y allí distribuimos la revista. Esta vez, sin su presencia física en el 2020, tuvimos un acumulado. Otra razón para mantener esto fue para demostrarles respaldo a nuestros colaboradores de este último número, que vean que apostamos por ellos, por difundir sus obras tanto de los autores peruanos y extranjeros. Es por ello que hicimos el esfuerzo para que la revista Lucerna, en este número del 2020, siga saliendo en papel.

La revista tiene un soporte físico y, como señalas, no es un acto de romanticismo sino de resistencia ante la crisis. ¿Hay posibilidad de que llegue el momento de pasar al plano digital? ¿Hay algún proyecto audiovisual a corto o mediano plazo para Lucerna?

Lucerna tiene una web donde compartimos mucho del contenido, avances y extractos de los textos publicados en el soporte físico. Más adelante, tal vez, publiquemos en PDF los números ya agotados. Por el momento, la revista seguirá saliendo en papel y extractos de ella estarán disponibles en la web. Proyectos audiovisuales no están en nuestros planes, por el momento.

En la página web de la revista hay una reseña sobre el libro Ejercicios contra el Alzheimer (Andesgraund Ediciones, 2019) de Virginia Benavides, mientras que en la sección Editorial se hace una reflexión en torno a la importancia del libro como bien de primera necesidad. ¿La realidad en la que vivimos tiene influencia directa dentro de los temas seleccionados para cada número?

Por supuesto. La realidad y los problemas actuales tienen influencia en la elección de los temas de cada número. Por ejemplo, cuando se cumple un aniversario muy importante de un escritor peruano o extranjero, como el centenario, sacamos un artículo alusivo. Cuando fue el cuarto centenario de la muerte de Shakespeare, hace algunos años, sacamos un especial porque él sigue siendo relevante para la sociedad. Se le sigue leyendo, los problemas que tratan sus obras siguen vigentes y es lo menos que podemos hacer. Honramos su memoria invitando a las personas a leerlo con miradas nuevas, en ese caso publicamos traducciones. Algo similar ocurrió con el centenario de Gonzales Prada. Por otra parte, los problemas, ya no a nivel de efemérides literarias, sino como realidad, siempre los abordamos o tratamos de no hacerlo sobre coyuntura política inmediata porque eso lo tratan los propios autores en sus escritos, cuentos o poemas; allí lo pueden realizar. Como revista, lo hacemos tratando de seleccionar autores que nosotros creemos que tienen una visión crítica con sus escritos, que sean cuestionadores, desestabilizadores del conformismo. Eso es algo que no va a ser tan evidente. La revista no tiene un corte panfletario político, porque finalmente es una revista de literatura que trata de ahondar en los problemas literarios, estéticos y artísticos. Pero como el arte no está disociado de la realidad, estos problemas se abordan de una manera más crítica y profunda, sin ser tan evidente. Eso es algo que le corresponde al lector desentrañar, descifrar y asimilar. A veces podrán ver un artículo que habla sobre un tema de género, por ejemplo, que está muy vigente y del cual se sigue discutiendo actualmente. En este número específicamente hay un artículo que trata sobre la fenomenología y la música, de cómo el análisis fenomenológico sirve para tener una nueva comprensión, una nueva escucha de los fenómenos sonoros del siglo XX. Y uno dirá, ¿y eso qué tiene que ver con la realidad peruana? Tiene mucho que ver, porque este artículo es de una filósofa que estudia en Alemania y nos ayuda a repensar la recepción del arte que tenemos.

Muchas veces se dice que el arte contemporáneo es vacuo, incomprensible, frívolo, y lo hacemos en comparación con un supuesto arte universal de todas las épocas que, naturalmente, nosotros disfrutamos también: el arte clásico, grecorromano o el arte romántico. Sin embargo, el arte contemporáneo también tiene mucho que decir porque apela a nuestra sensibilidad actual, a los problemas del hombre y la mujer de hoy en día; solo que el lector o el oyente se ve repelido porque ha cambiado la forma de escuchar. Ahora, la recepción se da de otras maneras y este artículo aborda eso, ¿cómo hacer para que el espectador de las obras contemporáneas no se vea ahuyentado?, ¿cómo abordar estas nuevas obras que desafían y ponen a prueba nuestra sensibilidad? Tiene mucho que ver. Son temas que se relacionan con uno y lo debe enfocar según su realidad. Luego, hay otros temas más literarios. No abordan problemas directamente, sino que sirven para formar el criterio literario y para ayudarnos a leer de una manera más atenta y más sagaz. ¿Para qué nos sirve leer así? Pues para procesar con más inteligencia la gran cantidad de información que abunda hoy en día en redes sociales, en toda esfera de la vida. Si nosotros somos buenos lectores, somos ciudadanos que no nos dejamos engañar, nos volvemos críticos ante los mensajes, los fake news y demás formas de desinformación que existen. Lucerna es una revista para lectores y lectoras que se toman su tiempo, que quieren leer a profundidad, que quieren leer de manera crítica, activa, recreativa e imaginativa. No de una manera pasiva.

Nuevo volúmen de Lucerna Revista de Literatura

Otro eje recurrente en la revista es el rescate. No solo de textos olvidados como el de Sologuren y la poesía negra, sino de otros cánones a través de las traducciones; o el que se logra a través de la sección de creación, que permite dar a conocer al público las nuevas propuestas. ¿Cómo se selecciona el material a publicar?

