Consejos del maestro Cortázar a un fanático del cuento

El 12 de febrero de 1984 fallece Julio Cortázar, uno de los escritores más importantes de la literatura latinoamericana del siglo XX. A cuarenta años de su muerte, muchos escritores continúan admirando sus concepciones respecto al cuento. Si eres de los que componen relatos cortos, aquí te dejamos diez consejos de Cortázar que seguramente te brindarán nuevas luces en la ardua batalla por dominar la técnica del cuento.

1. No hay leyes para escribir un cuento, solo puntos de vista.

Según Cortázar, los cuentos no están regidos por teorías, leyes o cualquier otro patrón narrativo. A lo mucho, refiere que solo existen distintos métodos y formas personales de abordarlos, lo que equivale a la suma de diferentes puntos de vista.

2. El cuento siempre tiene una unidad de impresión de una historia.

«Mientras en el cine, como en la novela, la captación de esa realidad más amplia y multiforme se logra mediante el desarrollo de elementos parciales, acumulativos, que no excluyen, por supuesto, una síntesis que dé el “clímax” de la obra, en una fotografía o en un cuento de gran calidad se procede inversamente, es decir que el fotógrafo o el cuentista se ven precisados a escoger y limitar una imagen o un acaecimiento que sea significativo».

3. A diferencia de las novelas el cuento debe ser contundente.

De este consejo nace la mítica frase pugilística-narrativa de que «mientras la novela gana por rounds, el cuento debe ganar por Knock out». Incluso, Cortázar incide en que los cuentos deben marcar buenos golpes desde el inicio, sin lugar a relleno o elementos decorativos.

4. En un cuento solo existen los buenos y malos tratamientos.

Cualquier tema es válido para un cuentista, siempre y cuando sepa como abordarlo. Por ello es que Cortázar asegura que en la literatura no existen temas o buenos o malos, sino que todo depende de cómo lo trata el cuentista: la dirección por donde llevará la historia, los personajes, la voz del narrador, entre otros aspectos. Incluso, el autor refiere que «Un mismo tema puede ser profundamente significativo para un escritor, y anodino para otro; un mismo tema despertará enormes resonancias en un lector y dejará indiferente a otro. En suma, puede decirse que no hay temas absolutamente significativos o absolutamente insignificantes».

5. En un buen cuento se deben de saber manejar tres aspectos: significación, intensidad y tensión.

«El elemento significativo del cuento parecería residir principalmente en su tema, en el hecho de escoger un acaecimiento real o fingido que posea esa misteriosa propiedad de irradiar algo más allá de sí mismo (…) La idea de significación no puede tener sentido si no la relacionamos con las de intensidad y de tensión, que ya no se refieren solamente al tema sino al tratamiento literario de ese tema, a la técnica empleada para desarrollar el tema. Y es aquí donde, bruscamente, se produce el deslinde entre el buen y el mal cuentista».

6. El cuento es un mundo propio.

La esencia de la literatura. El autor como creador de mundos particulares que existen únicamente para el desarrollo de los personajes y la historia. Un mundo hecho de palabras que el buen cuentista sabe domar y hacer creer a su lector.

7. El cuento debe tener vida.

Vinculado al sexto consejo. Cortázar manifiesta que al crear un cuento intenta desembarazarse de este para que tenga vida propia, de modo que sea el lector quien explore ese mundo y lo convierte en una realidad.

8. El narrador no debe dejar a los personajes al margen de la narración.

«Siempre me han irritado los relatos donde los personajes tienen que quedarse como al margen mientras el narrador explica por su cuenta (aunque esa cuenta sea la mera explicación y no suponga interferencia demiúrgica) detalles o pasos de una situación a otra».

9. Lo fantástico de un cuento solo se logra con la alteración de lo normal.

La creatividad, la fantasía que parte de una realidad alterada. Sin embargo, Cortázar hace hincapié en que el problema está cuando se suplanta la realidad por completo, olvidando las reglas que la rigen para suplantarla con un «cotillón sobrenatural» en todo el escenario.

10. El oficio del escritor es imprescindible para escribir buenos cuentos.

Cerramos esta tanda de consejos con uno de los planteamientos más importantes de Cortázar: «(…) es necesario un oficio de escritor, y que ese oficio consiste, entre muchas otras cosas, en lograr ese clima propio de todo gran cuento, que obliga a seguir leyendo, que atrapa la atención, que aísla al lector de todo lo que lo rodea para después, terminado el cuento, volver a conectarlo con sus circunstancias de una manera nueva, enriquecida, más honda o más hermosa. Y la única forma en que puede conseguirse este secuestro momentáneo del lector es mediante un estilo basado en la intensidad y en la tensión, un estilo en el que los elementos formales y expresivos se ajusten, sin la menor concesión… tanto la intensidad de la acción como la tensión interna del relato son el producto de lo que antes llamé el oficio de escritor».