Lucerna, desde el primer número, se propuso dialogar con otras literaturas y otras lenguas. Por eso es que siempre tiene una sección de traducciones en las cuales se traducen textos de autores contemporáneos, sin olvidar a los clásicos. Como ya mencioné, de Shakespeare se hizo una traducción nueva, con una visión diferente. También tiene una sección de rescates. La literatura es un gran horizonte transversal, dinámico que fluye a nivel temporal: de la antigüedad a lo contemporáneo; igualmente fluye en el plano de otras lenguas y dimensiones actuales, así como entre otras disciplinas. Lucerna muchas veces se ha publicado artículos sobre cine, teatro, música, pintura. En ese sentido es heterogénea, plural. Volviendo a tu pregunta, los criterios para seleccionar y publicar el material son los mismos: muy abiertos, muy plurales. Siempre tratando —como respondí en la pregunta anterior— que haya una mirada crítica en el ensayo o artículo que se publique, que sea una propuesta novedosa. Desde el primer número nos hemos propuesto variar casi completamente los autores y autoras que escriben, los temas tratados, las traducciones, los colaboradores, la creación. Tú no vas a ver poetas que se han repetido de un número a otro, solo una vez hemos hecho tal cosa. En Lucerna hay una voluntad de pluralidad de voces, publicando a gente de Lima, Huancayo, Áncash, Chimbote, Trujillo. En este último número han escrito dos chicas cusqueñas, una poeta trujillana, un narrador huancavelicano y una ensayista y un poeta de México; nuestros lectores verán una apuesta en lo heterogéneo. Nos hemos tomado muy en serio eso, que no sea un club de amigos, más bien que presente una propuesta de lectura que llame a la crítica, al cuestionar. De acuerdo a estos lineamientos nosotros seleccionamos este material que —como ya viste— se renueva número a número. 


Julio Isla es magíster y candidato a doctor en Literatura Hispanoamericana por la Pontificia Universidad Católica del Perú. Ha colaborado en el Diccionario histórico de la traducción en Hispanoamérica, publicado en España, y elaborado estudios introductorios de Manfredo de Lord Byron y Antonio y Cleopatra de William Shakespeare. Ha editado y prologado el volumen Más allá de los cielos. Antología poética y teatral de Carlos Germán Amézaga. También es autor de ensayos, relatos y piezas teatrales en diversas revistas. Para revisar el trabajo de Alastor Editores y los números anteriores de Lucerna Revista de Literatura, hacer clic en los enlaces.

Normas APA: Las maneras más frecuentes de plagio

Diversos factores pueden orillar a las personas a cometer plagio en sus distintas modalidades. Conoce las más comunes según el sitio web de Turnitin.

Hacer un trabajo académico puede ser complicado. Aparte de organizar nuestras ideas, juntar las fuentes y revisar el estilo, la sintaxis y la gramática es necesario lidiar con los tiempos de entrega y los lineamientos que cada disciplina exige. Debido a lo demandante de la situación, muchas personas optan por caer en el vicio del plagio: la copia se ve como una salida fácil al problema. 

Para combatir este problema existe Turnitin, el programa más empleado por las instituciones gracias a que previene y detecta el plagio. En su página web señalan las modalidades más frecuentes que se han encontrado en los trabajos. 

Clonación: presentar un trabajo copiado palabra por palabra, viniendo todo de la misma fuente. 

Mosaico: forma de clonación donde el trabajo presenta material copiado de muchas fuentes y ordenados de forma que encajen. 

Remix: mezclar material parafraseado de varias fuentes. En cada sección hay palabras cambiadas sin alterar la estructura del texto copiado. 

Búsqueda y reemplazo: cambiar palabras y expresiones sin alterar el contenido de las fuentes. Es como un parafraseo casi exacto de la fuente original. 

Otras modalidades comunes incluyen la reutilización, que implica citar correctamente las fuentes haciendo demasiado uso de la estructura y los términos originales del texto. Asimismo,  el reciclado implica tomar prestados trozos largos de un trabajo anterior sin citarlo; a esto también se le puede llamar autoplagio. 

Es necesario comprender que las citas y fuentes, si bien son partes importantes de un trabajo, deben ser solo el soporte de una idea propia. El desarrollo de esta idea debe ser la parte principal del trabajo académico. En caso que esta separación no sea clara, esto se puede ver como plagio y este tiene consecuencias. 

Si deseas aprender a presentar trabajos académicos con la citación correcta, es recomendable tomar talleres donde enseñan las formas correctas de emplear las normas APA.

Larry King fallece de COVID-19

Un asistente de limpieza obtuvo una oportunidad en una locutora local de radio. Allí nació Larry King, el famoso presentador de televisión que entrevistó desde artistas pop hasta diversos presidentes.

El día de hoy se anunció la muerte de quien fue uno de los presentadores más importantes de la televisión norteamericana. Se trata de Larry King, quien hasta el año pasado estuvo presentando los que serían los dos últimos programas de su carrera: Politicking with Larry King y Larry King Now.

El anuncio lo hizo la productora de sus últimos programas: «With profound sadness, Ora Media announces the death of our co-founder, host, and friend Larry King, who passed away this morning at age 87 at Cedars-Sinai Medical Center in Los Angeles» (Con profunda tristeza, Ora Media anuncia la muerte de nuestro confudador, presentador y amigo Larry King, quien falleció esta mañana a la edad de 87 años en el centro médico Cedars-Sinai en Los Ángeles). King había sido diagnosticado con coronavirus apenas hace unas semanas. 