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Tecnología y profecías: más allá de la literatura

Desde Julio Verne hasta el extraño relato de Richard Parker de Edgar Allan Poe, muchos acontecimientos e invenciones se adelantaron en obras de diversos autores. Algunos señalan que se tratan de coincidencias o que los inventores se inspiraron en la literatura. Aquí te dejamos una lista de estas curiosidades:

Libro digital

El antecedente más remoto del libro electrónico se encuentra en una novela de Douglas Adams titulada La guía del autoestopista galáctico, en la que una civilización de conocimiento avanzado prescindía de los textos en papel; en su lugar, recurrían a soportes similares a los tablets de la actualidad para leer documentos. En 1992, la empresa Sony lanzó al mercado el Data Discman, un dispositivo que almacenaba libros en discos y que necesitaba de un visor especial para leerse.

La internet

Aunque no lo crean, Mark Twain —mundialmente conocido por sus novelas Las aventuras de Huckleberry Finn y Tom Sawyer— esbozó en su novela From The London Times of 1904 un sistema de comunicación global capaz de inmiscuirse en la vida de cada persona. Si bien este relato carece de popularidad entre los lectores, en 1982 el Departamento de Defensa de los Estados Unidos creó la red que todos conocemos, con las mismas características que Twain colocó en su narración. ¿Coincidencia? ¡No lo creo!

El Apolo XI y el alunizaje

Lester del Rey, escritor de ciencia ficción estadounidense, vaticinó en su novela los nombres de la nave y el primer astronauta en realizar un alunizaje en la historia. En su novela Mission to the Moon, el nombre de la nave es Apolon y el jefe de la misión es el comandante Armstrong. Curiosamente esta novela fue publicada en 1956, trece años antes de que Neil Armstrong viajase la luna. Sin duda, un tema que podría abrir el debate entre los fanáticos de las teorías de la conspiración. ¿Coincidencia? ¡No lo creo!

El teléfono móvil

Un clásico de todos los tiempos. El primer antecedente del celular lo encontramos en la aclamada serie Star Trek, en la que utilizaban dispositivos sin cable para realizar llamadas, es decir, la misma función de los teléfonos cableados de aquel entonces.

Los satélites de Marte

El escritor Jonathan Swift señaló en su novela Los viajes de Gulliver (1726)que el planeta Marte tenía dos lunas, a los cuales llamó Miedo y Terror. Por si fuera poco, el autor ahonda en los detalles de las órbitas de ambos satélites. En 1877 se descubrieron ambas lunas, las cuales tenían características similares a las descritas por Swift. Por si fuera poco, las rebautizaron como Fobos y Deimos, que significan “Miedo” y “Terror”.

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«Historia de un cañoncito». Una tradición de Ricardo Palma

El 7 de febrero de 1833 nace Ricardo Palma, escritor costumbrista y tradicionalista, conocido a nivel internacional por ser autor de las célebres Tradiciones peruanas. Hoy lo recordamos con uno de sus relatos más conocidos.

Si hubiera escritor de vena que se encargara de recopilar todas las agudezas que del expresidente gran mariscal Castilla se refieren, digo que habríamos de deleitarnos con un libro sabrosísimo. Aconsejo a otro tal labor literaria, que yo me he jurado no meter mi hoz en la parte de historia que con los contemporáneos se relaciona. ¡Así estaré de escamado! Don Ramón Castilla fue hombre que hasta a la Academia de la Lengua le dio lección al pelo, y compruébolo con afirmar que desde más de veinte años antes de que esa ilustrada corporación pensase en reformar la ortografía, decretando que las palabras finalizadas en «ón» llevasen «ó»acentuada, el general Castilla ponía una vírgula tamaña sobre su Ramón. Ahí están infinitos autógrafos suyos corroborando lo que digo.

Si ha habido peruano que conociera bien su tierra y a los hombres de su tierra, ese indudablemente fue don Ramón. Para él, la empleomanía era la tentación irresistible y el móvil de todas las acciones en nosotros, los hijos de la patria nueva. Estaba don Ramón en su primera época de gobierno y era el día de su cumpleaños (31 de agosto de 1849). En palacio había lo que en tiempo de los virreyes se llamó besamano, y que en los días de la república y para diferenciar se llama lo mismo. Corporaciones y particulares acudieron al gran salón a felicitar al supremo mandatario. Acercose un joven a su excelencia y le obsequió en prenda de afecto un dije para el reloj. Era un microscópico cañoncito de oro, montado sobre una cureñita de filigrana de plata: un trabajo primoroso; en fin, una obra de hadas.

― ¡Eh! Gracias…, mil gracias por el cariño, contestó el presidente, cortando las frases de la manera peculiar suya y solo suya.
―Que lo pongan sobre la consola de mi gabinete, añadió, volviéndose a uno de sus edecanes.
El artífice se empeñaba en que su excelencia tomase en sus manos el dije,
para que examinara la delicadeza y gracia del trabajo; pero don Ramón se excusó
diciendo:

―¡Eh! No, no, está cargado, no juguemos con armas peligrosas. Y corrían los días, y el cañoncito permanecía sobre la consola, siendo objeto de conversación y de curiosidad para los amigos del presidente, quien no se cansaba de repetir:

―¡Eh! Caballeros, hacerse a un lado, no hay que tocarlo, el cañoncito apunta, no sé si la puntería es alta o baja. Está cargado. Un día de estos hará fuego, no hay que arriesgarse, retírense, no respondo de averías.