Nacido el 19 de noviembre de 1933, su primer trabajo como presentador de radio lo obtuvo en la antigua estación WAHR, ahora conocida como WMBM, donde entró a trabajar en el área de limpieza. No fue hasta que uno de los presentadores renunció que se le presentó la oportunidad de iniciar su carrera. 

A lo largo de su trayectoria presentó diferentes programas de radio y televisión, muchos en el formato de talk show, popularizado por otras presentadoras como Oprah Winfrey o Ellen Degeneres. Diferentes periodistas consideran que uno de los más importantes programas de este tipo fue Larry King Show, que inició en 1978 y se transmitió durante la madrugada. El programa radial consistía en conversar con un invitado durante 90 minutos y luego darles la oportunidad a los radioescuchas para dialogar con ellos. Por otro lado, King también ganó reconocimiento con el programa de entrevistas Larry King Live para la cadena CNN, que salió al aire en 1985. Entre los entrevistados hubo artistas populares y reconocidos como Madonna, o líderes mundiales entre los que se cuentan al actual presidente de Rusia, Vladimir Putin, en el año 2000; o la que sostuvo junto al fallecido presidente de Venezuela Hugo Chávez, en el 2009. En vida recibió diferentes premios como presentador, como el Peabody Award, que se le otorgó por la «Excelencia en la radiodifusión de sus programas de televisión y radio». Asimismo, fue nombrado uno de los mejores presentadores de radio por la revista Talkers Magazine, quien también lo llamó «el mejor presentador de televisión de todos los tiempos».

Literatura Trump: los libros sobre —y del— expresidente de los EE.UU.

Tanto detractores como seguidores de Donald Trump han llegado a publicar libros sobre uno de los presidentes más polémicos de los Estados Unidos. Repasamos algunos de ellos. 

Durante los últimos cuatro años la producción de libros acerca del ahora expresidente de los Estados Unidos, Donald Trump, ha aumentado gracias a la «popularidad» —por lo general negativa— que lo rodea. Su nombre ha creado en el mercado una nueva tendencia de lectura y compras, y dentro de este grupo están tanto los libros acreditados al expresidente, que en su mayoría pertenecen al rubro empresarial y de negocios; como aquellos escritos sobre el propio presidente, con temas sumamente variados. 

Libros acreditados a Trump

Hacia 1987 se publica Trump: The Art of the Deal (Trump: El arte del negocio), el primero de los libros que se le acreditaría al aquel entonces magnate de los negocios, publicado por la editorial Random House. El libro terminó siendo un éxito rotundo y llegó al primer puesto de la lista de los mejores libros vendidos de The New York Times, donde se mantuvo durante trece semanas. La editorial había contratado a Tony Schwartz como escritor fantasma, quien había recibido de Trump la historia y el contenido. Luego de este primer éxito, se publica en el 2006 Why We Want You to Be Rich (Por qué queremos que seas rico), en coautoría con Robert Kiyosaki. Nuevamente el libro debuta en el primer puesto de The New York Times Bestseller List. 

Entre otros títulos que acompañan las publicaciones acreditadas a Trump también se encuentran las conocidas The America We Deserve (La América que merecemos) del año 2000, elaboradas fundamentalmente para la primera campaña política del magnate, y Crippled America: How to Make America Great Again (América rota: Cómo hacer a América genial de nuevo), publicación que sirvió para promover la campaña presidencial en 2015, en la que resultó ganador. 

Libros sobre Trump

En los últimos cuatro años, durante el periodo presidencial en los Estados Unidos, la producción de obras escritas acerca del expresidente aumentó de manera exponencial. En una nota para el diario USA Today, Barbara VanDenburgh afirma: «Los libros de Trump son, si me disculpan la expresión, la nueva moda. (…) Y no solo ahora, sino durante la totalidad de la presidencia de Trump. Debido al ciclo promedio de noticias uno pensaría que todos estaríamos hartos de medios relacionados con Trump. Pero el apetito por los libros de Trump parece infinito». Y es que el interés y producción han crecido en ambas partes, tanto para partidarios como críticos del expresidente. 

De la producción crítica, tal vez el libro más importante es el escrito por su propia sobrina, Mary L. Trump, titulado Too Much and Never Enough: How My Family Created the World’s Most Dangerous Man (Siempre demasiado y nunca suficiente: Sobre cómo mi familia creó al hombre más peligroso del mundo), publicado el 14 de julio del año pasado. La obra cuenta desde una mirada reprobatoria la historia de la familia Trump, analizando el impacto que la figura paternal tuvo sobre la vida de sus hijos. Por otro lado, en 2017 se publicó How Trump Thinks: His Tweets and the Birth of a New Political Language (Cómo piensa Trump: Sus tweets y el nacimiento de un nuevo lenguaje político) de Peter Oborne y Tom Roberts, obra que nace producto del impacto y popularidad que tuvieron las publicaciones de Trump en la famosa red social, de la que fue recientemente censurado. El libro analiza casi metódicamente los famosos tweets del expresidente, desde los inicios en la página web. 

La Trilogía antiTrump la complementa Assholes: A Theory of Donald Trump (Trump: Ensayo sobre la imbecilidad) de Aaron James, publicada en el 2016. Desde la mirada de la filosofía, James propone la categoría de imbécil para explorar la situación del presidente y las consecuencias de sus actos en la sociedad norteamericana. 