Y tales eran los aspavientos de don Ramón, que los palaciegos llegaron a persuadirse de que el cañoncito sería algo más peligroso que una bomba Orsini o un torpedo Withehead. Al cabo de un mes el cañoncito desapareció de la consola, para ocupar sitio entre los dijes que adornaban la cadena de reloj de su excelencia. Por la noche, dijo el presidente a sus tertulios:

―¡Eh! Señores, ya hizo fuego el cañoncito, puntería baja, poca pólvora, proyectil diminuto, ya no hay peligro, examínenlo.

¿Qué había pasado? Que el artífice aspiraba a una modesta plaza de inspector en el resguardo de la aduana del Callao, y que don Ramón acababa de acordarle el empleo.

Moraleja: los regalos que los chicos hacen a los grandes son, casi siempre, como el cañoncito de don Ramón. Traen entripado y puntería fija. Día menos, día más, ¡pum! lanzan el proyectil.

Cinco libros para celebrar a Haruki Murakami

Autor de novelas, cuentos y ensayos que obtuvieron numerosos premios —siendo el Princesa de Asturias de las Letras el más reciente— y candidato al Premio Nobel de Literatura en múltiples ocasiones, hoy está de cumpleaños Haruki Murakami, uno de los escritores japoneses contemporáneos más importantes de la escena literaria. Si aún no lo has leído, aquí te dejamos cinco libros para aproximarse a su obra.

Hombres sin mujeres

Una buena forma de abordar el trabajo de un autor es a través de sus cuentos. En esta colección, Murakami nos presenta siete relatos que demuestran la complejidad de las relaciones sentimentales, así como las consecuencias del desamor. Por las páginas de este libro desfilan hombres solitarios y divorciados, desencuentros maritales, amores que viven a la sombra del pasado y el recuerdo, personas que se enamoran hasta convertir el sentimiento en una enfermedad. Una marca imborrable queda en cada una de las vidas de estos personajes, la misma que puede llevar al lector a compadecerse de ellos.

Tokio Blues (Norwegian Wood)

Una historia que aborda la pérdida y la sexualidad. Toru Watanabe, protagonista de la novela, evoca los recuerdos de su primer año en la universidad de la ciudad de Tokio, cuando entabló relaciones sentimentales con dos mujeres totalmente opuestas: la bella y arriesgada Naoki y la apacible y sociable Midori. El éxito de esta novela entre los jóvenes japoneses convirtió a Murakami en ídolo de juventudes.

Baila, baila, baila

El joven protagonista de esta novela, que transcurre en marzo de 1983, decide regresar a ciertos escenarios de su vida para ajustar cuentas con el pasado. De este modo, pretende alojarse en el Hotel Delfín de Sapporo, en el que años atrás pasó una semana con una misteriosa mujer que desapareció repentinamente. Sin embargo, el hotel ya no existe y en su lugar se levanta una construcción moderna que encierra a personajes irreales que parecen haber regresado para arreglar asuntos pendientes.

Kafka en la orilla

Considerada como una de las obras mayores de Murakami, los críticos del suplemento literario del New York Times la eligieron como la mejor novela del 2005. Consta de dos historias diferentes, pero que mantienen un vínculo irrompible. Los capítulos impares narran las peripecias de Kafka Tamura, un muchacho de quince años que abandona la casa de su padre, un escultor convencido de que su hijo repetirá el fatal destino de Edipo. Tras su huida a la ciudad de Takamatsu, la policía lo busca por ser sospechoso de un asesinato. Los capítulos pares cuentan la historia de Satoru Nakata, un anciano que quedó discapacitado por un extraño accidente en un bosque cuando era niño. Busca gatos perdidos y tiene la habilidad de hablar con ellos. Los destinos de ambos personajes encierran un misterioso secreto que el lector irá develando paulatinamente.  

De qué hablo cuando hablo de escribir

En este libro el autor comparte su experiencia como lector y escritor, así como una serie de reflexiones sobre la literatura, el proceso creativo y la influencia de grandes autores en su trabajo —Kafka, Chandler, Dostoievski, entre otros—. Asimismo, ofrece una serie de consejos a quienes han emprendido el camino de la literatura y el arte de contar historias. Uno de los ensayos más celebrados de Murakami que gustará a quienes disfrutan de la lectura y la escritura.

Los libros más comentados del 2023 en México

Continuando con nuestro recuento literario del año, te dejamos nuestra lista de los libros más leídos y comentados en México.

La figura del mundo —Juan Villoro

La destreza narrativa de uno de los escritores mexicanos más queridos se hace patente en esta singular novela. Y es que, alejándose del retrato biográfico, Villoro recurre al relato para reconstruir la vida de su padre, el pensador mexicano-catalán Luis Villoro. Lo sustancial de esta historia es que el narrador, desde el punto de vista del hijo, intenta seguir los pasos de un padre ausente y plasma en el relato los hechos que conoció de él, pero también algunos que se construyen a partir de la ficción.

Los divagantes – Guadalupe Nettel

En novelas como La hija única y El cuerpo en que nací, nos aproximamos a la prosa nostálgica y sólida de la autora, así como a sus tramas que apelan a la mujer, la familia, el amor y el desapego. En Los divagantes, vemos a Nettel en otro campo: el del cuento. El libro ofrece al lector ocho potentes relatos poblados de personajes que batallan contra sus propios miedos y con lo desconocido. Y es que acontecimientos inesperados han quebrado las vidas de estos seres, quienes no tienen más remedio que abandonar su espacio habitual y emprender un viaje a espacios extraños para sobrevivir.