Las publicaciones de tono conservador y a favor del expresidente también aumentaron en producción durante el último periodo presidencial. Al igual que la sobrina del expresidente, su hijo, Donald John Trump Jr., decidió publicar entre el 2019 y el año pasado, dos obras que defendían los ideales de los grupos que estaban a favor de su padre, a la vez que atacaban directamente a la oposición democrática representada por el nuevo presidente de los Estados Unidos, Joe Biden. Se trata de las obras Triggered (Provocado) y Liberal Privilege (El privilegio liberal). La primera de ellas llegó a debutar en el primer lugar de la ya mencionada lista del The New York Times. 

Pilar Quintana gana el Premio Alfaguara de Novela 2021

Escribe Talía Chang

Pilar Quintana, caleña de nacimiento, se lleva el 24º premio Alfaguara de Novela de este año, con una novela sobre los problemas en la intimidad de una casa.

La violencia siempre ha sido parte de la vida en América Latina. La política, la sociedad y la economía están teñidos de diversos conflictos a los que el continente está acostumbrado, y el arte nunca falla en retratarlo. La novela ganadora del 24º Premio Alfaguara de Novela relata esto mismo, desde un punto de vista singular. Pilar Quintana, caleña de nacimiento, ganó con la novela Los abismos, donde se verán los conflictos al interior de un hogar contados desde la voz de una niña. 

Pilar Quintana nació en la ciudad colombiana de Cali en 1972. Estudió Comunicación en la Universidad Javeriana y trabajó durante un tiempo como libretista para la televisión, así como redactora de textos publicitarios. En el 2007, a los 35 años, fue elegida dentro del Bogotá39, el grupo de los 39 escritores menores de 39 años más destacados de América Latina en el Hay Festival de aquel año, con el cuento «La violación». Se ha llevado los premios La Mar de Letras, del festival La Mar de Músicas de Cartagena, España del 2010; el premio Biblioteca de Narrativa Colombiana del 2018; y finalmente el premio Alfaguara de Novela del presente año. El jurado estuvo compuesto por escritores de la talla de Héctor Abad Faciolince e Irene Vallejo. 

Su obra se caracteriza, principalmente, por retratar la violencia que Colombia sufrió por más de cuarenta años en manos de los grupos paramilitares y el narcotráfico, los cuales combina con rasgos de realismo y erotismo. Además de Los abismos, es autora de las novelas Cosquillas en la lengua (Planeta, 2003), Coleccionista de polvos raros (Norma, 2007; El Aleph, 2010) y La perra (Random House, 2017). 

De acuerdo con Héctor Abad Faciolince, la novela destacó por su capacidad de adentrarse en la oscuridad del universo de los adultos. En el fallo del jurado, se asegura que «la autora ha creado una historia poderosa narrada desde una aparente ingenuidad que contrasta con la atmósfera desdichada que rodea a la protagonista». Ambientada en los años 1980, Los abismos cuenta la historia de dos generaciones desde el punto de vista de Claudia, una niña que intenta comprender la relación de sus padres; todo cambiará cuando se da cuenta que su madre tiene una vida más allá de su papel como su cuidadora. 

El premio Alfaguara de Novela está dotado con 175 000 dólares, una escultura de Martín Chirino y la publicación de la novela en todo el territorio de habla hispana. El premio tiene 24 años de vida, y ha premiado a las obras de escritores mundialmente reconocidos como Mañana tendremos otros nombres, de Patricio Pron (2019); Rendición, de Ray Loriga (2017); El mundo de afuera, de Jorge Franco (2014); La invención del amor, de José Ovejero (2013); y Abril rojo, de Santiago Roncagliolo (2006). El mayor mérito de este premio es hacer conocidos a escritores locales en todo el territorio hispanohablante. 

Patricia Highsmith: 100 años de la reina del thriller psicológico

Hace cien años nacía una de las escritoras más importantes del género thriller. Mary Patricia Plangman vio por primera vez el mundo un 19 de enero de 1921, en Texas, Estados Unidos. Sus libros impactaron al mundo desde la primera novela, Strangers on a Train (Extraños en un tren, 1951), que fue llevada a la pantalla grande por Alfred Hitchcock el mismo año.

Sobre su vida

Distintos biógrafos concuerdan que la vida de Highsmith fue complicada y sufrió diferentes enfermedades a lo largo de su vida, entre ellos deficiencia de hormona femenina, anemia crónica y cáncer al pulmón. Además, sufrió de depresión a causa de los diferentes problemas y situaciones en las que se encontró durante su vida. 

Su niñez se vio marcada por la relación de amor-odio que llevaba con su madre. Según una nota en el medio digital Mental Floss, esta le llegaría a confesar que intentó abortarla cuando estaba embarazada de ella, tomando aguarrás. Más tarde, Highsmith confesaría una sensación de abandono durante su niñez, cuando su madre la envió a vivir con su abuela durante un año. Esta problemática relación la llevaría a escribir The Terrapin (La tortuga, 1962), relato corto en la que el protagonista, un niño llamado Victor, asesina a su madre tras los constantes abusos que sufría por parte de ella. 

Mr. Ripley 

Hacia 1955 Highsmith publica The Talented Mr. Ripley (El talentoso señor Ripley), novela que nos introduce al Mr. Ripley, considerado la mejor de sus creaciones. Mr. Ripley es un asesino en serie y estafador; antihéroe de todas las novelas en las que aparece y uno de los mejores personajes de ficción de acuerdo a la revista Book. Además de esa primera novela introductoria, aparece también en otras cuatro novelas: Ripley Under Ground (Ripley bajo tierra, 1970), Ripley’s Game (El juego de Ripley, 1974), The Boy Who Followed Ripley (El niño que siguió a Ripley, 1980) y Ripley Under Water (Ripley bajo el agua, 1991).