Extrañas — Guillermo Arriaga

En esta nueva novela del ganador del Premio Alfaguara y del Premio Mazatlán de Literatura se narra la aventura de William Burton, un joven noble inglés quien conocerá a los genios de la época de 1781, de los cuales absorberá conocimientos, experiencias y destrezas. Un mundo bizarro y cruel se abre ante sus ojos y el joven Burton deberá demostrar si posee la valentía para convertirse en el hombre que desea ser.

Todo lo de cristal — Rafael Pérez Gay

La fuerza narrativa y la prosa cargada de emotividad se hace presente en esta novela de Rafael Pérez Gay, quien intenta rescatar al niño interior de los lectores a través de la literatura. El protagonista de esta historia recorre los lugares en los que vivió con su familia, casas y departamentos alquilados, mientras la vida se moviliza entre camiones de mudanza por las calles de la Ciudad de México de los años sesenta. La falta de dinero, las adversidades, el fútbol y la ley de la calle hacen de los recuerdos piezas tangibles que escapan de la mera evocación vaporosa de la memoria.

Voces en la sombra — Beatriz Rivas

La escritora engancha dos historias que tienen en común las consecuencias de la entrega incondicional amor. Debatiéndose entre dos planos, la historia narra las peripecias de Anne Pingeot, quien un día decide indagar en la vida de Juliette Drouet, quien fue amante de Víctor Hugo por cincuenta años. Anne vive una situación similar, ya que está enamorada de François Mitterrand, expresidente de Francia, ambicioso y casado. El drama gira en torno a dos mujeres que permanecen en las sombras como las eternas amantes de dos hombres poderosos que nunca se divorciaron de sus esposas.

Los libros más comentados del 2023 en Perú

A pocos días de terminar el año, te presentamos los libros y autores peruanos más comentados durante el 2023.

Los genios — Jaime Bayly

La literatura hace todo posible, Bayly bien lo sabe. De este modo, mediante una exquisita técnica narrativa y licencias propias de la ficción, el autor explora el declive de la amistad entre Mario Vargas Llosa y Gabriel García Márquez, hecho que fue sellado con un certero golpe contra el escritor colombiano, «por lo que le hizo a Patricia». Precisamente, Bayly trata de imaginar el hecho a través de una historia trepidante que recoge no solos los egos, temperamentos y personalidades de ambos autores, sino también esa parte que todos quisiéramos creer: que ambos genios eran inseparables. La crítica y los medios especializados consideran que esta novela es uno de los proyectos literarios más ambiciosos del autor.

Le dedico mi silencio – Mario Vargas Llosa

Cuando Vargas Llosa anunció que esta sería su última novela, las rotativas se paralizaron. Y es que, tras varias décadas, el premio nobel ha decidido poner punto final a la ficción, para enfocarse en otras direcciones de su carrera literaria. Esta es la historia de Toño Azpilcueta, un hombre que sueña con utilizar a la música criolla como factor unificador de un país fracturado. El día en que Toño escucha el lamento de la guitarra de Lalo Molfino, confirma su pasión por la música peruana y se anima a averiguar más sobre este enigmático músico, quien podría ser la clave para solucionar los problemas de la identidad que los peruanos parecen haber perdido.

Cien cuyes — Gustavo Rodríguez

Esta novela ganó el Premio Alfaguara de novela 2023. A modo de tragicomedia, la historia recorre la vida de Eufrasia Vela, quien atravesará por un conflicto existencial a raíz de su trabajo como cuidadora de ancianos. Temas como la eutanasia, el amor filial, la vejez y la soledad de esta etapa de la vida, según la crítica, revelan la defensa del amor extremo por parte del autor, quien imprime ternura y calidez a sus personajes, quienes parecen compadecerse unos de otros. La figura de los cuyes como conejillos de indias, simbolizan a la moral, la cual es puesta en debate en esta novela.

El camarada Jorge y el dragón — Rafael Dumett

Obras como El espía del Inca (2021) colocaron a Dumett bajo los reflectores de la crítica. Con esta nueva novela, se perfila como una de las voces más destacadas de la literatura peruana contemporánea. Eudocio Ravines es un conspirador incómodo para los gobiernos, ya que se le acusa de haber fraguado tres golpes de estado en Perú. Por ello fue deportado cinco veces de la patria y, tras mantener una relación estrecha con Víctor Raúl Haya de la Torre y José Carlos Mariátegui, se convierte en agente propagandístico de la CIA. La novela narra los años de aprendizaje de Eudocio en Cajamarca, los cuales cimientan parte de la historia peruana del siglo pasado.

El mundo que vimos arder — Renato Cisneros

Un periodista peruano regresa a España, dispuesto a superar las consecuencias de su reciente divorcio. Décadas atrás, Matías Giurato Roeder atravesó por el mismo problema, con la diferencia de que viajó a Estados Unidos donde se topó con las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, la migración, entre otros hechos históricos. En una especie de línea frontal, ambas historias se complementan mediante la aventura épica y la experiencia del hombre de a pie, primando temas como el amor, la política y la guerra, en un mundo en el que Cisneros consigue que el lector tenga la sensación de estar ante un estallido inminente.