Escena de la película Talented Mr. Ripley (1999), basada en los libros de la autora.

En otra nota para Mental Floss, Jen Doll comenta: «Ripley was a character so fully realized, so simultaneously compelling and disturbing, it seemed as if he were based on someone Highsmith knew intimately» (Ripley era un personaje tan realizado, tan atractivo e inquietante, pareciera que estuviera basado en alguien que Highsmith conocía íntimamente). Efectivamente, se trata de un personaje que logra convencer al lector de apoyarlo, de creer en él. De acuerdo con Sara Weinmann, se trataba del primer antihéroe con el que el lector lograba identificarse, «you just didn’t see that kind of character in a book» (simplemente no veía ese tipo de personajes en un libro). Se trataba, pues, de un asesino, manipulador y fraudulento que atraía por su oscuridad. 

Adaptaciones

El impacto de las novelas de Highsmith ha sido llevado varias veces al cine y televisión. Aparte de la película hecha por Hitchcock, existen otras adaptaciones, mayormente en el cine francés. Hablamos de The Blunderer (El torpe, 1954) que fue llevada al cine francés en 1962 bajo el título de Le meurtrier (El asesino). Otras adaptaciones llevadas a cabo han sido Dites-lui que je l’aime (Dile que le amo), de 1977 basada en This Sweet Sickness (Esta dulce enfermedad, 1960).

En 1999 se estrenó The Talented Mr. Ripley, homónimo de la novela, que contó con la participación de Matt Damon, Jude Law, Gwyneth Paltrow y Cate Blanchett. Dicha película recibió cinco nominaciones de la Academia. Recientemente, otra de las adaptaciones de Mr. Ripley comenzó a filmarse el año pasado, por la productora y canal de televisión Showtime.

A 110 años del nacimiento de José María Arguedas

La división entre el mundo andino y el occidental marcó la vida y la obra de José María Arguedas. Recordamos un poco al padre del indigenismo a los 110 años de su nacimiento en Andahuaylas.

Este 18 de enero marca 110 años del el nacimiento de José María Arguedas, uno de los más grandes intelectuales del Perú y Latinoamérica. Tanto su vida como su obra escrita influyeron de manera importante en la producción literaria, e inició importantes cambios dentro de la sociedad peruana. El primero de estos cambios fue el impulso de la atención del Estado hacia las naciones y comunidades indígenas del país; después un movimiento literario que más tarde pasaría a ser el indigenismo y del que también formarían parte otros autores como Clorinda Matto de Turner o Ciro Alegría.

Su vida

Arguedas nació el 18 de enero de 1911, hijo de un abogado y una mujer de la aristocracia —quien moriría durante su infancia—. Al crecer, sufrió maltratos por parte de su madrastra y se escaparía de ella junto a su hermano Arístides, con quien se instaló por dos años en la hacienda Viseca. Ahí aprendería el idioma y la cultura de los habitantes del Ande. Años después, al acabar la secundaria, ingresaría a la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde se graduó en Literatura, para posteriormente obtener un doctorado en Etnología. 

Hacia 1936 publicó Agua, un libro de cuentos que, de acuerdo con la crítica, potenciaría el desarrollo de un nuevo indigenismo cultural y literario. Cuatro años después fue arrestado por participar en las protestas organizadas por el Comité de Acción en Defensa de la República Española, una organización estudiantil sanmarquina en contra de la visita de Ernesto Cammarota, jefe de la misión policial italiana. La experiencia de encarcelamiento lo llevaría a publicar más tarde El sexto.

A lo largo de su vida publicaría otros libros y escritos, entre ellos Los ríos profundos (1958), considerada como una de las mejores obras de la narrativa peruana. Asimismo, fue docente universitario y escolar, llegando a enseñar en los colegios públicos Alfonso Ugarte, Nuestra Señora de Guadalupe y Mariano Melgar de Lima. 

Durante estos años desarrolló una depresión que, junto a los constantes ataques y críticas a su obra, lo llevaría a un primer intento de suicidio en 1967 y del que nunca se recuperaría. Luego de este primer incidente, renunció a cargos públicos para dedicarse exclusivamente a la docencia en su alma máter y la Universidad Agraria. Después de hablar con una psiquiatra —que le recomendó continuar con la escritura como una forma de terapia— publicaría El zorro de arriba y el zorro de abajo. Su vida terminaría el 2 de diciembre de 1969, cinco días después de dispararse en la sien encerrado en el baño de la universidad en la que enseñaba. 

Arguedas: Más allá de las letras

La herencia que Arguedas dejó al mundo indudablemente se encuentra dentro de sus obras: la lucha por el poblador andino y su inclusión dentro de la sociedad. En un contexto de política agitada, en el que las clases gobernantes dirigían el desarrollo y futuro del país, Arguedas colocó al sujeto indígena como protagonista de su propia historia y le otorgó un espacio —ficcional— desde el que podía ejercer su voz. Esta misma operación sería repetida más tarde por escritores como Manuel Scorza, precursor del movimiento neoindigenista, dentro su ciclo de obras La guerra silenciosa.

Celebrando a Lima

La capital peruana está de fiesta. Veamos algunas ocasiones donde su presencia se hace sentir más allá de una mención honrosa.

Escribe Juan Molina

Imagen: Pasado, presente y futuro, de Sherman Meléndez

Lima cumple un año más de vida. Fundada en 1535, la Ciudad de los Reyes está presente en la literatura peruana desde sus inicios y ha sido configurada desde diferentes puntos de vista. Las costumbres de su gente, el espacio físico y una miríada de sucesos históricos la han marcado en sus más de 480 años de creación con la llegada de los españoles al territorio incaico. A continuación, presentamos algunas ocasiones donde ha sido la protagonista:

Acta de fundación de la ciudad de los Reyes del Perú (1535)

Es el más antiguo documento, del que se tiene registro, donde se menciona a la capital peruana. En ella se establece el traslado de la capital desde la zona andina de Jauja a esta parte de la costa porque: «el dícho pueblo de xauxa se fundo arríba en la sierra no estava vísto para que el dícho pueblo estuvíese mejor fundado». En el mismo documento se establece que hubo una inspección de la zona, lo que dio como resultado que nuestra actual ciudad fuese el lugar perfecto para evangelizar a los indios y vivir como católicos. Además, se señala que «se llame desde agora para siempre jamas la cíbdad de los Reyes el qual hizo y poblo en nombre de la Santísíma trinidad».

Acta de Fundación Original de la Ciudad de Lima expuesta en la Biblioteca Municipal de Lima. Fuente: diario El Comercio

«El Perú es Lima» 

Una de los silogismos más conocidos por los peruanos se le atribuye al escritor Abraham Valdelomar. La frase dice: «El Perú es Lima, Lima es el Jirón de la Unión, el Jirón de la Unión es el Palais Concert y el Palais Concert soy yo». Por ese tiempo, la frase hace referencia a la ciudad capital como el centro de la vida intelectual. Como director de la revista Colónida, el Conde de Lemos se encargó de reunir a los más notables pensadores jóvenes de su época, como Eguren, Mariátegui y Vallejo, quienes fueron parte de aquel grupo iconoclasta que surgió en Lima hace ya un siglo.

El interior del Palais Concert

Lima de veras (1948) – Chabuca Granda

Lima no es una mención en una frase estrambótica o el espacio donde se desarrolla algún acontecimiento real o ficticio. Lima es un organismo vivo que respira, llora y, en especial, canta. La famosa compositora de valses criollos lo sabía y dedicó esta magnífica pieza a la hermosa ciudad que la vio florecer. Con su marinera y sus personajes pintorescos, la letra expresa los bailes propios de la ciudad y las añoranzas de un pasado esplendoroso.

Tus siluetas recortadas quitan luz al paredón

La callecita engalanada cede paso a la ilusión

Sombras que ocultan miradas, celos de inmensa pasión

Coquetería desgranada en jaranas de cajón 

Chabuca Granda (1920-1983)

Lima, la horrible (1964) – Augusto Salazar Bondy

Desde su aparición, fue considerado como un texto desafiante —e incluso traicionero— por las cúpulas intelectuales de la época. Salazar Bondy aseveró que Lima era fea porque toda su estructura social se basaba en el falso enaltecimiento de un glorioso pasado colonial. De esta forma, en Lima se observaba su vana belleza barroca que «lo tiraron abajo los sismos, la putrefacción, la polilla, los alcaldes». Mientras tanto, la juventud limeña se iba adoctrinando, involucionaba desde la rebeldía hasta el conservadurismo y esa es la sociedad que heredaba la ciudad de los Reyes.

Lima la horrible, en edición de Populibros Peruanos

Mañana, las ratas (1984) – José B. Adolph

Es el año 2034. Los estados-nación han desaparecido, y Lima ha dejado de ser una capital como tal. La ciudad original se encuentra en una podredumbre terrible donde diversas agrupaciones marginales han empezado a invadir sus calles y llamar a la reforma. Los recuerdos y anécdotas de Tony Tréveris marcarán el camino desolador que enfrentan sus calles: las avenidas Larco, Arequipa, Vega y Tacna ahora son atravesados por una enorme vía expresa en la cual está permitido atropellar a los transeúntes que no usan los puentes peatonales. El Centro Cívico y sus alrededores se encuentran infestados de las «ratas», seres humanos rechazados por las grandes corporaciones; mientras tanto, el interior del Cerro San Cristóbal se ha convertido en la base de operaciones del Directorio Regional.

Mañana, las Ratas (Minotauro, 2020)

Este es mi mundo este es mi Dios (1999) – Juan Manuel Champi

Es de noche en la ciudad. Los edificios nacen de una bruma azul que bien podría ser el Río Hablador, o simplemente una calle mal iluminada. Lo cierto es que estos pequeños rascacielos de Lima se encuentran doblemente empequeñecidos: hay un puente que, de estar de pie, podría ser lo más alto de esta obra del pintor arequipeño; mientras que la imponente cruz del Cerro San Cristóbal brilla en el centro y arriba del cuadro, que marca la altura máxima del antiguo apu de la ciudad de Lima; alrededor de su larga falda, las luces tratan de alcanzar la cima, lo que da la ilusión que el cerro está danzando. Está vivo. Los edificios, por su lado, hacen su último manotazo de ahogado usando su reflejo para crecer; pero es inútil, como todo reflejo se termina por desvanecer en el infinito.