Bonus: Francisca, Princesa del Perú — Alonso Cueto

La prosa exquisita de Cueto regresa con una apasionada novela histórica que narra la vida de Francisca Pizarro Huaylas Yupanqui, descendiente de los incas e hija del conquistador Francisco Pizarro. Un relato cargado de devoción por el pasado, pasión, nobleza e intrigas políticas, en un naciente virreinato peruano que deja entrever las grietas que marcarían el futuro de una nación en constante conflicto.

José María Arguedas: una carta de despedida

La mañana del 2 de diciembre de 1969 fallece uno de los máximos exponentes de la literatura peruana, tras haber atentado contra su vida cuatro días antes. A 54 años de su muerte, aquí te dejamos la carta con la que Arguedas se despide de su círculo más cercano.

Señor rector de la Universidad Agraria y jóvenes estudiantes: 

Les dejo un sobre que contiene documentos que explican las causas de la decisión que he tomado: 

Profesores y estudiantes tenemos un vínculo común que no puede ser invalidado por negación unilateral de ninguno de nosotros. Este vínculo existe, incluso cuando se le niega: somos miembros de una corporación creada para la enseñanza superior y la investigación.  Yo invoco ese vínculo o lo tomo en cuenta para hacer aquí algo considerado como atroz: el suicidio. Alumnos y profesores guardan conmigo un vínculo de tipo intelectual que se supone y se concibe debe ser generoso y no entrañable. De ese modo recibirán mi cuerpo como si él hubiera caído en un campo amigo, que le pertenece, y sabrán soportar sin agudezas de sentimiento con indulgencia este hecho. 

Me acogerán en la casa nuestra, atenderán mi cuerpo y lo acompañarán hasta el sitio en que deba quedar definitivamente. Este acto considerado  atroz yo no lo puedo ni debo hacer en mi casa particular. Mi casa de todas mis edades es ésta: la universidad. Todo cuanto he hecho mientras tuve energías pertenece al campo ilimitado de la universidad y, sobre todo, al desinterés, la devoción por el Perú y el ser humano que me impulsaron a trabajar. Nombro por única vez este argumento. 

Lo hago para que me dispensen y me acompañen sin congoja ninguna sino con la mayor fe posible en nuestro país y su gente, en la universidad que estoy seguro anima nuestras pasiones, pero sobre todo nuestra decisión de  trabajar por la liberación de las limitaciones artificiales que impiden aún el libre vuelo de la capacidad humana, especialmente en el hombre peruano. 

Creo haber cumplido mis obligaciones con cierto sentido d e responsabilidad, ya como empleado, como funcionario, docente y como escritor. Me retiro ahora porque siento, he comprobado, que ya no tengo energía e iluminación para seguir trabajando, es decir, para justificar la vida. Con el acrecentamiento de la edad y el prestigio, las responsabilidades, la importancia de estas responsabilidades crece y si el fuego del ánimo no se mantiene y la lucidez empieza, por el contrario, a debilitarse. 

Creo personalmente que no hay otro camino que elegir, honestamente, que el retiro. Y muchos, ojalá todos los colegas y alumnos, justifiquen y comprendan que para algunos el retiro a la casa es peor que la muerte. He dedicado este mes de noviembre a calcular mis fuerzas para descubrir si las dos últimas tareas que comprometían mi vida podían ser realizadas, dado el agotamiento que padezco desde hace algunos años.  

No. No tengo fuerzas para dirigir la recopilación de la literatura oral quechua ni menos para emprenderla, pero con el Dr. Valle Riestra, director de la investigación, se convino en que esa tarea la podía realizar conforme al plan que he presentado. 

Vaya escribir a la editorial Einaudi de Turín que aceptó mi propuesta de editar un volumen de 600 páginas de mitos y narraciones quechuas. Nuestra universidad puede emprender y cumplir esta urgente y casi agónica tarea. Lo puede hacer si contrata, primero, con mi sueldo que ha de quedar disponible y está en el presupuesto, a Alejandro Ortíz Recamere, mi exdiscípulo y alumno distinguido de Levi-Stráuss durante cuatro años y lo nombra después.  

Él se ha preparado lo más seriamente que es posible para este trabajo y puede formar, con el Dr. Alfredo Torero, un equipo del más alto nivel. Creo que la editorial Einaudi aceptará mi sustitución por este equipo que representaría a la universidad. En cuanto a lo demás está expuesto en mi carta a Lazada y en el último diario de mi casi inconclusa novela El zorro de arriba y el zorro de abajo, documentos que acompaño a este manuscrito. 

Declaro hacer sido tratado con generosidad en la Universidad Agraria y lamento que haya sido la institución a la que más limitadamente he servido por ajenas circunstancias. Aquí, en la Agraria fui miembro de un Consejo de Facultad y pude comprobar cuán fecunda y necesaria es la intervención de los alumnos en el gobierno de la universidad.  

Fui testigo de cómo delegados estudiantes fanatizados y algo brutales fueron siendo ganados por el sentido común y el espíritu universitario cuando los profesores en lugar de reaccionar sólo con la indignación lo hacían con la mayor serenidad, energía e inteligencia.  

Yo no tengo ya, desventuradamente, experiencia personal sobre lo ocurrido durante los trece meses últimos Que he estado ausente, pero creo que acaso los cambios hayan sido tan radicales. Espero, creo, que la universidad no será destruida jamás; que de la actual crisis se alzará más perfeccionada y con mayor lucidez y energía hasta cumplir su misión. 

Las crisis se resuelven mejorando la salud de los vivientes y nunca antes la Universidad he representado más ni tan profundamente la vida del Perú. Un pueblo no es mortal y el Perú es un cuerpo cargado de poderosa, sabia y ardiente vida, impaciente por realizarse; la universidad debe orientarla con lucidez, «sin rabia», como habría dicho Inkari, y los estudiantes están atacados de rabia en ninguna parte, sino de generosidad impaciente, y los maestro verdaderos obran con generosidad sabia y paciente. ¡La rabia no! Dispensadme estas póstumas reflexiones.  

He vivido atento a los latidos de nuestro país. Dispensadme que haya elegido esta casa para pasar, algo desagradablemente, a la cesantía. Si es posible, acompañadme en armonía de fuerzas que, por muy contrarias que sean, en la universidad y acaso sólo en ella, puedan alimentar el conocimiento. 

La Molina, 27 de noviembre de 1969

Aldous Huxley: sesenta años sin su mundo feliz

Escritor y filósofo británico, es conocido por sus mordaces críticas hacia las convenciones, normas y estereotipos sociales hechas a través de sus novelas y ensayos. En la actualidad, Huxley es reconocido como uno de los principales representantes del pensamiento moderno.

Si George Orwell se adelantó al tiempo mediante obras como 1984 (que sentaba las bases del concepto del gran hermano) en palabras de JG Ballard, «Aldous Huxley anticipó correctamente más cosas». En tanto que la visión orwelliana se limitaba únicamente a un periodo específico de la historia (el estalinismo) las predicciones de Huxley tomaron como base los horrores del presente proyectados hacia un futuro indeterminado.

La máxima expresión de lo que afirma Ballard es Un mundo feliz, para muchos considerada como una visión precisa del mundo actual y la mejor novela de Huxley. Cuesta creer que una novela escrita en 1932 anticipase problemáticas asentadas dentro de la sociedad: El descontento del hombre, el bombardeo publicitario masivo, el libertinaje sexual, el entretenimiento como arma de distracción social, reproducción in vitro, el consumismo y el capitalismo, entre otros.

La novela desplaza el concepto de Dios por el de Ford como omnipotencia (en alusión a Henry Ford, empresario del sector automotriz) como símbolo de la tecnología como la suprema fuerza del universo. Por algo, Huxley reemplaza la cruz por una “T”. En el año 632 después de Ford, un grupo de científicos determina que la sociedad se organiza desde el nacimiento. Por ello, un nuevo orden mundial emplea técnicas para manipular la reproducción humana, para adaptarlos a necesidades específicas, de acuerdo a la posición social.

En esto vemos que Huxley coloca la esclavización como el destino ineludible de la humanidad. La ciencia, los medios de comunicación, los medios de entretenimiento estás direccionados a someter al hombre, despojándolo de la libertad que debería tener por antonomasia. Las sociedades distópicas, como las de Bradbury o Úrsula K. Le Guin, se caracterizan precisamente por estimular el imaginario de las personas respecto a la fatalidad.

En el mundo feliz de Huxley no solo encontramos un vaticinio sólido del futuro, sino también una crítica certera a quienes propiciarán esta catástrofe. Una historia similar se nos presenta en La isla, en la que Huxley confirma que el hombre se acerca cada vez más a un periodo interminable de esclavitud, pero introduciendo nuevas problemáticas como la superpoblación, la ecología, la ruptura de la democracia.

A sesenta años del fallecimiento de uno de los filósofos más importantes de la historia de la literatura, tenemos una oportunidad para redescubrir su obra y dar una nueva lectura a Un mundo feliz. Estamos seguros de que no saldrán defraudados.

Doris Lessing en cinco libros

Hoy se cumplen diez años del fallecimiento de la ganadora del Premio Nobel de Literatura en el 2007. A continuación te dejamos cinco libros indispensables de una de las escritoras más importantes de la literatura británica.

Canta la hierba (1950)

Si bien se trata de la primera novela de la autora, es pieza clave para entender las motivaciones de la obra de Lessing —política, la realidad de los países africanos y el matrimonio—. La historia se ubica en África Meridional y toma como punta de partida las segregaciones raciales de la época y cómo estas repercutían en las mujeres que estaban a punto de casarse. Se dice que la autora escribió esta obra durante los últimos años que vivió en Zimbabue.

El cuaderno dorado (1962)

Es considerada como una de sus obras más políticas, debido a su fuerte discurso anti-estalinista y el análisis del Partido Comunista de Inglaterra. Esta es la historia de la escritora Anna Wulf, quien documenta los acontecimientos más importantes de su vida en cuatro cuadernos. La idea de la autora es aglomerar todos en un quinto cuaderno, el de oro. A partir de retazos narrativos, las historias hacen un repaso por la Segunda Guerra Mundial, la Guerra Fría, el estalinismo, la amenaza de las guerras nucleares, entre otros conflictos.