Fallece el editor y poeta mexicano Iván Trejo

El poeta, traductor, editor y gestor cultural libró una batalla, que lamentablemente perdió, contra el Covid-19, y deja un vacío en el mundo editorial mexicano. Iván Trejo se desempeñaba en la zona norte de su país como promotor cultural, siempre atento a nuevos talentos literarios.

Con la llegada de la segunda ola a Latinoamérica, las complicaciones producidas por el Covid-19 siguen cobrando víctimas, y una de las primeras en aparecer durante la primera quincena del año, dentro del ambiente editorial, es el poeta y traductor Iván Trejo, quien también era uno de los fundadores y editor de Atrasalante Ediciones.

La pérdida se hizo sentir en el ambiente mexicano, pues era reconocido como una persona entusiasta, que apoyaba a los jóvenes talentos que se daban a conocer año con año en la región norte del país azteca. La noticia se confirmó con la publicación en Twitter de la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México: «Lamentamos el fallecimiento del poeta, traductor y promotor cultural mexicano Iván Trejo, ganador del Premio Nacional de Poesía Carmen Alardín 2008. Descansen paz».

Luego de haber obtenido el Premio Nuevo León de Literatura en Poesía (2006) con el poemario Silencios y el Premio de Poesía Carmen Alardín (2008) gracias al poemario Los tantos días, ambos editados el mismo año que ganaron sendos premios. Luego de ello, participó de forma seguida en las siguientes ediciones de estos certámenes.

Juan Carlos Cortázar: «A las personas trans no las matan de un tiro en el pecho, en la nuca… Cuarenta puñaladas, sesenta tiros. Destrozan los cuerpos porque hay miedo».

Entrevista de Erick Saavedra

Escritor y sociólogo, autor de la novela Cuando los hijos duermen y del libro de cuentos El inmenso desvío, Juan Carlos Cortázar acaba de publicar la novela Como si nos tuvieran miedo, una historia de temática LGTB enmarcada en la época del terrorismo en el Perú, entre la década de 1980 y 1990.

Erick Saavedra: ¿Cuál fue el proceso de escritura de Como si nos tuvieran miedo, específicamente por los temas que están relacionados? Tenemos al sujeto disidente sexual, las transexuales y, por otro lado, tenemos toda la época de terrorismo en el Perú.

Juan Carlos Cortázar: En algún momento me propuse, casi como un ejercicio, escribir algo desde una mirada que no correspondiera a mi mirada cisgénero, masculina, gay. Siempre me ha atraído la mirada trans, explorarla como ficción de base. A raíz de la matanza en una discoteca de Orlando, en Miami, me puse a investigar noticias sobre asesinatos en discotecas LGTB, trans en Perú. Allí encontré los escritos de Giovanni Infante sobre las matanzas en los ochenta y noventa. Luego, el corto de Juan Carlos Goicochea, El pecado social, que aborda lo que fueron las matanzas en Tarapoto. Y uno va sumando cosas. Al final se mete todo en una licuadora, o en una juguera, y sale algo. Luego, elegí el año 1992 porque fue la época de esas matanzas en Tarapoto. Además, el año 1992 me pareció un año particular conforme fui revisando diarios y revistas de la época. Ese mismo año Fujimori cerró el Congreso, fue el atentado de Tarata, se capturó a Abimael. Fue un año muy denso. La violencia estaba a tope, había esta sensación de cerco de Lima. Los barrios desplazados eran una realidad muy dura. Yo conocí algunos. Yo sé que lo que era un barrio desplazado en 1992. E inventé uno mezclando las experiencias que tuve de adolescente y joven en el Callao y el Cono Norte. Aparecieron personajes. Tomé a Angie —que lo había trabajado antes en otras narraciones—. De hecho, en el cuento donde aparece Angie, «El inmenso desvío», ya sale Melgar como barrio creado sobre recuerdos míos en esa zona del Callao, al borde del río. Y así, se fue sumando y sumando personajes. Apareció Miluska, luego Leoncio y la historia comenzó a desarrollarse. Como soy una persona que no tiene tanto tiempo escribiendo, siempre busco que alguien, algún escritor cuya escritura me guste y me motive, me acompañe. En este caso fue Hernán Ronsino, escritor argentino que fue mi profesor en Buenos Aires cuando estudiaba allá. Fue un proceso que tomó cuatro años. Lo más interesante (creo) y lo más desafiante ha sido tratar de enganchar la mirada trans. Es una mirada muy compleja, muy rica y muy móvil. Entonces lo que hice fue —y allí otra vez mi formación de sociólogo— hablar con gente trans, conversar, ir a sus lugares de trabajo. Hablé con personas trans que estaban trabajando en el mundo de la peluquería, de la política, en el mundo del arte. Creo que esto ha sido lo más desafiante.

Tapa de la última novela de Juan Carlos Cortázar, Como si nos tuvieran miedo, publicada por Animal de Invierno.