Un hombre y dos mujeres (1963)

Los cuentos son una buena opción para ingresar a la obra de un escritor. Este título representa una de las colecciones de relatos más importantes de Lessing y cubre las inquietudes de su narrativa: política, el racismo sudafricano y la vida erótica femenina. Recomendado para todos aquellos que gustan de la narrativa breve.

La buena terrorista (1985)

La historia de Alice Mellings lleva al lector a descubrir que aquella mujer, de curtido origen burgués, ha transformado su casa en el centro de operaciones de un grupo de simpatizantes del Ejército Republicano Irlandés (IRA). De pronto, sus amigos comprenden que el activismo político de Alice suponen un gran reto para la ansiada transformación social.

El quinto hijo​ (1988)

Para los que gustan de las novelas de horror, esta historia los cautivará. Harriet y David Lovatt se enamoran, se casan y sueñan con tener muchos hijos. Tras comprar una casa en las afueras de Londres, llegan a engendrar cuatro hijos, lo que convierte su casa en un lugar apacible y de regocijo. La cosa cambia al nacer Ben, el quinto hijo de la familia Lovatt, quien tiene una apariencia grotesca y un comportamiento violento que pronto transformará el hogar en lugar de pesadilla. En el año, 2000, Lessing publicó la secuela de esta gran novela: Ben en el mundo.

El Día de las Librerías (y una breve lista de libros sobre librerías)

A quienes nos gusta estar rodeados de libros, por lo menos una vez se nos ha cruzado por la cabeza tener una librería propia: desayunar, almorzar y cenar libros, de lunes a domingo, durante todos los días del año. Y es que las librerías son lugares cargados de magia, que hipnotizan y nos secuestran, aunque sea unos minutos, cuando pasamos frente a una.

Además, vivimos haciendo nuestra propia lista de las librerías favoritas que vamos encontrando, ya sea en un viaje, o andando por ahí, o incluso hoy en formato virtual, o tal vez con dealers que suben sus novedades y ofertas en redes sociales.

Y hoy, 11 de noviembre, se celebra lo que son —en su mayoría— espacios idílicos (aunque existan librerías que más bien generan el rechazo de sus clientes con libreros malhumorados, con vendedores imberbes sabelotodo u otros que más bien ignoran incluso lo que venden y que podrían despachar perfumes por catálogo tan igual que libros; o librerías que se ganan mes a mes la repulsión de sus proveedores por obvias razones… por favor, perdonen el exabrupto).

Esta fecha nos sirve para hacer un repaso por títulos en los que las librerías (y los libros) son los personajes principales. Aunque algunos no lo crean (quizás los más ajenos al sector editorial), la lista que se podría hacer es bastante larga, por lo que he tenido que limitarla a veintiunodos. No todos los libros que aparecen los he leído; hay algunos que solo los he revisado, otros que están en la cola por leer, y otros incluso habitan aún en la lista navideña de deseos.

  1. 84, Charing Cross Road, Helene Hanff (Anagrama)

Este libro es el deleite de muchos. Quienes viven los libros han disfrutado leer estas misivas entre Helene Hanff —que escribe desde Nueva York— y Frank Doel —librero en Marks & Co., en Londres—. Esta correspondencia que nace de solicitudes que parecen reclamos, se va transformando en una amistad que dura muchos años.

2. Librerías, Jorge Carrión (Anagrama)

Este libro es un recorrido por las principales librerías del mundo, las que a su vez sirven para reflexionar acerca de la importancia de estos espacios y de cómo han influido en la sociedad.

3. Contra Amazon, Jorge Carrión (Galaxia Gutenberg)

Partiendo de un manifiesto en contra de Amazon, en el que se presenta los problemas que el dominio de este gigante puede significar en negocios tan singulares como el de las librerías, luego Carrión retoma la línea de lo que fue Librerías, rescatando más espacios que mantienen la pasión hacia los libros.

4. Shakespeare and Company, Sylvia Beach (Trama)

Libro relativamente nuevo en el catálogo de Trama, editorial que alberga una larga lista de libros para interesados en el mundo del libro. Sylvia Beach, norteamericana, en 1919 abrió una librería en París que se convirtió en una leyenda: Shakespeare and Company, punto de encuentro de la intelectualidad parisina de la época. Sylvia Beach también es recordada como la primera editora del Ulises de Joyce.

5. El gabinete mágico, Emilio Pascual (Siruela)

Este título de Emilio Pascual acaba de salir publicado. Aunque no se trata necesariamente sobre librerías, es acerca de bibliotecas, y sobre bibliotecas imaginarias que aparecen en la literatura universal: como la Biblioteca de Babel de Borges, o la de la abadía de Umberto Eco, o la del Quijote. Igual que quede en esta lista porque estoy seguro que será del interés de muchos.

6. La librería más famosa del mundo, Jeremy Mercer (Malpaso)

Vuelve a aparecer Sylvia Beach en la lista, pero esta vez no como autora, sino como personaje de una crónica de Jeremy Mercer acerca de la emblemática Shakespeare and Company.

7. Cosas raras que se oyen en las librerías, Jen Campbell (Malpaso)

En definitiva, es el libro más jocoso de esta lista, pues recoge una serie de frases anecdóticas que se pueden oír en una librería.

8. La librería como negocio, de Giorgio Brunetti, Umberto Collesei, Tiziano Vescovi y Ugo Sòstero (Fondo de Cultura Económica)

Una librería es un negocio y este libro busca reforzar la parte dura, la de los números y las estrategias que se deben seguir para poner los pies sobre la tierra. Pues la librería, por más negocio romántico que sea y así tenga un sinnúmero de particularidades, debe ser rentable para sobrevivir.

9. La librería, Penelope Fitzgerald (Impedimenta)

En un pequeño pueblo una mujer decide abrir una librería en una casa antigua. Es la primera librería del pueblo, y aún siendo la única hay mucha gente que se rehúsa a aceptarla, más aún cuando pone en venta Lolita. En el 2017, la española Isabel Coixet la llevó al cine.

10. Fahrenheit 451, Ray Bradbury (Debolsillo)

Un clásico. Una lectura obligatoria para todos quienes se sienten atraídos por los libros. En un oscuro futuro distópico la quema de libros es algo obligatorio. Están prohibido los libros. Todos deben ser destruidos. Pero un grupo de personas han logrado rescatar varios títulos: los han memorizado. François Truffaut hizo una maravilla con ese libro al llevarlo al cine.

11. Un librero, Álvaro Castillo Granada (Literatura Random House)

Una serie de breves cuentos que suceden en una librería de viejo. En algunos los libros son los mismos personajes que observan lo que sucede alrededor de ellos. Álvaro Castillo Granada, colombiano, nos transmite la pasión que se respira dentro de una librería, dentro de los libros mismos y de las historias que estos guardan —a veces más allá de sus páginas.

12. La librería encantada, Christopher Morley (Periférica)

Este clásico estadounidense es la continuación de Una librería ambulante. La pareja conformada por Roger Mifflin y Helen McGill se establecen en un viejo local de Brooklin en el que montan una librería por donde transitarán divertidos personajes.

13. Desde el ojo del huracán, Marina Sanmartín (Ariel)

Este reciente ensayo de Sanmartín es un recorrido por la historia de las librerías y de los libros, y cómo estos han cambiado nuestra vida. Un título que se ve muy interesante, sobre todo ahora que El infinito en un junco nos ha mostrado lo mucho disfrutamos la historia del libro.

14. El librero, Roald Dahl (Nórdica)

William Buggage vendía libros raros en Charing Cross Road —sí, donde tenía su librería Frank Doel—. Tenía su ayudante, la señorita Tottle. Roald Dahl nos cuenta una historia de libreros no muy atentos a la librería, que vivían sumidos en sus propios asuntos.

15. Rialto, 11, Belén Rubiano (Libros del Asteroide)

La librería Rialto cierra sus puertas en 2002. Este libro, quizás autobiográfico parcialmente, es la vida de la librera y cómo comenzó a formar parte del mundo de los libros. Un libro que rescata todo lo puede suceder al interior de este negocio.

16. Memoria de la librería, Carlos Pascual, Paco Puche y Antonio Rivero (Trama)

Este libro recoge la experiencia de los tres autores, libreros españoles experimentados, quienes desde sus diversas vivencias nos muestran cómo es el mundo librero.

17. Memorias de un librero, Héctor Yánover (Trama)

El autor fue un referente importante en el mundo del libro argentino. Fue el responsable de la Librería Norte. Un libro imprescindible.

18. La librera de París, Kerri Maher (Navona)

El tercer libro en la lista que tiene a Shakespeare and Company de personaje central. Esta vez Kerri Maher construye una novela en torno a la historia de esta emblemática librería.

19. Diario de un librero, Shaun Bythell (Malpaso)

En el 2001, Shaun Bythell compra The Bookshop, una librería de viejo, la más grande de Escocia. Esta es la historia de su aventura y recorrido a través de muchas anécdotas.

20. Mis días en la librería Morisaki, Satoshi Yagisawa (Letras de Plata)

La primera novela de Yagisawa. Una historia ligera en la que una chica japonesa, defraudada por su antigua pareja encuentra un nuevo sentido en su vida gracias a la magia de los libros.

21. Nuestras riquezas, Kaouther Adimi (Libros del Asteroide)

Un libro que mezcla realidad y ficción y que, por lo que dicen, cuenta con una buena documentación. En 1935, Edmond Charlot, un joven que vuelve a Argel luego de haber estado en París. En Argel funda una librería y una editorial que se convierte en punto de reunión de intelectuales. Es en Argel donde publica un libro del aún desconocido Albert Camus. La librería se llamaba Las Verdaderas Riquezas. Por otro lado, en 2017 un joven ajeno al mundo literario llamado Ryad tiene la misión de pintar el viejo local de la librería. En estos dos planos temporales, Adimi nos cuenta la historia de la librería y del amor hacia los libros.

22. Mendel, el de los libros, Stefan Zweig (Acantilado, Godot)

Mendel es un librero de viejo que atiende a una selecta clientela. Vive ensimismado en sus lecturas mientras opera desde el Café Gluck. Al estallar la Primera Guerra Mundial es llevado a un campo de concentración. Al volver, el mundo ya no es igual. Un breve relato que logra conmover. Un imperdible de Zweig.