E. S.: ¿Cómo trasladar esta disidencia que vemos en el mundo real al espacio de la escritura, a la literatura?

J. C. C.: Es parte del oficio. Para mí un ícono de texto que logra enganchar con una mirada más trans es Salón de belleza de Mario Bellatin; ese personaje maravilloso que es el narrador. Y no hay personaje más puntual en El Sexto de Arguedas como «el Rosita». Y una cosa que a mí me surgió en la escritura, medio naturalmente y que lo vi en Arguedas y me alegró, es el juego con los pronombres: es él, es ella. Los tres personajes centrales, por razones distintas, por el tema trans o por temas más políticos tienen dos nombres: uno pasado y el actual. Formar en palabras una mirada y una sensibilidad que no es la de uno —como sí sucede cuando tengo personajes que son hombres homosexuales, por ejemplo—, pasa por el sentir. Quien escribe es una especie de pararrayos: usa sus sensaciones, sus sentimientos, temores, alegrías, su placer, su dolor, su cuerpo como un pararrayos para captar la energía, los sentimientos, las vivencias, los dolores y los cuerpos de otros. Y uno trata de traducirlo en palabras. No tendría una repuesta muy metódica, pero creo que el ejercicio básico es ese: cómo sientes, cómo te vinculas. Tuve la suerte de conversar acá en Chile con una amiga con la que tenía mucha confianza como para hacerle preguntarle; entendí así acerca de la sensibilidad y el deseo trans que, para mí, como hombre homosexual, son distintas, raras, queer. Es un arco grande: transformistas, travestis, transgénero, transexuales… Pero hay mucho por explorar en la dimensión de lo que podemos llamar trans.

E. S.: ¿Se puede hablar de «trauma» dentro de tu novela, entendiendo esta palabra como la experiencia vivida en un momento específico y las consecuencias que esta tiene?

J. C. C.: Hay una superposición de varios traumas. Tengamos en cuenta que hay muchos tipos de poblaciones o comunidades que viven discriminación. Por ejemplo, la discriminación racial o por pobreza; pero también la discriminación por orientación sexual o por identidad de género, de las pocas donde tu espacio íntimo, incluso tu familia, se convierte en un lugar de discriminación y agresión. En el caso de una discriminación racial puede haber formas familiares, pero ya en el caso de una persona homo, lesbi y, sobre todo, en el caso trans hay un golpe inicial que es abrirte al mundo, identificarte y sentirte alguien, y que tu padre o hermano te digan: «No, tú eres otra cosa». Eso me parece que debe ser fundante como grieta que luego se busca otra vez, curar. También está el trauma que la violencia política nos dejó a todos: si salías a la calle, si ibas a determinadas zonas más calientes, incluso si mirabas las noticias y los periódicos. Hoy en día tal vez nos hemos olvidado, pero era un periódico que chorreaba sangre. Las fotos. Ver un noticiero te dejaba con los huevos acá. Daba miedo, y ese miedo genera un trauma. Y luego está la violencia específica dirigida, en este caso, a la población trans, u homo si lo queremos ver (aunque en este caso es más difuso), es un tipo de violencia que existe hasta ahora: la transfobia. Por alguna razón, a las personas trans no las matan de un tiro en el pecho, en la nuca o una puñalada. No. Cuarenta puñaladas, sesenta tiros. Destrozan los cuerpos porque hay miedo. Y de ahí, viene el título de la novela —que me lo robé de José Donoso, maravilloso escritor chileno y unos de mis mayores héroes—: Como si nos tuvieran miedo. En algún momento pongo la frase en la boca de un personaje: «Como si nos tuvieran miedo». El odio nace del miedo; la transfobia y la homofobia nacen del miedo. Por eso, debe ser tan agresiva y destructiva del cuerpo. La persona ya está muerta, pero igual la siguen destruyendo por miedo. Esa violencia todavía existe y la novela trata de aportar a eso. Lo puedo haber instalado en el 1992 porque es un tema que me interesaba vincularlo con la violencia política y los personajes me llevaron allí. Pero la violencia, sobre todo en el caso de las personas trans en el Perú, en América Latina y en el mundo es algo permanente. Fijémonos que el promedio de vida de las personas trans es entre 35 a 40 años, dependiendo de cada país.

E. S.: ¿Cuál ha sido tu forma de experimentar tu labor de escritor en este tiempo de pandemia? ¿Cuáles han sido esos acercamientos que has tenido con la literatura?

J. C. C.: Lo que más extraño es ir a bares, discotecas, saunas, gimnasio o el box. En cuanto a literatura, he leído mucho. Me metí a leer algo muy grande, y lo he ido leyendo muy despacio (no soy un lector rápido), Paradiso, de Lezama Lima. Y en medio, le he metido muchas cosas, en medio voy metiendo a leer otra cosa, otro cuento, otra novela. Terminé de leer a Marchant Lezcano, leí los cuentos de Kathy Serrano (los microcuentos, digo)… La verdad me ha pasado, como a todo el mundo, y nunca voy a terminar de leer todo lo que tengo, pero sigo comprando. Entonces, sí he leído mucho. Estuve muy metido en este proyecto en terminar de cerrar con Lucho Zúñiga, el editor de Animal de Invierno, el texto final de Como si nos tuvieran miedo. Luego estuve trabajando con otro editor peruano, un texto que probablemente aparezca el año que viene. Luego, hubo una propuesta de Campo Letrado para hacer una antología de diversidad sexual. Esto también está dando vueltas. Ahora, sí he leído cosas buenas, por ejemplo, la última novela de Lola Fernández, Preguntas frecuentes, que tiene que ver con el encierro y la pandemia. Bárbaro texto. Luego, acá en Chile el tema de la pandemia en el barrio donde vivo, que es el centro de Santiago, está muy mezclado con la exclusión social. Entonces, ambas generan una sensación de agresividad muy grande en las calles, por descontento, por necesidad material. Esa agresividad llegó, hace poco, a que yo tuviera una situación complicada con la policía. Y eso, probablemente, me provoca un texto. Quiero escribir un texto bastante distinto a las cosas que he escrito. Este es un resultado de pandemia, encierro y explosión social. Todo simultáneo.